lunes, agosto 30, 2010

Jeje

Jeje

Feinmann y el sujeto

En esta nota de Feinmann se sostiene un punto de vista que ya venía desarrollando, con mayor amplitud y profundidad, en La historia desbocada y en el suplemento de filosofía que editaba Página 12.
La presidenta habló de un poder que está por encima de las instituciones y de la institución ejecutiva que ella encabeza. Para coincidir, no hace falta llegar a los mismos análisis y conclusiones que José Pablo Feinmann.
Porque, días atrás, el Grupo Clarín -que es un monopolio en la fabricación de papel, en el cable y en otras ramas, pero no en todos los mercados donde se desarrolla (aunque sí ostenta mayormente una posición dominante o un oligopolio con prácticas comerciales dudosas)-convocó a una patética marcha en defensa de Fibertel, y fue un fiasco. De acuerdo a Feinmann, si los medios de comunicación convocan, un montón de tarados participan. No, no es así. De hecho, el principal problema que enfrenta hoy el Grupo Clarín y sus satélites y socios, como La Nación, es la imposibilidad de construir un sujeto social (no hablo de un sujeto en el sentido cartesiano o postestructuralista) que encarne sus demandas en un marco republicano. Por eso, apelan a una estrategia más sincera, y que tiene mucho para mostrarnos sobre cómo funciona el verdadero poder (ése que está por encima de las instituciones, el que moldea el institucionlismo berreta de nuestros conservadores): la estrategia es construir, como sujeto social, al empresariado. No a todos los empresarios, sino a los más grandes y concentrados. Construirlos como sujeto social sin mediación, desde los medios de comunicación, posicionándose estas empresas como parte de ese sujeto social. Al posicionarse como parte del sujeto social que construyen (el blanqueo de que hacen política) los medios de comunicación se muestran sin mediación. Y al construir ese sujeto social -los empresarios- un tanto más amplio que ellos mismos (pero al ser solamente ellos los voceros) anulan la mediación. Gran mérito de la presidenta, eh.
La AEA, Asociación Empresaria Argentina, sintetiza mucho. Ahí conviven tres empresas principales: Los Grobo, de Grobocopatel, empresario sojero con fuerte arraigo nacional pero en expansión hacia países limítrofes, el Grupo Clarín y la multinacional italiana Techint. Es decir, no se trata de empresarios solamente argentinos, ni de empresarios pequeños.
Cristiano Ratazzi, de Fiat, por ejemplo, tiene también intereses en la lechería -de ahí su preocupación por EL TEMA DE LA LECHERÍA, dónde, ya lo sabemos, Nadie Hace Nada!- a través de su sociedad con el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti.
AEA controla la UIA desde la última elección. Sería arduo decirlo de nuevo, y ya fue escrito por acá, así que sintetizemos: la AEA controla ADEPA,  la UIA, la Copal (cámara de alimentos) y tiene´fuertes intereses con la Mesa de Enlace.
Como vemos, la construcción de un sujeto social no es solamente un relato, una elaboración filosófica, sino que hay también intereses materiales -en el uso más campechano del término, y en el otro, el marxista, también- que los atraviesan.
Ese es el empresariado que pretende, Clarín, construir como sujeto social que, encarne, la mirada del mundo que es la mirada de ellos: ése es el sujeto social, el depositario, de virtudes como el respeto a la institucionalidad, a la libertad de prensa, de expresión, a la libertad económica, a un clima de confianza en el que invertir. El problema es que yo entienda, como trabajador, que cuando hay clima de negocios, a mí, sencillamente, me están cagando. Y cómo puedo entenderlo? Basta con que alguien, desde la tele, me lo explique? No, no basta.
La mirada de este sujeto social en la reconfiguración de la estrategia política de Clarín, de este sujeto construído de manera mediática pero con soporte más que real, tiene el desafío de construírse en LA mirada, en mirada parcial pero totalizante: esto es, que para que funcione la armonía totalizante -lo social como totalidad, aún como imposible, como ideológica- es necesario el respeto a cada una de las partes que componen esa totalidad, a cada uno de los sujetos sociales y sus jerarquías. Es esa totalización (ideológica) la que los legitima como sujeto social.
El problema es que la traslación inmediata Poder a Medios de Comunicación, imposibilita comprender fenómenos como el fracaso de la marcha de Fibertel o el éxito de la asonada sojera. No es sobre la nada que pueda instalarse LA mirada del poder, sino sobre una serie de preconceptos y construcciones históricas que están siempre en disputa: el significante Campo, por ejemplo. Patria y Campo, fundamentalmente: el imaginario escolar del milico, el cura y el gaucho. Los años en que este imaginario se fue moldeando, cuentan. La construcción  de un país hecho sobre la sangre de los federales y la mirada tutelar europea, también. Los cortes de clase, temporalidad y espacialidad.
Alfonsín tenía la mayoría de los medios de comunicación en el estado (y los manejaba con mano de hierro) y sin embargo perdía las elecciones (y tuvo, por distintas y complejas razones, que irse antes de tiempo). Menem los privatizó, y esos mismos medios privatizados, un buen día, lo trituraron. A Duhalde, el Grupo Clarín lo recontrabancó, y sin embargo, Duhade jamás volvió a ganar una elección o tener en la consideración pública, algo de estima.
Los medios de comunicación concentrados son definitivos en la dinámica social, pero no son determinantes en esa misma dinámica. Entre definitivo y determinante hay una sutileza.
Las gentes no toman el mismo agua, porque el agua fluye. Del mismo modo hacen rating pero no miran lo mismo; porque mirar tele es un acto del sujeto: no es lo mismo Tinelli visto por mi hermanita, por un paciente psiquiátrico, por Adrián Suar, por Maradona, por mi vecina, la que está re buena. No decodifican del mismo modo, lo que le da un ida y vuelta (no una igualdad, eh) entre, ay, emisor y receptor: las nuevas tecnologías (la tv digital e internet y los celulares, principalmente) complejizan ésto mucho más.
Las distintas conclusiones llevan a distintas miradas: para algunos (como Feinmann) la disputa con Clarín es la madre de todas las batallas; para otros, como, humildemente, yo, la madre de todas las batallas se sintetizó culturalmente en torno a la resolución 125 (incluídas las imposibilidades del progresismo). Feinmann, que no me conoce y si llegara a leer ésto pensaría que soy un atrevido; estuvo en el mismo lugar, durante la 125 y durante esta discusión pública sobre Papel Prensa, que donde estuve parado yo; que aprendo y disfruto de leerlo. Y seguramente, en esa instancia que iguala un poco, votaremos la misma candidata en el 2011. 
Desarmar el dispositivo cultural (y económico social) del cura, el milico y el gaucho requiere, además de una construcción más plural en lo cmunicacional, la construccion de un sujeto social que encarne materialmente la construcción de otra mirada.



 

Lo inviable




Eso que a prensa militante denomina "la oposición" tiene grandes acuerdos. Demos por obvio, dado que la derecha gobierna varios distritos del país, que el 82% es puro cinismo nomás. Así como otras tonteras que suelen decir en sus comités televisivos.
Quitando la hojarasca, queda un plan de gobierno, que se puede resumir en: aumento del dólar y baja de las retenciones, freno a las paritarias (lo dicen como "conflictividad gremial", "la mafia de Moyano" etc) y a las ampliaciones estatales, reprivatización del sistema jubilatorio y baja del gasto público y el crecimiento para frenar la inflación.
La viabilidad de este ejercicio se puede buscar en la historia inmediata: quitando que no pudo contener la inflación, el interinato de Duhalde fue el plan de gobierno que esboza, hoy, la derecha.
No en vano, Duhalde fue ungido por el radicalismo y el frepaso. De hecho, un tipo que desde 1999 ha sido muy coherente (siempre fue oficialista) como Chacho Alvarez, puede dar cuenta de ésto. Chacho lo sabe: tanto con un modelo de ajuste como el que implementó con De La Rúa como un modelo para la Sociedad Rural y la AEA como el que implementó con Duhalde, cierran socialmente, sólo y sólo sí se asesina gente.
Es curioso que no se repare en que lo que hoy propone la derecha, sólo cierra volviendo a su vieja inclinación por el asesinato.
El desendeudamiento y los super hábit fiscales, podrían dar un margen (con el retorno del endeudamiento) para un plan como el duhaldista sin necesidad de asesinar personas un par de años. Pero el problema es que el bloque político, económico y cultural que sostiene a la derecha que hegemoniza el Grupo A tiene sed de revancha social.
Chacho Alvarez sabe que bajar las jubilaciones de modo progresista -por decreto y a los palazos- no es tan eficáz como hacerlo de manera peronista -con un dólar duhaldista y alfonsinista- y el esquema de subsidios al consumo y los sectores populares, más la ampliación del poder relativo de las organizaciones que trabajan con esos sectores, dejarán la situación, para un próximo gobierno (donde descontamos que Chacho Alvarez, seguirá siendo oficialista) bastante difícil.

domingo, agosto 29, 2010

Pinocho y el calor del hogar




Me acuerdo que me senté, era una mesa larga. El Alto Funcionario, recién asumido, ya tenía cara de Alto Funcionario. No tenía ni idea de quién era yo, de hecho, tampoco le importaba mucho. El punto era que le habían dicho que yo, y otros que ahí estábamos, representábamos algo. Bueno, comenzó a hablar, a explicarnos cuánto, nosotros, valíamos. Sin saber quiénes éramos, pero cuánto valíamos. Unos 20 minutos, didácticos, explicándonos, además, sus planes, y las potenciales ayudas que ellos, él mejor dicho, podía darnos, a nosotros, aunque no sabía quién era yo ni quiénes éramos nosotros.
Me estaba aburriendo. El Comisario Maigret, en una taberna, al lado del Sena, mucha niebla, un vaso de vino, sombras raras, olores fuertes y rancios. En eso, supongo, pensaba. Capaz que no, que pensaba en otra cosa, pero no viene al caso.
Qué hago acá, es una pregunta que, supongo, todos se hacen, por lo menos, una vez a la semana. Tengo el presentimiento de que en mi caso me la formulo más seguido. Hay un error, un error muy grande en todo esto.
La política es así: una parte dramática, también trágica, un relato literario, poblado de ilusiones, de complejidades, de paisajes cargados de justicia. Otra, más real, la de carne y hueso, los hombres que también tienen rencores, remordimientos, pequeñeces que cargamos como heroicas, mentiritas. La de chantas que desfilan en primera fila, y uno, sin querer, o queriendo, los llenó de certezas de las que carecen, de virtudes que les quedan grandes, de altruísmo abstraído de la billetera, horizonte estratégico en tantos casos. Ese es el error.
Un día me di cuenta. La rebeldía, ahora, está moderada. En post de un supuesto acuerdo con la inteligencia táctica. Cuánto verso, va uno, creyendo. Cuánto.
Así que de pronto, la inteligencia táctica estaba depositada en una entidad ontológica que funciona como Pinocho dentro de la panza de la ballena. Pinocho, de pronto, atrapado, se arrepiente de haber inventado mundos, de haber defraudado a sus mayores, de haber sido un chico malo que decide salirse de la norma. Pinocho, de pronto, ahí en esa calidez del arrepentimiento, decide, vulgar, hacer de paradoja, de moraleja, hacer la venia a las convenciones, dar el ejemplo del redimido, bajar la tensión dramática, decir lo correcto, lo que todos quieren escuchar, lo que los mayores llaman, con caras altivas, la verdad. Qué decepción, Pinocho. Hasta entonces, me caías bien. 



