
Este libelo increíble, plagado de errores históricos, llevado más por el deseo que por la rigurosidad, fue publicado por el diairo más importante del interior: La Voz del Interior de córdoba. Tenía ganas, originalmente, de poner entre paréntesis, cada uno de los yerros en los que incurría la nota, pero me dí cuenta que se haría demasiado extenso y engorroso. Un solo dato: Yrigoyen jamás, en sus ocho años de gobierno efectivo, concurrió al congreso. Y la ley de nacionalizaciones de los hidrocarburos fue aprobada por el senado opositor, y vetada por Yrigoyen. Yrigoyen intervino la friolera de 17 provincias (de aquel momento, que eran menos) y llevó adelante las masacres conocidas como Semana Trágica, o la Patagonia Rebelde (en la película, Kirhcner hizo de extra, sabían?) y Manuel Carlés, el líder de la Liga Patriótica, era funcionario de yrigoyen. No fue un solo dato, ni tampoco enumero sus virtudes, en fin, que lo dejo al arbitrio de los inteligentísimos y cultísimos lectorísimos de este blog.

Por Raúl Faure (Abogado)
Si bien no es un tema que haya perdido vitalidad, recientemente el autor de la columna "La crispación y la soberbia" ( La Voz del Interior, edición del 11 de julio) lo retoma y actualiza reflexionando sobre el rol cumplido por el yrigoyenismo y el peronismo como movimientos que expresaron "el instinto político de las clases populares", según los define, y la común característica de ser ambos destinatarios de los antagonismos "profesados por los sectores ilustrados o presumiblemente tales". No son pocos los compatriotas -como indica el autor de esa columna- que sostienen que esas corrientes están doblemente ligadas, sea por su origen popular, sea por la identificación con anhelos compartidos por mayorías electorales a lo largo del siglo pasado.
Es un concepto erróneo.
Al extremo que no hubo precedentes, a lo largo de nuestra historia, que llegaran a igualar las profundas diferencias que separan al yrigoyenismo del peronismo. Ni las rivalidades que enfrentaron, en las horas iniciales, a los partidarios de la monarquía con los defensores de la república, ni siquiera las encarnizadas luchas que empeñaron por décadas los unitarios y los federales.
Una rápida referencia a las enseñanzas de la historia servirán para establecerlas.
Yrigoyen jamás ejerció la jefatura de su partido. Perón fue, simultáneamente, jefe omnímodo del suyo y del Estado, confundiendo bandera con divisa y agraviando a los opositores en las condiciones que se le antojaban, como denunció el diputado Balbín, en setiembre de 1949, cuando fue expulsado por haber incurrido en desacato al presidente. Yrigoyen gobernó durante ocho años sin contar con la mayoría del Senado. Perón, con la unanimidad del Senado y los dos tercios de los diputados. Yrigoyen respetó a sus adversarios, no impuso el estado de sitio ni un solo día y garantizó la independencia del Poder Judicial. Perón destituyó a los miembros de la Corte y a todos los jueces indóciles y en su reemplazo designó a sus partidarios, quienes, antes de jurar, debían acreditar su condición de afiliados al Partido Justicialista; suprimió las garantías constitucionales y envió a prisión a muchos opositores, sin someterlos a proceso porque no había un solo juez que diera curso al hábeas corpus. Cuando gobernó Yrigoyen, el Congreso fue respetado. Por eso Matías Sánchez Sorondo, el implacable adversario de Yrigoyen, cuando los años atenuaron las pasiones desbordadas por la lucha política, dijo: "Jamás tuvo el país una vida parlamentaria tan agitada, tan valiente, tan recia y tan libre como la del período 1916 - 1922... y fue un timbre de honor para el presidente Yrigoyen, quien hizo posible esta magnífica eclosión del debate por las garantías que siempre dio a la palabra y a la persona de sus más encarnizados opositores...". El Congreso, durante la gestión de Yrigoyen, controló y fiscalizó sus actos, sin limitaciones. El Congreso, bajo Perón, fue sometido a la condición de apéndice del Poder Ejecutivo y los opositores insumisos fueron expulsados. Para evitar la prisión, varios diputados radicales se debieron exiliar. Yrigoyen defendió los recursos energéticos del país, no se sometió a las extorsiones de los monopolios petroleros y remitió un proyecto de ley para nacionalizarlos. Perón fracasó en su intento de