Ni Heller, ni Rossi, ni Acastello, están denunciando fraude, hablando de irregularidades.
De hecho, se aceptarán los resultados, se procesarán críticamente los armados políticos, se harán autocríticas, se felicitarán, pero ahí quedaron las cosas.
Una pequeña diferencia, que no es menor, porque se trata del mismo sistema de votación que en la provincia de Buenos Aires.
Saber perder, también es PRO, también tiene que ver con la República, también hace a la vida institucional.
Payasos.
sábado, junio 27, 2009
viernes, junio 26, 2009
Rompiendo la veda

Hasta el año 2007 nuca había votado por un candidato que resulte electo presidente.
Nunca, tampoco, me vi en la trinchera oficialista, mientras sucedió el masivo corte de rutas del "campo". Odiaba al campo, en cambio, y todo lo que esa palabra encubre; desde mucho tiempo antes.
Desde que una gallina con la cabeza cortada corría perseguida detrás de un perro, y mis cinco hermanos, nos alejábamos mientras metían a la gallina en un fuentón con agua hirviendo; nos corríamos a comer sánguches de un mucho más sano salame.
O cuando, habré tenido menos de diez años, fui al viaje de estudios de 5to año de la escuela internado agrotécnica donde trabajaba mi vieja. Un viaje felíz, donde el 70% de los alumnos eran viejas de mierda de 17 años, muy cariñosas conmigo, eso es cierto.
Desde Villa Urquiza al Palacio de San José, en Entre Ríos. Alojadas en un lugar del ejército, tocaban hasta la madrugada la guitarra las chicas que no tenían dinero para ir a bailar, a la ciudad. Yo estaba contento, porque conocí la madrugada, despierto, y con permiso, encima, de mi vieja. Yo bailaba, un galán. Al fin y al cabo, había ganado un premio bailando, en una feria, temas de Yoni Tolengo. Y las viejas, entonces, me sacaban a bailar.
Y estaban felices, contentas, y llenas de nostalgia: odiaban el campo, o eso percibí. Se iban del internado a casarse, a morir como empleadas domésticas en la ciudad, a que todos los atardeceres sean amargos, hasta envejecer: rodeadas de hijos y frustraciones, calladas y católicas, como corresponde a las mujeres de campo.
Los chacareros, los pequeños y medianos empresarios, los que no son gringos, los gringos y descendientes de alemanes, de judíos, de colonias. Los hijos de peones, de autoridades del club social, de policías, de empleadas domésticas, de colectiveros que iban hasta Córdoba, fueron mis compañeros de los primeros años de la escuela secundaria, donde tenía que atravesar todo Paraná, salir de la ciudad - y en esos días era todo descampado, ahora ya no- y entender una serie de códigos nuevos que, a los 13 años, parecían muy importantes. Los atardeceres, saliendo de la escuela, esperando el colectivo en una calle llena de polvo, me parecían tristísimos. Yo quería ser un cantante de rock, no un encantador de serpientes en el banco de suplentes.
No tiene nada que ver esto que estoy contando, pero en realidad, no queda mucho por decir: estos son, también, mis primeros días, nervioso, antes de una campaña. No mi primer campaña. Pero esta vez siento, de verdad, que algo se juega, que algo está en juego, y también una parte de mí: y que no está seguro el resultado.
Capaz que contar sobre mi primer beso en esa escuela de campo me de menos verguenza que decir, hoy, a los 31 años, que siento que una parte de mí se juega en esta elección.
Supongo que quien lea esto, también siente algo parecido: las burlas de la academia, las indiferencias, lo difícil que, socialmente, se ha vuelto esta cultura política, este oficialismo. Hay gente más sofisticada, gente más preparada, gente que siempre es algo mejor; que hacen cola para encontrar un tipo como yo; lo desean. Para burlarse los más tontos, para sobrarme los más frustrados, para explicarme los más soberbios, para refutarme los que dudan, para probarme los que se cuestionan. Todos, sacados y sorprendidos, por mi insistencia. No voy a ponerme en víctima a esta altura del partido, sólo constato que otra vez soy minoría socialmente; pero de otra intensidad, con otra modalidad: seguramente menos convencido que cuando fui comunista, seguramente menos problemático que cuando fui adolescente, pero hay algo, se nota, se respira.
Tuve, después de muchos años, un ataque de asma. Eso me pone algo diferente: me hace recordar cosas, como si ya estuviera viejo. Mi amigo Iparraguirre, ahora candidato del comunismo, tiene la tesis de que yo no tuve infancia: que ya nací viejo. Es un (viejo) chiste suyo, que le saca carcajadas. Que ni viene al caso.
