Hay una vieja anécdota -tiene 14, 15 años- que circula por los pasillos de la Universidad de Entre Ríos y también en la Universidad del Litoral. Mis amigos periodistas, sobre todo los de Santa Fe, me la han contado, cambiada. Distintas versiones. Sobre un periodista, muy gorila, Rogelio Alaniz, entonces docente de Sociología en primer año de la Facultad de Comunicación Social. Al que, según las versiones de ahora, un alumno cagó a trompadas. En un cumpleaños, en Santa Fe, incluso, yo agregué otra versión (distinta) porque conocía al alumno en cuestión. Agregué datos familiares del pibe, mal pibe. Y le puse un montón de adornos a la historia, asegurando que varios amigos míos estuvieron presentes. Se discutían los detalles polémicos de mi versión. Salimos de ese cumpleaños y en la calle, mi novia de entonces, no paraba de reírse. Y considerarme una mala persona, pero tierna.
Ahora algunos santafesinos, en Twitter, me están jodiendo con ese tema. La historia, más o menos, fue así y está en este enlace (escrita por alguien que no me quiere, en un medio radical, medio mercenario, donde tampoco me quieren, ya que estamos):
Lucas Carrasco lleva dentro suyo, muy internalizado, el paradigma del
marketing, del golpe de efecto y del otro. Sabe como mostrarse y quedar
en el centro de la escena. Habrá algunos ejemplos que den cuenta de esto
y que podrían servir para ilustrar el caso.
Lo recuerdo en la Facultad, en la Carrera de Comunicación Social en
la década del 90, con el furor de Franja Morada en la conducción de los
centros de estudiantes cuando cursábamos Sociología con el profesor
Rogelio Alanís. Lo agarró a trompadas. No recuerdo el motivo de la
discusión, pero a partir de ahí, Lucas cobró notoriedad con el
exabrupto. Un acto de verdadera impotencia frente a un intelectual que
hace de los libros antiperonistas, el tango bajón y el alcohol un
culto.
En el ámbito académico se dirá que la mejor arma que tiene un hombre
es la palabra y creo que efectivamente es así. Aunque también solemos
decir que no siempre alcanzan las palabras para expresar lo que uno
siente. Y para eso solo hay una forma de contestación, visceral,
emocional, primitiva y poco racional. Sobre todo cuando la
argumentación del debate entre alumno y profesor es desigual,
manipuladora y oscura.
Obviamente, todo terminó en un Juicio Académico -el guaso, entonces jefe de cátedra, editorialista del santafesino diario El Litoral y hacíaun programa en el canal Cable y Diario y en LT9, se había subido al escenario, en un final de su materia ante 300 alumnos, a gritar, medio borracho, que yo era "anarquista, drogadicto, patotero" lo cual era bastante acertado y que el semanario cultural que dirigía estaba "financiado por el narcotráfico internacional" lo cual, lamentablemente, era mentira. Yo me paréy le tiré el exámen al piso, tuve que hacerlo de nuevo al otro día en el rectorado (me saqué un 9 y protesté preguntando porquénotenía10, je)- que duró unos dos años. A él lo iban a echar y por eso, como la facultad la manejaban radicales como él, le avisaron que era indefendible y renunció. Apretaron a los alumnos para que declaren contra mí, en fin. Todo muy lindo. A mí me suspendieron 4 o 5 días, pero ya no iba más a la facultad. Quedé nomás en primer año. Pasaron los años y habían, los radicales, perdido la facultad (porque estaban en el gobierno provincial, que era caóticamente represivo y reaccionario) y la decana era amiga mía.
Yo estaba ahí presentando un libro que escribí, justamente, sobre los asesinatos de los radicales el 20 de diciembre del 2001, y la decana pidió la palabra, era petisita, desde el fondo, una butaca, entre el público, agarró el micrófono y hablaba con tanta autoridad que el resto de la gente se fue dando vuelta para mirarla. Dijo algo así como "qué bueno que este tipo de investigaciones periodísticas sean hechas por alguien formada en esta casa de estudios".
Yo me reí, qué iba a hacer.
Formado en esta casa de estudios.
Todavía me sigo riendo.
De la burocracia. Esos fríos leones que te devoran si perdés. Pero si ganás te aplauden tan fuerte que nadie escucha cuando te roban el trofeo.
Un ejemplo republicano, sin dudas, de cómo hacer un escrutinio limpio, transparente, rápido, más aún, así nomás, al toque, un ejemplo. Lo de los radicales.
Mirá que lo trataron de vender y vender a Ernesto Sanz, lo pasearon por radios, canales y diarios y jamás de los jamases levantó el amperímetro.
Una hipótesis: no es que Sanz no haya tenido estructura (le sobraba) ni guita (le sobraba) ni carisma (fue intendente y senador, tenía campañas electorales encima, y más que El Hijo De alfonsín) ni capacidad de rosca (después de todo, era presidente de la UCR hasta traicionar al Hijo De alfonsín) ¿qué falló entonces?
Falló que fue demasiado obvio que lo quisieron vender, que era el candidato de las corporaciones, que le chupaban demasiado las medias. Eso falló.
Señores, señoras, estamos en otra etapa: los medios de comunicación, a cualquier escala, pero más los concentrados y monopólicos, son percibidos por la sacrosanta opinión pública, como actores de poder y no meros transmisores de hecho, como pretendía, con suerte, la epistemología de Lanata, ex vedette del Maipo.
Eso falló.
Y las lecciones a sacar de este fracaso, no son sólo para el arco opositor, más vale que a ellos les cabe más el saco. Pero no solamente. No solamente, corazón.
Me acordé de Lucas. Ayer Cristina y Chavez hablaban del mundo al revés. Los civilizados bonbardean pueblos. Los bárbaros utilizan la diplomacia como en el acuerdo Venezuela/Colombia. Los dictadores se exponen en elecciones. Los demócratas tienen a CNN. A Obama le dieron el premio Nobel de la Paz. Cuba sigue sufriendo un brutal bloqueo desde hace medio siglo y Pino se olvida de los trabajadores de Clarín. Rial amenaza a Fort en pegarle un tiro en la nuca y Lanata se derrite en TN. Ayer me acordé de Lucas.
Antes de publicar este post le saqué varias partes. Una estupidez. Es sólo un blog. Pero estoy podrido, ya, de tener quilombos por lo que escribo, como hobby acá. Y le quité toda la parte donde hablaba de Juan Cabandié, mi amigo, con quién recién estuvimos en un bar de, creo, Recoleta o Barrio Norte. Esos barrios de mierda. Creo, igual, como aconsejó Roberto Arlt, hay que escribir como "un cross a la mandíbula".
Éramos pibes y en un barrio alejado de Paraná, de casas construidas por el gobierno, ya despintadas y viejas, en los años neoliberales, cuando llegaba a los barrios la violencia y ser joven era sobrevivir, hacíamos, a la parrilla, cualquier cosa. Nunca asado.
Reuniones semanales.
Era una costumbre regalarse libros.
Ya leídos. De vieja literatura. La poesía, primaba.
La Cofradía de la Hermandad Anarquista. Así se llamaba.
Yo era el más pibe ahí. Escritores de provincia que nunca llegaríamos a nada.