enajenar la explotación del petróleo a favor de empresas extranjeras, pero sus discípulos Menem, Duhalde y Kirchner malvendieron todas las empresas estatales creadas y sostenidas por generaciones de argentinos. Yrigoyen se negó a que Argentina participara en la Liga de Naciones, al fin de la guerra 1914-1918, porque las potencias victoriosas impusieron condiciones indignas para los pueblos de los países derrotados. Y condenó las acciones militares de Estados Unidos contra Santo Domingo y Nicaragua. Perón ordenó al Congreso que aprobara las actas de Chapultepec y el Tratado de Río de Janeiro, instrumentos que nos sometieron a la condición de súbditos militares de Estados Unidos, y guardó silencio cuando las tropas imperiales contribuyeron a derrocar el gobierno democrático de Guatemala, en 1954. Yrigoyen protegió la lucha sindical, la negociación colectiva y el derecho de huelga. Perón tipificó a la huelga como delito y sólo reconoció organizaciones corporativas, controladas por el Estado, cuyos estatutos aseguraban la reelección de sus autoridades a perpetuidad, sin representación de las minorías. Yrigoyen respetó la enseñanza laica establecida por la célebre ley 1.420. Perón impuso la enseñanza de la religión católica en la escuela pública. Yrigoyen democratizó los claustros universitarios, permitiendo que los profesores eligieran a rectores y decanos, y respetó su actividad autónoma. Perón intervino las universidades, expulsó a los profesores que no juraron fidelidad a su gobierno, aplastó los grandes principios de la Reforma cordobesa de 1918 y estableció la obligatoriedad de cursar la materia "doctrina justicialista" como condición para graduarse. A los estudiantes opositores se los extorsionó exigiéndoles certificado policial de buena conducta para rendir. Cuando Yrigoyen fue derrocado, no huyó del país. Cuando Perón fue derrocado, huyó para eludir enfrentarse con la Justicia. Cuando Yrigoyen soportaba con entereza las inclemencias de la prisión, aconsejó a sus correligionarios que apoyaran a Marcelo T. de Alvear en la riesgosa tarea de reorganizar la Unión Cívica Radical. Es decir, enalteció al país confiándole a un caballero la responsabilidad de luchar contra el fraude. Cuando Perón fue proclamado por tercera vez candidato a presidente, humilló al país y a sus propios partidarios imponiendo a su esposa como vice, quien, como probaron los trágicos hechos acaecidos desde 1973, carecía de aptitudes para sucederlo. Cuando el Tercer Reich ocupó los Sudestes, Austria y Checoslovaquia y lanzó sus Panzer contra Polonia y Francia, desatando de este modo la más vasta y cruel destrucción de toda la historia de la humanidad, el heredero de Yrigoyen no dudó: condenó la agresión nazi y sostuvo la causa de los Aliados. Cuando el Tercer Reich fue derrotado, Perón otorgó pasaportes a los criminales de guerra y los protegió bajo el Pabellón argentino. Sí, yrigoyenismo y peronismo fueron, en sus orígenes, corrientes apoyadas por los sectores más humildes y desprotegidos del país. Pero el yrigoyenismo siempre fue leal a los principios republicanos, defendió los recursos energéticos de la voracidad de los monopolios petroleros, mantuvo la libre determinación argentina en circunstancias difíciles y condenó las agresiones imperialistas sobre los pueblos hermanos. El peronismo impuso un sistema corporativo, y dictatoriales restricciones a la acción opositora, sometió a la Justicia, abdicó de su promesa de defender el patrimonio nacional, sumió al país a la perpetua condición de vasallo del imperialismo, impuso las dietas energéticas que impiden el desarrollo del país desde sus mismos orígenes y envió a patíbulos a miles de jóvenes que se alistaron en la lucha armada obedeciendo las consignas de un conductor cómodamente instalado a la distancia de los acontecimientos. Estos episodios que a lo largo de décadas fueron tejiendo la historia de nuestro desdichado país no fueron inventados -como dice el autor de "La crispación y la soberbia"- "por el estupor que todavía se suscita entre muchos estratos de la clase media" cada vez que abordan el estudio del movimiento peronista. Son páginas documentadas, a las que sus militantes y simpatizantes no les atribuyen significado alguno porque carecen de suficiente voluntad para realizar una necesaria autocrítica.
