martes, diciembre 22, 2009




La renuncia de Posse, por los elementos que son públicos hasta acá, no tienen tanto que ver con fascismo manifiesto de sus escritos -convenientemente minimizados por la gran prensa- sino con su generoso paseo por los canales de cable, marcando agenda al PRO y a Macri.
Si esto es así, el próximo ministro no jugará solo, y no paseará por los programas del cable donde posse podía hablar al pedo sin que le repregunten mucho. Tendrá un perfil bajo.
El problema es que Posse, y Macri con su desginación, puso en el tapete de la agenda porteña a la educación. Grave error, pero, bueno. Ya está.
El otro enorme daño que Posse le causó al macrismo es enturbiar más la relación de éste con el peronismo que le gusta a los disidentes.
Y mostrar la soledad de Duhalde. Que salió convenientemente a bancar, en notable soledad, a Posse, a través de la ama de casa y senadora, Hilda Duhalde. Esposa del hombre que acaba de ganar 6000 pesos en una querella a Luis D Elía, que a diferencia Elisa Carrió, no se retractó de sus insultos a Duhalde (aunque tampoco pudo probar la gravísima acusación).
Ya Duhalde había ungido como presidenta de bloque del peronismo de derecha a la ex kirchnerista Graciela Camaño, lo que bastó para que la esposa de Barrionuevo no presida nada.
Otro daño que Posse causó a Macri es que con su ida vuelve al Macrigate a los primeros planos. Se dirá, por ejemplo, ahora que estoy escuchando a TNmbaum en el programa que salva Zloto, que en la obsesión por derribar a Kirchner estas cosas pasan inadvertidas. Sí, y no. No es tan simple ni lineal.
Porque, en primer lugar, Posse se va por marcarle estúpidamente la cancha a Macri, no porque sea fascista, eso es un asunto menor, para macri, para Gabriela, para la gente que "hace".
Pero no se va porque Aníbal Ibarra haga duros discursos, eh.O Pino Solanas, que denunció que la de Abel Posse es "una decisión errada". Durísimo. La capitalización de la caída de Posse no va al haber del kirchnerismo ni del progresismo ni del gagaísmo.Si alguien capitaliza esta situación es el radicalismo, que se propone, con su partido alquilado a las corporaciones, como el equilibrio entre el oficialismo nacional -que es el gatopardismo crispador, diría el maratónico consensual- y los excesos del otro demonio, el peronismo o el filo peronismo.
Una decisión correcta, la de los radicales.
Con un inconveniente. Y es Cobos.
El hombre de la buena imagen, del chamuyo torpe y despolitizador, de la sutileza para defender causas horribles, la contracara de la brutalidad de Abel Posse.
El problema es que Cobos ha traicionado a todos, y no despierta ningún entusiasmo entre los que ayer lo echaron de por vida de la UCR y hoy lo ungen como módico salvador de listas sábanas. Y el kirchnerismo se lo quiere comer.
Pero, correctamente, Néstor Kirchner se pelea con rivales más grandes, ninguneando a Cobos.
Se me hace que crece subterráneamente una crisis de representatividad, y una crisis al interior del peronismo. En esa crisis al interior del peronismo, una crisis identitaria, los mejores parados, hoy, son los Kirchner: sólo porque disciplinaron su tropa, tienen un líder, el manejo de los resortes estatales principales y todavía el manejo de la agenda.
Pero, disminuído, aferrado a lo propio, a la defensiva.
Un escenario complejo, impensable el 29 de junio.
Ah, y hoy Macri presentó su nueva policía. Je.

Eso sí, nada de esto es importante, el gran debate es la "unidad del centroizquierda"