Había, en todo el barrio, separado de la ciudad, un teléfono público. Con monedas. Frente a la plaza. Ningún negocio. Tomábamos vino tinto, barato. Los profesores universitarios, lo pagaban. Fumábamos cigarrillos baratos. Nos metíamos en discusiones intelectuales, estéticas, pequeños rencores sobrevolaban contra otras sectas y grupos. Éramos amigos. Íbamos a hacer una revolución, era el horizonte. Escribí una mala novela contando eso, está perdida en los almacenes editoriales, por suerte. Los años 90 fueron un espanto. Mi formación política viene de ahí: libros viejos, mucha literatura fuera de moda, espíritu federal (en sepia, en solitario, a veces me pregunto porqué me empeño en ideas que no tienen ningún arraigo y me traen problemas. Supongo que por eso, al repasar las cosas, umm, viene una guapeada al pedo, pero: entiendo que quedarme solo no me molesta y me sobra cuero para aguantarla, aunque no sé si eso es bueno o es malo para la salud mental: en todo caso, a quién le importa) mi formación política viene del desempleo, de pucherear con el periodismo, de ser una joven promesa pero, ay, entre nosotros, tiene problemas con las drogas y la conducta.
Había un árbol en el patio vecino. De la casa de Hugo, donde yo vivía. Después de estar en una pensión donde nos peleamos todos, precozmente. Por cuestiones políticas, literarias, absurdas. La vida tiene esas cosas. Raras. Ya son pocos los que viven en la misma ciudad, se han ido, a ciudades más chicas, Hugo y Marcelo, Andrés quedó en paraná, se hizo algo troskista, los barrios lejos del río, en toda ciudad entrerriana, son barrios pobres. Obreros. Estatales. De los 90, cuando lo estatal era el desprestigio, el último conchavo para perdedores. Había, en la vereda, autos parados, oxidada la pintura, el motor robado. En las esquinas pendejos violentos que tomaban en tetra brick y soñaban con triunfar en bandas de punk. Por la mañana un montón de gurises jugando en el asfalto a la pelota, soñando con salvarse, con ir a Buenos Aires a probarse en Boca. Paraban la pelota cuando pasaba el único colectivo de línea.
Había mamelucos, electricistas, pintores de brocha, albañiles, peones, administrativos municipales, recolectores de basura, indemnizados de las empresa privatizadas, devenidos en remiseros de autos viejos. Un teléfono público, en la puerta del almacén. Con monedas. Frente a una iglesia evangelista. Adolescentes que estrenaban tetas y soñaban con irse del barrio al casarse con un cordobés. Los que venían del centro, en auto, los que tenían zapatillas de marca, nos sacaban a las pibas del barrio. Y nosotros mirábamos la tarde. Caminábamos kilómetros, regateábamos en los bares, nos dolía la vida, nos sentíamos estúpidos, torpes, fuera de tiempo. Leyendo a Bakunin. A Marx. Y Paco Urondo.Y a los escritores entrerrianos que descendían de la inmigración anacoreta, tiempos idos, muertos en la vulgaridad de la moda, tiempos nuestros, sabidos que estábamos ni a la contra, sino al costado. Nadie quería estar afuera. Nosotros estábamos, forzadamente, afuera. Menos que afuera, al costado de la vía. Pero caía el atardecer y nos resignábamos. Llenos de sueños. De trompadas en la espalda. Llenos de afectos, condescendencias, favores, tristezas raras. Tristezas compartidas, profundas. Las paredes despintadas. Los muebles viejísimos, la pata rota de una mesa, el sarro en el baño, las aberturas hinchadas, los libros de saldo. La computadora que me vendieron, en mi ausencia, para comprar merca. El timbre descuajeringado que no andaba. La vecina de enfrente, gorda y llena de hijos, que vendía tortas fritas y empanadas. Y nos fiaba. Las mujeres que nos quisieron. A pesar de eso. A pesar de todo. El basural de la esquina. El descampado después del asfalto. Los caballos, las jerarquías, el paquete de arróz, la boleta vencida de la luz, la mañana imposible, el día como un fastidio, la lenta lucha de sorportarse diariamente. Los putos que soñaban con juntar guita para hacerse las tetas. La comunión de los chiquitos. Las señoras gordas que paraban la olla, qué valentía, la puta madre, la de las señoras gordas de mi barrio. El olor a guiso antes de la siesta. La represión moral, el vecino que era sargento, de la comisaría quinta. El chamamé, la cumbia, la concha de la lora. El grito desesperado, la mierda de los 90. El sol que mataba a los viejos en enero. La mansa pero feliz estadía en la plaza, cuando salían las chicas a lucir sus vestidos lavados a mano, heredados de alguna prima, peinadas con gomitas baratas, todas lindas, sonrientes. Chamarrita entrerriana.
Nuestro refugio. La fundación de la Cofradía de la Hermandad Anarquista.
Fui joven.
Es algo que, con el tiempo, se te pasa.
Podía caminar los baldíos, atravesar los campos, ir a comer a lo de mi vieja. Cagarme en los profesores universitarios. Mandar fruta. Bardear. Cogerme a la mitad del barrio. Comer de fiado tortas fritas. Tomar mate en la vereda, con una reposera remachada. Fui joven. Pasa, con el tiempo, esas cosas se van.
Como me fui, sin pagar, de muchos bares.
Hice goles en contra. Amé desesperado a una mina. Hace poco me llamó, produce el programa de otro que era mi amigo. Ella era virgen. Yo era un pelotudo. Después terminé viviendo con ella. Hace un par de días, me hicieron una nota. Sobre los bares, que ya no frecuento, su relación, con la literatura, que ya no escribo. Ahora estoy expuesto a la verguenza. Al ridículo. Ella fue mi primer gran amor. Y él mi primer mejor amigo. Las cosas entonces eran diferentes.
No me llaman porque me aprecien, sino por un par de apariciones televisivas que salieron bien. Las que salieron mal les sirvieron para burlarse. Me dediqué a burlarme entonces yo, resentido, con algo de culpa, de ellos. La vida es así. De retorcida. Pasa que, no sé ellos, pero yo me estoy haciendo viejo.
Rencoroso, así de vulgar.
Acaban de asaltar el kiosco de la esquina, le tiraron, al brazo, un tiro al pibe que atiende. La policía acordona la zona. Mi casa, hasta dentro de un par de días, sigue estando en la esquina. Hay una ambulancia. Peritos. Milicos. Curiosos. Hay un viejo, barbudo y viejo, toba, que duerme en esa esquina, entre cartones. Ahora acordonada, la esquina. Le doy unos pesos. A veces viene a casa a comer. La madrugada se nubla. La ambulancia parte a toda prisa. Pasando semáforos. Un par de vecinos hablan de la inseguridad. Un taxista, libre, para. Estoy a pocas cuadras de Retiro. Me tomo ese taxi, me voy. Vuelvo en 15 días. Vuelvo en 15 años. Me tiene podrido la inmundicia, la cloaca, la estupidez. Mientras el toba duerme en la calle. Me cuesta dormir. Porque estoy loco. Porque tengo una compulsión a escribir, a narrar nada, a soportarme, tratando, de no traicionarme. Al pibe que fui. Arrodillado, el gurí, frente al altar, tomando la comunión. Al adolescente que la rompía en los medios. Al joven en bancarrota. Al loquito que tuvo espaldas para aguantar.