En fin

El dato central en el desarrollo de la arremetida del Grupo Clarín y sus socios contra el gobierno nacional, es la ausencia de un sujeto social que sustente los reclamos de las corporaciones.
El fracaso estrepitoso de intentar movilizar a "usuarios" de Fibertel pareciera haber redefinido la estrategia de Clarín. Un fracaso anterior, en torno a la ley de medios, movilizando las pymes de periodistas asociados, termina de estructurar el diseño de la actual estrategia.
En esa estrategia, busca construir un sujeto social ya no masivo -como lo fue en defensa de las multinacionales agrofinancieras- pero sí delimitado y preciso: los empresarios más grandes que operan en el país, principalmente agrupados en la AEA. Tienen, estos empresarios, una trama de intereses y solidaridades a nivel continental.
Mientras tanto, dada la ausencia de argumentos sólidos para defender los oscuros intereses del Grupo Clarín, se genera quilombo.
Una foto de éste con el otro, la cara de amargado de Nélson Castro, un escandalete por allá,  Pino Solanas volviéndose loquita porque le sacan Fibertel, Grondona sacado gritando que son todos montoneros y así. Bulla, chimentos, boludeces, operaciones que buscan horadar la legitimidad del gobierno.
Nadie va a andar muy entusiasmado con la causa de Papel Prensa entre la gente de pie, y considerar lo contrario, es el principal error estratégico en la arrmetida de las corporaciones contra el gobierno nacional. De ahí la redefinición de su estrategia.
Error estratégico que también puede llegar a cometer el gobierno, dado el despliegue de varios funcionarios que hacen de la pelea con Alfredo Leuco la razón de su existencia.
No hay acá una bisagra histórica capaz de entusiasmar multitudes, y el riesgo de tornarse sectarios creyendo lo contrario es muy alto.
La justeza de que no sea el gobierno nacional el que, como sucede actualmente y desde 1977, subsidie a La Nación y Clarín en detrimento de los fondos públicos y la legítima competencia entre empresarios gráficos, la justeza de poner sobre el tapete la construcción civil y especialmente empresarial del bloque que dio el golpe de estado en la última dictadura, la justeza de someter a discusión pública las modalidades criminales de empresarios hasta hace poco tapados para la opinión pública, no se puede contraponer a la ausencia de un sujeto social que haga esas demandas suyas. No está en juego la libertad de expresión ni su falacia: la presuposición de quien controla el papel controla la información. Sino una disputa legítima por democratizar el capitalismo informativo. De ahí a lanzar gritos entusiastas por Spolsky, Socolovich, De Narváez, Víttori, Etchevehere, Fontevechia, Massot, Vila, Manzano, hay una distancia un poco grande, aún cuando Mitre y Magnetto sean unos descarados delincuentes.
Las causas justas no tienen todas la misma jerarquía, y en política las que definen las grandes cosas son siempre las causas con un sujeto social detrás, y cuál sea el sujeto es definitorio.
Ni los trabajadores, ni los más pobres de este país tienen esta agenda, repito, justa, absolutamente justa, pero acotada para dar sustento a una sociedad más, también, justa.
 

sábado, agosto 28, 2010

Mal con los republicanos, eh.



Acabo de llegar a casa. En la puerta están las ramas, tiradas, del árbol que la municipalidad me podó. Es una cosa personal. Barletta, sabelo, no te voy a votar para gobernador. Porque me podaste el árbol, y eso, mirá, te lo digo bien, eh, pero ojo loco, eso no se hace. Y con Binner, también, todo mal. Cuando lo vea a Néstor le voy a pedir que haga una moción de órden en la Unasur, saludos a la Pitu, y que vengan las tropas gringas o las colombianas, que venga sino Chávez, pero vos, Barletta, ya fuiste. Así nomás te lo digo. La voy a traer a la Colo para que te grite como a Franco, vas a ver. Además, Raúl me contó que vos, sí, vos Barletta, ponés un líquido en las fuentes de las plazas para que los pibes no puedan instalarse a limpiar vidrios. Eso, ponele, puede ser, porque son pobres. Pero a mí, podarme el árbol, no. Estamos? Ojo, no te estoy amenazando, ni nada. No te hagás la víctima, ok? Para víctimas dejalo a Julio Blanck, pero yo quiero mi árbol. Y no otro árbol, ningún árbol radical o del desacuerdo cívico y social, cómo les gusta, a ustedes que estuvieron en todas las dictaduras, usar la palabra "cívico", no sé qué mierda quieren decir con eso. Pero yo quiero mi árbol. Y ya. No mañana ni pasado ni nada, me calenté. Y cuando me caliento, por dios, no me pidas que me calme, Barletta, quiero mi árbol. Voy a hablar con Sans, con Gerardo Morales, con esos tipos peleados con la sintaxis y las ideas complejas, que son las autoridades de tu partido, pidiendo que te expulsen por inconducta partidaria, con causales éticas, republicanas y arborescentes a lo Deleuze.
No, no puedo esperar hasta el lúnes, yo quiero mi árbol Yo tenía un árbol, con pajaritos y todo, me hacía sombra, en el balcón, y vuelvo, después de decirle anoche a Jorge Dorio que hacía con Martín Caparrós un programa que se llamaba "Quememos los bosques", se lo dije, sos un genio, Dorio, sabelo,  me cago en los ecologistas, pero eso sí, ése árbol, y ése y no otro, era mí árbol, y lo quiero de nuevo. O uno parecido. Sino se puede volver a fabricar ése árbol, sino se puede arreglarlo, no sé, bueno, sacate uno del barrio Guadalupe y me lo traés, hacé lo que sea, en la casa de Marcela, en la esquina, hay un árbol copado, no sé, manejate, pero yo quiero mi árbol Y ya.


(El dibujo me lo mandó éste amigo)

Lorena García

jueves, agosto 26, 2010

Y bue, lo dije.

Tengo sensaciones encontradas. Varias. Una: formo parte de un dispositivo afectivo, cultural, político, laboral (sí, como la mayoría de los trabajadores de medios de comunicación, se me pide alineamiento automático: con causas "buenas" o "malas") donde nadie, o la mayoría qué se yo, en esto, duda. Por caso, los analistas políticos que admiro, cerraron filas trasluciendo viejas y contundentes convicciones.
Hay algo, sin embargo, que me incomoda.
Cuando se ponen de un lado los buenos y del otro los malos -yo mismo lo hago con frecuencia, pero más en joda de lo que parece- en el fondo, casi siempre, me siento incómodo.
Las cosas son más complejas. Contradictorias, fluídas.
Hay varios interlocutores con los que jamás sería amigo: no sería amigo de un tipo que hace chistes con guantes y cascos, aunque me guste que tenga esos enemigos; no sería amigo de quien fue secretario de Prensa de Isabel Perón, puesto por López Rega, aunque me conmueva el dolor que sufrió durante la dictadura. No sería amigo de la esposa de un delincuente empresarial que vivió una gran vida de arriba y por chorros; aunque me duela hondamente los padecimientos que sufrió.
No sería amigo de los cínicos que hablan de la legalidad y normalidad vigentes en 1976.
No sería amigo de muchos pero no por las mismas razones, ni con las mismas jerarquías de razones. Me parece un soberano pelotudo el funcionario que va a apretar haciéndose el machito, con guantes y casco. No jodamos, es una boludez, una sobreactuación: ése tipo es un pelotudo.
Pero no es lo mismo que blanquear plata de un secuestro de Montoneros, que perseguir periodistas de la mano de López Rega e Isabel Perón, Perón, eh. No es lo mismo.
Menos que menos, pero supongo que no hace falta aclararlo, es lo mismo que ser un torturador, un apropiador, etc.
La historia contada con simpleza, a mí, ciertamente, me incomoda. Ojo, sé que es eficaz políticamente y que las sutilezas no corren para todos. Hay que tener, perdón por lo soberbio que será lo que diga, una sensibilidad un poco más trabajada para no sumarse al tren simplista, para no colgarse en los vagones de prepo si una sabe que viajará para la mierda.
Que los tribunales decidan, que el congreso se haga cargo. Sin sobreactuaciones republicanas: a mí los tribunales me la fuman y del congreso no espero frutos prohibidos del maná institucionalista. Esas teorías boludas sobre que el congreso representa al pueblo o los tribunales son la justicia hay que dejarlas para rendir materias universitarias, pero hay que ser lo suficientemente papanatas para tomarlas al pie de la letra.
Me siento incómodo cuando hay estos interlocutores y cuando cierto dispositivo cultural, los torna héroes cuando son seres humanos, y bastante crápulas, por cierto. El dolor que han sufrido, la inmensa injusticia, lo indecible, habilita un espacio de comprensión. De solidaridad. De desconcierto ante las bajezas humanas.
Pero no lineal ni automático.
Las circunstancias de la vida me han llevado a conocer a varios millonarios. No les guardo especial respeto, más bien distancia, cierta extrañeza, de vez en cuando fastidio. No suelen ser muy comprensivos ni sensibles ni pararse en cuestiones éticas cuando de cagar al otro-así sea la madre, la hija, el hermano- se trata.
Tengo, desde antes del 2003, en mi creída insignificancia, una posición política y un conocimiento -superior a la gente de a pie- sobre lo sucedido en Papel Prensa. Leí las mismas cosas que leímos los que nos interesaba el tema. Sé de qué lado pararme, por esas mismas convicciones. La puesta en escena y en debate al máximo nivel institucional y social, es un escenario que soñé pero jamás pensé posible. Reinvindico con crudeza eso, la valentía que eso implica, señora Presidenta. Las circunstancias que llevaron a ésto son lo de menos: así se dan, siempre, los grandes debates: por coyunturas inasibles en lo inmediato.
Ahora bien, de ahí a glorificar, elogiar o tornar héroes a tipos oscuros, a una trama rodeada por matones, testaferros de testaferros, mafiosos, asesinos idealistas, no.
Yo, no.


Genial

Felicidades "" Su correo electrónico de identificación ha ganado Británica\ Asia Vietnam Lotería de Promoción 2010‏


25/08/2010

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Mrs.Elizabeth Grayson

Coordinador en línea

Británica\ Asia Vietnam Lotería 2010 Ganador

martes, agosto 24, 2010

Contundente opinión de Pino Solanas sobre Papel Prensa




Sin escatimar el debate, con una posición clara  firme, un sector de Grupo A emitió una opinión, en cierto sentido, previsible y comprensible.A continuación, el comunicado de prensa de Proyecto Sur firmado por Pino Solanas y Claudio Lozano sobre Papel Prensa:


















































.