Aunque sí, en este punto: hay quienes no, la mayoría de las personas, no sienten -o entienden, depende de donde uno se pare en el campo epistemológico- que las pasiones políticas que lo atraviesan tocan los huesos, configuran lo que, prestos al resumen, se llama, sin más, personalidad.
A veces pienso qué puede suceder, años adelante, con esos pendejos que se iniciaron en la política escuchando el veneno que se supo desparramar. Si en mesas de navidades, con los familiares queridos, también les sopapearon los oídos con la conchuda, con los montoneros, con las sobradas, las gastadas, el odio escondido, irracional, la tosquedad republicana, el consenso silencioso sobre los años felices, la burla infinita. Qué harán esos pendejos.
Yo recuerdo, mi primer campaña, aunque aún no votaba. Tenía dudas entre Pino Solanas y Bordón.
Y en una reunión familiar, había decepción: había muerto una gran esperanza, postulante a presidente. Había muerto Juan Carlos Onganía.
Me decidí por Pino Solanas.
Qué harán los pendejos de familias peronistas, entre dos fuegos: comprendiendo, en la piel, los amigos, la vida social fuera de la casa que es todo en la adolescencia. Qué peronismo mamarán. Cómo configurarán la cabeza, después de los días locos donde volvió la política.
Qué harán los hijos de los muertos, de los presos, de los desaparecidos. Que deben haber notado, en alguna vibración, en alguna mueca: el miedo. La más humana de las cualidades, el miedo. Luchando con furia por esa otra cualidad que nos distingue: el deseo de proteger, el amor. Qué harán; qué habrán sentido, a los 15 años, frente, también, a un árbol de navidad.
En Paraná la noche se hizo húmeda. Dentro de poco, se van a llenar los bares, el Gallego estará encendiendo el fuego, mi hermano cuidando al amigo en terapia intensiva en el hospital, mi hermanita planificando enamorarse de su nuevo amigo en Facebook, supongo que tengo que elegir entre irme a Santa Fe a terminar el último libro de Sebrelli o acostarme a dormir, o apostar por encontrarme con algún borracho en la noche de Paraná.
También podría seguir escuchando a Cacho Castaña, buscarle la vuelta, tener un buen escrito, un buen final, algo potente por decir.
Una respuesta para las críticas, certeras o, mejor, eficientes, de ayer: nunca tengo nada bueno para decir, sueño con ser un populista incurable, pero en el fondo soy un pequeño burgués asustado. Quién lo sabe, puede ser.
Todo puede ser.
Hay gente que tiene cosas inteligentes para decir.
Otros que, si no lo dicen, se marchitan.
Nunca, tampoco, me vi en la trinchera oficialista, mientras sucedió el masivo corte de rutas del "campo". Odiaba al campo, en cambio, y todo lo que esa palabra encubre; desde mucho tiempo antes.
Desde que una gallina con la cabeza cortada corría perseguida detrás de un perro, y mis cinco hermanos, nos alejábamos mientras metían a la gallina en un fuentón con agua hirviendo; nos corríamos a comer sánguches de un mucho más sano salame.
O cuando, habré tenido menos de diez años, fui al viaje de estudios de 5to año de la escuela internado agrotécnica donde trabajaba mi vieja. Un viaje felíz, donde el 70% de los alumnos eran viejas de mierda de 17 años, muy cariñosas conmigo, eso es cierto.
Desde Villa Urquiza al Palacio de San José, en Entre Ríos. Alojadas en un lugar del ejército, tocaban hasta la madrugada la guitarra las chicas que no tenían dinero para ir a bailar, a la ciudad. Yo estaba contento, porque conocí la madrugada, despierto, y con permiso, encima, de mi vieja. Yo bailaba, un galán. Al fin y al cabo, había ganado un premio bailando, en una feria, temas de Yoni Tolengo. Y las viejas, entonces, me sacaban a bailar.
Y estaban felices, contentas, y llenas de nostalgia: odiaban el campo, o eso percibí. Se iban del internado a casarse, a morir como empleadas domésticas en la ciudad, a que todos los atardeceres sean amargos, hasta envejecer: rodeadas de hijos y frustraciones, calladas y católicas, como corresponde a las mujeres de campo.
