viernes, diciembre 31, 2010

República Unida de la Soja



Hola, amiguitos, vieron que, cuando termina el año, todos hacen balances y se alejan de las balanzas, buenísimo el chiste, no? ¿no, no qué, no lo entendiste o no te pareció bueno? Balances, balanzas. Porque en fin de año, viste, bueno, claro, eso, epa! más boludo serás vos, gil.
Decía. Cumpliendo este blog cuatro años el balance es bueno. Ok, ya sé, como dijo Úrsula Vargués: "Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir" y probablemente sea el caso.
Cuatro años atrás yo abría el mail y tenía un largo y sofisticado reclamo de esa ex, que tenía la manía de mandarme mails (cariñosos, tiernos, pero abusivos y celosos, tremendamente, violentamente celosos) nunca supe porqué me mandaba tantos mails, pero también, en esa oficina sin ventanas de Paraná, escribía cosas muy aburridas. Así que bue, empecé a escribir acá. Tenía la friolera de 40 visitantes, o 41, con Mendieta. 42 con Artemio. Estaba por elegirse, por primera vez de manera desdoblada, gobernador, ganó finalmente el Pato Urribarri, mi amigo. Que sería mucho pero mucho más amigo si me sacase las publicidades que están trabadas por cuestiones impositivas, pero bue.  Como dijo Úrsula Vargués: "Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo; simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima".
Era divertido escribir desde otro lugar, sin editor, sin filtros, sin intereses materiales y simbólicos más que las limitaciones propias de la vida cotidiana (y a veces ni eso). Al poco tiempo, cortan el túnel, con mi señora vivíamos en Santa Fe, yo trabajaba en Paraná, la puta madre.
Formarse (es un decir) como periodista en una provincia de la pampa húmeda requiere conocer el poder agropecuario, y también sentir el impacto de la valorización financiera del negocio del campo. Mi inclinación (seguramente falsa o, de mínima, sospechosa) a la izquierda te da cierta sensibilidad para con la super explotación que es moneda corriente en "el campo".  El homogéneo cierre de los medios de comunicación dominantes con las patronales agrícolas financieras trajo a estas pampas virtuales muchos lectores. Muchos lectores necesitados, también de una orientación política, de un relato, una clave de interpretación. Por supuesto, se sintieron defraudados porque acá no encontraron eso, pero siguieron leyendo, seguramente por esta simpatía que porto, por la inteligencia y la lucidez, por mi sensibilidad exquisita, por esta humildad, porque descubrieron a un ser, verdaderamente superior, que vengo a ser yo. Gracias. Me hacen poner colorado. Pero ya sabemos -lo dijo Úrsula Vargués- que "La mentira forma parte del arte de la diplomacia" y a mí se me hace que la caída del relato totalizante, la fragmentación de la verdad y la cultura digital (que sobreinterpreta una falsa conciencia de horizontalidad pero a la vez trastoca la linealidad; mierda, señora, con este chico tan culto sale su hija) tienen mucho que ver con esta novedad -tan vieja como las ganas de comunicarse- de los blogs; y en esa dirección es que los lectores sienten que "conocen" a quien escribe, a diferencia de esa cosa solemne, y careta, del periodismo analógico (hoy en crisis existencial y con una relación histérica con esta novedad tan vieja). Entonces, de pronto, hay un puñado de miles de personas que leen un análisis político (equivocado) en este blog, pero más se lee cuando cuento algo, generalmente vinculado a mis madrugadas féminas. Ojo, es todo mentira. Lamento tener que dar esta noticia justo en el día de la primavera, pero estoy felízmente casado desde hace 8 años, tengo cuatro hijos, me levanto para trabajar a las 7 de la mañana y no tomo alcohol desde hace unos 10 años, cuando junto a mi pastor comprendimos que en la vida todos tenemos una misión.
"Sin mentiras, la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento" escribió Úrsula Vargués y cuánta razón tenía. En el año 2008, por las cosas escritas en este blogs, me empezaron a llamar de muchas radios (ninguna, que curiosidad, de Paraná) de las zonas más alejadas del país, que miraban con estupor lo que pasaba en la Pampa Húmeda y en los barrios del norte en capital federal. Los escraches de la oligarquía existieron en todo el país, la ampliación de la frontera sojera era ya un hecho, pero nunca fueron masivas las marchas fuera de la capital (no, en Entre Ríos, tampoco). Por eso, justamente, apelaban a estrategias televisivas de alta violencia, como escraches a gobernantes democráticos, golpizas, cortes de rutas, etc.  Úrsula Vargués estudió este fenómeno llegando a la conclusión que "La avaricia es un pozo sin fondo que agota a la persona en un esfuerzo interminable por satisfacer sus necesidades, sin llegar nunca a conseguirlo". Pasaron los meses, los lectores aumentaban, también, por supuesto, los que me detestan (que no son pocos, señora) pero tampoco se trata de una cantidad significativa.