La historia del movimiento peronista, por eso, no difiere en mucho de la historia de los orígenes del régimen nazi, cuando "sectores de la elite alemana y las masas de gente normal y corriente decidieron renunciar al ejercicio de sus facultades críticas individuales a favor de una política basada en la fe y en la esperanza" (M. Burleigh, Tercer Reich, Editorial Orion).
© La Voz del Interior- Córdoba


16 comentarios:
Ambos movimientos fueron populistas, de hecho el Irigoyenismo fue el primero en el país. Pero éstos cometieron el error de aburgûesarse, haciendo honor a sus orígenes dentro de una minoria oligárquica que si bien lucharía por la constitucionalidad y los derechos de las masas, tampoco dejaría de lado sus interes. La historia nos muestra que el radicalismo, al fin de cuentas, terminó gobernando para la nueva burgûesía y tirándose en contra a ese sector que le había dado el poder: la masa obrera. Una lástima, porque siempre perdieron la oportunidad de seguir en el poder si hacían las cosas bien.
El peronismo apareció en el momento y en lugar indicado, diciendo lo que el pueblo, largamente ignorado, quería escuchar y ver cumplido: justicia social. Poe eso no le importó a esa masa trabajadora los mecanismos que su bien amado Perón utilizó para manejarse en en el poder, tenían lo que siempre habían deseado y más aún. Lo "otro" eran "detalles", detalles que no toleran escuchar los que viven ebrios de peronismo y han hecho de sus figuras mitos necesarios para mantener a esa masa aun embobada con algo que ya fue. Cierto es que el peronismo logró mucho, cierto es también que le dió demasiadas alas a algunos sectores que hoy ya son incontrolables, pero veamos también el otro lado de la moneda: nunca nos gobernaron santos, nunca dieron puntadas sin hilos.
Recomiendo leer a Uki Goñi http://ukinet.com/espanol.htm sobre la relación del peronismo con el nazismo (personalmente me apasiona), aspecto desconocido -no por casualidad, claro- de esa etapa de la historia, y más que sorprendente.
q prolífico dearrr!!! demasiado para leer... jaja...
q andes bien!!
Estoy en desacuerdo con la idea de que el radicalismo se aburguesó.
El radicalismo fue siempre un partido burgués (burgués para mi no es una mala palabra, no soy izquierdista)
El radicalismo fue el encargado de darle voz y voto a la clase media (comerciantes, profesionales, universitarios) de origen inmigratorio, que no tenían ningún tipo de participación politica por el fraude.
El radicalismo nunca se propuso cambiar la política económica de Argentina, no le daban mucha importancia a la economía, con Yrigoyen y Alvear siguió el modelo agro-exportador.
Fue un gobierno mucho menos revolucionario de el de Perón, aunque se hicieron muchas cosas buenas, y definitivamente no fue una dictadura, como el segundo gobierno de Perón.
Sobre YPF
" Cuando en 1916 Yrigoyen llegó a la presidencia, la explotación estatal tenía casi diez años de existencia, y era administrada por la Dirección General de Explotación del Petróleo de Comodoro. Yrigoyen disolvió la Comisión Especial que conducía a la Dirección de Explotación, dejándola en manos de la burocracia ministerial. La deficiente gestión de los yacimientos del gobierno yrigoyenista culminó en 1922 con una crisis política que motivó la renuncia del ministro del área y un vacío institucional provocado por la negativa de su sucesor a asumir el cargo ante las evidentes irregularidades. Frente a ese panorama, la respuesta política de Yrigoyen fue reorganizar a la dependencia, rebautizándola como Dirección General de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales. La nueva dirección tenía muy baja autonomía comercial y financiera, y naufragó en un mar de problemas hasta la finalización del gobierno de Yrigoyen. Nada tuvo que ver Yrigoyen con la llegada a YPF de Enrique Mosconi, designado por el presidente Alvear. Luego de un crítico informe sobre el calamitoso estado en el que encontrara a YPF, Mosconi diseñó un nuevo reglamento para la repartición que permitió su despegue a lo largo de la década. Cuando en 1928 Yrigoyen retornó a la presidencia, Mosconi presentó su renuncia. Volvería