Los chacareros, los pequeños y medianos empresarios, los que no son gringos, los gringos y descendientes de alemanes, de judíos, de colonias. Los hijos de peones, de autoridades del club social, de policías, de empleadas domésticas, de colectiveros que iban hasta Córdoba, fueron mis compañeros de los primeros años de la escuela secundaria, donde tenía que atravesar todo Paraná, salir de la ciudad - y en esos días era todo descampado, ahora ya no- y entender una serie de códigos nuevos que, a los 13 años, parecían muy importantes. Los atardeceres, saliendo de la escuela, esperando el colectivo en una calle llena de polvo, me parecían tristísimos. Yo quería ser un cantante de rock, no un encantador de serpientes en el banco de suplentes.
No tiene nada que ver esto que estoy contando, pero en realidad, no queda mucho por decir: estos son, también, mis primeros días, nervioso, antes de una campaña. No mi primer campaña. Pero esta vez siento, de verdad, que algo se juega, que algo está en juego, y también una parte de mí: y que no está seguro el resultado.
Capaz que contar sobre mi primer beso en esa escuela de campo me de menos verguenza que decir, hoy, a los 31 años, que siento que una parte de mí se juega en esta elección.
Supongo que quien lea esto, también siente algo parecido: las burlas de la academia, las indiferencias, lo difícil que, socialmente, se ha vuelto esta cultura política, este oficialismo. Hay gente más sofisticada, gente más preparada, gente que siempre es algo mejor; que hacen cola para encontrar un tipo como yo; lo desean. Para burlarse los más tontos, para sobrarme los más frustrados, para explicarme los más soberbios, para refutarme los que dudan, para probarme los que se cuestionan. Todos, sacados y sorprendidos, por mi insistencia. No voy a ponerme en víctima a esta altura del partido, sólo constato que otra vez soy minoría socialmente; pero de otra intensidad, con otra modalidad: seguramente menos convencido que cuando fui comunista, seguramente menos problemático que cuando fui adolescente, pero hay algo, se nota, se respira.
Tuve, después de muchos años, un ataque de asma. Eso me pone algo diferente: me hace recordar cosas, como si ya estuviera viejo. Mi amigo Iparraguirre, ahora candidato del comunismo, tiene la tesis de que yo no tuve infancia: que ya nací viejo. Es un (viejo) chiste suyo, que le saca carcajadas. Que ni viene al caso.
Aunque sí, en este punto: hay quienes no, la mayoría de las personas, no sienten -o entienden, depende de donde uno se pare en el campo epistemológico- que las pasiones políticas que lo atraviesan tocan los huesos, configuran lo que, prestos al resumen, se llama, sin más, personalidad.
A veces pienso qué puede suceder, años adelante, con esos pendejos que se iniciaron en la política escuchando el veneno que se supo desparramar. Si en mesas de navidades, con los familiares queridos, también les sopapearon los oídos con la conchuda, con los montoneros, con las sobradas, las gastadas, el odio escondido, irracional, la tosquedad republicana, el consenso silencioso sobre los años felices, la burla infinita. Qué harán esos pendejos.
Yo recuerdo, mi primer campaña, aunque aún no votaba. Tenía dudas entre Pino Solanas y Bordón.
Y en una reunión familiar, había decepción: había muerto una gran esperanza, postulante a presidente. Había muerto Juan Carlos Onganía.
Me decidí por Pino Solanas.
Qué harán los pendejos de familias peronistas, entre dos fuegos: comprendiendo, en la piel, los amigos, la vida social fuera de la casa que es todo en la adolescencia. Qué peronismo mamarán. Cómo configurarán la cabeza, después de los días locos donde volvió la política.
Qué harán los hijos de los muertos, de los presos, de los desaparecidos. Que deben haber notado, en alguna vibración, en alguna mueca: el miedo. La más humana de las cualidades, el miedo. Luchando con furia por esa otra cualidad que nos distingue: el deseo de proteger, el amor. Qué harán; qué habrán sentido, a los 15 años, frente, también, a un árbol de navidad.
En Paraná la noche se hizo húmeda. Dentro de poco, se van a llenar los bares, el Gallego estará encendiendo el fuego, mi hermano cuidando al amigo en terapia intensiva en el hospital, mi hermanita planificando enamorarse de su nuevo amigo en Facebook, supongo que tengo que elegir entre irme a Santa Fe a terminar el último libro de Sebrelli o acostarme a dormir, o apostar por encontrarme con algún borracho en la noche de Paraná.
