Este es (una partecita d) el post que elegí para Artepolítica en su recopilación (en mi blog nunca lo publiqué) de cara a las elecciones (hay que estar atentos, porque hay otros cambios muy buenos en Artepolítica):
4) Mañana, cuando los siempre inocentes constructores de esta derrota cultural, en este país donde nadie renuncia a ser progresista y de clase media, mañana, cuando se rasguen las vestiduras, y vuelta a remar contra la normalidad, el moralismo corporativo, la restauración conservadora, mañana habremos aprendido muchos cosas.
Una, muy importante, es que se bajan del barco a la primer turbulencia los que quieren representar la superación del pensamiento grasa, ese que irremediablemente somos.
Basta verlos desfilar en el programa de TNmabum a los progresistas sin memoria ni pasado.
Sin memoria, sin pasado, por eso son la superación de esta gronchada.
Otra, que el partido justicialista, ese conglomerado de partidos provinciales, renunció a las banderas de Perón y Evita por la actualización doctrinaria para la toma del poder, que huele a menemismo en todos lados.
¿Qué es, entonces, lo que queda?
Ni idea, quizás nada.
Esta certeza brutal, más que una invitación al vómito, debería ser un menú a la carta donde elegir y reservarse el sueño loco del postre ideal que, como todos los gordos sabemos, se construye ya, en el paladar, desde el primer plato.
5) Estoy pesimista. Sí. Pero es que este lobby feroz, en cadenas de difusión privada, esta desafiante sinceridad racista, clasista, que grita a los cuatro vientos que el estado es de la patronal para cuando lo necesite, y que la excepcionalidad histórica de la impostura debe terminar cuanto antes, esto, la verdad, me hace poner pesimista. Si el campo es la patria, yo no soy parte de este país, lo estoy usurpando, lo tomo de prestado, debería agradecer mi salario, caminar estas calles, haber vivido una infancia. Si la explotación de niños, si envenenar poblaciones, si hacer mierda los suelos juradamente privados, es nada al lado de las demandas patronales, la infraestructura servida en bandeja para que la patronal mande a los negritos gringos a llevar los alimentos para las vacas de la china, si yo debo estar agradecido, cantarle loas a los que traen el desarrollo al feudalismo, nosotros los rehenes del clientelismo debemos esperar la inmensa generosidad que saldrá en algún día de la mano sencilla y bondadosa de la patronal, si el campo es la patria. Si las calles de tierra, si los amigos de la infancia, si las novias que me olvidaron, si los sueños que me dejaron, si las aventuras que no hice, si eso de pronto no es mío, si eso es prestado, un error, un recreo.
Así es también la
política argentina.
Si el cura, el milico, el gaucho, si somos, qué grandeza, los que alimentarán las vacas de todo el mundo, el mundo, miralo, nos aplaude, y vos te quejás, siempre crispado, siempre peleando, siempre sacado. Incapaz de construir riquezas, incapaz de construir un país, ni siquiera de trabajar en serio, te dejamos estar acá, y vos mordés la mano que te da de comer. Si el campo es la patria yo soy boliviano, soy africano en españa, soy paraguayo en la frontera con brasil, soy musulman en texas. ¿Debo pedir perdón, debo agradecer, tomar el último tren del oportunismo, ser, también, inocente?
6) Cantemos todos la canción de la importancia de la producción.
La lechuga en Santa Fe se trae, en estos días, de otros lados. El gobierno nacional subsidia a los empresarios más rastreros, explotadores de familias bolivianas que trabajan a destajo al lado de los prostíbulos con adolescentes paraguayas, en la zona inundable donde vive la negrada, y yo pago la lechuga doce pesos el kilo. Culpa de la sequía. Qué problema la sequía, no para mí, ¿o sí?. Sí, por culpa de la sequía yo pago la lechuga a doce pesos, los bolivianos dejan de recibir los 20 pesos semanales y los verduleros se funden. ¿Ahora entendés? Entiendo. Pero, una pregunta. ¿Porqué es un problema también para los empresarios que reciben subsidios gracias a la sequía? Pibe, no provoqués: siempre crispado, siempre peleando, siempre sacado.
Que vuelva el Lole entonces, que sabe de aguas. Que la legislatura decrete lluvia, que la conchuda haga algo. Si el campo es la patria, si el gordito que oficia de obispo bendice el arado en la Sociedad Rural y el batallón de milicos toca alta en el cielo, el equivocado debo ser yo. Infiltrado en la calma campechana, debería irme.
7) ¿A la ciudad progresista donde gobierna la delincuencia organizada y son todos sofisticados y se hundirán irremediablemente porque, no lo saben, pero si el campo es la patria, Buenos Aires pronto deberá rebuscárselas con la negrada que le va a invadir las calles, irme ahí?. Una idea, Durán Barba: hay que poner un muro después del barrio de caballito y regalarle el resto a la provincia de Buenos Aires. Te quedás con el puerto y la aduana, pero no va alcanzar para todos. Ya no. Porque señores, el campo es la patria: ¿no deberían salir a festejar este giro ideológico que desanda la maldición de estos años, los formoseños? ¿No se enteraron los campesinos indígenas que mueren por los agrotóxicos de las tabacaleras que hurra, el campo es la patria? ¿Serán tan boludos los campesinos misioneros que van a morir en villas del conurbano, de no comprender la importancia de ampliar la frontera agropecuaria para los yerbatales? ¿Tan papanatas son los santiagueños que se quejan de la gente armada que custodia los campos sojeros? ¿No ves que los asentamientos sanjuaninos no tienen títulos de propiedad y hay que sacar el oro para generar divisas y volcarlas en el desarrollo de Puerto Madero? ¿Qué importancia tiene un niño analfabeto recolectando arándanos en Concordia si esas frutas van a ser comidas a contra estación en los Estados Unidos? ¿No se enteraron que hay sequía las familias tobas del Chaco que mueren de sed desde hace años? Hurra, el campo es la patria. El obispo bendice el arado, la banda militar canta alta en el cielo.
Por eso, si el campo es la patria yo soy boliviano.
10) No renuncies al regimiento de patriotas si no es para irte a Francia. El campo es la patria, pibe, pero hay lugar para todos. ¿O acaso no convocamos al diálogo? A ver, sí, vos tenés los ojos un poquito verdes, aprovechá, ahí se va el último tren. Por la Ley de Glaciares, hasta la victoria siempre y en el nombre del padre y del hijo y del espíritu santo que el campo, pibe, es la patria. Por eso soy entrerriano, del interior, boliviano, creo pero en secreto que la patria es la calle de la rayuela de mi infancia, pero está bien: soy de bolivia, viva Evo. Viva Eva, porque si el campo es la Patria, ok, me voy, con andate conchuda y mi perro Polémico que, fijate, como yo, no es de raza. Ustedes vayansé a la repppppampísima soja, y sean felices; que mi patria grande es siempre otra, toda la que no sean ustedes, toda, todo eso.
Y, pa que no decaiga, cuuuuumbia, cuuuumbia, ponele onda, a ver el disk yokey,
poneme ésta eh!