a hacerlo en 1929 y en abril de 1930. El sistemático retraso presidencial para aprobar el presupuesto de la repartición provocó severos trastornos organizativos. Las diferencias de criterio con Yrigoyen fueron significativas. En 1929, Mosconi recomendó mantener la gestión privada de las ventas minoristas de los combustibles producidos por la repartición, con miras a formar luego una empresa mixta. Yrigoyen rechazó la propuesta y obligó a YPF a hacerse cargo de comercializar sus combustibles en forma directa. Esta decisión tuvo importantes consecuencias, entre otras la rebaja de precios implementada por YPF en 1929. Este episodio, destacado por los nacionalistas como un hito en la batalla contra las empresas privadas, registra causas que no han sido adecuadamente explicadas. Más allá de atacar a sus competidores, Mosconi se encontró obligado a rebajar los precios porque las instalaciones de almacenaje se abarrotaban de naftas que la estructura comercial de YPF no podía vender. La imposibilidad de darle salida a la producción de la refinería obligó a detener el ritmo de producción de petróleo en Comodoro, una medida extraordinaria que Mosconi nunca hubiera querido adoptar. La defensa del petróleo estatal fue una importante bandera electoral del yrigoyenismo, pero su gestión petrolera tiene poco para mostrar. Mal que les pese a los revisionistas, los hitos en la creación y la expansión de la petrolera estatal se encuentran antes y después de Yrigoyen: bajo las presidencias de Figueroa Alcorta y Sáenz Peña, con la dupla Alvear - Mosconi, y durante la presidencia de Agustín Justo, cuando YPF llegó a todo el país con su red de estaciones de servicio y alcanzó finalmente el liderazgo en el mercado de combustibles argentino. "
http://www.oceba.gba.gov.ar/prensa/modules.php?name=News&file=article&sid=12808
La verdad, creo que hubiera sido anti peronista y anti yrigoyenista si hubiera vivido en esa época.
Alem e Yrigoyen me parecen fundamentalistas de la ética dementes, creo que Carrió se parece a ellos mucho más que Frondizi, Illia o Alfonsín.
Maria
Ay, ay, ay; Uki Goñi.
Enciclopedia del Holocausto
http://www.ushmm.org/wlc/article.php?lang=sp&ModuleId=10007250
http://www.ushmm.org/wlc/article.php?lang=en&ModuleId=10005468
CEMA
http://www.cema.edu.ar/ceieg/arg-rree/9/9-026.htm
Fundación Memoria del Holocausto, de Argentina
Artículos de Adrián Jmelnizky y Raanan Rein
http://www.fmh.org.ar/revista/25/nuestra%20memoria%2025.pdf
Ahora, si me permitís, el testimonio de un Nacional a secas.
http://www.lavozylaopinion.com.ar/cgi-bin/medios/vernota.cgi?medio=lavoz&numero=abril2¬a=abril2-6
Un abrazo
PD Lucas espero sepas disculpar el abuso, un abrazo
Manolo: noooooooooooo, Uki Goñi! Al contrario!
Fabricio: me parece que el mejor trabajo sobre las clases sociales que acompañaron el yrigoyenismo y la supremacía del modelo agroexportador, es El Yrigoyenismo, de Rodolfo Puigrós.
Después, en cuanto a YPF yle gobierno radical de yrigoyen y Alvear -que veo a usted le gusta hilar fino- hay en Historia Crítica de las Ideas Políticas Argentinas, de Juan José sebreli, anécdotas muy jugosas. Ya sé, es Sebreli, que d euna anécdota antojadiza te saca una teoría demencial, por eso me freno en la anécdota.
María: yo reemplazaría el enriquepintismo del gran relato de "qué lástima que" por algo más sustancial.
Pero es cierto que ambos fueron "movimientos populistas" y de ahí, hay una enseñanza, fueron "movimientos" y también "populistas".
Y también entraron judíos a la argentina de Perón tras la segunda guerra mundial.
Saludos a todos.
María: fijate que tu blog no anda bien, yo no puedo entrar hace un par de días.
Comentario anecdótico
Franco salvó muchos judíos durante la segunda guerra, a los sefarditas incluso les daba ciudadanía española.
Quería decir además que el peronismo en mi opinión siempre fue muy superior a Perón.
Perón, aunque muy popular, logró tener a casi la mitad de los argentinos en contra, principalmente por los abusos que cometió contra la oposición y por el culto a la persona, los chicos aprendiedo a leer repitiendo "evita y perón nos aman" etc, no por las leyes sociales.