También podría seguir escuchando a Cacho Castaña, buscarle la vuelta, tener un buen escrito, un buen final, algo potente por decir.
Una respuesta para las críticas, certeras o, mejor, eficientes, de ayer: nunca tengo nada bueno para decir, sueño con ser un populista incurable, pero en el fondo soy un pequeño burgués asustado. Quién lo sabe, puede ser.
Todo puede ser.
Hay gente que tiene cosas inteligentes para decir.
Otros que, si no lo dicen, se marchitan.
Acuerdo Cívico del Club Social

Supongamos que el gran Cobos, personaje pequeño si los hay, se impone por un margen acotado en Mendoza contra el Justicialismo, y con los gansos demócratas sacando algo así como un 10%.
Supongamos que las fuerzas del viejo delarruismo y el Hijo De en la provincia de Buenos Aires, queda tercera.
Supongamos que Elisa Carrió no entra al congreso.
Supongamos que Reutemaaan gana en Sta Fe, y con un porcentaje digno por parte de Rossi.
Supongamos que el radicalismo queda tercero en Córdoba.
¿Qué nos queda, en el panorama nacional?
Queda el peronismo de derecha, y el peronismo zizagueante. Y el peronismo de izquierda.
Tres polos peronistas disputando, por un lado, el peronismo zizaguente y sobretodo, lo que quede del Acuerdo Cívico del Club Social, esto es, tironeadas las dos fuerzas (peronismo de derecha del macrismo y el peronismo de izquierda del kirchnerismo) no tanto hacia el centro, sino hacia dos polos: la tracición gorila y la tradición del peronismo ortodoxo.
Si en cambio, triunfase Binner, el panorama quedaría inclinado hacia el peronismo de derecha: ahí puede recuperar una identidad adversativa, además de no tener que preocuparse demasiado de sumar con la tradición gorila, y sabiendo que esto tapona un crecimiento del peronismo de izquierda, que solamente tendría vuelo en tanto parta al medio el espacio no peronista y selle un acuerdo con el sector más inclinado hacia la centroizquierda y a su vez preocupado por generar una alternativa seria de poder.
Supongamos que las fuerzas del viejo delarruismo y el Hijo De en la provincia de Buenos Aires, queda tercera.
Supongamos que Elisa Carrió no entra al congreso.
Supongamos que Reutemaaan gana en Sta Fe, y con un porcentaje digno por parte de Rossi.
Supongamos que el radicalismo queda tercero en Córdoba.
¿Qué nos queda, en el panorama nacional?
Queda el peronismo de derecha, y el peronismo zizagueante. Y el peronismo de izquierda.
Tres polos peronistas disputando, por un lado, el peronismo zizaguente y sobretodo, lo que quede del Acuerdo Cívico del Club Social, esto es, tironeadas las dos fuerzas (peronismo de derecha del macrismo y el peronismo de izquierda del kirchnerismo) no tanto hacia el centro, sino hacia dos polos: la tracición gorila y la tradición del peronismo ortodoxo.
Si en cambio, triunfase Binner, el panorama quedaría inclinado hacia el peronismo de derecha: ahí puede recuperar una identidad adversativa, además de no tener que preocuparse demasiado de sumar con la tradición gorila, y sabiendo que esto tapona un crecimiento del peronismo de izquierda, que solamente tendría vuelo en tanto parta al medio el espacio no peronista y selle un acuerdo con el sector más inclinado hacia la centroizquierda y a su vez preocupado por generar una alternativa seria de poder.
Cómo se gestó la llamada de Kirchner a Tinelli.

Perspicaz, Omix (el morocho de camisa blanca, mientras Alejandro, de La Barbarie, lo abraza: debajo, Mendieta de corbata y quien les habla mirando cruzar una idea sublime) ) recuerda cómo fue que Alejandro, en una tarde calurosa frente al Congreso, antes de partir hacia Roma, planificó la movida estratégica de cierre de campaña, con un año de antelación.
Eso sí, lo de "lugar neutral" y "¿Clarín no te censura?" fue idea original de Néstor. Para todo lo demás, acá la información.
jueves, junio 25, 2009
0-800 PRO

El ocurrente Raúl Degrossi, se tomó el trabajo de llamar a la línea 0-800 que abrió la fuerza Unión PRO, para detectar "fraude".
Escuchó el contestador, tipeó lo que le decían, y nos traslada la experiencia:
"Hola, te comunicaste con el Centro de Atención al Votante de UNIÓN-PRO.
