martes, mayo 12, 2009

Kamasutra ideológico


La práctica política sólo adquiere sentido cuando se enmarca en un conjunto de definiciones que necesariamente remiten al lenguaje; aún cuando, uno sostenga -hablando por mí, pero en lenguaje maradoniano- que los devenires sociales están condicionados -no determinados- por la materialidad. Aún en ese caso, el lenguaje es el ordenar de sentidos.
También en el plano ideológico, claro está.
A qué viene todo esto, ok. Qué buena pregunta. Yo estaba, lo más pancho, probando una comida natural, que naturalmente no tenía gusto a nada. Debería comer naturalmente, como mi pequeña, que ayer, al mozo, le pidió un jugo de naranja y una ensalada de remolachas con huevo, como anticipo del tostado de pollo y morrón con queso y la birra.
Bueno, toda comida insulda te genera grandes ideas sobre la humanidad, es un hecho comprobado. Ah, ya recordé, retomo el hilo.
Para no citar a periodistas (a los que aprecio, digamos) y progresistas varios, voy directo al grano. Las nominaciones ideológicas que ordenan un escenario político, en el plano que sea, nunca son per sé dadas por el sujeto social (algo que, en todo caso, es demasiado sofisticado; pero en síntesis, yo adhiero a que un sujeto social sólo se constituye en sujeto político en el traspaso dialéctico- cómo estamos, hoy- del en sí al para sí) pero menos que menos por definiciones colgadas del aire. A ver, el sujeto social no constituye en sí mismo la condición ideológica, no solamente porque el devenir de la historia está atravesado por otros conflictos además del duramente sociológico, sino por el asunto del en sí y para sí, que remite, ay mi dios, a la conciencia, pero bue. Ahora, el sujeto social predominante al interior de una formación política, es condición indispensable para la eficacia de esa política; entre enunciados y prácticas. Lo que lleva a que la enunciación de la práctica (sea a futuro, sea en pasado, sea en presente: los hombres no son lo que dicen que son, sino lo que sus realidades determinan) nunca pueda ser condición en sí misma de ordenación en el escenario político.
O dicho de otro modo: solamente los conservadores creen que ser puede "ser" conservador. Los progresistas, creen que el ser deviene, de modo que uno no puede bañarse dos veces en el mismo río: porque el agua fluye y todo eso.
De ahí que se inaugure la categoría -rara- de derecha progresista, que no es lo mismo que derecha revolucionaria (categoría que en los libros de Sebreli adquiere una corporeidad bastante graciosa y polémica, pero muy inteligente: por caso, adjudicarle esa categoría al pensamiento de Cioran). Pero no es raro tener derechas progresistas cuando las patronales llaman a "paros indeterminados" o estados "de alerta y movilización". Es decir, hay un progresismo que se monta en la derrota cultura de la izquierda revolucionaria, de la izquierda realmente existente y de las ideas neoliberales, para afirmar su condición de "ser progresista". Pero no sólo no es posible una ontología progresista, sino que no es posible ninguna ontología religiosa, ése es el punto al que quería llegar.
Lo cual, a priori, parece tener el simple (e inútil) efecto de cuestionar meramente las (auto) nominaciones en el campo discursivo de las ideologías, pero en verdad, me parece, contaminan tanto estas modalidades las propias prácticas políticas, que luego derivan en la impotencia -que según la historia muestra, muchas veces radicaliza para cualquier lado- o en gobiernos de fuertes determinaciones derechistas (como el gobierno del Frepaso y la UCR). Cuando no derivan en modalidades de fuerte violencia discursiva.
No hay un Kamasutra ideológico, con la sposturas dadas de antemano, por más rebuscadas que sean, desde épocas milenarias: cada época lleva impresos sus posicionamientos, y la lectura correcta (no en el sentido de verdad, sino en el sentido funcional) de la época, es lo que sobreimprime los rótulos ideológicos que permiten ordenar y entender las fuerzas en pugna en un momento dado.
¿Y qué rol juega entonces, la historia? Como un fuerte condicionamiento.
Aunque es más fácil preparar una ensalada de remolachas con huevo duro, siempre se requiere un esfuerzo adicional para paladear las distintas texturas que atraviesan una simple ensalada, tan compleja en sus sabores.
Me están tocando el portero. Es difícil, creeme, pensar en tantas complejidades juntas, de una: por un lado, forzar la imaginación a decidir qué comer y que suene como un piano exquisito, por otro lado, pensar ciertas tonterías de las que uno sabe poco, y mal. Me refiero a comer sano. Me voy a ver quién toca el timbre. Es tremendo que cierren con llave abajo, por la inseguridad, tengo que bajar por cada tarado que me toque el timbre.

11 comentarios:

  1. Si lucas ,me quede pensando...la remolacha no es tan facil como vos decis.

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  2. Che, soja, lo de la derecha progre lo inventé yo!!
    Es increible lo que hace este muchacho con mi modesto aporte.
    Pero tenés que respetar el copy, bro.

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  3. "No hay un Kamasutra ideológico, con la sposturas dadas de antemano, por más rebuscadas que sean, desde épocas milenarias: cada época lleva impresos sus posicionamientos, y la lectura correcta (no en el sentido de verdad, sino en el sentido funcional) de la época, es lo que sobreimprime los rótulos ideológicos que permiten ordenar y entender las fuerzas en pugna en un momento dado."
    geniaalll...y lo de la birra vino a pedido de tu paladar no del mio!
    las cosas claras por favoor!

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  4. Che Lucas, ¿cómo se llama la pose de la foto? ¿El helicótero?.

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  5. Mirá Carrasco:
    http://www.eldiadegualeguaychu.com.ar/portal/images/stories/mayo2009/tapas/tapa%20b%20120509.jpg

    El primero de ellos, peleando con el tercero nuestro. son pateticos!!!

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  6. Que dificil se me hace, comprender el mensaje,
    yo era de los muchachos del amor libre,sin forros.
    De los utopicos de la imaginacion al poder,
    Republicano al estilo España del 39,pero que les pasó al los peronistas de la jp y pr, hoy son pronexectas de nuestra esperanza,vendieron el alma, prostituyeron la ilusion,

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  7. El lenguaje hegueliano me complicó la existencia, pero me resulta sumamente revelador tu definición de la "derecha progresista" montada en derrotas de la iaquierda, es verdad.
    Pero coincido con Lanari en que "progresista" está envejecida,sino muerta. Hay también una exposición maravillosa de Saramago sobre la necesidad de matar algunas palabras. Muy bueno.

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  8. Esta noche, con Gerardo y Mendieta, seguimos el tema en La Bloguera, por Radio América.


    Saludos.

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  9. Uhhhhhhhhhhhhhhh, buenisimo...lo escucho por internet. Un abrazo.

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  10. La verdad es que, después de escucharte con Gerardo, esta nota es aún superior. Tu explicación fue muy clara. Es un tema apasionante y para debatirlo profundamente.
    Sobre todo, considerando que por ejemplo, cuando hablaron de la 125 y de Lozano se percibe esa contradicción de lo que es el progresismo de "allá ité" y este nuevo progresismo de derecha. Porque parece que entonces, fue una guerra de progresismos. Y ya me hice bolas, dijo el Chavo.

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  11. Sí, pero además, me parece fundamental dos cosas: una, la crisis del neoliberalismo como relato neoconservador; y dos, uh, me olvidé.
    Ah, lo de volver a las viejas categorías de la sociología (marxista) de clases, como rearticuladoras de los sujetos. Ciertamente, el camino de Laclau me parece el más exaustivo. P=ero era eso.

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