Bien, la Presidenta

El único argumento público para defender a Papel Prensa, por parte del Grupo A, era tirar alguna gilada que el kirchnerismo no se qué. Puro chamuyo.
El argumento real que vuelve loquito a Pino Solanas sin Fibertel es que quiere salir en la tele, viejito coquetón.
Al distribuir las reponsabilidades, pone en un aprieto a los sectores del Grupo A menos comprometidos con las corporaciones y su conduccion, la AEA (Asociación Empresaria Argentina).
Esos sectores tienen un gran problema.
Poner el tema en tribunales es un recurso táctico: son los mismos tribunales que permitieron, primero la tortura y el saqueo, luego su continuidad en democracia. Dicífilmente los funcionarios de tribunales -incluídos los charlatanes de la corte suprema- se tomen en serio este delito. Tienen el culo muy sucio como para exponerse.
En el congreso, con predominio del Grupo A a partir del transfugismo de ex kirchneristas, es otra cosa. Difícilmente prospere la iniciativa de la Presidenta, pero también, por los costos sociales que acarrea, termine la ley votándose en contra. La van a planchar. O van a intentar plancharla. El problema es que Magnetto está sacado, y seguramente continuará con este tema instalado en la agenda.
Mientras tanto, el gobierno distribuye responsabilidades (ojo, a no confundirse con el republicanismo berreta: ni los tribunales ni el congreso modificaron la impunidad a los masacradores que fue instigada por el poder ejecutivo -Alfonsín, Menem, De La Rúa y Chacho Alvarez, Duhalde- y modificaron su postura cuando el poder ejecutivo instigó a la condena -Néstor y Cristina Kirchner) y asume, de este modo, una agenda propia que pone en escena qué es el estado, en su totalidad.
A la vez, deja del lado de los "crispados" a las empresas comunicacionales, manchadas de sangre. Escenifica el porqué de esa crispación de la derecha. Escenifica quién coordina el Grupo A. Ningunea, correctamente, a los empleados menores -la dirigencia política- de la AEA. Muestra mesura, cuando todos esperaban una expropiación por decreto, con los cual, les saca la escalera a los más sacados de los empresarios.
Un gran discurso, histórico.
Los argumentos que esbozan, ya, Clarín y La Nación, van a la defensiva y huelen, a kilómetros, a chamuyo.
Un gran día, hoy.

Voludo, los K bienen por todo!




Hingeniero, todo vien? nos juntamos el juebes?

Supermartes 3

Supermartes 2

Afilado el compañero, eh. (Click en la imagen para ampliar)

Marcelo Helfgot

“Vinieron por mí”






Por Marcelo Helfgot





Un día fue el campo, otro la Justicia, cada tanto los opositores. El uso del aparato estatal por parte de los Kirchner para hostigar a quien no piensa igual va creciendo en prepotencia. “Hoy es Clarín, mañana somos todos”, reflexionó ayer el jefe del bloque macrista, Federico Pinedo, un diputado respetado desde todo el espectro ideológico del Parlamento. Frases similares comenzaron a inundar las redes sociales y las charlas de café. Todas inspiradas en un poema cuya autoría suele atribuirse erróneamente a Bertold Brecht. Fue el pastor alemán Martín Niemoeller el que patentó la indiferencia de los que nada dijeron cuando se llevaban a comunistas, judíos, sindicalistas y católicos, porque no lo eran. “Luego vinieron por mí, pero ya no quedaba nadie a quien decir nada”, concluía en su lamento. Tan actual.

Frases con Banda Ancha

Por Raúl Degrossi

1. “Héctor, estaba pensando, ¿no sería mejor suspender las marchas por lo de Papel Prensa, a favor de la represa en Corrientes y para que me dejen los chicos?” (Ernestina Herrera de Noble)




2. “Yo creía que la cena por lo de Fibertel me iba a salir más cara que la de la otra noche con los disidentes, no quiero ni pensar la de Papel Prensa, que la tengo que invitar a comer a Carrió.” (Héctor Magneto)



3. “¿Cómo qué hubo poca gente convocada en apoyo de Fibertel?, ¿les parecen pocos 30 diputados?” (Héctor Aranda)



4. “El gobierno ha ingresado en una fase de terrorismo de Estado: Moreno interceptará los mails de la gente para conocer sus secretos íntimos y enviar a Moyano a extorsionarlos bajo la amenaza de que D’Elía los va a golpear, pero tenemos que estar tranquilos.” (Elisa Carrió)



5. “¡Má qué actos del Bicentenario ni ocho cuartos!, multitud era la de anoche en la Plaza de Mayo pidiendo por Fibertel.” (Chiche Gelblung)



6. “No entendí bien si anoche había una marcha a favor de 6 7 8, o eran seis, siete u ocho tipos los que estaban en la plaza.” (Fernando De La Rúa)



7. “¿Así que Pino Solanas se vuelve loco si le sacan Fibertel?, yo quiero aclarar que la medida tiene vigencia recién dentro de 90 días, con lo que le haya pasado antes de eso, nosotros no tenemos nada que ver, eh.” (Julio De Vido)



8. “Es muy feo todo esto que está pasando digo, el Estado no tiene derecho a meterse en las cosas privadas de la gente como su correo electrónico y todo eso, o sea, si fueran las llamadas telefónicas, que se yo, ponéle, vaya y pase.” (Gabriela Michetti)



9. “No queda mas remedio que venir al trabajo en helicóptero porque la ciudad es un caos, entre el tractorazo de De Angeli, la gente que sigue con Carrió en el Obelisco pidiendo por las AFJP, la marcha del rabino Bergman y Blumberg por la inseguridad y los que fueron a la plaza por Fibertel, prácticamente no se puede circular.” (Daniel Hadad)



10. “Lo único que le falta a la oposición es ir todos juntos a hacer el “prende y apaga” de Lapegüe desde el Congreso.” (Agustín Rossi)



11. “¿Quién me dice, diputado, Palacios?, ¿cuál, el que jugaba en Boca?” (Mauricio Macri)



12. “¿Así que Das Neves le ofreció a Reutemann ser su canciller?, me lo imagino diciéndoles a los ingleses que se metan las Malvinas en el recontramedio del culo.” (Aníbal Fernández)



13. “Es cierto que le ofrecí a Carlos Reutemann ser mi canciller, pero su respuesta me la reservo para mí, aunque no en el exacto lugar en que él me indicó.” (Mario Das Neves)



14. “Yo creo que la frase de Macri sobre Kirchner puede parecer desafortunada, pero por lo menos tiene un aspecto positivo: significa que volverán los trenes.” (Pino Solanas)



15. “Suerte que el procesamiento de Larosa fue sin prisión preventiva, porque se viene la discusión del Presupuesto 2011, y ahí hay que mirar todo con lupa, y cuatro ojos siempre ven mejor que dos.” (Claudio Lozano)



16. “Pino debe competir por la presidencia porque la fuerza así se lo reclama, es más, la fuerza lo acompaña y está con él.” (Obi Wan Kenobi)



17. “Nuestra propuesta es sencilla: lo que dejemos de pagar de retenciones, que sea tomado a cuenta de lo que pensamos seguir evadiendo de Ganancias.” (Hugo Biolcatti)



18. “Esta violencia ejercida por Moyano contra las empresas del grupo Techint sería sólo el principio: ha empezado a cundir el temor entre los dirigentes de la Mesa de Enlace de que su comportamiento sea imitado por Gerónimo Venegas y queden bloqueadas las tranqueras de las estancias.” (Joaquín Morales Solá)



19. “Esta acción que presentaremos en la Corte es para tener seguridad jurídica sobre que normas se encuentran vigentes, tenemos información de que el gobierno intentaría aplicar la Constitución de 1949.” (Adrián Pérez)



20. “Nosotros vamos a hacer lo mismo que Carrió, presentaremos una acción declarativa de certeza, pero para que alguien nos diga fehacientemente si está absolutamente desquiciada o es una impresión nuestra nomás.” (Miguel Angel Pichetto)


El supermartes

Hoy se pudre todo, no? Y está bueno, porque se pudre sin un sujeto social construído, por parte de las corporaciones, capaz de encarnar sus demandas.
La marcha que convocó Magnetto en su defensa, ayer, fue tan patética que ni TN la mostró.
Hoy también van a apreta ra los legisladores que no controlan la Sociedad Rural y las bandas fascistas de la Federación Agraria. Hablaron de mil empresarios lúmpenes para apretar a los diputados. Más bien poco. Mil lúmpenes, y no empresarios ni chantas, te junta Raúl Castell, y más. Viene flojo el nuevo Manuel Carlés.
Hoy va a ser un día muy divertido.

Porqué me quedo con Jimena





Obvio, porque escribe muy bien. Mientras Mi Pequeña y Marisín discuten si el castigo que merece mi hijaputez debe o no respetar la Convención de Ginebra, y este blog recupera, con esta novela berreta, sus viejos lectores, Jimenita, que obviamente es demasiado inteligente para sobrevolar estos bolazos, escribe unos poemas geniales que YO tomo como escritos para mí, dado que Jimena no se va a rebajar a desmentirme -ni mentirme, ni a dirigirme, ya que estamos, la palabra- y así, ( "Hasta la vista, amigo. No le digo adiós. Se lo dije cuando tenía algún significado. Se lo dije cuando era triste, solitario y final”) en fin. Es, como el Tema de la Lechería, un significante vacío.





a esta altura quererse es el recuerdo


de dos o tres noches donde nos estrangulamos

en un ph de colegiales,

la buena mujer que nunca vas a tener

se está emborrachando

y va a terminar quemando el cuaderno gloria

que es como su alma,

hoy nos vamos a morir todos porque

este ph se prende fuego,

se raya la playlist, se acaba la nicotina

y vos, pibe bravo del lugar,

así, todo manija de alcohol y frula mala,

vas a tener que hacer algo,

escuchame bien lo que te digo:

vas a tener que salvar el cuaderno gloria

donde había dos o tres versos para vos,

te juro que no se nota pero eran para vos de verdad,

nadie sale vivo de acá,

somos la remake de una película de zombies clase b,

una película malísima,

una pesadilla no dormida donde ganamos y perdemos por igual,

una pesadilla no dormida donde adorarnos

también es brutalizarnos y viceversa,

hola, me escuchás? sigo escribiendo,

maría está ocupada. es posible que la estés interrumpiendo,

dice mi msn pero vos no, vos habláme siempre, por favor,

acá se calienta el porrón y te canturreo un tango,

"mi noche triste",

pascual contursi en el giradiscos,

el único abandonado

en un desfile de compadritos bien machitos,

te quería, te quería cada vez que te trataba mal,

cada vez que te cortaba el teléfono,

cada vez que te ganaba la guerra

y atención que este es otro final pre anunciado,

te voy a dejar solo ahí donde por supuesto

la última gota de la copa tiene por deber resucitar todo lo bebido,

pero te aviso, dos minutos antes

vamos a correr desnudos por calle conesa

en busca del algún chino que nos venda cerveza bien fría

y roguemos por favor que el porrón se caiga,

que el chino llame a la policía

o que pase algo simplemente, no importa, cualquier cosa,

cualquier accidente nos puede servir

para que podamos mirarnos por última vez,

tiene que pasar esa fatalidad chiquita

que nos amontone antes de mandarnos a la mierda

o antes de decirnos adiós que siempre queda más lindo,

así es como dos minutos antes,

me pregunto qué hubieras hecho de saber que nos quedaba poco tiempo,

porque siempre vamos y venimos mandándonos a la mierda

o mejor dicho, mandándonos un adiós,

que es verdad, insisto, siempre queda más lindo,

porque aunque uno diga árbol-hoja-salto-luz,

porque aunque uno diga "aproximación"

uno siempre está diciendo adiós,

vos y yo, por ejemplo, siempre nos estamos yendo,

siempre estamos diciéndonos la misma palabra,

chau, nos vemos, adiós,

por eso escribimos, pibito bravo del lugar,

porque esto está muy mal

porque esto se está yendo a la mierda

y porque estamos solos

y siempre pero siempre nos está faltando algo.