Acá estoy, Pelirroja, voy tratando de agachar la cabeza pero cada tres meses termino metido en un quilombo. Si me tomo ese taxi, me voy a Retiro, tengo amigos en muchas ciudades. Paro el taxi. Me arrepiento Me putea el taxista. Que se vaya a la mierda.
La ambulancia ya partió. Algunos canas dan vueltas, al pedo.
Meto las manos en los bolsillos del pantalón. Hace rato que no salgo con forros. Me acostumbré a lo que ya fue. Camino una cuadra. Hablo con el guardia de seguridad. Subo en el ascensor.
Me pongo a escribir esto.
No me importa tanto que la promesa que fui vaya cayendo, biológicamente, en el olvido. Me da bronca no poder decir, no saber decir, intentarlo y que no me salga. Una cosa. Dolorosa y tierna.
Una sola cosa.
Indefinible. Tiene una magia. La pienso en la ventanilla de los colectivos de larga distancia, mirando las luces arriba de un taxi, tomando un café solo en una avenida, es algo.Una sola cosa. Y no sé cómo decirla. Escribo un montón y no sé cómo decirla. Ni sé si a alguien le importa. Pero tiene una potencia, una magia, un encanto, eso que siento, a veces, muy pocas veces, y nunca puedo decirlo del todo. Nunca me sale escribirlo.
Listo, Artemio, decime si con esta cancioooonnn desangelada un poco, pero afinadísima y de una letra muy profunda, casi como escrita por Martín Rodríguez, Bonfatti no despega en las encuestas, eh.
Para seguir traaaiinsformaaAaAndooooooooo Veniiiiii vota a Bonfatti qesla llave de este caAayyyAAmbiOOOiiOO
El charlatán de Eduardo Buzzi, desfigurado tras la visibilización de su alianza con lo más reaccionario del país, la Sociedad Rural, salió a hablar al pedo en pos de ser aceptado en Proyecto Surf, la fuerza política que junto a Clarín y ATE, financia; diciendo que la Sociedad Rural y Carbap (sus socios) pusieron funcionarios de la dictadura, una obviedad, pero que la Federación Agraria que comanda "puso muertos y desaparecidos". Habrá alguno, pero orgánicamente, la patronal rural Federación Agraria apoyó el golpe de estado, como muestran estos documentos que me mandó gentilmente Fernando Krakowiak
Clickeando sobre la imagen se agrandan y pueden leerse. Ahí se demuestra el apoyo orgánico a la dictadura militar por parte de la Federación Agraria, en las resoluciones del congreso de fines de setiembre de 1976. Además de un pliego de exigencias a un gobierno amigable, al que saludan, avalan con todas las letras el terrorismo de estado y su esqueleto conceptual. Clarito, ahí, Buzzi, deja de chamuyar.Sobre todomirar la última página.
1. “Bloqueo
lo que se dice bloque a la libertad de expresión, es cada vez que habla Marcelo
Bonelli.” (Luis D’Elía)
2. “Los
bloqueos a Clarín y La Nación
los organizó Fuerza Bruta.” (Elisa Carrió)
3. “¿De qué
se quejan los opositores, si todavía no bloquearon los estudios de TN?” (Hugo
Moyano)
4. “Yo
cuando tengo un bloqueo lo soluciono fácil: me clavo dos Activias y listo.” (María
Laura Santillán)
5. “En
solidaridad con el diario Clarín esta semana voy a hacer el programa en
televisión con la mente en blanco.” (Alfredo Leuco)
6. “Yo me
solidarizo con Clarín porque me pasó lo mismo: Crítica se fundió por los
bloqueos de los acreedores.” (Jorge Lanata)
7. “En
realidad el bloqueo a Clarín es una pantalla: el verdadero objetivo del
kirchnerismo es que la gente no pueda leer mis columnas en La Nación.” (Luis Majul)
8. “Tenemos
que dejar de bloquear diarios y de perder elecciones provinciales, por lo menos
por dos años.” (Luis Barrionuevo)
9. “A ver si
hacemos contacto con Moyano para bloquear los accesos al Tribunal Electoral, y
paramos el recuento.” (Mario Das Neves)
10. “Tendríamos
que parar el recuento de votos, porque si seguimos así terminamos terceros.” (Martín
Buzzi)
11. “Nosotros
no tuvimos nada que ver con las elecciones de Chubut, ni estamos asesorando a
Das Neves.” (Pablo Micheli)
12. “Das
Neves se merecería que le intervengamos la provincia, nada más que por haber
cantado ese espantoso tema de Montaner.” (Aníbal Fernández)
13. “Lo de
Chubut es un bochorno, un escándalo, un auténtico papelón, una verdadera
vergüenza, pero no creo que podamos hablar de fraude.” (Felipe Solá)
14. “Me
sacaron de contexto, cuando hablé del sucio trapo rojo me estaba refiriendo a
la bandera de remate.” (Mario Llambías)
15. “Yo que
le prestaba atención a la mesa de Necochea, y ahora veo que en las internas me
voy a tener que cuidar de la de Marcos Paz.” (Alberto Rodríguez Saá)
16. “Yo les
pido a todos un poco de paciencia, para diciembre vamos a tener definida la
fecha de las elecciones en la ciudad.” (Mauricio Macri)
17. “¿Qué le
diría a Obama cuando lo vea?, que devuelva el premio Nobel de la Paz.” (Cristina Fernández
de Kirchner)
18. “Todo
llega en la vida, a Vargas Llosa le dieron el Nobel de Literatura, a Obama el
de la Paz, así
que yo espero confiado que me den el de Economía.” (Domingo Cavallo)
Tremendo. Y nadie hace nada.
Es curioso, realmente, cómo el arco político opositor se subordina a los intereses de un Grupo económico que, con la ley de servicios audivisuales en vigencia, está violando claramente la ley. Y en el caso de los despidos de la Comisión Gremial Interna, también. A coro, repitiendo mentiras, pero con el guión escrito por otros. No se trata sólo de gente sin talento político para el razonamiento -como Silvana Giúdice o Alfredo Leuco, Mario Llambías o Luis Majul- sino líderes partidarios de envergadura que, de entrada, renuncian a la autonomía y se subordinan, casi vergonzozamente.
¿No es más fácil que tanta exageración, infamia, insultos contra el gobierno, descalificaciones al sindicalismo y tramas ocultas inventadas asquerosamente en contra de quien, no es más fácil conservar la postura opositora pero salirse del libreto de la Asociación Empresaria Argentina? No digo abogar por los derechos de los trabajadores y respetar los fallos judiciales, eso ya sería mucho. Simplemente, tener algo propio para decir. Enmarcar la cuestión, precisarla.
Decir boludeces sin ton ni son sí pone en riesgo nuestra muy precaria- ahí el Grupo Clarín, pero no solamente, sin respetar la legislación sancionada por el congreso y revalidada varias veces en tribunales en torno a las empresas que tengan medios de comunicación-libertad de expresión. Esas demasías, que luego se quieren olvidar o son tajantemente desmentidas por sus propios autores, quedan archivadas. No sólo para la burla de un montón degente que no les cree ni la hora, sino también en la memoria popular de los agredidos.