Hice muchos, pero muchos amigos a lo largo de todo el país por República Unida de la Soja.
Conocí a gente verdaderamente brillante, un semillero -cuando esto se armó como una comunidad virtual- de donde van a surgir grandes periodistas, escritores, dirigentes políticos, novias de Lucas Carrasco, economistas, poetas, salieris de Artemio.
Se hicieron, en el 2009, algunos encuentros, pequeños primero, multitudinarios luego, impulsados por Eva Row  (que es la mejor, humanamente, de todos nosotros) de escritores de blogs políticos de afinidad con el kirchnerismo. Ahí,algunos planteaban crear una especie de organización. Yo era de los que me oponía, en fin, discusiones ya agotadas (unos optaron por crear el Movimiento Peronista Bloguero, otros, no, pero respetuosamente y con buena onda) pero sigo sosteniendo que la política se define en otra dimensión, y en cambio un blog, que requiere escritura (o diseño o fotografías o edición) y creatividad, necesariamente se hace de manera solitaria. Y con un concepto de sí mismo, digamos, bastante grande. Sino, en nuestro tiempo libre, en vez de escribir en un blog haríamos algo en la pastoral social. Se pueden, obviamente, hacer las dos cosas, pero potenciando en el acto dimensiones diferentes de la personalidad. Bah, no sé si me explico. Pero las estrategias comunicacionales a utilizar en cada dimensión de la vida son distintas: para hablar con Malena soy la humildad -ya rozando la humillación- en persona, pero luego para escribir sobre cómo hacer un huevo frito uno debe creérsela, sólo un pelotudo importante puede suponer que a alguien le interesa porqué no
sabés hacer un huevo frito. ¿Se entiende?
En el 2010 se sumaron nuevos lectores, en buena medida por mis mamarrachos (el de Duro de Domar fue lo sublime del mamarracho, y mirá que tengo varios, pero esa parte no se la cuentes a tu mamá, flaca) y por la operación que me hicieron con Clarín y Leuco. Gvirtz me enseñó, desde la primera vez que me invitó a 678 que podés escribir diecisiete volúmenes de lo que quieras, pero para que una gitana te pare en un entre baño de un bar de Rafaela para meterte la lengua hasta la garganta necesitás 5 minutos de televisión. Ya lo dijo Úrsula Vargués: "Solo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda.. no me acuerdo" Se está haciendo largo el balance.
Ludmila, en esa foto, estás preciosa.  Hoy es Un Día Peronista. Franco, te lo dije: hoy no puedo, pero después voy a la fiesta en el Gardel de Medellín, eh, pasa que Ludmila ha cocinado, con sus manos que tan bien (y a tantos, hija de puta) acarician...quereme, guacha, no soy sólo un asesino bonito.
Muchos de los lectores -los que no andan, digamos, buscando carroña- no sé cómo son pero me los imagino (en bikini): están en familia, son jubilados,estudiantes, trabajadores, haraganes, dirigentes políticos, profesionales, artistas, buscavidas, pibes de barrio, señoritas tímidas, adolescentes barderos, adultos de gafas, enfermos de diabetes, de duelo, enamorados, malhumorados, tramposos, locos, irreverentes, santos de mi devoción, fracasados, merqueros, putísimas, soñadores, de traje y corbata, pagando el alquiler, viajando en trenes, volviendo a ninguna parte. Como somos todos. Complejos, tarados, buena gente, resignados, trepadores, alcahuetes, solidarios, mentirosos, compadritos, papanatas, inteligentes, cultos, sensibles, hijos de puta. Todos somos un poco de eso. En eso nos parecemos. Pero la relación es desigual: ustedes me han dado algo, ojalá pueda retribuírlo.
Yo estoy agradecido, de verdad, a todos, los pocos o muchos, eso es lo menos, porque es cada uno, por robarle unos minutos de su vida y usufructuar de su lectura. Porque sí, hay que admitirla, a la verdad, y la verdad es que este blog garpa. Aunque no en el sentido monetario que fabulan desde la comunicación concentrada. Ya voy para allá, Ludmila. Sos la mina más linda del mundo.
Feliz 2011, para todos. Bah, no, para todos no. Para nosotros, sea lo que sea ese nosotros, hay un nosotros y a ese nosotros feliz 2011.
Ojalá en el 2011 pueda matarlos a todos, porque mejor que prometer es realizar.

