martes, diciembre 08, 2009

Leandro Losada

 El diario crítica de Aerolíneas Argentinas sigue saliendo -yo pensé que ya no- pero todavía parece dirigido por la estrella del Maipo, Jorge Lanata. (Las negritas para leer este reportaje, son mías)

 

En contra del lugar común (¿?) que responsabiliza a la oligarquía política de la generación del ochenta de los males del país, el autor de Historia de las elites en la Argentina, polémico (¿?), sostiene que su hegemonía no fue ni tan poderosa ni tan duradera como se cree (o sea que no fue hegemonía, pero ojo, estas tonteras las dice el autor del reportaje).


Emiliano Gullo
08.12.2009

Fracaso (esta calificación de la nota se le escapó al director). Para Losada (no, para el autor de la nota), el error (¿error?) de las elites es no haber podido procesar las demandas de la sociedad de masas después de la Primera Guerra Mundial.
“Las clases dominantes fueron las principales responsables de no encarar un proyecto industrial”. “Las elites económicas se enriquecieron a costa del Estado argentino y se opusieron constantemente al crecimiento de los sectores populares” . Éstos son algunos de los tópicos que el investigador Leandro Losada desmantela (desmantela?) en Historia de las elites en la Argentina. Desde la Conquista  hasta el surgimiento del peronismo(desde la conquista hasta el surgimiento del peronismo hay más de 500 años). Y asegura que el esplendor de las elites “sólo abarca de 1880 a 1916” (ponele, pero entonces de 1880 para atrás...), y se asombra de “la eficacia que tiene en un nivel social y político el relato que inscribe a la oligarquía contra el pueblo”.

En este estudio, publicado por Sudamericana, el historiador desnuda (desnuda, desmantela) el esqueleto sobre el cual se desarrollaron los sectores dominantes y remarca el rol que desempeñaron en el crecimiento económico de la Argentina de finales del siglo XIX. Sin maniqueísmos (no, si desmantela y desnuda solamente), señala que el perfil parasitario de estos grupos es un fenómeno inscrito en la democracia (humm: ¿no acaba de decir que de 1880 a 1916?) y destaca que “si esa oligarquía existió, construyó un país que terminó expulsándolos del poder” (ergo, o no existió y no los expulsó) con el ascenso del radicalismo, en el 16.

–¿Qué piensa sobre las visiones que responsabilizan de alguna manera (de alguna manera, tendré que olvidarte...) a las elites de no tener un proyecto industrializador?

–Ése es un retrato que tiene un viso de realidad (un viso de realidad) en la actitud que tuvieron frente a la Argentina democrática (o sea, después de 1916, con la democracia). El problema es que se extrapoló eso hacia atrás, pensando que siempre fueron eso (ok, no de 1880 a 1916). Si a la Argentina le fue bien (le fue bien) cuando la llamaron (¿la llamaron?) el Granero del Mundo, no sólo fue por las bondades del mercado mundial sino por el empresariado, que supo aprovechar esas oportunidades. El perfil rentístico, parasitario, con una mirada cada vez más conservadora desde lo social y lo político, es un poco forzado. Cala más en el período de entreguerras (CALA MÁS EN EL PERÍODO DE ENTREGUERRAS).

–Pero las elites no se caracterizaron por la apertura del juego (este muchacho sí que es agudo, eh).

–Son fenómenos de la Argentina democrática. Claro que les genera mucho recelo la apertura del juego político; no tanto por la democracia en sí misma sino por cómo se manifiesta. Sobre todo se amplía el juego social: eso es lo más incómodo para los sectores propietarios (o sea, son parasitarios, cerrados y conservadores sólo cuando hay democracia. Cuando no hay democracia están más tranquilitos).

–Usted destaca que las elites no siempre tuvieron intereses en común. ¿A cuáles se refiere (¿a cuáles elites o a cuáles intereses?)?

–La fuerza de trabajo rural, que muchas veces era demandada por las elites políticas para movilizar tropas en las guerras y la fuerza de trabajo en el campo, era escasa hasta que vino la inmigración en la segunda mitad del XIX. Eso generaba una gran tensión con los sectores propietarios.