lunes, agosto 23, 2010

Cómo era La Maga para un blogger K




De la mudanza, cuando ya sabía leer pero no había entrado en la primaria, había quedado Rayuela, de Julio Cortázar, en la biblioteca. Era la parte intermedia: mi vieja, cuando yo era pendejo, no me dejó leer algunos libros, me recomendó y compró con mi abuela otros, que devoré. Mientras mi vieja se iba de maestra rural o en escuelas nocturas, mi abuela me daba plata para las facturas, en la escuela primaria, si le copiaba una hoja, sin errores, de Julio Verne, de Borges, de Herman Melville, de Esopo, de Mark Twain, de Samaniego. Entre los prohibidos -que, más vale, leí a escondidas- había uno traumático, cuyo nombre no recuerdo, estaba Sade, con sus 120 días, pero en general, eran poquitos. Mi vieja me los escondía debajo del colchón de su cama (yo le revisaba todo, buscando mi primer droga: aspirinetas, y libros copados)
Los intermedios incluían a Hermann Hesse, a Alberto Moravia, dos de Agatha Christie, uno de Peter Cheyney (Cinco Perfumes y un Crímen).
En el camino, están los libros que no recuerdo al autor, casi toda la colección original del Séptimo Círculo, de Borges y Bioy Casares, el asma, las noches que pasé despierto, los días que falté a la escuela, el hospital, todo eso. Entre los intermedios, con tapas negras, viejísimas, traído de Rosario y la mudanza, estaba Rayuela.
 La hice larga a la introducción. Pero, Rayuela, cuando era un botija primero y un gurí al cruzar el río y pasaba días en cama, cuando después, en la pubertad, me iba dando cuenta que no iba a ser Troglio ni Alzamendi y que como 5 era bastante flojo, porque todos me ganaban corriendo, cuando después de la operación del quiste, aunque yo era zurdo, la derecha la tenía con pata de palo, cuando, bueno, en fin: la maga, en mis sueños, nunca fue una  modelo copada, jamás estuvo buena, la maga, más bien usaba, como casi todas mis novias luego, unos anteojos de diseñadora posmoderna, tenía apenas tetitas, una pose que te joroba la espalda, una mirada, eso sí, una mirada de ojos marrones y comunes como en cualquier cárcel del país, pero qué franqueza, cuánta ternura, si me han querido, mierda, una mirada lenta y tierna y perdida, porque la maga estaba como afuera del tiempo, me quería, como nadie, la maga que imaginaba, tenía pasado y no lo contaba, más aún, no le importaba el mío y era una masa, la maga que imaginaba tenía caderas anchas y estaba un poco gorda, escuchaba jazz, obvio, pero pintaba más bien punk, no era buena, pero miraba Chiquititas. La maga que yo quería era bastante común, solamente yo sabía que era una mina genial, el consorcio nunca se enteraría que, mientras, yo le quería hacer un monumento a la nobleza. La maga que yo imaginaba era ausentemente mía, tierna, de corazón voluptuoso, con ella, no sé, con ella era, valía la pena todo.  Solamente yo sabía que podía inmolarla y hacerle una estatua imaginaria. La maga que yo soñaba existió varias veces, nunca la encontré cuando salí a caminar por París, pero no soy boludo: no es su culpa, es que aún no se dieron las cosas. Pero a la maga, nena, estoy enamorado desde hace mil años de vos, nunca la encontré firmando autógrafos, ganando premios. La maga que yo imaginaba se hacía amiga de mi hermana. La ayudaba a mi abuela cuando se olvida algunas cosas, la ayudaba a mi vieja cuando se le sale la prótesis, me leía cuentos cuando me internan por enfermedades caretas de la presión. Mientras la maga, mi maga, que trabaja en un supermercado para musulmanes en los suburbios de París, mientras me busca y no me encuentra, yo estaba boludeando con reuniones y demás. Pero no me puedo quejar. La maga que imaginé no existe. Si existiera, pulverizaría mis sueños, mi infancia, mi adolescencia, lo poco que, después de todo, me sirve de materia prima para entregar, cada mañana y con cara de empleado ejemplar, este valor agregado de alto chamuyo. Metete en el culo lo de blogger K, yo tengo que trabajar, gil.
La maga que soñé no existe. Eso no importa. A veces me jode dejar de soñar con la maga que soñé, sumarme a las modas refinadas, hacer giladas, decir estupideces, eso sí, fijate, me rompe un poco las bolas. De todas las renuncias, la única que no voy disfrutando es la renuncia a los viejos sueños imposibes, el viernes, mientras iba en un trolebús, pensaba, mirando la ventanilla, en eso: siempre supe, o cuando era más pibe si querés apenas sospeché, que lo que sueño no existe, pero, querido, por eso lo sueño. Porque no existe.
Renunciar a lo que no existe, renunciar a soñarlo, me parece una gran cobardía.  Y sí, qué querés que te diga.
Qué querés que te diga?

Lo tipos como yo.





Los tipos como yo piensan en la buena gente. Añoran la infancia, cuando tampoco fueron buenos. Cuando lo intentaron. Los tipos como yo sienten culpa, sienten pena, pero sin embargo. Los tipos así saben que es una ilusión creer que los otros son distintos, cuando guardan el coche, cuando prenden la tele, cuando toman vino, apenas en sorbos. También se desesperan, también quieren huir, también celebran como si fuera un alivio. Los tipos como yo no hacen terapia ni se mantienen mucho tiempo en ninguna parte. Los tipos como yo son capaces de querer. Y ser leales e intensos pero apenas un tiempo que antes de empezar ya se está muriendo. Como todos los tiempos, antes de empezar, se están muriendo.
Los tipos como yo sueñan con aventuras a cada rato, todos los días. Se sienten poco, pero no importa. Mientras los otros ascienden, mientras los otros se proponen, mientras los otros se festejan, los tipos como yo van por la vereda de enfrente.
Recién conocí  a un tipo como yo. Lo noté en la mirada, en la forma de sentarse, en algo imperceptible. Con ese tipo podría tomarme un helado. Podría conversar. Podría, incluso, hasta una noche entera ser su amigo.
Estaba en la parada del colectivo. Se subió, pero se arrepintió y a la próxima parada -dos cuadras después- se bajó.
En la garita prendió un cigarrillo para que el colectivo llegue más rápido. Me miró, indiferente, y se metió una mano en el bolsillo. Desaliñado. Ese es, pensé, un tipo como yo. Los tipos como yo patean piedritas, miran y no miran, usan el pullover suelto, las zapatilas viejas.
Llegó el colectivo. Me dejó pasar primero. Los tipos como yo son amables, en especial con los viejos y los niños. A los tipos como yo les encanta la gente común, no la gente concreta.
Yo me senté en la ventanilla y él en la fila de enfrente.
Cuando el colectivo hizo una sola cuadra, se levantó. Lo seguí, discreto, con la mirada. Tocó el timbre -los tipos como yo bajan del bondi por atrás, como se debe- y a la otra cuadra, se bajó.
Lo miré por la ventanilla. Lo pensé, un segundo. Pensé un segundo en bajarme yo también. Pero el colectivo arrancó y no sé, no me decidí. Me quedé ahí. Capaz que ese tipo como yo era más como yo que yo.
Paró en un semáforo, el chofer. Subió una mujer con unas bolsas. Y un chico con uniforme de la escuela.
Después cambió a verde y el colectivo siguió. Le dejé el asiento a la mujer. Me apoyé sobre una baranda. El calor fue bajando, con la tarde. Parece que va a haber tormenta.
Cuando llegué a mi casa, abrí las ventanas. Que entre el viento. Hay un olor raro, en mi casa. No es sólo el cigarrilo. Es algo más. Como si estuviera, no sé, deshabitada.
En unas horas me voy de nuevo.
Guardé la ropa en una bolsa, para el lavadero. Metí los libros que me regalaron en el cajón del armario. Puse a Cacho Castaña. Me senté en el balcón.
Hijos de puta, me podaron el árbol. Una razón más para odiar al intendente. Tengo que vengarme del intendente. Me podó el árbol.
Ya no están los pájaros ni mañana la sombra ni el telón que me cubre de los vecinos indiscretos. Los que dicen ahí va, es ése. Viejas de mierda. Algún día voy a asesinar al directorio del consorcio, menos a la nieta de la prosecretaria, que es un encanto. Aunque simpatizante de Proyecto Sur, nadie es perfecto. No se puede pedir que sea cristinista con esas tetas, no señor. Todo no se puede. Tengo que vengarme del intendente, mandarme alguna, un sabotaje, un atentado terrorista, un virus informático, me podaron el árbol.
Las viejas del consorcio, los pibes de Franja Morada que viven al lado, la panadera que junta guita para el cumpleaños de su hija, mi primo que se doctoró en muchacho exitoso, tienen esas vidas así como preparadas, de antemano saben lo que quieren y lo que pueden.
Los tipos como yo tienen siempre coartada, viven de ser una promesa, un futuro enorme, un talento oculto.
Compartimos las veredas, los bares, la obra social, el barrio, las tormentas, los árboles podados. Y sin embargo. No sé.

Entiendo perfectamente que cuando me senté a escribir sobre Fibertel me fui al carajo, pero bue, así son las cosas. Y nadie hace nada.

82%



Estos son los diputados que votaron en contra del raspaso de las AFJP...pero a favor del 82% móvil para los jubilados.
Ellos son, de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo:


-AGUAD, Oscar Raúl Union Cívica Radical Córdoba

-BALDATA, Griselda Angela Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT Córdoba

-BERTOL, Paula María Propuesta Republicana C.A.B.A.

-BULLRICH, Patricia Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT C.A.B.A.

-CARCA, Elisa Beatriz Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT Buenos Aires

-CUSINATO, Gustavo Union Cívica Radical Entre Ríos

-DE MARCHI, Omar Bruno Demócrata de Mendoza Mendoza

-DE NARVAEZ, Francisco Peronismo Federal Buenos Aires

-DEL CAMPILLO, Héctor Eduardo Union Cívica Radical Córdoba

-FLORES, Héctor Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT Buenos Aires

-GARCIA, Susana Rosa Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT Santa Fe

-GARDELLA, Patricia Susana Corriente de Pensamiento Federal Buenos Aires

-GIL LOZANO, Claudia Fernanda Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT C.A.B.A.