Lo dicho: no pasa nada

Página 12:


Aun con las turbulencias de las últimas semanas, la presidenta Cristina Kirchner ingresa al año electoral como amplia favorita, casi en un remedo del escenario de inicios de 2007, cuando ningún candidato opositor podía descontarle al oficialismo los 15/20 puntos de diferencia con los que se llegó a los comicios. Respecto de la oposición, según los encuestadores consultados por Página/12, el que mejores perspectivas de progreso muestra es el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, aunque cuenta con el limitante de la falta de una fuerza con estructura nacional, que casi lo obligaría a buscar una alianza con el Peronismo Federal. En contraposición, el radicalismo tiene la ventaja de un expandido desarrollo en todo el país, pero entró en una nube de indefinición en la que su precandidato más taquillero, el diputado Ricardo Alfonsín, hoy presenta mucho mejor imagen como dirigente que votos como aspirante a la presidencia. Pero, a diez meses de las elecciones de octubre, los analistas coinciden en que hay una porción del electorado –de centroderecha o moderado–, marcadamente opositor al Gobierno, que aún busca y todavía no encuentra dónde depositar su voto.


Sigue acá

Lo que plantea en la nota Artemio es lo más interesante, además.

Nuevo año: para saludarlos, un poema, mío, que se llama "El poema que nunca escribiré"


                                                         a Pablo Ferreyra y Gerardo Fernández


El Poema que nunca escribiré































































Espero les haya gustado. Feliz año.






jueves, diciembre 30, 2010

Quilombo en Mar del Plata!




Rapa encendido!
En Mar del Plata, pisoteando los deseos de quien es la líder natural de nuestro movimiento, Osvaldo Francés, Presidente de ARBIA, ha salido a avalar la candidatura del radical Diego Garciarena , viejo militante de Franja Morada, discípulo de Coty Nosiglia. Garciarena, concejal que en el conflicto con el campo tomó partido por los poderes concentrados de la comunicación y la riqueza. Concejal que no participa, ni tan siquiera, de la mesa del Frente para la Victoria y que es concejal gracias al “Contubernio Plural”, lista manejada por Katz en su momento, ladero de Cobos, quienes han hecho de la traición una bandera.
La política marplatense tiene demasiados matices y pliegues. No todos tienen porqué conocerlos.
Pero los que a sabiendas avalan un personaje de estas características, no pueden tener como excusa la inocencia. Se hace mas incomprensible que Osvaldo Francés, pasado el mediodía, haya mendigado en la oficina del Concejal Garciarena una entrada, por el sólo hecho de ser parte de este acto político al cual no había sido invitado hasta ese momento, lo que deja al descubierto su voluntad expresa de participar de este lanzamiento del candidato radical. Ante esta confirmación, es de imposible justificación, que compromisos políticos, institucionales o económicos lo obligaran a estar en el mencionado acto.

Y Sigue acá. 

Feliz año!


No, gracias a vos, che!



Yo sé porqué te digo, creeme, gracias a vos.

Se viene la revolución permanente, con seguridad jurídica.



Que falta nafta, que no hay luz, que las rutas cortadas, que el tránsito, que las tomas de predios, que la crispación, que el presupuesto reconducido, todo es un caos, no se puede vivir así, por favor, huyamos!
Mientras tanto, a la madrugada sopla un poco de viento.Y en la vereda de un bar, con dos amigas, demasiado jóvenes, yo defiendo a Esteban Schmidt:
-Agradezcamos que los intelectuales, de derecha, que apoyan al Grupo A son en general obstusos, torpes, no tienen nada nuevo ni interesante que decir. Esteban, sí.