Si estás de acuerdo con volver a privatizar todo lo que los K estatizaron y todo lo que Menem no privatizó, presioná la tecla 1 y te atenderá Mauricio.
Si estás de acuerdo con mantener estatizado todo lo que estatizaron los K, y querés estatizar más cosas, presioná la tecla 2 para hablar con Claudia.
Si querés privatizar todas las cosas que los K estatizaron, pero estatizar las que se olvidaron, de un modo amable con diálogo y consenso nada que ver con Pino Solanas viste boloó, presioná la tecla 3 para hablar con Francisco.
Si considerás que toda esta polémica sobre estatizaciones y privatizaciones no es importante y a la gente no le interesa como por ejemplo, los superpoderes o las candidaturas testimoniales, presioná la tecla 4 para que te atienda Gabriela.
Si querés saber como pasarla mas o menos bien haciéndote el boludo todo el tiempo, pero sin que se note, presioná la tecla 5 y preguntá por Felipe.
Si sos peón rural y querés saber a quien votar el domingo y por donde pasa a buscarte la camioneta, presioná la tecla 6 para que te atienda Alfredo.
Si te sentís discriminado del proceso electoral y querés compartir tus sensaciones o conocer los resultados de la elección en Marcos Paz, presioná la tecla 7 para hablar con Luis Abelardo.
Si querés ofrecerte como voluntario para fiscalizar y evitar el fraude K en defensa de los valores republicanos, presioná la tecla 8 y serás atendido por Momo o Luisito.
Si decidiste poner tu cerebro en una caja de seguridad hasta el 2015 y confiar en nosotros para que gobernemos el país con una alternativa política renovada, coherente y creíble en tu nombre, aguardá un instante en línea y serás atendido por alguno de nuestros promotores."
Escuchó el contestador, tipeó lo que le decían, y nos traslada la experiencia:
"Hola, te comunicaste con el Centro de Atención al Votante de UNIÓN-PRO.
Si estás de acuerdo con volver a privatizar todo lo que los K estatizaron y todo lo que Menem no privatizó, presioná la tecla 1 y te atenderá Mauricio.
Si estás de acuerdo con mantener estatizado todo lo que estatizaron los K, y querés estatizar más cosas, presioná la tecla 2 para hablar con Claudia.
Si querés privatizar todas las cosas que los K estatizaron, pero estatizar las que se olvidaron, de un modo amable con diálogo y consenso nada que ver con Pino Solanas viste boloó, presioná la tecla 3 para hablar con Francisco.
Si considerás que toda esta polémica sobre estatizaciones y privatizaciones no es importante y a la gente no le interesa como por ejemplo, los superpoderes o las candidaturas testimoniales, presioná la tecla 4 para que te atienda Gabriela.
Si querés saber como pasarla mas o menos bien haciéndote el boludo todo el tiempo, pero sin que se note, presioná la tecla 5 y preguntá por Felipe.
Si sos peón rural y querés saber a quien votar el domingo y por donde pasa a buscarte la camioneta, presioná la tecla 6 para que te atienda Alfredo.
Si te sentís discriminado del proceso electoral y querés compartir tus sensaciones o conocer los resultados de la elección en Marcos Paz, presioná la tecla 7 para hablar con Luis Abelardo.
Si querés ofrecerte como voluntario para fiscalizar y evitar el fraude K en defensa de los valores republicanos, presioná la tecla 8 y serás atendido por Momo o Luisito.
Si decidiste poner tu cerebro en una caja de seguridad hasta el 2015 y confiar en nosotros para que gobernemos el país con una alternativa política renovada, coherente y creíble en tu nombre, aguardá un instante en línea y serás atendido por alguno de nuestros promotores."
Prov. Bs As
N.Kirchner – D.Scioli
37,9
F.De Narváez – F.Solá
32,2
M.Stolbizer – R.Alfonsín
21,9
M.Sabbatella – Escriba
3,9
Néstor Pitrola – Laura Kohn
1,3
Otros
2,8
Acá los datos, de Rouvier.
37,9
F.De Narváez – F.Solá
32,2
M.Stolbizer – R.Alfonsín
21,9
M.Sabbatella – Escriba
3,9
Néstor Pitrola – Laura Kohn
1,3
Otros
2,8
Acá los datos, de Rouvier.
El progresismo frente a sus trampas

Juan Iturburu es un militante político, ahora en la Corriente Martín Fierro. Estuvo algunos años preso, y al salir pasó por el derrotero de la izquierda; comenzando por el PI, como candidato -creo recordar bien- a gobernador de Entre Ríos.