–Pero debían de tener más coincidencias que conflictos.

–En la Argentina de 1880 a 1916 hubo menos tensiones que antes y que las que iban a venir después (¿Porqué será?). La configuración del país en ese momento era más favorable a las elites (ah, por eso), que comandan el crecimiento de una economía que genera concentración de la riqueza. Particularmente, en la elite pampeana. En la política, existe un régimen oligárquico que permite a las elites tener un control de la situación, una hegemonía (je). Las bases de sus posiciones están más sólidas, en lo político, en lo económico y en lo social, con un nivel de vida y de ostentación que nunca más tendrían y que no conocían hasta ese momento.

–¿Cómo influye la inestabilidad del escenario económico-político?

–Hasta la mitad del siglo XIX, tienen un nivel de conflicto entre sí; además, las elites económicas miran con desdén lo que pasa en la política, nunca termina de haber un orden (onda que la resolución de la battala de Caseros algo influyó). Están atravesando un proceso de recomposición muy fuerte y un problema adyacente es el control de los sectores populares; resuelto medianamente con el rosismo. Todo se ordena después de 1852, más aún del 80. El momento elitista de la Argentina es bastante efímero, ya que va de 1880 a 1916; sólo gobernaron 30 años (después, como dice el autor, despreciaron la democracia de 1916 hasta el 30, pero el perfil de la oligarquía más rancia se desarrolla entreguerras: del 30 al 45).

–Eso choca con las miradas que ven una oligarquía omnipotente que recién es destronada por el peronismo (eso choca con las ideas que vos querés combatir, leé bien lo que te está diciendo).

–Es que en esos años también se produce un fenómeno de transformación fenomenal y de inmigración vía el mismo crecimiento económico, que hace que esa sociedad que ellos mismos controlan rápidamente se transforme, pase a ser otra cosa: una incipiente sociedad de masas. Por lo tanto, ese mismo cambio en las estructuras sociales reacomoda el lugar de las elites (lo que dicho de otro modo, crea las condiciones para un gobierno no oligárquico).

–¿Las elites no supieron canalizar las demandas de participación, como sí pudo el peronismo (no, porque "canalizar demandas de participación" no es una kermese)?


–Después de la Primera Guerra Mundial, todos estaban esperando que el mundo volviera a la normalidad. No poder procesar las demandas de una sociedad de masas, desde un sistema político excluyente o desconociendo los cambios que habían aparecido en lo económico y en lo social, hicieron que fracasaran. Si esa oligarquía existió, construyó un país que los terminó expulsando del poder (sino existió, entonces no fue expulsada, lo cual es lógico porque no se expulsa a quien no existe. Más allá de eso, la tesis no es nueva -muchos historiadores enrolados en el revisionismo histórico sostienen esto mismo- y es muy interesante).

El mito fraguado de la oligarquía contra el pueblo (este pibe para interpretación de textos es re avispado, eh)

–El Gobierno acusó (¿acusó? es una categoría política, pibe) al campo de “oligárquico”. ¿Cuándo comenzó esa oligarquía? (Je, qué linda la pregunta, eh: si mi novia me acusa de idiota, y yo lo niego, después no le voy a contestar cuándo comenzó mi idiotez)

–En el siglo XIX (pará, ¿existió entonces la oligarquía que fue expulsada del poder porque creó sus propias armas de expulsión?), tampoco sería un retrato muy adecuado porque había una estructura de la tenencia de la tierra mucho más heterogénea (bueno, la derecha progresista de Sebrelli, uno de los primeros estudiosos de las familias oligárquicas desde la sociología, dice lo contrario: hoy la tierra no está concentrada por el despliegue de los árboles genealógicos. Pero este historiador está diciendo que antes la tierra estaba más repartida). En realidad, forma parte de un relato histórico de la Argentina que inscribe a la oligarquía contra el pueblo; que tiene un anclaje fuerte en el revisionismo histórico y que evidentemente a nivel político y social tiene eficacia. Si el Gobierno ve en el campo a la oligarquía, el campo ve en el Gobierno al peronismo de 1945. Cuando, en realidad, ni el campo tiene nada (nada) de oligárquico, ni el Gobierno tiene nada (nada) del primer peronismo ( pasa que la historia no se repite, jamás, pero dota de eficacia a los discursos políticos. Y por eso mismo, por esa eficacia, es que decir que en el principal clivaje político del año pasado nadie entendió nada es como mucho, eh. Sobretodo porque si el campo ve en el gobierno al primer peronismo que le jodió la vida y el peronismo ve en el campo a la oligarquía que combatió al primer peronismo, tienen algo de esos sujetos históricos, por lo menos, los mismos adversarios).