Entonces después desarrollo una genial teoría (a mí me pareció genial, pero claro, con esta humildad)  sobre la derrota cultural que sienten, violentamente, quienes están obsesionados con cargar contra el kirchnerismo desde el plano intelectual, lástima que ya no me la acuerdo, a la genial teoría. Que falta nafta, que viene la revolución permanente, que nos van a matar a todos, que Brasil nos da la espalda, que chauchas y palitos, no es nada. Son malhumorados, viejos chotos, intentando traspasarnos ese estado de cara de culo y cabeza de chorlito. No pasa, de verdad, nada con eso. Ante tu abuela que no tenía y ahora tiene jubilación. Ante tu desolación, sincera, cuando murió Néstor. No pasa nada. Hay que aguantar. Esto es largo. Foguearse. La reacción está contenida, agazapada, tiene en su haber la memoria de la sangre, la culpa de la sangre, este vacío de palabras, las naderías, la histeria, que falta nafta, que sólo hay pan negro, que no se nacionalizó el CIADE, que la zona periglaciar, que la huelga de La Fraternidad, no hay billetes en los cajeros, ustedes mataron a Rucci.
Agreden tu identidad, en parte por la corrupción moral del periodismo: tienen miedo a meterse con los dueños de los bancos -muchos, muy kirchneristas- con la dirigencia política coherente de los últimos 30 años (donde siempre fueron oficialistas) buscan que crucen el jordán de la ética -ellos tienen picado el boleto- pero tienen un drama, con vos, que acabás de terminar la secundaria, conmigo, que soy un "loquito suelto", con vos, que mañana vas a trabajar a una chocolatería. Tienen un gran problema. A nosotros nos chupa un huevo los que ahora o mañana crucen el jordán de la ética -sabemos quiénes tienen picado el boleto- y los dueños de los bancos y los de las constructoras y los salames que a los 25 años piensan, encorbatados, en la revolución nacional y popular desde un ministerio de turismo. Sabemos que está lleno de papanatas, que disputan, sacando del arcón de la historia un traje a medida para legitimar que deben conducir (nos), que ya se la sabían, que es mérito de ellos, que tienen la escuadra y el compás, siempre será así, es natural, son las claves de interpretación de los profesionales del estado, y está bien. Pero ahí no hay corazón.  Falta la sangre que corrió en las venas. No importa.
El cinismo de estas horas es aleccionador.
Porque falta mucho. Todavía.
Y Martín Redrado dice que va a reeditar su libro.
Mozo, otra, por favor.

miércoles, diciembre 29, 2010

Un entrerriano ha muerto



Tenía 89 años. Nació en Entre Ríos. Ricardo Zelarayán fue, es, uno de los grandes poetas argentinos.

Escribió cosas como esta:

La Gran Salina 


La locomotora ilumina la sal inmensa, 
los bloques de sal de los costados, 
los yuyos mezclados con sal que crecen entre las vías. 
Yo vacilo.... 
y callo.... 
porque estoy pensando en los trenes de carga 
que pasan de noche por la Gran Salina. 
La palabra misterio hay que aplastarla 
como se aplasta una pulga, 
entre los dos pulgares. 
La palabra misterio ya no explica nada. 
(El misterio es nada y la nada no se explica por sí misma.) 
Habría que reemplazar la palabra misterio 
(al menos por hoy, al menos por este poema ) 
por lo que yo siento cuando pienso en los trenes de carga 
que pasan de noche por la Gran Salina. 
La pera trepida en el plato. 
La miel se desespera en el frasco cerrado, 
para desesperación de las moscas que le acechan posadas al vidrio. 
Pero yo no me explico 
y hasta ahora nadie ha podido explicarme 
por qué me sorprendo pensando 
en la Gran Salina. 
El hombre de chaleco del salón comedor 
se ha quitado los anteojos. 
Los anteojos trepidan sobre el mantel de la mesa tendida. 
Todo trepida, 
todo se estremece, 
en el tren que pasa a mediodía por la Gran Salina. 
Yo me he sorprendido mirando 
la sombra del avión que pasa por la Gran Salina. 
Pero eso no explica nada. 
Es como una gota que se evapora enseguida. 
Hay que distraerse, dicen. 
Hay que distraerse mirando y recordando 
para tapar el sueño 
de la Gran Salina. 
Un piano colgado como una araña del hilo 
se ha detenido entre los pisos doce y trece... 
Un camión pasa cargado de ventiladores de pie 
que mueven alegremente sus hélices. 
En 1948, en Salta, 
fuimos de noche a cazar vizcachas y ranas, 
y la conversación se apagó con el fuego del asado, 
abrumados como estábamos por el cielo negro 
y estrellado. 
Nerviosamente encendíamos y apagábamos las linternas 
hasta quedarnos sin pilas. 
Tampoco puedo explicarme por qué sueño con pilas de linternas, 
con pilas para radios a transistores. 
Ni por qué sueño con lamparitas de luz, 
delicadamente guardadas en sus cajas respectivas. 
Ni por qué me sorprendo mirando el filamento roto 
de una lamparita quemada. 
Nunca he visto... 
nunca he podido imaginarme 
la lluvia cayendo sobre la Gran Salina. 
Yo no tengo objetivos pero me gusta objetivar. 
Desde chico intenté cortar una gota de agua en dos 
(con una tijera). 
Aún hoy intento, 
apartando las cosas de la mesa 
o ahuyentando amigos, 
imitar, imaginarme, la lluvia sobre la Gran Salina. 
Tomo una plancha caliente y le salpico gotas de agua. 
Pero aunque pueda imaginarme todo, 
nunca podré imaginarme 
el olor a salina mojada. 
Anoche llegué a mi casa a las tres de la mañana. 
En la oscuridad, tropecé con un mueble... 
y allí nomás me quedé pensando 
en lo que no quería pensar... 
en lo que creía bien olvidado! 
Pero en realidad me estaba escapando 
del sueño estremecedor de la Gran Salina. 
Y ahora me interrogo a mí mismo 
como si estuviera preso y declarara: 
"La Gran Salina o Salina Grande 
está situada al norte de Córdoba, 
cerca (o dentro, no recuerdo) 
del límite con Santiago del Estero." 
Estoy mirando el mapa... 
pero esto no explica nada. 
La caja de fósforos queda vacía 
a las cuatro de la mañana 
y yo me palpo a mí mismo, desesperado, 
con el cigarrillo en la boca... 
Habría que inventar el fuego, pensarían algunos. 
Yo en cambio pienso en los reflejos del tren 
que pasa de noche junto al río Salado. 
No puedo dormir cuando viajando de noche 
sé que tengo a mi derecha 
el río Salado. 
Paro aún así sigo escapando del gran misterio... 
del misterio de la sal inagotable de la Gran Salina. 
Recuerdo cuando arrojábamos impunemente naranjas chupadas 
al espejo ciejo y enceguecedor de la Gran Salina. 
A la siesta, cuando la resolana enceguece más que el sol. 
Esperábamos llegar a Tucumán a las siete 
y a las dos de la tarde tuvimos que cambiar una rueda 
junto a la Gran Salina. 
Un diario volaba por el aire... 
el sol calcinaba las arrugadas noticias del mundo 
del diario que caía sobre la Gran Salina. 
Y vi pasar varios trenes 
y hasta un jet... 
Los pasajeros de los Caravelle 
o de los Bac One-Eleven, 
no saben que esa mancha azulada, 
que a lo mejor están viendo en este mismo momento, 
desde ocho mil metros de altura, 
esa mancha azulada que permanece durante escasos minutos, 
es la Gran Salina, 
la Salina Grande. 
Pero el jet anda muy alto. 
La Gran Salina no conoce su sombra que pasa. 
Los pasajeros del jet duermen... 
se sienten muy seguros. 
En el jet no hay paracaídas. 
Los jets no caen. Explotan. 
Hace unos años, 