Pero bue, que cada cual actúe como quiera.
Que total, compañero.
El maximalismo de Clarín y Techint, socios gráficos, genera adrenalina y falsas ilusiones en esa prensa militante empeñada en generar crispación, odio y rencor. Mañana vuelve la realidad. Y al gritar por los medios de comunicación concentrados que están censurados por Moyano, ante una protesta de la comisión interna gremial por el incumplimiento de fallos laborales por parte de la patronal, pueden lograr cohesión interna -por caso, Lanata repitiendo el guión de Clarín- pero al costo de una disminución en sus raleadas filas, en un apartamiento de los moderados y, lo peor aún, del ninguneo impreciso de la dirigencia política que es la que tiene que ganar votos. No los gana así, al contrario, en sus filas militantes, ante este tipo de mentiras agigantadas hasta el paroxismo, entre los cuadros políticos opositores cunde más la dezasón.
Ayer Jorge Busti se sumó con un comunicado escrito por otro al coro de los que dicen idioteces sobre la libertad de expresión. A la noche, un amigo que milita en sus filas entrerrianas, trataba de explicármelo como un favor, una concesión, que total en Entre Ríos nadie se entera. No sé si es tan así. A la gente de a pie no le importa ni le cree nada alos pulpos económicos que se victimizan a los gritos que los quieren dejar mudos; pero no debe ser fácil para quien escribió el comunicado que firma Busti hacer ese tipo de suciedades. Porque su hijo trabaja para un diario del Szpolski, desde hace varios años. A pedido de Busti. Cuando éste era demasiado ultra k -a mí me daba verguenza que sea taaaaaan chupamedias- y bueno, las encuestas daban otra cosa. Ahora no le permiten cruzar el charco.
Los intentos de parodiar el 75, del sepia delprimer peronismo, de los Gainza Paz, de la ingobernabilidad, del revanchismo social, etc; por parte de la prensa militante tan crispada del Grupo Clarín explican en buena medida porqué los jóvenes se acercan al kirchnerismo.
Es gracias a esa torpeza, esa desmezura, esa frivolidad con conceptos constitucionales que les quedan grandes que miles y miles de jóvenes se acercan al kirchnerismo.
Mañana vuelve la realidad.
Ese sí que es un gran problema para los que hacen un periodismo psicótico.
Antes
de la muerte de NK, la remontada era evidente para quien la quisiera
ver, el optimismo económico de los consumidores brotaba de los datos.
A mediados de la Primavera,
un Compañero del PJBA, me hacia notar un detalle en los barrios
populares de la 1ª y 2ª Sección Electoral; en los jardines de los
ranchos y casas se veían piletas de lona de 3 metros o mas.
La Pelopincho es más que el Plasma de los pobres; para quien observara con atención.
La
compra indicaba un avance de la bancarizacion de sueldos, lo que
permite el acceso al crédito “plástico”, muchísimo mas barato que el
crédito “tradicional extrabancario” del 1% al 2.5% DIARIO.
Pero, lo más importante era la Red
de agua potable; con el bombeador de pozo no es posible mantener una
pileta de esas dimensiones; o se te dispara el consumo de electricidad, o
se te quema el motor de la bomba.
Dos avances “estructurales” sobre los que se construye el optimismo económico; beneficiando a ambas Administraciones; la Nacional y la Provincial.
A su vez, sucede otro fenómeno, que es reforzado por los anteriores; el desinfle opositor, por falta de eficacia operativa.
El
privilegiar lo superestructural, debido a la dependencia Mediática,
convirtió las Operaciones Políticas en un directo competidor de Bailando
por un Sueño y Gran Hermano.
El Espectáculo puede ser muy divertido y gratificante, pero no resuelve los Problemas del día a día.
Tremenda la portada del Movimiento de Sojeros Terratenientes, abandonando, por suerte y gracias a dios, el habitual ateísmo del marxismo-leninismo-troskismo-condimentado con paco y LSD y AC/DC, confía ahora en las profecías bíblicas y prodiga que se viene la apocalipsis nomás en la planeta tierra. Es el materialismo dietético, que lleva a creer en la apocalipsis sin que esto detenga la avance de la proceso revolucionario; y mientras tanto, otro descubrimiento de esos que circulan por las correos electrónicos en cadena de las ex compañeros del secundario: el agua vale más que el oro. Sí, tremendo, con lo cual la agua vale más que la oro, porque la tiempo es oro. Con lo cual ante la hundimiento financiero de la mundo, las inversores se refugian, ya no en comoditties como el oro, sino en la agua. Y guardan, las ejecutivos, ante la apocalipsis, en sus cajas fuertes acciones de la bolsa, botellitas de la agua mineral.
Es más, la agua, no se va en la soja, tan bella y querida como Biolcatti, Llambías, Buzzi, sino en limpiar la oro. Posta. Y todo en el medio de la apocalipsis. Y nadie hace nada.
Hermes Binner gobierna uno de los principales distritos de Argentina,
tras derrotar al peronismo que, ley de lemas mediante, fue mayoría
desde el retorno de la democracia en Santa Fe. Proveniente de la
intendencia de Rosario, es el principal dirigente de un partido
político de renombre, historia, prestigio y poco o nulo arraigo
nacional.
Hace un año, la mayoría de los analistas políticos
-con una mirada más bien portuaria- lo daban como probable y cómodo
acompañante de fórmula de distintas variantes radicales o peronistas.
Mientras tanto y con astucia, Binner construia una imagen fuera de
Santa Fe de gobernante progresista pero no conflictivo, mientras que al
interior de su provincia, tejía los necesarios acuerdos con el poder
de facto, principalmente la Mesa de Enlace y el Grupo Clarín
Consciente de que su frente provincial y marco de alianzas le impide
construir una relación más sólida con el kircherismo, y de lo acotado de
su esquelético partido -que tiene más distritos provinciales
intervenidos que en pleno funcionamiento democrático- Binner nunca se
vio a sí mismo como segundo de nadie, menos aún del radicalismo. El
tiempo, especuló, podría jugarle a su favor y en la apuesta acertó.
Conoce a los radicales y sabe que la cercanía al gobierno los vuelve
durísimos y autodestructivos en la interna; y eso es lo que sucedió
desde el retorno triunfal a la ONG radical de Julio Cobos, tras haber
sido echado durante 6 meses de por vida. No sólo los decretos reservados que demostraban los lazos de Binner con Clarín y la Mesa de Enlace
En
paralelo a la gestión directa encarada por el gobierno de Binner para
contratar a Tinta Fresca S.A. para hacer el libro de historia de Santa
Fe para 4º grado, pusieron en marcha una licitación pública distinta
para imprimir 65.000 ejemplares, pero sin que el pliego dijera ni pío
de las características de la obra, salvo que tendría 224 páginas.
Esto
implica dos cosas: a) aunque Binner todavía no haya firmado el decreto
de la gestión directa, Tinta Fresca ya está armando y editando el
libro, y b) el que sepa como es ese libro, tiene ventaja para armar una
oferta para la licitación por la impresión de los 65 mil ejemplares.