Pero nunca fue parte del programa de los peronistas luego del 55, durante la resistencia, el gobierno de campora, peron e isabelita, la dictadura del 76, y luego del 83, reinstaurar esos abusos contra los no peronistas, creo que incluso Perón cuando pudo volver, ya había abandonado esas ideas.
Gualterio: me parece que se dice sefardíes, y me parece que incluso, estaban cercanos a Hitler.
Saludos.
Son sinónimos
Sefardí (plural: sefardíes) o sefardita. Relativo a los judíos que habitaron la península Ibérica y, en especial, a sus descendientes despues de la expulsión de 1492 hasta la actualidad. Las comunidades sefardíes más importantes estuvieron en Constantinopla y Jerusalén. En Israel viven gran número de sefarditas.“
Y que yo sepa no estaban para nada cercanos a hitler, Hitler ordeno matar a los judíos de rodas, y estos creo eran sefarditas
Lucas: El blog no existe más. Borrón y a otra cosa.
Lo del "enriquepintismo", habrá salido sin querer. Es mi manera de decir ciertas cosas -a veces las ironías hacen los debates más atractivos-, después de todo no estamos en una academia.¿O sí?
Manolo: Te aclaro que Uki goñi no es lo único que he leido, pero si me gusta lo que ha investigado. Conozco algunas páginas recomendadas, por el resto gracias.
Gualterio: Los radicales siempre fueron ante todo oligarcas, pero una vez en el poder se olvidaron de quienes se lo habían dado. Prometieron, dieron el puntapié inicial pero cuando hubo que reprimir no lo pensaron dos veces. Otro dato: A Yrigoyen no le decían "Personalista" en broma. El hombre era callado pero también se las traía.
Otra cosita. La entrada de judios a la Argentina en èpocas de Perón estuvo vigilada y, por una ley -si mal no recuerdo- hace poco suprimida, también prohibida. La prioridad de Perón eran los capitales nazis que venían con sus protegidos y que estaban entrando al país desde la década de 1930.¿Si fue nazi? No lo podemos afirmar. Pero sí que estaba encantado con el régimen y más de un aspecto aplicó en el país. ¿Piensan que esos capitales desaparecieron con el viejo líder? Nooooo señor, siguen operando como siempre, ocultos y bien ocultos.
Nuestro espíritu antisemita nos hace ver fantasmas a veces; sino como olvidar el importante rol del Ministro Ángel Borlenghi primero y de José Gelbard después. Creo que el peronismo es múltiple, pragmático y trasciende las aspiraciones de Perón.
Recomindo este artículo del compañero Bardini:
http://www.rodelu.net/bardini/bardini02.htm
Por otro lado, desde la izquierda nacional y/o desde el movimiento nacional y popular, construimos (somos depositarios de) un relato de ruptura frente al régimen conservador representado fielmente por la Generación del '80.
Eso: un contrarelato que ve en la oligarquía al cipayismo.
Y este relato tiene como antecedentes a los Federales y sus montoneras, a sus caudillos, más atrás a San Martín, Artigas, Dorrego, Rosas, López Jordán. Relato contradictorio por cierto pero bastante efectivo a la hora de hacer política.
Vemos en FORJA el eslabón entre irigoyenismo y peronismo, a Jauretche como el personaje mediador, peleador, cariñoso, risueño.
No hay purezas, creo y creemos; hay rupturas y continuidades.
Pero también existen ejes rectores que diferencias este nuevo "horizonte mixturado" con aquel relato oligarca y exclusivo.
En mi zona, los hermanos Kennedy (UCR), se levantaron en 1932 junto a peones y pobladores marginales contra el régimen filofascista de Uriburu pero también contra la persecusión y el odio de la parte "buena" de la sociedad entrerriana.
Eso es también genético de FORJA: algo de odio, algo de generosidad.
De los tres cabecillas de la rebelión, dos se integran al peronismo (Mario y Eduardo Kennedy).
Ésta, y no otra, es la argamasa con que construimos el fuerte puente entre Irigoyen y Perón.
Y, cabe aclarar, el puente es MITICO como todo acontecimiento popular, rebasando las medidas efectivas de los líderes.
FE DE ERRATAS (POST ANTERIOR)
Pero también existen ejes rectores que diferencian este nuevo "horizonte mixturado" con aquel relato oligarca y exclusivo.
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