
Hoy me desperté, con el (sin dudas, crispado, fuera de tiempo, polarizador y agresivo) llamado a los gritos de un banana que me preguntaba con impostada sutilidad si yo tenía entre mis planes del día, si consideraba por ejemplo, concurrir al trabajo. Suerte que soy un tipo moderado, que dialoga, reflexiona, no toma decisiones a las apuradas, que sino...Bue, cuando este bananón me interrumpió, yo estaba conversando con mi amiguito imaginario, La Tota, sobre el incierto, oscuro y frágil futuro que se avecina, que acá, el Escriba, detalla. Ah, cambio de tema, resulta que lo crucé al Escriba, todo mal. Fue así: yo iba caminando por una calle asfaltada de Morón (no son muchas) y pasó el susodicho con su Limousine y por supuesto, tras la lluvia que trajo alivio a los productores de forraje, me salpicó toda la vestimenta. Ni paró a saludarme, más vale. Me quedé masticando bronca, y ahí fue que me dije: basta, a este tipo hay que pararle el carro. Voy a revelar la verdadera identidad del Escriba, su cara, su rostro, para que puedan pedirle autógrafos las chicas en la calle. Esta es la foto del Escriba: clik acá. Sí señor, ése es el famoso Escriba, el hombre oculto detrás de ese seudónimo. Ajá. Pero eso no es lo peor. Vuelva a mirar la foto. Mirelá con atención. Piense si no tiene los rasgos, más jóvenes por supuesto, los rasgos de....sí, de su tío!! Tre-men-do, La Tota, ésto no da para más. ¿Salió bien Reutemaaaaan de la operación? Ufff, qué alivio, qué bueno che! ¿Y en qué quedamos? ¿Cuántos años le das como Máximo al Kirchnerismo, La Tota, eh?