Por
eso no es de extrañar que en ésta última licitación se presentara una
Unión Transitoria de Empresas conformada por Arte Gráfico Rioplatense
S.A. (Clarín) y Arte Gráfico del Litoral S.A. (50 % Clarín y 50 % El
Litoral), que cotizó por la impresión de los 65.000 ejemplares $
805.350.
explicaban su perfil progresista de cara a los politizados fuera de
Santa Fe; sino que caída en desgracia la Mesa de Enlace y aún no
resuelta la interna del Frente Progresista, Binner afianzó sus lazos con
el Grupo Clarín: a través del Ministerio de Educación va a contratar,
en forma directa, sin licitación, a la editorial Tinta Fresca S.A.
(del Grupo Clarín) por $ 650.000 para editar libros de historia de
Santa Fe para cuarto grado, aduciendo que en Santa Fe no hay gente
capacitada para escribirlos, ni empresas editoriales que los puedan
hacer, sorteando de ese modo la legalidad institucional y republicana
para la contratación de estos emprendimientos inútiles.
Alfredo Veiravé fue un complejo poeta entrerriano que falleció en 1991, en la provincia del Chaco.
HORMIGAS
Delicadamente transportan grandes piedras para
las pirámides de los faraones
apenas se tocan desde lejos
con las antenas versátiles
tristemente ignoran el sentimiento de los
amantes separados en los aeropuertos
y tampoco nada sintieron dentro del hormiguero
cuando la noticia de la muerte de Chaplin
recorrió el mundo en su silla de ruedas.
Según los especialistas de ciencias naturales
toda esa soledad de las hormigas no se siente
simplemente
porque no se acoplan porque sus huevos
son fórmulas del anonimato,
y porque de la lluvia sólo sienten sustancias líquidas
no sus nostalgias y eso
les impide silbar un viejo bolero de Armando Manzanero.
Incluido en "Historia Natural", de 1980. Veiravé nació en Gualeguay, una ciudad mediana, más bien chiquita, dentro de una provincia pequeña como Entre Ríos. Gualeguay está en la Costa del Uruguay -la otra costa entrerriana es la del Paraná- y en esa ciudad nacieron Juan L Ortíz, Mastronardi (acabo de descubrir que tiene una página en Wikipedia, bastante pobre; a ver quién se pone las pilas y le agrega datos, eh) y Manauta; es impresionante; porque es una ciudad que para mí siempre fue de paso -entre, por ejemplo, Paraná y Bs As, yendo por adentro de Entre Ríos- pero tiene una gran riqueza cultural. En este blog hay mucha y muy interesante historia de Gualeguay, incluida una historia, con Garibaldi, que bue, una vez, hace varios años, en una mesa (y yo con varios vinos encima) le refuté bastante al todavía secretario de cultura entrerriano. Fue bastante papelonera -de mi parte- la situación, porque estaba Blanca Osuna y Edgardo De Petri que no entendían, sobretodo De Petri, muy bien mi punto; porque en realidad no difería de los hechos históricos pero sí de la interpretación; en fin, bue, me fui por las ramas. Por las mismas ramas que llegué a Veiravé, porque quería leer el poema Hormigas. En la ESMA, hace unos días, esperaba que empiece un recital de Vicente Zito Lema, Ángela Urondo que leía poemas de su papá Paco, entre otros. En la puerta, había una doble fila de hormigas, trabajando, industrialmente (la imagen de las hormigas trabajando sincronizadas, desalmadas, mecánicas, pero siendo, estando, seres vivos; es dura y cruel). Tampoco viene al caso. Sí, en cambio, que encontré el poema, y me enteré que era gualeyo el autor y no chaqueño como creía, o estaba seguro, en realidad. Acá Marcelo Leites, de Concordia, cuenta de la vida del poeta. Y hace un análisis muy interesante de su obra. Ahí mismo dice -tras la chicana de que Veiravé es tan entrerriano como el mate- que no tiene mucho sentido decir que era entrerriano o chaqueño. Como en el caso del tucumano Zelarayán, ay, que no quería integrar "la pequeña borgesía" y de eso me acordaba, de Zelarayán, su chiste y su drama y dicotomía, el domingo pasado cuando con Ricardo Foster y Aníbal Fernández se discutía sobre Borges y la derecha en 678. Más vale que me lo acordaba para adentro, pero, se piense lo que se piense, convengamos, es genial, eso de "la pequeña borgesía". Entonces resulta que Veiravé era entrerriano y gualeyo, no chaqueño, y que esto no tiene ninguna importancia, y que te lo estoy contando, además. En La Máquina del Mundo (qué título genial) hay un poema que no me gusta, pero que el título es colosal: TAMBIÉN LA POESÍA ES UN DESACUERDO CON EL MUNDO. Como no me gusta y me da fiaca transcribirlo, no lo hago. Lo busco, por las dudas, en internet, y acá está: también ahí dice que es entrerriano. Y bue. También y de paso está este poema, que yo no conocía:
YA NO HAY LUGAR PARA LA FRIVOLIDAD
Todos poseen un límite; las lecturas en el jardín
absorben el deseo de las plantas húmedas y el mundo visionario
había allí únicamente con algunos seres animados de ojos abiertos y profundos.
(Entre los helechos y los tiernos animales inocentes el espacio pasa
como un equilibrista que abre su sombrilla para no caer en el vacío.) Hay
diferentes formas de fracaso cuando el trapecista joven sufre el miedo
en las cárceles de la pesadilla,
aunque en el fondo sabe que los victimarios y los torturadores
se juntan en el infierno de la historia, y que las hojas caen sobre ellos
para convertirlos en tierra deleznable. Por eso canta ahora y mira
solamente hacia adelante/ no dará explicaciones de la vida: el cuerpo sabe
esquivar los dardos venenosos del rencor, quizás, una forma cerrada del amor
que no fue correspondido. A veces los límites se abren y comienza el vuelo;
entonces, ya no hay espacio para las frivolidades como saben
los que vuelven de la guerra, o del errático exilio (del poema).
Me voy a dormir.Entre una cosa y otra llevo 3 horas con Gualeguay. Una vez, habré tenido unos 22 o 23 años. Íbamos a dedo camino a una ciudad donde nunca llegamos y terminamos con Julián, un amigo de ese entonces, en Gualeguay. De noche, un día de semana. El último kiosco en cerrar, que nos vendió una cerveza, era una ventana vieja atrás de un pasillo todo oscuro y triste. Nos sentamos en la banquina, resignados. Pasaron, por enfrente, tres chicas, pibas, no muy lindas, pero eran un oasis en un desierto, algo así. Imaginate. Las calles oscuras, todos durmiendo. Me paré y crucé la calle para hablarles. Teníamos, total, toda la noche, hasta que amanezca y un camionero nos saque de esa siesta, de ese enorme y violento letargo, hatsa una ciudad con luces, furia, música fuerte, drogas sintéticas, alcaldes antiterroristas, bicisendas, arte conceptual, putas dominicanas; en fin, todo lo que un joven de 23 años quiere y desea, financiado por sus padres, claro está, y entonces valiente y contento fui cruzando la calle y las tres pibas salieron, lo juro, corriendo, corriendo!