-GIUBERGIA, Miguel Angel Union Cívica Radical Jujuy

-GIUDICI, Silvana Myriam Union Cívica Radical C.A.B.A.

-GRIBAUDO, Christian Alejandro Propuesta Republicana Buenos Aires

-HOTTON, Cynthia Liliana Valores Para mi País C.A.B.A.

-IGLESIAS, Fernando Adolfo Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT C.A.B.A.

-KENNY, Eduardo Enrique Federico Union Cívica Radical La Pampa

-LANCETA, Rubén Orfel Union Cívica Radical Buenos Aires

-LEDESMA, Julio Rubén Corriente de Pensamiento Federal Buenos Aires

-LINARES, María Virginia Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT Buenos Aires

-MARTINEZ ODDONE, Heriberto Agustín Union Cívica Radical Córdoba

-MERLO, Mario Raúl Peronismo Federal San Luis

-MORAN, Juan Carlos Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT Buenos Aires

-PERALTA, Fabián Francisco Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT Santa Fe

-PEREZ, Adrián Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT Buenos Aires

-PINEDO, Federico Propuesta Republicana C.A.B.A.

-PORTELA, Agustín Alberto Union Cívica Radical Corrientes

-QUIROZ, Elsa Siria Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT Buenos Aires

-REYES, María Fernanda Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT C.A.B.A.

-RIOBOO, Sandra Adriana Union Cívica Radical Buenos Aires

-ROSSI, Cipriana Lorena Peronismo Federal Rio Negro

-SATRAGNO, Lidia Elsa Propuesta Republicana Buenos Aires

-SOLA, Felipe Carlos Peronismo Federal Buenos Aires

-STORNI, Silvia Union Cívica Radical Córdoba

-THOMAS, Enrique Luis Peronismo Federal Mendoza

-URLICH, Carlos Union Cívica Radical Chaco

-VEGA, Juan Carlos Coalición Cívica - ARI - GEN - UPT Córdoba


Pepe Eliaschev

Me gustaba leer a Pepe Eliaschev, desde chiquito. No existía internet en mi mundo pero sus columnas se publicaban en El Diario de Paraná. Todavía se publican.
Desde que comenzó la etapa kirchnerista fue opositor, pero cuando no le renovaron el contrato en Radio Nacional, se radicalizó. No creo que haya sido por eso, pero tampoco creo que no renovar un contrato sea censura. En fin, de todos modos, me parece un apersona honesta intelectualmente, con su ideario y sus covicciones. Con un alto nivel cultural, un tipo sofisticado. Que se afea un poco cuando se enoja, pero eso nos pasa a todos. Ahora bien, cuando leí la columna del domingo, con sus habituales paranoias (quedaría bien intentar, como periodista, encontrar un mínimo sustento empírico a esa paranoia) y el desconocimiento y errores elementales sobre los temas que trata, ay, ay . Sentí lo mismo que Gerardo acá.

Fibertel y Papel Prensa

Las corporaciones, principalmente comunicacionales, han decidido blanquearse y ponerse al frente de la lucha contra el gobierno. El Grupo A muestra, con desnudez, que es apenas un instrumento (y menor) en la estrategia empresarial y política de los popes de la Asociación Empresaria Argentina, que unifica estratégicamente al Grupo Clarín con Techint, para subordinar desde ahí a Grobocopatel y la oligarquía agraria, la UIA y la cámara inflacionaria COPAL, del inefable Daniel Fúnes de Rioja.
La utilización abierta de la mentira, el operativo de prensa, la fabulación, busca crear un clima de desetabilización entre la población. Hoy, me parece, jugaron con juego convocando, La Nación y Clarín, a una marcha en defensa de ellos.
Hay que ver qué pasa.
Los argumentos de liberalismo economico para defender la concentración oligopólica no se sostienen, y menos cuando están manchados de sangre. Por eso, los argumentos que atacan un supuesto autoritarismo para intentar continuar con  el estado bobo como socio de las corporaciones en Papel Prensa, son bastante enclenques cuando esos privilegios ilegales fueron arrancados en una mesa de torturas.
Los argumentos psicologistas, que plantean que Clarín y La Nación son empresas criminales, ok, pero porqué no se lo dijeron antes, porqué recién ahora y demás, son también, bastante débiles.
Sin embargo, el Grupo A, desde Claudio Lozano hasta Rubén Giustiniani, pasando por Gerardo Morales y Federico Pinedo, Pino Solanas y Eduardo Duhalde, cumplieron su papel de actor menor en esta comedia, sin sonrojarse.
Dan un poco de verguenza.
Al igual que el conflicto con las multinacionales de exportación sojera, la clave está, para la derecha, en construir un discurso sencillito, falaz pero eficaz, y encontrar un sujeto social que lo encarne. En el caso de la cadena de empresarios primitivos y rentistas, resultó eficaz. En el caso de la estafa de las AFJP, de la ley de medios audiovisuales o del matrimono igualitario, la derecha corporativa no pudo encontrar un sujeto social que encarne su demandas.
Si puede encontrarlo en la defensa de Fibertel, es un enigma. Ýo tendería a creer que no, pero no hay que subestimar a quienes se asociaron al estado bobo robándose una empresa en una mesa de torturas.
El caso de Fibertel se va a superponer, mañana, con el informe que presentará Cristina sobre Papel Prensa. Es previsible que tenga mayor densidad en la agenda, por los intereses que toca y por las implicancias que arrastra.
Ahí, entonces, la construcción de un sujeto social despistado, que adhiera en facebook a la defensa de Magneto y Noble, es más difícil.
El intento de los calcados medios de Clarín y La Nación por sumar reclamos y demandas legítimas en la sociedad con sus reclamos puntuales, no ha dado los efectos sociales esperados, sí, en cambio, en el despliegue político instrumentado a través del Grupo A, pero hasta ahí nomás: No pudo, el congreso que domina la derecha, revertir la ley de medios ni las retenciones. Se fueron a refugiar a ámbitos más conservadores y permeables como los tribunales, señal, también, de ausencia de iniciativa política.


El mito del 40% + 1

Siempre divertdio, Artemio, analizando el mito del 40% + 1 que, por supuesto, llevará al kirchnerismo a la proeza histórica del tercer mandato.


domingo, agosto 22, 2010

Internet y el 2011

En la medida en que el kirchnerismo sea simbólicamente el lugar que pueda articular distintas demandas sociales específicas y que siga recogiendo el apoyo desinteresado de muchos productores y consumidores en las nuevas tecnologías, es probable que haya un voto al kirchnerismo de jóvenes de clase media (con toooodo lo que eso dice, que es básicamente, casi nada) que votan por primera, segunda o tercera vez. Ninguna fuerza política tiene al día de hoy esta característica y este potencial, sólo el kirchnerismo.


Los esfuerzos sistemáticos del radicalismo, y más profesionales del PRO por lograrlo, están al día de hoy naufragando. No sucedió así con, por ejemplo, las fuerzas rurales del empresariado rudimentario: los mensajes de texto, las cadenas de mails y las redes sociales funcionaron a full en apoyo del primitivismo reaccionario. No así, por ejemplo, los blogs, pero eso es comprensible porque escribir es razonar y conceptualizar. Es como pedirle al PRO y la sarta de tontos que lo integran un razonamiento un poquito más complejo y exteso qje 140 caracteres con emoticones. S{olo un boludo sofisticado como Alejandro Rozitchner puede lograr esa proeza.

Los radicales con sus militantes jóvenes lo intentaron y resultó un fiasco. El PRO, de manera profesionalizada y rodeado de chantas qe venden humo, también lo intentó y nada. La derechista Mesa de Enlace ni se lo propuso y lo logró, el kirchnerismo ni se lo propuso y lo logró: la clave está en la espontaneidad, la fragmentación, el aislamiento, la inicitiva individual, la construcción de capillas, además de una serie de elementos que hacen a cualquier situación política, o formación política.

Por esto mismo, sorprende la ausencia de una agenda vinculada a las nuevas tecnologías –una poítica más rígida y poplar hacia los celulares, sofware libre, wi-fi gratuito, control del respeto a la privacidad, redes sociales nacionales, etc- que se integre a la audacia y entusiasmo que genera el imaginario kirchnerista construído por los propios kirchneristas.



sábado, agosto 21, 2010

Armale el Gabinete a Das Neves


Dale una mano, siguiendo este enlace!

Tremendo!

Eduardo Toniolli me manda esta noticia que hace trizas el mito de que el alcohol es siempre malo.

Resulta que un joven salvó su vida gracias a una botella de Fernet, cuando le dispararon un tiro.
Lo que demuestra un novedoso invento nacioal (y popular) en materia de chalecos antibalas.
Seguramente, las fuerzas imperialistas, cuando vayan a masacrar algún pueblo del tercer mundo, nos copien la idea. Y nadie hace nada.

Reportaje a Carrio

Por Raul Degrossi
La puerta que da al comedor diario se abre. Un rayo de sol me da en la cara y un segundo después Lilita se interpone y queda recortada en la luz. Avanzo encandilado para saludarla. “Así debe ser la aparición de una santa”, (¿Santa Elisa de la Cama Solar?) pienso (también puede ser un tren que viene de frente, pienso yo) y sonrío para adentro, estoy conciente de que mi cara está desnuda en la luz. Veo su pelo recogido, finito, atravesado por el sol, su silueta romboide, (¿me equivoco o le dijo que está ovalada?) intuyo sus calzas (…a punto de estallar) y sus ojotas. La voz sonora (si no fuera sonora no sería voz, como dice la canción “…era muda, la mina era muda”) de Lilita dice mi apellido con un tono de sorpresa pero es una manera de saludar. Me detengo a mitad de camino porque no veo dónde piso. Ella ya está frente a mí. Traía una mano alzada como para abrazarme; menos mal que yo no correspondo porque Lilita está quieta, cabeza alzada, la mejilla lista para un beso y su mano apenas toca mi hombro para mantener la distancia.


Las apariciones no abrazan, que yo sepa. ¿Los líderes? He conocido a algunos, he oído hablar de muchos: salvo por protocolo, los líderes tampoco abrazan; a veces se dejan abrazar. (siempre que uno alcance a abrazarlos enteros, en este caso…)

Ahora con la luz en la espalda, Lilita va arrastrando las ojotas camino al sillón principal en el living de su casa. Las persianas están bajas como en las casas de provincia en verano. De afuera sólo llega un rumor de autos –es la avenida Santa Fe–. (¿no hay cacerolazos?)

Líder en chancletas, gorda, (¿me parece o la palabra que seguía acá era “impresentable”?) una líder rara aun para la Argentina, país de mujeres poderosas: Evita, las Madres de Plaza de Mayo.

–¿Lilita, va a tomar algo? –es Cristina de los Hoyos, su secretaria–. (que concheta la secretaria, de todos modos se le cumplió el sueño de tener una Cristina a sus órdenes)

Lilita quiere un té y jamón (¿un kilo, uno entero?). El periodista no quiere nada.