Ante las próximas elecciones, escribió esto que sigue:
Sobre todo en esta coyuntura de recuperación democrática, es decir desde octubre de 1983 hasta nuestros días, se ha tomado al “progresismo” como un pensamiento que abarca a todo el movimiento popular.
Esto es un grave error que deja afuera franjas ideológicas que trascienden los límites de ese pensamiento. Sin ir más lejos, en la coyuntura del sesenta/setenta, la militancia se dividía en grandes segmentos que se identificaban con posiciones, que algunos llamaban “revolucionarias” y otros “ movimiento popular”. Pero tanto en la identidad revolucionaria como en la popular, se hacía referencia a corrientes políticas que asumían una posición de transformación radical respecto al orden existente.
Un orden, recordemos, que se configuraba bajo los cánones del “capitalismo dependiente”.
Revolucionaria o popular eran identidades anti-sistémicas, que despreciaban la transformación progresiva y gradual. Las visiones teóricas y prácticas que propugnaban una transformación gradual de la sociedad eran calificadas como de “reformistas”. Dentro de estos territorios ideológicos , revolucionario o popular versus reformismo, confluían corrientes de tradición marxista y peronista.
El inmenso faro que significó la Revolución Cubana, y el protagonismo del Gordo Cooke dentro del peronismo, abonaron esa rica confluencia que unía, en la movilización y en la lucha, a peronistas y socialistas revolucionarios.
Es un dato triste pero importante al fin, el que señala que la inmensa mayoría de los argentinos exterminados por el terrorismo dictatorial componían la militancia revolucionaria, ya sea marxista o peronista. Más de la mitad de los desaparecidos pertenecían a la clase trabajadora. Tres Comisiones Internas de la fábrica Peugot están desaparecidos. Setenta compañeros de Mercedes Benz integran esa lista. La Comisión Interna de Laboratorios Squit y la mayoría de la Comisión Directiva del SMATA Córdoba, incluido su Secretario General, René Salamanca, están desaparecidos; Florencio Díaz Secretario General del SITRAM fue ejecutado cobardemente, en la Unidad Penitenciaria nº 1, de Córdoba.
La lista es inmensa, simplemente cito lo primero que viene a la memoria como para ejemplificar lo que afirmo más arriba.
La reconfiguración del sistema productivo en la Argentina durante los noventa, en función de los nuevos requerimiento del capitalismo, en su fase de Capitalismo Global, se asentó en el inmenso deterioro del sistema productivo industrial y en el exterminio de una militancia revolucionaria y popular que componían el corazón movilizador del sistema que quedaba atrás.
En esta nueva configuración, aparecen como sector dinámico, las franjas constituidas por sectores medios ilustrados en el sentido literal del término.
Estos sectores medios concentrados en las grandes urbes son los que nutren y dan color al Alfonsinismo triunfante; a la Juventud del Partido Intransigente y más recientemente al Frentegrandismo. Esta misma franja política va a aparecer protagonizando en forma decisiva la derrota del menemismo y se transformará en el sustento principal de lo que fue la Alianza entre el radicalismo y el FRE.PA.SO.
Esta corriente que atraviesa la Argentina post- dictadura es la que marca las fronteras del progresismo, muestra un dibujo para nada lineal, más bien rizomático. como bien señala el filósofo francés Deleusse.
Ese temperamento social propio de los sectores medios más intelectualizados, compone una identidad con dos perfiles bien definidos y hasta antagónicos.
Por una parte existe una envoltura sensible e imaginativa, que hace apología de la tolerancia plural y de la defensa del sistema democrático en sus aspectos más formales. Como contracara aparece un alma impregnada de frivolidad, egoísmo y vanidad. Incapaz de dar cuenta de sus errores, siempre poniendo la cabeza en la disputa de los espacios personales, pronta a llenar con miserias humanas los más insignificantes progresos, paranoicos en la búsqueda de su exclusividad.
Escarmentados por el Terrorismo de Estado que supieron sufrir son muy temerosos de que la brutal experiencia se vuelva a repetir. Entonces, toda acción que ponga tensión los envuelve en pánico.
La aparición del kirchnerismo puso en crisis a los progresistas.
Sobre todo en esta coyuntura de recuperación democrática, es decir desde octubre de 1983 hasta nuestros días, se ha tomado al “progresismo” como un pensamiento que abarca a todo el movimiento popular.