Me volví a sentar en la banquina.
Julián trató de tomar, del pico, otro trago. Pero ya no quedaba nada.
-Lo más divertido que puede pasar en esta ciudad es que nos metan presos.
Algo así, dijo.
Pasó un patrullero.
Yo agarré una piedra. La apreté fuerte. El patrullero siguió de largo.
Extraña hipótesis de Felipe, pero bue, igual, bien:
Un día como hoy, pero de 1969, se suicidó John Kennedy Toole ante la imposibilidad de ver publicada su novela, La conjura de los necios.
Si
el rechazo del mundo editorial lo llevó a quitarse la vida inhalando
los gases del caño de escape de su auto, no sabemos qué podría llegar a
haber hecho el bueno de Toole si leía las pésimas traducciones de
Anagrama.
De él no podemos decir que era peronista, porque despreciaba al trabajo y coqueteaba con la cultura medieval.
Pero si podemos decir que era netamente kirchnerista: porque le encantaban las conspiraciones y sus personajes se definen por aquello odian y a lo que se oponen.
Mi hijo (o hija) contesta mal, está raro y agresivo.
En la escuela no se concentra, llega tarde, puede quedar libre.
Empezó y dejó varias carreras o trabajos. No le preguntamos nada, para no molestarlo.
Ya no se ve con sus amigos de siempre. Ahora lo llaman otros chicos, o anda solo.
Cuando
sale de noche, muchas veces vuelve borracho o con olor a alcohol, y no
lo vemos bien. No siempre sabemos adónde fue o con quiénes salió.
Cada
vez con más frecuencia dice que se queda a dormir en casas de amigos, o
encadena varios planes sin regresar al hogar. A veces no sabemos con
certeza dónde puede estar.
Como sus horarios son diferentes a los nuestros, cada vez almorzamos o cenamos juntos con menos frecuencia.
No le ponemos muchos límites ni obligaciones para no abrumarlo. Mejor que sea libre.
Estamos
tranquilos: las veces que hablamos con él sobre las drogas nos dimos
cuenta de que sabe mucho, y eso seguramente evitará que abuse de ellas.
En su mochila había algo que desconocemos. Nos dijo que era de un amigo.
Nos
dijo que probó marihuana sólo una vez. ¿Será cierto? Aceptó que a veces
consume drogas, pero dice que puede dejarlas cuando quiere. Le creemos,
además ahora todos los chicos lo hacen.
En la pareja no hablamos mucho de los comportamientos extraños que vemos en nuestro hijo, porque enseguida se arman discusiones.
Ya que existe un día de la madre, un día del niño, un día del amigo y hasta un día de la secretaria, bien podría existir un Día del Saludo. Donde todos se saluden. Generosamente. Por la calle, a las chicas que salen de la facultad, uno las pararía para darles un beso. Por la ventana, a la vecina, que rega la maceta. Un abrazo al colectivero. Una sonrisa al policía de la esquina. Marcar,en el teléfono, números al azar, solamente para decir te llamaba para saludarte, hoy es el día del saludo, ¿cómo te llamás vos? Y así. Llamar a la tía, saludar la mañana, al locutor de la radio, sentarse, porqué no, en la banquina, con una reposera, a saludar. Debería, entre tantos días inútiles, existir un día para el desconocido, una oportunidad. Porque el día de la madre es todos los días, el día del amigo es todos los días, el día de la secretaria es todos los fines de mes, el día de los enamorados siempre te agarra con una distinta. Pero falta un día para los desconocidos. Sin ningún santo que lo justifique, ni reliquia añeja ni fundamentación histórica, solamente porque sí, un día al azar, ponele, mañana. Que es ya 27 de marzo. No importa si cae feriado puente -cuántos conceptos rápidos asimilamos, si lo pensás bien, es increíble, me parece- o si es domingo o si cumple años alguien importante.
Sería lindo poder saludar a todos los desconocidos por la peatonal. Y que te saluden, eufóricos, contentos. Que se saquen una foto con vos para el facebook, por el día del saludo. Estaría bueno.
Debería, eso sí, ser universal. Porque sería de locos sino para los extranjeros. Ponele un alemán, de esos que van a la república de Palermo (dicen que hay también ciudadanos de países hermanos como Lanús o Quilmes, pero no se los ve porque están trabajando) viene caminando, mirando nada, el alemán, y de pronto se le acerca, cruzando la calle y al trote, un flaco con una vincha y lo abraza. El alemán empieza a los gritos y puteadas en alemán, porque creerá que le están robando o lo están seduciendo, andá a saber qué cree el alemán, si total no se le entiende nada. Pero en cambio, si está al tanto que es el día del saludo, arroja el bolso para abrazar, afectuosamente al flaco de la vincha. Es más, también cruza al trote y se encuentran en el medio de la calle y abrazados los dos dan vueltas o da vuelta la cámara, en realidad, y caen algunas hojas de otoño -si es que finalmente es el 27 de marzo el día del saludo- y el camión de la basura se detiene para no chocarlos, y bajan todos los trabajadores, así sucios, a sumarse al abrazo, y también un taxista que lleva a la vieja famosa porque llevó a la empleada doméstica al cacerolazo y baja la vieja también y se lleva del hombro a la empleada y para un patrullero y un pibe que hace mandados en patines y todos ahí en la mitad de la calle y los agentes de tránsito todos saludándose, y contentos, amables, efusivos, un gran día, sería, el día del saludo.
Vamos todos y arriba y arriba soy de jóvenes prooooooooooooooo! milito para/ elecciones/ yoooooooooooo/ jóvenes prooooooooooooo/ nunca rimóooooooooo/ jóvenes prooooooooooo/ están hablando/ 2011/ del fasoooooooo/ jóvenes proooooooooooooooooo
Con 5 diputados (como bien me corrijieron, perdón, corrigieron en un post anterior, no recuerdo quién pero muchas gracias) de piso por cada provincia para la integración de la cámara baja nacional y tres senadores; de acuerdo al sistema formalmente federal, fácticamente portuario, que hemos sabido conseguir (Pacto de Olivos también mediante) y una organización electoral polarizante, o más bien, tendiente al bipartidismo; todos los indicadores de opinión y los datos duros electivos indican que el Frente para la Victoria será primer minoría en ambas cámaras, contra distintos bloques fragmentados más allá de quién gane las ejecutivas. Más claro aún: sólo un triunfo electoral de Cristina (y de nadie más, incluso) podría al otro día reunificar a los distintos bloques no pertenecientes al FPV; con lo cual sumar todos los puntos de todos los equipos para demostrar así que Racing no va puntero.