Ella es el centro de cualquier universo en el que se instale. (y sí, ocupa bastante lugar, pero de ahí a decir que es grande como el sol o un planeta, me parece medio jodido) Pero en su universo íntimo, su centro es un espacio doble: su living y su cama. En ambos recibe, estudia, diserta, predica, medita, reza, (¿nunca duerme esa mujer por ejemplo?) a veces escucha a otros. (pero a veces, muy de vez en cuando eh)

La cama como un centro social es algo femenino, propio de princesas y de mujeres acomodadas del interior. La princesa está instalada inmóvil como el sol, los demás la rodean y la sirven. (¡mirá vos los aires monárquicos de la gordi, otra que Máxima Soreteguieta!) El sillón de tres cuerpos en el living también facilita la conducción radial de Lilita. (¿tiene un programa en AM o FM?) Aquí ha instrumentado sus complicadas jugadas tácticas de 2007: su controvertida alianza con Telerman (a quien había condenado como aliado de De Vido), las idas y venidas de su candidatura y el armado de su Coalición Cívica. (y todavía le faltaban las del 2008: el robot Gay, piquito con Morales, peregrinación al santuario de Alfonso, cónclave con Piñón Fijo Juez, el payaso cordobés)

Es la cuarta entrevista y la última que tenemos para este retrato elaborado a lo largo de varios meses de 2007. (otra sutil forma de decirle gorda: pintar un retrato suyo demora varios meses) La asunción de Cristina, el futuro, la crisis de ARI, son algunos de los temas. ¿Cómo es esta dirigente política, la única que hasta ahora ha llegado muy alto sin ayuda de su esposo? (el/los pobre/s tipo/s por más que quisieran alzarla, no creo que hubiera/n podido)

Las mujeres argentinas que tienen peso (otra vez acá la discriminación a la obesidad) político y social tienen la impronta de Eva: la crispación, la furia y la referencia a la muerte. Eva, claro, está cruzada por su propia muerte tan temprana; pero además ella anunciaba que lucharía hasta la muerte por Perón y los destituidos y así fue, literalmente. Las Madres están constituidas para siempre por la muerte: la de sus hijos.

Lilita tiene su dosis de crispación y enojo. En cuanto a la muerte, ya lo veremos más adelante. (¿no será mucho compararla con Evita y las Madres?)

Tal vez la crispación y la furia no son un atributo de las líderes argentinas sino un rasgo argentino.

¿Y Cristina Fernández de Kirchner? Es obvio que ella tiene el perfil furioso femenino. Ahora tiene la oportunidad para mostrar su capacidad y estilo de liderazgo.

Lo que ninguna tiene es la ternura de Eva, quizá porque el estereotipo dicta que la ternura parezca debilidad y el enojo, fuerza.

Eva fue una mujer de su época. Era la esposa de Perón. Su marido la legitimaba; por entonces era la única manera de ejercer tanto poder y era muchísimo. Isabelita no cuenta, fue muy poco más que un instrumento. Cristina también es una mujer de su época en tanto es socia de su esposo en un proyecto común donde su identidad política se funde con la de él. (¿Cómo, no había doble comando?)

Lilita es la hija de un hombre dedicado a ser feliz y querido; era generoso y egoísta, (¿en qué quedamos, una cosa o la otra?) centrado en él como un chico o un artista. Ella también tiene los genes de una mujer inteligente, infeliz y eficaz, (acá parece que hay un error de tipeo, ¿no será “ineficaz”?) capaz de parar la olla (en el caso de Lilita de vaciarla) mes tras mes, año tras año hasta la viudez. (o sea que el padre era un cafiolo)

Por el padre está en la política. Para Coco Carrió, aristócrata chaqueño (¡gente como uno vieron!) venido a pobre por su despilfarro, la política era una manera de seguir viviendo en una barra ilimitada de amigos. ¿No será así para todos, cada uno/una con su estilo? El de Coco incluía el alcohol, las madrugadas y el andar y andar. (si fuera Coco Basile le dirían borracho, mujeriego, cafisho y que se yo, pero es Coco Carrió viste) Se esperaba mucho de él, rico, culto. Pero él nunca prometió nada. Apenas llegó a diputado provincial, pero en su mesa estuvieron todos los grandes líderes del radicalismo, sus amigos. En ese ambiente se crió Lilita. Balbín la hacía llorar (no era a la única) (“hablaba como en un radioteatro”).(¡Oscar Casco Presidente!) Illia iba a su casa cuando era presidente. Alfonsín era una figura familiar en su adolescencia. El poder le resulta familiar. (¿y desde cuando codearse con Balbín o Illia era estar cerca del poder?)

Quizá por su madre tiene una inteligencia superior, tenacidad y el afán de lograr.

Por el padre está en la política literalmente: (o sea que no llegó a la política por su inteligencia, ni por su tenacidad) él le pidió que fuera constituyente en el 94, ya enfermo terminal. (viejo de mierda, si palmaba antes nos librábamos del Agente Naranja) Entonces Lilita abandonó la carrera judicial (sí, de fiscal de la dictadura de Videla) y se estrenó estrella política. Ya se sabe: Alfonsín estuvo contento algunos años, convencido de que había aparecido alguien muy cercano a él con futuro en el radicalismo. Después, fue tarde para arrepentirse. “Soy mujer y soy inmanejable”, dice. “Soy un error del sistema”. De su padre, dice, aprendió la libertad. Mezcla rara. Es muy ambiciosa, y si no roba, no hay de dónde sujetarla.(ni cinturón de talla suficiente) ¿Pero a dónde va? (¡ah, esa si es una pregunta jodida para contestar!)

Va a la presidencia pero no va como un hombre. (¿eso se lo deja a Florencia de la V?) Lilita sufre y lo dice; duda, va y vuelve, (es emo, ¡buahh¡) se comenta a sí misma. Un hombre no necesita explicar por qué busca el poder. Lilita necesita justificarse, no puede quererlo sin más.

El poder tiene la impronta de los hombres y ella no tiene un hombre al lado que la legitime y la autorice.(y la…atienda) Por eso dice: “Al lado de un hombre exitoso hay una mujer de tailleur; al lado de una mujer exitosa no hay nadie”.

Lilita no está con sus dos hijos más pequeños, los del segundo matrimonio –la mayor parte del tiempo están con el padre en Chaco–,(¿por qué será?) no tiene vida familiar. En un país donde más de uno recompuso su matrimonio a la disparada para llegar mejor a una elección presidencial, ella –mujer– se ufana de no tener marido. Estas carencias coincidirían con la idea de que la política y la familia no pueden ir juntas. Ella describe la falta de una vida cotidiana con sus hijos como un sacrificio hecho ante un llamado superior, y cita al Cristo que le dice a uno de sus seguidores que debe dejar todo atrás. (¡pero todo todo eh Gordi: la cama solar, las vacaciones en Punta del Este, la pizza, el depto en Avenida Santa Fe, la secretaria privada, si no no es como Cristo, no me jodás¡)

En parte, no es la persona típica frente al poder. Avanza por los costados. (últimamente sólo por el derecho) Se acerca y se aleja. Quiere que quede claro que su vida es mucho más que la búsqueda del poder. Por eso dice: “Si pierdo esta elección, no me presento nunca más. (esto me parece que alguna vez se lo escuché decir) Yo hice todo lo posible”, etcétera. Luego confiesa que fue un error. (¿cuál fue el error: decir eso o presentarse como candidata a presidente?)

Lilita parece buscar el sufrimiento: “No me importa ir presa. Me gusta ir presa”.(¿aunque te toque el Pabellón Nº 5 de Ezeiza con la Rímolo?) Y por eso años atrás se ha exhibido obesa y mal vestida, porque una mujer sola debe pagar, a los ojos de todos, ella incluida, un precio muy alto para llegar al poder.

Por la misma razón, desde otro modelo femenino, Cristina se pinta tanto. Porque necesita recordarnos continuamente su vínculo erótico con su otra mitad, su fuente de legitimidad. Cristina es dos en el poder, representa a un matrimonio. Lilita quiere el poder y está sola. (¿una forma sutil de decir que vale o pesa por dos, o la gordi cero erotismo?)

Salguero 1245, un edificio de tres plantas en Barrio Norte. En planta baja, un vasto salón para fiestas. Primer piso, un departamento para los anfitriones. Allí se han concentrado Lilita y la Coalición Cívica hoy, 21 de octubre, elecciones generales. (che, avísenles que se concentraron una semana antes, las elecciones fueron el 28)

Es cerca de la medianoche. Enrique Olivera y Gerardo Conte Grand hablan en el gran salón. Arriba, Lilita los ve por televisión. Los cómputos se dan por gotas y no incluyen los distritos más importantes. ¿Es una técnica del Gobierno para disimular el triunfo de Lilita en algunas ciudades grandes del país? ¿O es simplemente porque en esas ciudades se corta boleta y el sufragio y el escrutinio son más lentos? Cristina ya ha salido a dar por confirmado su triunfo, exultante y emocionada. Lleva un vestido estampado con grandes rosas de tonos azules.

También Lilita tenía esa noche un vestido de rosas estampadas, las suyas de color bordó. (¡lástima que no le sirvió para anunciar el triunfo!) Sentada con las piernas abiertas en un puf (¡pago los dólares que sean por una foto!) frente a un televisor pequeño, Lilita parece ausente con un paquete de Marlboro en la mano. La rodean algunos dirigentes. Su hija Victoria (15 años) duerme con la cabeza sobre su falda. Sobre las mesas, los pocos canapés que quedan (se los morfó todos ella) se van poniendo amarillos. El dilema de Lilita es si acepta o no el triunfo de Cristina con tan pocos datos oficiales. (después de todo, la diferencia era nada más que de cuatro millones de votos)

En la planta baja, los hombres de Lilita y unos pocos periodistas brillan bajo la luz y el calor de la televisión rodeados por la oscuridad en el enorme salón de fiestas. Semejante amplitud tal vez estaba pensada para un triunfo. (¡qué desperdicio de salón y bocaditos!, pero a no amilanarse muchachos, el fútbol da revancha todos los domingos, y la política cada cuatro años) Y es un triunfo: Lilita está segunda por primera vez en su historia política. Pero ella esperaba forzar el ballottage y Cristina le lleva mucho más que diez puntos de diferencia. (sí, sí, mas o menos unos 23 puntitos) No hay ballottage. No hay festejos.

Por eso, la cara de infinito cansancio de Patricia Bullrich con la ropa ajada (“nos robaron las boletas en La Matanza”) (si, y faltaba una mesa de Necochea) y la cara de resignación enojada de María Eugenia Estenssoro. (no macho, tiene esa cara de boluda así nomás, de nacimiento)

Lilita lo veía venir. Las cifras oficiales adelantaban el triunfo de Cristina bien temprano. (así cualquiera la ve venir) Las de ARI le daban a Lilita un triunfo rotundo en la Capital, una elección muy buena en la provincia de Buenos Aires, en Santa Fe, etc., que finalmente se probaría cierto. Entonces, ¿de dónde salían los votos del triunfo de Cristina? “Eso es posible si nos dieron una paliza en el Norte y en Mendoza”, había dicho Lilita. (y en el Noreste, y en el Conurbano, y en la Patagonia, y en la Antártida…) Y así había sido.

