Como bien sabe
Natanael, las ideologías no mueren, ni nacen: porque no existen. Las ideologías se captan por cientistas sociales. Ideología es una categoría: sin nacimiento; hasta tanto no sea conceptualizada. De este modo, es imposible adquirir una ideología, crearla, o adoctrinar: siempre, el sujeto reelabora el cuerpo doctrinario del cual se trate; aprehende con necesaria operatividad una suma de conceptos y nociones articuladas con determinada lógica interna y las vuelca en una visión del mundo. No es, entonces, que las ideologías se debiliten; entonces, en esta perspectiva: sino que el sujeto se fortalece, se torna más autónomo o, para ser más precisos, con mayor sensación de autonomía; con mayor voluntad de intervenir en las mediaciones sociales que lo conforman cuando decide, por caso, terminar arrojado en cierto cuerpo de ideas que está mal definido como ideología: porque, necesariamente, tiene que ser un espacio abierto (la ideología sería el momento de captación del estudioso). Bua, Susana, estoy, ciertamente, algo pesado. Pero se me ocurrían esas cosas: prometo beber menos. Así me lee
Faco.