La vida es bella y el sistema institucional y republicano no, pero es lo que hay: con la mayoría de las gobernaciones en manos o cercanas al FPV y con un eventual gobierno de centroderecha (si Cristina, pongamos, no ganara) con el superávit primario actual, los superávit gemelos, el ciclo de alza de los comomoditties y la ratio deuda externa/PBI muy baja, un eventual gobierno de centroderecha puede tirar manteca al techo un par de años, con espaldas políticas para desarmar la lenta arquitectura de protección social; con sólo hacerse el boludo con el régimen de empleadas domésticas y peones rurales, congelar (y bajar vía leve inflación) y cerrar los padrones para la universalización jubilatoria y de la Asignación Universal, más un alza moderada de tarifas compensada con un dólar apreciado mientras se permite mandar más utilidades al exterior y se van bajando las retenciones hasta el 30% coparticipable, respetando la ley de medios tanto como el kirchnerismo respetó el juicio por jurados y la participación de los trabajadores en las ganancias que manda la constitución; más un conveniente despelote sindical interno que disimule la erosión de las paritarias, el repliegue del salario mínimo vital y móvil y las obras sociales, hasta dos años, ese gobierno, con muñeca y política, la puede pilotear.
Tendrá complicaciones regionales
Hoy se presenta difícil un eje en repliegue fáctico entre Perú, Colombia y Chile, y un país de narcos, maras y maquiladoras como el que promete la alianza estratégica con EEUU no está en la cabeza de nadie.
Con los gobiernos de centroderecha, en cambio, se puede coquetear: Dilma, Mujica, por ahí, qué se yo.
Ahora, donde perdería por goleada, Tomás, es en el plano cultural. Y entonces, soportar ese desgaste, es muy complejo: de algún modo, entre las causas menos estudiadas del fracaso de sus propios y horribles objetivos en el gobierno más reaccionario de la historia democrática, el de De La Rúa y Chacho Alvarez, la UCR y el FREPASO, está la incapacidad de lograr una cultura alternativa a la incubada por lo rotundo y contundente del posmodernismo neoconservador que bien expresó y sintetizó Menem.
De todos modos, el 2012 es el año, según el calendario Maya y según quien acaba de despertarse y decir "buen día" de malas maneras, el sol se secará y no estaremos para ver la presidencia de Duhalde y Altamira, lo cual es realmente una pena, señores, señoras y sobre todo señoritas. Una pena. Sólo el pueblo salvará al pueblo pero contra el sol, no se puede, no hay caso, estamos fritos. No, congelados. Mirá que vamos a estar fritos, Conu, con el frío de puta madre que va a hacer.
Parece un chiste, pero no. Hasta altas horas de la madrugada lo estuve discutiendo, pero bue, a ver qué sale. La pregunta es ésta, qué pasaría sí, dentro de 5 años (para no decir hoy y hacerla tan dramática) supiésemos que se apaga definitivamente el sol.
¿Qué solución puede encontrar la humanidad?
¿Hay alguna?
¿Estamos perdidos?
¿Se salvaría una parte de la especie?
¿Qué deberíamos hacer?
¿Quedaríamos, simplemente, bajo la luz de las estrellas?
1. “Todos
hablan de fraude pero nadie destaca la alta afluencia de votantes, fíjense que
en una mesa hubo 888 votos, lo que es todo un récord.” (Mario Das Neves)
2. “Nos
empezamos a dar cuenta que había fraude cuando en las mesas de Punta Tombo no
ganaban los pingüinos.” (Carlos Eliceche)
3. “En la
interna del peronismo federal antes de las seis de la tarde ya sabremos quien
ganó, la Junta Electoral estará presidida por Luis Barrionuevo.” (Eduardo
Duhalde)
4. “A las
elecciones en Chubut las organizó Fuerza Bruta.” (Elisa Carrió)
5. “Lo de
Chubut es un escándalo, me volví loco porque no pude seguir las elecciones por
Fibertel ” (Pino Solanas)
6. “¿Buzzi
ganó con fraude?, ¡no digo yo, donde se meten estos conchudos de la Mesa de
Enlace siempre arman quilombo!” (Guillermo Moreno)
7. “Al final
Duhalde va a terminar teniendo razón: al menos en las internas del peronismo
federal, va a ganar por abandono.” (Aníbal)
8. “¿Plácido
Domingo no va a cantar por solidaridad con los músicos?, entonces tráiganlo a
Vargas Llosa, o de última yo hago la imitación de Freddie Mercury.” (Mauricio
Macri)
9. “¿Macri
quería escuchar a Plácido Domingo?, me hubiera dicho y le ponía un par de
micrófonos en el cuarto del hotel.” (Ciro James)
10. “¡Joder
tío, si es nada más que un reclamo de aumento, en España hubieran hecho huelga
para que les devuelvan sus empleos!” (Plácido Domingo)
11. “Lo pero
de estar internada acá es no tener plata para pagar una habitación privada, en
una de esas me toca la Carrió como compañera de pieza.” (Zulma Lobato)
12. “El
diario de Hadad nos dice que nos peleemos con Chávez porque compra armas, para
amigarnos con Obama, que las usa.” (Luis D’Elía)
Raúl Degrossi sonre la coparticipación a las provincias por parte de la nación, en especial en la provincia que gobierna el conservador popular Hermes Binner
"un gobierno no puede tomar la bandera de los derechos humanos"
Sonríen siempre que se dice eso.
Y no es casualidad que sean estos tres.
Siempre.
Porque si acaso quien lo dice tiene razón, si acierta, es que habrían logrado su objetivo en los hechos.
Y
si la realidad desmiente a quien dice eso, también sonríen: porque
saben que han hecho carne sus objetivos en un modo de ver subjetivo
generalizado. Han logrado que eso se crea, naturalizando la creencia.
Y lo mismo vale , para
"la política es sucia".
"los gremialistas son todos corruptos".
"el estado no sirve".
y para tantas otras.
Hay muchos pasos dados, para que estos tres dejen de sonreir.
Pero: siguen teniendo , aun, con todos los pasos dados, motivos para sonreir.Y proveedores de sonrisas.
Y
nuestra alegría tendrá - ojala- la consistencia que sólo la conciencia
de la sonrisa de estos le puede dar. Si no... la banalidad la va a
amenazar. Porque la banalidad, y la banalidad de la alegria muy
especialmente, es quizas el eje central de la hegemonía de aquellos que
continuan la obra de esta trinidad sonriente.
Y acá acaba la reflexión y puede empezar la tarea.
Cualquiera que diga lo de más arriba, y todas sus variantes, tiene que saber - y tenemos que acompañar a que comprenda- que, no importando si tiene razón o no, está generando esas sonrisas. La sonrisa de estos tres. Perpetuándola.
Mientras: hay mucho hecho. Pero tambien mucho por hacer.
La celebración de los logros vale en si misma. Con todos sus límites.
Por los límites mismos es que hay que celebrar. Y lo vamos a hacer.
Pero esa celebración puede ser tambien alimento y combustible para una tarea en la que todavia tenemos mucho por andar. Mucho realmente.
Y, aunque lo sabemos, probablemente igual valga recordárnoslo.
Hay un gran poeta que se llama Marcelo Faure y escribe cosas así:
Los peloteros y los celulares no existían
El pavimento “dormía el sueño de los justos”
Nuestros eran los árboles y los refugios
Que nos acercaban cada vez más
Al Minotauro
El Barro de ese Barrio
Simiente caudalosa Centro antiguo
Ahí donde los Ojos vuelven
Orgullosos clandestinos
Como Hijos pródigos
Ausentes.