Sólo con el ballottage podía soñar con llegar a la presidencia. Quizá se había aferrado a esa esperanza. Pero no hay caso: el país no está polarizado. (¡nooo, de ninguna manera, todo eso del peronismo y antiperonismo es historia antigua!) Ella dice estar feliz porque ahora se podrá ir tres meses al mar en vez de cuatro años a la Rosada. (si ganaba era revés: tres meses en La Rosada y cuatro años al mar) Pero no hay festejo pese a que saca más de 4 millones de votos (es que la otra sacó más de ocho millones nabo, ¿o no escuchaste a Borges decir que “la democracia era un curioso abuso de las estadísticas?) y eso la ubica como la líder más importante de la oposición y la consolida como la primera mujer en fundar y dirigir un partido importante. (tan importante que a los dos meses lo disolvió y formó otro)

Ahora en la Argentina, país bastante machista, de pronto hay dos mujeres que son grandes referentes políticos.

Lilita tiene el sello de los extremos. (o en los extremos, como las medias reses) Será porque se instaló en la sociedad con un acontecimiento crítico, cruzado por escándalos, por amenazas contra su vida y promesas suyas de escarmiento al poder: la comisión legislativa que investigó el lavado de dinero del menemismo. (¡ah, las famosas cajas que trajo de Washington donde “estaba toda la verdad”¡) Quizá sea porque tiene bien presente que en la caída de De la Rúa (y del país), durante el “que se vayan todos”, ella era una de los pocos dirigentes políticos con legitimidad. (¿o sea que el cantito era “que se vayan todos…menos Lilita”, pero como, no seguía “que no quede ni uno solo”?)

Por la razón que fuera –incluso porque la Argentina es un país de extremos–, Lilita se ve a ella misma como alguien que se hará cargo del país en una situación excepcional. (¿después de un golpecito de Estado promovido por ella tal vez?)

“Argentina es evanescente”, dice. “Parece de mucho poder pero es una obra teatral. Es de cartón”.

Ella ve “un derrumbe”: ve “un escenario de utilería” que se “desmonta por exceso de poder”, por sus “asuntos internos”, su “falta de límites”. Alude a los Kirchner, es obvio: “plenos poderes, Consejo de la Magistratura”. Y sitúa el conflicto en términos bíblicos: “Es David contra Goliat y sólo se le gana a Goliat sin nada, con otras reglas. Sucedió en Misiones: Piña es un testimonio”. (¿dónde, donde Cristina sacó el 78 %?)

¿Lilita imagina un caos?

“No. Una situación de reacción-contra”.

¿Cuándo?

“El momento oportuno puede ser también el tiempo de Dios”, dice, oracular. “Lo que va a venir en el país es muy difícil y muy maravilloso”. (¿en qué quedamos pitonisa, difícil o maravilloso, o sea lo que sea vas a decir “yo les advertí que esto iba a pasar”?)

Esto ve hoy. “Los delitos son cada vez más crueles. La violencia se descontrola porque la droga no tiene control. Se negocia con el delito en el conurbano: paran los secuestros a cambio de que sigan los piratas del asfalto y los desarmaderos. Hay violencia sindical: el tesorero de Moyano aparece asesinado. Hay violencia paraestatal: se pelean a punta de pistola y no puede haber escrutinio. (a vos te hubiera convenido) Y no me olvido de aquel que tomó la comisaría (el piquetero D’Elía): Kirchner te dice yo no reprimo y te manda la fuerza de choque”. (y sí, después va a la Plaza de Mayo a repartir piñazos)

Este futuro ve: “Hay un horizonte de conflicto y de más violencia. Temo que la violencia se desmadre y que alguien llame a una guerra contra el delito, contra los corruptos, contra el fin del Estado de Derecho. (¿no será ella la que llama no, y de paso: se le escapó el paro del campo al oráculo chaqueño en esa larga lista de males por venir?) Hay que evitar que la sociedad legitime la violencia estatal y paraestatal de derecha como si fuera una guerra, antes contra la guerrilla, ahora contra los delincuentes. Por eso lo más progresista hoy es armar un movimiento por la no violencia y la paz”.

Un ex lilito que quiere anonimato cuenta que en 2001 Lilita “sabía” lo que se venía: “Esto se cae, se cae, se cae, decía”. (si, empezó a sospechar cuando sintió el ruido de las hélices del helicóptero) Otro recuerda, con sorna, que en las semanas previas a la caída de las Torres Gemelas ella decía ver “mucho humo”. (¿se quemaría el lechón?)

Lilita nunca dirá a un periodista que ella tiene visiones –como los videntes, como algunos religiosos–; ya sabe que eso espanta votos. (aparte de dejar claro que está loca, si puede presentir el resultado de las elecciones, ¿para qué se presenta?) Dice que su idea del futuro surge de un proceso: intuición, información y reflexión. Pero dice también que ella tiene “un secreto” y que “la iglesia lo sabe”. (¡má qué mensaje de la Virgen de Fátima, estas son profecías misteriosas!) Su confesor es el cardenal primado de la Argentina, monseñor Jorge Bergoglio. (¡parva de dólares por un micrófono en el confesionario!) No dirá nada más.

La religión y el misterio de la muerte. En ese cruce se formó Lilita. La muerte le hizo descubrir en ella misma la capacidad de intuir, de “ver”. Tenía diez años cuando en la cocina de su casa le dijo a su mamá: “La tía Nenucha no está dormida, está muerta”, así, tranquila. (para eso no hace falta ser pitonisa, con tomar el pulso basta, y eso sin considerar que ella le haya tapado la cara con una almohada) La madre no la tomó en serio. Recién perdió la sonrisa cuando llegó al dormitorio.

Las muertes habían comenzado dos años atrás. Una compañera de banco había sido violada y asesinada; otra amiga de la escuela iba a morir por meningitis. Después de cumplidos los veinte años, su “amor de mi vida” y cuatro amigos de la universidad murieron una noche en un auto del que ella se había bajado a último momento. (¡máh que vidente, terrible mufa la gorda!)

Ahí Lilita aprendió a disociar. (¿empezó la famosa dieta disociada?) En medio de la desgracia aprobaba materias con 9 y con 10. Pero se desmayaba a cada rato. “Entraba en un tercer estado, no estaba viva ni muerta; quería estar con mis amigos”. (¿en el Borda?)

Cuando salió gracias al psicoanálisis de ese mundo oscuro, (¡sí, en el Borda!) encontró la religión. Es probable que se le haya impuesto mediante alguna percepción mística. Ella sólo dice que fue “una experiencia muy fuerte”. (¿habrá viajado en el Roca a la mañana temprano?)

Algunos amigos del Chaco aún le reprochan que entonces perdió su “mentalidad cartesiana”. En realidad, Lilita comenzaba a construirse un universo donde la religión y la razón van juntas, tal como postulaba el filosófo francés. Sólo que el universo de Lilita es político. Qué mezcla: ese universo tiene los brillos sombríos del apocalipsis y las alegrías exaltadas de la redención, pero también los equilibrios y los malabarismos de la razón. Posiblemente nadie haya incluido así lo religioso en la política argentina y llegado tan lejos. (hasta Saturno más o menos, la joda es cuando vuelve)

Lilita adapta su discurso a su auditorio. (o sea: le dice a cada uno lo que quiere escuchar) Sus dirigentes más cercanos no son creyentes y, sin embargo, valoran su solidez intelectual; incluso los que se fueron de ARI. Fernando Melillo, hoy legislador oficialista: “Su muy buena formación le permite hacer puentes intelectuales para explicar sus virajes ideológicos”. Su magnetismo alcanza a intelectuales y a religiosos de muchos credos. (el rabino Bergman por ejemplo) Otro dirigente que la dejó: “Su poder interno se basa en su claridad intelectual: los deja mudos con su discurso racional”. (no macho, no los deja mudos, los duerme)

Los tribunales de Retiro, 27 de agosto de 2007. Lilita en juicio oral, a dos meses de las elecciones se la juzga por calumnias e injurias. La acusa Héctor Antonio, dueño de una pesquera a quien ella vinculó con el asesinato –aún impune—de Raúl Espinoza, otro empresario pesquero de Santa Cruz.

Espinoza le había prometido a Lilita información sobre un presunto sistema de corrupción que derivaba dinero de la industria pesquera hacia el kirchnerismo. Fue asesinado por un sicario en la calle pocos días antes del plazo de esa entrega. Espinoza también le había dicho a Lilita que Antonio había querido comprarle su parte en su empresa y que él se había negado.

Lilita brilla toda de blanco al llegar a la sala de audiencias. Minutos antes, en su casa, hacía chistes: “¿María, llevás mi pijama a rayas?”, (avísenle que el traje a rayas en la cárcel lo suprimió Perón en 1947) o teorizaba: “Nunca más libre que presa”. Pero ahora se la ve seria cuando se sienta entre sus abogados; intenta una sonrisa y le sale mal. ¿Tiene miedo? Seguirá el desarrollo del juicio retraída. Ni siquiera se altera cuando su acusador, Héctor Antonio, explica que le ha puesto “Lilita” a una yegua de carrera para mostrarle a la acusada que todos somos vulnerables. (sería interesante ver la reacción si le hubiese puesto así a una chancha)

Sólo sale de ese estado cuando Antonio se ve obligado a admitir ante el juez que había mentido y a reconocer que después del crimen le compró a la viuda de Espinoza su parte en el frigorífico. Allí mira fijamente sin emoción a su enemigo herido.

Mal día para Antonio. ¿Qué lo habrá llevado a iniciar este juicio en un caso tan peligroso para él? La única persona que puede salir bien parada de esto es Lilita. (¿en qué quedamos, denunció un asesinato y por eso se comió el juicio por calumnias, o una mera compraventa de acciones?) Después de esa admisión será difícil condenarla por calumnias, y menos tan cerca de las elecciones. Antonio ha juntado las palmas a la altura de los ojos envolviendo su nariz. Parece protegerse de un mal olor (¿qué hiciste Lilita, te aflojaste después del miedo?) o rezar. Así devuelve la mirada.

Llegó el momento del alegato final. Ahora Lilita revive, recupera su persona, habla con severidad, su índice sube y baja sobre el escritorio como un hacha o un cuchillo. “Soy la primera líder política sentada en el banquillo de los acusados“, dice. Formalmente tiene razón: ningún otro llegó a juicio oral. Pero Menem fue acusado de asociación ilícita –y preso– hasta que lo salvó una Corte adicta. Sin embargo, la metáfora es válida por lo que sugiere: en un país siempre cruzado por escándalos de corrupción política, este juicio por calumnias parece una enormidad (bueno después de todo la acusada tiene su tamaño, vos le dijiste “ovoide”) y una ironía.