Esto es un grave error que deja afuera franjas ideológicas que trascienden los límites de ese pensamiento. Sin ir más lejos, en la coyuntura del sesenta/setenta, la militancia se dividía en grandes segmentos que se identificaban con posiciones, que algunos llamaban “revolucionarias” y otros “ movimiento popular”. Pero tanto en la identidad revolucionaria como en la popular, se hacía referencia a corrientes políticas que asumían una posición de transformación radical respecto al orden existente.
Un orden, recordemos, que se configuraba bajo los cánones del “capitalismo dependiente”.
Revolucionaria o popular eran identidades anti-sistémicas, que despreciaban la transformación progresiva y gradual. Las visiones teóricas y prácticas que propugnaban una transformación gradual de la sociedad eran calificadas como de “reformistas”. Dentro de estos territorios ideológicos , revolucionario o popular versus reformismo, confluían corrientes de tradición marxista y peronista.
El inmenso faro que significó la Revolución Cubana, y el protagonismo del Gordo Cooke dentro del peronismo, abonaron esa rica confluencia que unía, en la movilización y en la lucha, a peronistas y socialistas revolucionarios.
Es un dato triste pero importante al fin, el que señala que la inmensa mayoría de los argentinos exterminados por el terrorismo dictatorial componían la militancia revolucionaria, ya sea marxista o peronista. Más de la mitad de los desaparecidos pertenecían a la clase trabajadora. Tres Comisiones Internas de la fábrica Peugot están desaparecidos. Setenta compañeros de Mercedes Benz integran esa lista. La Comisión Interna de Laboratorios Squit y la mayoría de la Comisión Directiva del SMATA Córdoba, incluido su Secretario General, René Salamanca, están desaparecidos; Florencio Díaz Secretario General del SITRAM fue ejecutado cobardemente, en la Unidad Penitenciaria nº 1, de Córdoba.
La lista es inmensa, simplemente cito lo primero que viene a la memoria como para ejemplificar lo que afirmo más arriba.
La reconfiguración del sistema productivo en la Argentina durante los noventa, en función de los nuevos requerimiento del capitalismo, en su fase de Capitalismo Global, se asentó en el inmenso deterioro del sistema productivo industrial y en el exterminio de una militancia revolucionaria y popular que componían el corazón movilizador del sistema que quedaba atrás.
En esta nueva configuración, aparecen como sector dinámico, las franjas constituidas por sectores medios ilustrados en el sentido literal del término.
Estos sectores medios concentrados en las grandes urbes son los que nutren y dan color al Alfonsinismo triunfante; a la Juventud del Partido Intransigente y más recientemente al Frentegrandismo. Esta misma franja política va a aparecer protagonizando en forma decisiva la derrota del menemismo y se transformará en el sustento principal de lo que fue la Alianza entre el radicalismo y el FRE.PA.SO.
Esta corriente que atraviesa la Argentina post- dictadura es la que marca las fronteras del progresismo, muestra un dibujo para nada lineal, más bien rizomático. como bien señala el filósofo francés Deleusse.
Ese temperamento social propio de los sectores medios más intelectualizados, compone una identidad con dos perfiles bien definidos y hasta antagónicos.
Por una parte existe una envoltura sensible e imaginativa, que hace apología de la tolerancia plural y de la defensa del sistema democrático en sus aspectos más formales. Como contracara aparece un alma impregnada de frivolidad, egoísmo y vanidad. Incapaz de dar cuenta de sus errores, siempre poniendo la cabeza en la disputa de los espacios personales, pronta a llenar con miserias humanas los más insignificantes progresos, paranoicos en la búsqueda de su exclusividad.
Escarmentados por el Terrorismo de Estado que supieron sufrir son muy temerosos de que la brutal experiencia se vuelva a repetir. Entonces, toda acción que ponga tensión los envuelve en pánico.
La aparición del kirchnerismo puso en crisis a los progresistas.
Resulta que los Kirchner no conciben otra forma de construir poder sino es sobre la base de poner en tensión a la sociedad frente a los problemas que la acechan.
No había terminado de jurar como Presidente cuando Néstor Kirchner estaba planteando el fin de la impunidad y la necesidad de reabrir las causas a los militares genocidas. Se metió en la ESMA, emblema del Terrorismo de Estado, y enrostró a las cúpulas militares cuando la dictadura, de simples asesinos.
Junto a esto, todo a la vez, metió el eje de pagar una quita del 75% en relación a la Deuda Pública en manos privada y canceló la deuda con el Fondo Monetario Internacional de manera de ganar autonomía en el manejo interno de la Economía nacional.