Recién con Marcelo chateábamos en Facebook, y me decía, además de que dos músicos del norte entrerriano como Cacho Miño y Pichuco Martínez, dos músicos comprometidos y creativos del folklore, me mandaban saludos, estas cosas. Que, ególatra como soy, transcribo. A veces me divierte, no tanto, aunque parezca poco, decir que hay gente que me da bola, sino provocar con que hay otra cultura, más fuerte, sólida y dura, más nuestra, más real, menos volátil, más afectuosa, menos engolonada, menos chiflada, menos pretensionsa, hay algo, detrás de esos muros de bosques y penumbras, hay algo:
Ahí va, chicos, mi texto, para la edición del 24 de marzo.
Perdón por la tristeza.
Cuando tenía 4 años miraba tras las rejas de un edificio altísimo,
pero altísimo, cómo pasaba una marcha hacia allá lejos, al monumento de la
bandera, cantando consignas duras, furiosas cubiertas de banderas argentinas.
Los recuerdos de los 4 años no son fiables, aunque tengan la
misma parsimonia que los testigos en una sala de juzgado.
Los peritos del alma y la propia experiencia procesal
aconsejan a priori desconfiar.
Creo que he contado ese recuerdo como marchas a la esquina
de mi casa, donde estaba el monumento a la bandera de rosario, y yo desde el
balcón, de mi habitación, de mi casa; ningún edificio, aunque todo me parecía –como
ahora que sigo siendo petiso, pero más- tan lejos, tan alto. Creo que la he
contado como marchas contra la dictadura, después de Malvinas, o marchas a
favor de Malvinas. Malvinas la escribo con mayúscula, como me enseñaron en la
escuela. Pero seguro hubo marchas a favor de la dictadura y marchas en contra,
con la misma gente, en los mismos años.
La condición de posibilidad política está dada: hay
justicia, hay memoria, hay una búsqueda jurídica de la verdad. Y un relato
hegemónico, en buena hora, más allá de matices.
El correr del tiempo quizás despabile a los herederos de la
nostalgia de lo que no fue hacia caminos combativos. Lo que acabo de decir es
una herejía. Bien recubierta de adjetivos. Suficientemente floreada para que
pase de largo. Sin embargo, aviso. Qué caradura, qué despropósito. Aburrirse, con
sobria elegancia, ante la avalancha de caritas compungidas. Esa auténtica
decadencia que se ritualiza, festeja, y qué verdadero ejemplo de altruismo
mundial, hacia un mundo que está aislado de historicidad, de perspectiva crítica,
de horizonte ético; esa decantación
simple y auténtica ya no tiene más que ritualidad como devenir, aislada
convenientemente de discusiones ríspidas como las que, en su contexto, involucraron
cadáveres y donde nuestros próceres jugaron papeles, no de chiquilines en un guión
de mala leche escrito, sino con más arrogancia que los refutadotes de mi indiferencia:
con sangre, puños y lágrimas.
Estoy viendo la propaganda del programa de Viviana Canosa, qué
linda se la ve. Vista de verdad, es un espanto de huesos e imbecilidad, pero es
nuestra. Volviendo al punto. 2 x 4 es 8, dividido 2 es igual a 4. Perdón por la
creatividad matemática. Yo también los quiero.
Yo llegué a una localidad norteña a dar una charla para encargados de alfabetizar. Cuatro personas. Tres mujeres y un hombre, muy viejo, aún trabajando, como obrero de la cosecha, peinado como a la gomina, pero impecablemente con grasa. Algo albañil, ademas. Y tres señoras con tantos hijos, gordas, aplomadas, entusiastas, renovando el viejo cuento de la esperanza. El viejo cuento. Era una casa con una puerta de rejas con candado y una cortina. Los techos bajos, los cimientos pobres, las cosas amontonadas, una tostadora, me acuerdo de la tostadora, rota y oxidada, sin uso, arriba, no sé porqué, por qué valor sentimental, de la garrafa de gas, de las de 15 kilos. Una tostadora recogida en la basura. A veces, por ejemplo, hoy mientras almorzaba, con un amigo del fiero conurbano , José Mármol (ja, el escritor) partido de Almirante Brow, le decía que los blogs, no sé, cuando el kirchnerismo, allá por el 2008, estaba sin quién lo relate, no esas denuncias, no esos valores convencionales del periodismo tradicional, de donde quedé afuera casi antes de empezar (y es raro, aunque nunca me sentí parte de ese periodismo convencional porque lo odiaba, pero no sabía vivir de otra cosa): pero soy la encarnación del periodismo, ese provincianismo, la soberbia, de la barricada, de los acuerdos espurios: al final, concluyo que para la media no deben ser tan graves o hay mucha haraganería investigativa entre mis tantos adversarios que, coinciden,( "no existo") no vale la pena; en lo blogs se necesitaba alguien que explique, que diga, que narre, de manera suelta y recubierta de piel, la epopeya que ciertamente quienes se codeaban con los ministros y secretarios de la presidenta -los que hoy defienden el monopolio- no podían sentir como cierto, obviamente: hablaban con Lousteau, con Gustavo Béliz, con Alberto Fernández, con Ricardo Jaime, militaban para el entonces ultra K Felipe Solá (eso hacía, buena parte de, la izquierda del kirchnerismo. No, no puse mal las comas). ¿Mentíamos nosotros o, como ahora ellos sospechan, dejaron de ver el bosque por masturbarse con el árbol? Quien sabe. Los blogs ya tienen poco destino atados a esta coyuntura. Sobrevivirán, algunos, a esta coyuntura. Yo, no creo. Bah, ojo, sí, hay que meterle y darle para adelante. Quiero decir otra cosa, más compleja. O no quiero decir nada, qué importa. Fuimos útiles a una causa que trasciende sus dirigentes, ahora, bueno, ahora, la cosa es sólo para valientes. El resto quedará en discusiones tristes y torpes como las de Carta Abierta.
Una de las mujeres se llamaba María Nora y trajo buñuelos. Había estado amasando, y con las batatas que le regalaron para el cumpleaños 14 de una de sus hijas, una familia con huerta familiar, rellenó los buñelos. No los trajo María Nora sino que entró, justamente, la nena con una bandeja de plástico cubierta por un repasador contra las moscas.
Me ofrecieron, tras asegurarme que era virgen, cogerme a la nena de 14 años.
A diferencia de tanto moralista, soy, también, lo que no hice. A veces sueño que debí habérmela cogido, a veces me miro al espejo, las ojeras, y no, no, me cuesta la crítica moral.
También soy las cosas que no he hecho.
No me eximo de hijo de puta, me doy un 10 en cobardía, me pienso una porquería. Cuando me acuerdo de los camalotes, la luna recortada, el farol, de aceite, el cuadro de un bisabuelo muerto, la alacena hecha de cajones de manzana; las velas, la grandísima, pero grandísima resignación en esas caras sonrientes y alegres, entonces, bueno entonces paso un estropajo por la mesada de la cocina, prendo un pucho, miro la ventana. Generalmente no hay mucho que mirar que no se haya viso. Pero, miro la ventana.
Y me siento tan solo.
Pero, miro a ventana.
Aprieto los dientes.
Nunca hay nada nuevo en ese hastío salvador de la ventana.
A lo sumo, los que son mejores que yo.
Siempre la tienen más clara. Siempre miran otras ventanas