Lilita se deja llevar por sus temas: “Me da alegría dar testimonio por otros con riesgo de mi propia carrera política pero también de mi propia vida”. Esto es cierto quizá si se refiere a los días en que investigaba el asesinato de Espinoza. Ahora tampoco corre peligro de ir a la cárcel. (¿ y qué hacemos con el pijama a rayas?) Antonio sólo pide para ella un año y medio de prisión (en suspenso). En cuanto a su carrera, el juicio no hace más que beneficiarla. (o sea que todo fue pura propaganda electoral) Lilita habla de la impunidad y de su decisión de hablar sin fueros. “Hablo como ciudadana de la Nación y seguiré haciéndolo toda mi vida” (pronuncia la V corta) (¿ven que tenía claro que ni en pedo ganaba las elecciones?). Lilita tiene algo de Balbín (sí, perder todas las elecciones) en su oratoria, por algo la hacía llorar de chica: (viejo de mierda, hacer llorar a una nena) abre largos silencios después de las frases más rotundas y mira a su audiencia, calma y severa; cambia de ritmos y de tonos, transmite emociones. Pero tiene estructura y claridad, (¿en serio che?, porque yo la mitad de las veces no le entiendo un pomo lo que dice) no las frases vacías ni las disgresiones de Balbín. (ni los muertos ilustres se salvan en la comparación con Gorililita, le batieron hueco e incoherente al pobre Chino)

Al cabo de dos horas de cuarto intermedio el juez la pronuncia inocente. Lilita empieza a llorar. Al principio es un fluir de lágrimas sin gestos; enseguida es un sollozo y se tapa la cara. Llora y llora abrazada a sus abogados y a sus amigos que son mayoría en la sala. Llora en los pasillos y en las escaleras y en la calle, rodeada de cámaras de TV. “Lloro”, dice, “porque siento la presencia de Dios. Dios te lleva hasta extremos increíbles pero luego te…” (¿te qué?, parece la Iglesia del Antimilagro de Capusotto)

Sólo Lilita se anima a mostrar ese llanto desnudo –no los ojos húmedos ni la lágrima solitaria sino el llanto que transforma la cara, como lloramos todos de chicos–. Ninguna otra dirigente política se anima a mostrar así sus emociones profundas. (está todo bien, pero que pare con mostrar otras de sus profundidades porque el espectáculo puede ser fuerte) Eva era púdica llorando pero era más impresionante aún porque en su último tiempo su voz quebrada era un llanto dolorido palabra por palabra.

Lilita no es una dirigente tradicional. Sus enemigos coinciden en que “no tiene método” para construir poder. Sus amigos le encuentran una vuelta positiva: “Es una excéntrica: se convierte (al catolicismo), engorda, adelgaza, se sale del partido, renuncia a su banca, crea otra estructura. Experimenta en política con ella misma”. (se borocotiza todo el tiempo bah)

¿Lilita cambia? Mario Cafiero, un fundador de ARI que se alejó, dice que ella fue saliendo de una izquierda inicial “tal vez porque vio que la sociedad iba hacia el centro”. Y dice citarla textualmente: “Hay cosas del poder –decía ella– que yo voy a respetar. No vengo a hacer un cambio revolucionario. (¿en serio?, ¡qué desilusión, yo creía que asaltabas el Palacio de Invierno y se venía la reforma agraria!) Olvídense de que alguna vez cantamos la canción del Che Guevara”; (y quemen todas las grabaciones porque todavía quedan herederos del pobre Ernesto) fue en el primer congreso de militantes de ARI. Fernando Melillo sostiene como muchos otros ex lilitos que ella está “obsesionada con Kirchner”, que “actúa en espejo” con él haciendo lo opuesto. Y que su “giro a la derecha” fue obligado porque Kirchner ocupó la izquierda. (éste Kirchner también, que ganas de andar jodiendo a la gente, si no aparecía él Lilita terminaba con Lozano, Pitrola y Vilma Ripoll, ¿cómo me dicen, qué eso al final pasó en el conflicto del campo?, ¡mirá vós! )

Lilita dice que sus principios no cambian; que su idea de la Coalición Cívica se remonta a los albores de ARI. Y que antes que la ideología están la honestidad, la distribución del ingreso, etcétera. No cree que la ideología participe siempre en la manera de encarar esos problemas. (no seguro, si la pobreza la encaran igual López Murphy y Solanas, total los dos son re honestos) Sostiene que aquel izquierdismo de los albores era de un sector de ARI “que quería usarme y sacarme”. (¡aleja de mí Señor ese sucio trapo rojo!)

Sentada en su living, Lilita se sube las calzas negras para disimular un rollo. (de metro a metro y medio de ancho más o menos) Llama otra vez a su empleada y pide más té. (el jamón da sed) Falta muy poco para el fin de un año con varias campañas electorales. Hoy Lilita no tiene maquillaje. Sus ojos están desnudos sin rimmel y tiene los párpados algo hinchados. Su entonación no tiene el énfasis habitual. Tiene un aire vulnerable. Parece cansada. Está regenerando su energía, dice, y vuelve a su tema. (¿o al jamón?)

“Yo soy la única líder suelta, libre (habrá que ver por cuanto tiempo, lo que tarden en el Moyano en darse cuenta que se fugó) –sin necesidad de pactar–, que polariza naturalmente con la figura presidencial porque somos dos mujeres”, dice.

Bien claro. Ella se ve como la antagonista.

Uno podría creer que para llegar a la presidencia Lilita necesita una hecatombe.

“Siempre tengo varias alternativas”. (un paro agropecuario aquí, una denuncia por asociación ilícita y traición a la patria allá, una corrida bancaria acullá o algún timbrazo a los cuarteles si nada de lo anterior funciona)

El té se está enfriando en la mesa ratona.

“Ahora: vos viste que mi vida es una historia maravillosa. Es difícil. Llena de ataques, de peleas contra los malos. Hacés campaña, te roban los votos, tus ex maridos te quieren. (lejos) Yo nunca pensé...” (acá hay un rapto de sinceridad de su parte)

¿Qué se imaginaba Lilita?

“Ser juez…” (¿Luis Juez?)

¿Juez?

“¿Viste cómo Dios te lleva?” (más que Dios, a vos a la justicia te llevó Videla)

viernes, agosto 20, 2010

Las mujeres me tienen podrido 2




Estoy leyendo la novela El Chino. De verdad, qué hijo de puta Henning Mankell, no puede escribir tan bien. Y el primer capítulo, por dios, si existieras, deberías leerlo: un zorro, un zorro de verdad, un animal, cruzando la frontera y comiéndose cadáveres.  Dios no puede existir, aunque es raro que en los lugares donde occidente hace masacres que sonrojarían a los nazis, en Guantánamo, en Irak, en Afganistán, en Nigeria, hay cadáveres y creen con fuerza, los masacrados, y los masacradores, en dios. En dios con mayúsculas. Cómo puede ser, entonces.
Hoy tenía ganas de creer en dios.
Tenía muchas ganas.
De pedirle por mis amigos que están tristes, por las chicas que me odian, por la prótesis de mi vieja, por los viejos que duermen en la calle, por los que están solos, por la clase de matemática de mi sobrina, para que Josefina arregle las cosas con su novio y que todos los pibes tengan hoy una moneda y una chica porque estalló el verano. Hay cadáveres y hay tristeza. Estoy escribiendo cualquier cosa, blogger K. En Yibuti caen, después de caminar a veces 800 kilómetros, los refugiados de la guerra entre Somalía y Etiopía. En el culo del mundo. Donde dios, si existe, hace masacres. Y si no existe, que lo sepa: en su nombre se hacen las más bravas atrocidades. Quería hablar de otra cosa. No sé de qué.
Ultimamente, pienso, con ternura, que quizás no debí haber herido tanta gente. Un fuego así, me viene de adentro, una locura, una cosa sacada, que me quema, que me lleva, que me obliga y tengo ganas de putear y romper todo.
A eso, le contaba a Laura en Córdoba, se le llama, sabelo, talento. Ojo, pará: nada de agrandarse, soy un chico del interior, detestado en sus pagos, que va y viene y vive de hablar y escribir y sin mucha relevancia. Pero. Aún así. A veces me sorprende. Yo quería, como Neruda, ser un marinero con una amante fatal en cada puerto, y escribir una biblia que haga llorar a las mujeres, a las camareras y a las mozas y a las estudiantes de ciencias sociales -tengo debilidad por las estudiantes de antropología-. Así que devoré La Atención de Alberto Moravia y los 120 días de Sodoma, hasta soporté El Hacedor de Borges -"no recuerdo, Macedonio, si esa noche nos suicidamos"- todo para perfeccionarme, para darle a la tecla, y pasé noches enteras sin un peso buscando un verbo, en un cuaderno viejo, marca Rivadavia. La gente que yo quiero, esa en abstracto, la gente que no me gusta, tengo ganas de ir a comer un helado con una chica que me prometa el cielo y para siempre. Tomar un helado, eso nomás. En una vereda. En una silla de plástico. Pedir frutilla y vainilla, algo así de insulso. Y mirar los geranios del balcón de enfrente. Conversar de las cuotas de Megatone. Sonreír. Mandar un mensaje de texto. Darle un beso. Mirarle el cuello. Mirarle las tetas como una promesa vieja que todas las noches cálidas se renueva. La puta madre. No paro de escribir. Nunca releo. Me da verguenza. Siento demasiada verguenza y demasiada culpa, tengo, también, de vez en cuando, un poco de orgullo: me da risa, una risa sarcástica, saber que todavía voy y vengo. A ningún lado.





Cómo quisiera sentarme a charlar con Lorena, ahora. O con Morena. O con José. Tengo buenos amigos. Ingeniero. De paso: Raúl, Carla, el domingo voy, todo bien. Decía. Qué decía. No voy a tomar helado con nadie.  Bueno, me perdí. ¿Faure, qué es de tu vida? Ahora me voy, a Paraná. Siempre me muevo por el río Paraná. Cuando me alejo un tiempo, del río, empiezo a extrañar. Esa sociedad conservadora, la gente que no me quiere, las chicas que me dejaron, los laburos por dos mangos, los fracasos, la policía y los hospitales. Y sin embargo, un rato cada día, el río me puede. Qué hubiera sido sino fuera un peleador. Un boxeador, un vendedor ambulante, de humo. De semáforos. Franco, Patucho: sé que deben estar en la parrilla de Parque Patricios, con Carlitos (ése pibe tendría que estar en la tele) y después se van a la milonga.
Yo me voy a tomar un helado. De limón.
Frente a la terminal.
Después, capaz, termino la novela El Chino.
Cuando llegue a la casa de mi vieja, tal vez me quedo ahí, y mañana voy a mi casa. Dejé, en mi casa, comida en el horno. Y hace unos 10 días que no vuelvo. El olor a podrido.
En mi casa tengo un cuaderno.
Y un frezzer.
Con helado.
Las cremas para la cara que mi Pequeña se dejó.
La cama que está llena de historias.
Un jabón, un cajón lleno de libros, el plato donde comió Polémico, la carta  manuscrita que nunca te mandé.