un avión que no era un jet volaba, creo, sobre Santa Fe. 
De pronto se abrió una puerta 
y una camarera tuvo que obedecer calladita 
a las sagradas leyes de la física, 
y demostrar su inequívoco apego a la ley de la gravedad. 
Una ley dura como las piedras metidas en la boca de Demóstenes 
que, según dicen, hablaba mucho. 
Aquí hay que hacer un minuto de silencio. 
Primero, por la dócil camarera sin cama del avión. 
Después, por las palabras muertas, 
muertas por no decir nada... 
misterio, por ejemplo, 
que sirve para no explicar lo inexplicable, 
lo que yo siento cuando pienso en la Gran Salina, 
lo que traté de no pensar un día que caminaba por la Gran Salina 
tratando de distraerme y de no pensar dónde estaba, 
escuchando una canción de Leo Dan 
que pasaba LV12 Radio Aconquija 
y el Concierto en sol de Ravel por la filial de Radio Nacional. 
¿Qué pensaría Ravel, el finado, 
si caminara como yo en ese momento 
por la Gran Salina. 
Ravel, púdico sentimental, 
te imagino tocando el piano que hoy vi colgado 
entre el piso 12 y el piso 13. 
Sí, pobre Ravel de 1932 
con un tumor en la cabeza que ya no lo dejaba componer. 
Ravel tocando solo, 
de noche (pero eso sí, absolutamente solo) 
los "Valses nobles y sentimentales" en medio de la Gran Salina. 
Estoy seguro que se hubiera interrumpido 
al escuchar el silbato lejano de la locomotora, 
para ver el haz de luz a la distancia 
y la penumbra sobre la Gran Salina. 
Días pasados fui al Hospital. 
Hace años yo andaba por allí, 
despreocupado y con mi guardapolvo blanco. 
Pero ahora, de simple paciente, 
sentí el ruidito angustioso 
!Trank! 
de la máquina de sacar radiografías. 
!Y que pase otro! gritó el enfermero. 
Pero el otro no podrá explicarme 
por qué tengo sed, 
por qué voy detrás del agua cautiva de la botella 
y de la sal capturada en el salero, 
yo, tan luego yo, 
capturado en el sueño de la Gran Salina. 
Un amigo, alto funcionario estatal, 
me ofreció su pase libre para viajar por todo el país. 
Total, me dijo, es un pase innominado, 
cualquiera lo puede usar... 
si se lo presto. 
El pase sin nombre me deslumbró 
como la marca de la cubierta que leí y releí 
cuando cambiábamos la rueda junto a la Gran Salina. 
Pero después pensé en Tucumán 
(mi segunda provincia) 
y en las vértebras azules del Aconquija 
horadando las nubes blancas. 
Ahora me entero que mi amigo, 
el del pase sin nombre, 
se separó de la mujer. 
Aquí me callo... 
Pero el silencio me hace pensar ahora 
en lo que no quise pensar cuando miré el pase sin nombre que me ofrecían, 
en lo que dejé de pensar hace un momento... 
cuando vi pasar el ascensor con una mujer silenciosa 
que no me quiso llevar. 
Olvidemos el ascensor perdido 
y pensemos de nuevo, de frente, en la sal 
(cloruro de sodio) 
y en el misterio... 
Pero como nada es misterio 
hagamos una traducción de apuro: 
miss Terio 
o miss Tedio 
o chica rodeada de teros asustados 
o algo por el estilo. 
Pero no hay distracción que valga. 
El ayudante de cocina del vagón comedor 
se rasca la cabeza de tanto en tanto 
pero sigue pelando papas sin distraerse 
en el tren que se acerca a la Gran Salina. 
Y el ascensor perdido con la mujer silenciosa 
sigue recorriendo kilómetros entre la planta baja 
y el piso quince. 
El sastre de enfrente que ya comió 
se asoma a tomar aire con el metro colgado en el cuello. 
Yo pienso en comer, como se ve... 
Son exactamente las 14 horas, 8 minutos, 30 segundos. 
Y también, no sé por qué, 
pienso en el acorazado de bolsillo Graf Spee 
que en los comienzos de la última guerra 
se suicidó antes que su capitán 
frente a Punta del Este. 
El Graf Spee yace a treinta metros de profundidad. 
Ya nadie se acuerda de él. 
Ni siquiera los hombres-rana 
que bajaron a explorar sus entrañas. 
Pero hasta los hombre-rana 
salen a comer a mediodía. 
Y a veces, para comer, 
sólo se quitan las antiparras y los tubos de oxígeno. 
Todavía hay gente que se asombra viendo comer a esos hombres... 
con patas de rana. 
Los hombres-rana reclaman al mozo la sal que se olvidó! 
Dale!... Dale! 
Hoy almuerzo con amigos 
(si es que no se fueron). 
Miraré de costado la sal y pediré pimienta en vez, 
porque tengo miedo de quedarme callado, 
ya se sabe por qué. 
No quiero quedarme callado 
ni distraerme, 
ya se sabe por qué. 
En realidad no se sabe nada 
del sueño de la pilas, 
de la lluvia sobre la sal, 
de la chica del ascensor, 
del sastre asomado con el metro colgado 
o del tren que pasa de noche indiferente 
junto a lo que ya se sabe 
y no se sabe.