El susto que invadía a los líderes progresistas era sencillamente mayúsculo. Tuvieron que contener sus incomodidades para no quedar al margen de un proceso donde la sociedad acompañaba al Presidente Kirchner con un 60/70% de expectativas favorables.
Cuando Néstor Kirchner propone a Cristina, su esposa como candidata, colaron su disconformidad por las ventanas de la frivolidad mas grosera.
Que la Presidenta era gritona, autoritaria, que las carteras y el vestido, que los zapatos, etc., etc..
No podían medrar con la actitud intelectual de la Presidenta por que en ese terreno Cristina se las trae.
Pero cuando los empresarios del campo se sintieron tocados en sus ganancias y abrieron el conflicto en contra de la Resolución 125, en la galería de la oposición se alinearon todos.
Sin pudor Chacho Álvarez, Anibal Ibarra, Claudio Lozano, Pino Solanas y el silencio oportunista de Víctor De Gennaro, se integró al rechazo encabezado por La Sociedad rural, CRA y CARBAP, el PRO, Carrió y el rezago menemista.
Es decir se frecuentaron con lo más graneado de la derecha vernácula.
Había un argumento de peso para llegar a esos extremos: ¡¡los Kirchner eran autoritarios!!.
Pinedo es democrático; Macri también; Miguens un abanderado de los humildes, lo dijo Bussi, De Narvaez, un muchacho de Barrio.
Y ahora qué?
La vida hace que sea Entre Ríos el lugar donde el progresismo se refleje en sus dos almas. No creo faltar el respeto a nadie si digo que tanto la propuesta electoral del Partido Socialista que lleva como candidato a Diputado a Marcelo Hadad, y la Alianza Humanista Comunista que encabeza ese compañero entrañable que es José Iparraguirre, no constituyen propuesta que definan cursos de Poder, en este proceso electoral.
Que se quiere decir con esto.
El voto a Iparraguirre no define en absoluto si siguen las retenciones para las exportaciones graníferas o no, a pesar que se manifiesta de acuerdo.
El proyecto de ley de Medios Audiovisuales no queda definido por que Hadad sume un punto más o un punto menos.
El lugar que define la pelea en favor del proyecto nacional está encuadrado en los votos que saque el Frente Justicialista Entrerriano, que encabeza el compañero Raúl Barrandeguy o la oposición representada por el empresario sojero, Atilio Benedetti, primer diputado del Acuerdo Cívico y Social.
El Radicalismo ha conjugado en este proceso electoral la propuesta política de mayor derechismo que reconoce su rica historia.
Nunca el Radicalismo estuvo tan a la Derecha como en esta coyuntura. Únicamente así puede comprenderse que los tres lugares más relevantes estén cubiertos por empresarios rurales de relieve.
El tercero de ellos, Jorge Chémez es dirigente de FARER, el gremio empresario que agrupa a los sectores más poderosos de la explotación agropecuaria y que han sido base de apoyatura política de los dos procesos militares, con Onganía en 1966 y con el genocida Videla en marzo de 1976.
A su vez, han referenciado es sus principales actos a Alfredo De Ángeli que días pasados ha hecho la apología de las prácticas electorales nefastas de la Década Infame.
Elisa Carrió ha bendecido cada uno de los pasos para que la propuesta del Encuentro Cívico y Social tenga este carácter.
Antes ya había propuesto que el primer candidato de este Acuerdo debía ser nada menos que esta suerte de Patrón Costa pos moderno que es Alfredo De Ángeli.
En este escenario compañeros progresistas, la alternativa para la militancia popular, en cualquiera de sus franjas es la Lista 501, que encabeza Barrandeguy, sigue Cristina Cremer y cierra el digno Intendente de Larroque, Raúl Rigante.
Guste o no, el punto de apoyo para una tarea que afirme este proceso nacional que encabeza Néstor y Cristina Kichner, está articulado por el Partido Justicialista y marca el espacio de pelea por un País Justo y Solidario.
Pablo Orsolini, actualizado
Apurado, mal, porque así no se hacen las cosas, y abusando de mi fina sensibilidad para el diseño y el fotoyop, puse esta imagen en este post del candidato Chaqueño hasta que, ahí no más, al pie del cañón, el compañero Rauli me manda la foto correspondiente de Figureti con Orsolini. Pido las debidas disculpas.

Suscribirse a:
Entradas (Atom)