–¿Pero cree que el discurso de la “oligarquía contra el pueblo” es un mito (¿dijo creer eso el entrevistado?)?


–Claro que hay elementos de la realidad para pensar en esa clave. (o sea, nunca dijo eso. Y otro o sea: todo lo que dijiste antes fue un exceso o una figura retórica: eso de los "nada". Porque, considerás, "hay elementos de la realidad") Había gobiernos fraudulentos, con los partidos de masas proscriptos, y sectores propietarios cercanos a esos gobiernos; que al mismo tiempo en sus propias conductas económicas han dejado de ser actores dinámicos (onda que no son conductas muy mitológicas). Es una suerte de mito que se va fraguando (¿Sí? Ah, disculpá, a mí me parecía que decías que no. Pero lo entiendo como inscripto en la eficacia de los discursos, que requieren discernir y extrapolar elementos de la realidad y de la historia. Y además, no dejarlo al entrevistador, que simplifica porque no entiende, tan en pelotas). Son sectores a los que se les ha dado una omnipotencia (¿quién les dio esa omnipotencia? ¿podés citar a alguien?), un poder que tuvieron pero no durante demasiado tiempo y no necesariamente en 1930 (vos dijiste antes que sí). Más que nada porque el orden de los 30 terminó probándose totalmente ineficaz (alta falacia: entonces fue ineficáz el segundo gobierno de Irigoyen, los gobiernos de Perón, todas las dictaduras, el virreinato, en suma: es historia contrafáctica. Si la ineficacia logró gobernar, con tensiones y vaivenes, pero con continuidad por lo menos 13 años y durante el tumultuoso período de entreguerras, entonces...) . El peronismo existe en la Argentina porque en esa década no se pudo expulsar al radicalismo como un “vicio” y tratar de darle una salida política a todo eso (de acuerdo, pero dale también algún mérito al peronismo y al radicalismo: sino parece que la historia la hacen solamente, eficáz e ineficázmente, la oligarquía: esa que no existe). El fracaso de esa época no se entiende sin el peronismo (la afirmación es cierta, tanto cómo que el peronismo no se entiende sin la década anterior. Y la década anterior sin el rol del radicalismo. Y así sucesivamente. Pero, sólo basta destacar que desde 1880 hasta 1916 y desde el 30 al 45, la oligarquía, que despreciaba la democracia, sólo gobernó durante 51 años y la democracia sólo 24 años. Y que Irigoyen y Perón no pudieron terminar su mandato, aún cuando no renunciaron. Para pensar, diría Arnaldo Pérez Manija, ése que también va de a poco fraguando mitos)

Fuente:
http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=35197

Malo, malo eres tú










Anoche presencié un fenómeno paranormal, onda Graciela Alfano con Jorge Rial. Pero lo mío es de verdad. El fenómeno paranormal es que no me podía dormir.
Habrán sido las cuatro cuando me acosté. Y a los diez minutos, esa canción, pero recontra fuerte y durante nomás de cuatro segundos, entró por la ventana. Como si fuera una ráfaga de volúmen, efímera pero contundente (mirá las pelotudeces que escribo, je: "efímera pero contundente" querido, ponete a escribir algo para el laburo y dejá de joder! No, pero esto es cierto. Traumático. Posta) . Me levanté, abrí la ventana, busqué el orígen de la música, su punto de arranque, busqué al pelotudo, no lo encontré. Pero ya me había despertado. Y no me pude dormir, me puse a leer una novela ambientada en Irlanda. La terminé. Prendí la tele. Morales Solá, repetido. Con Graciela Camaño, reencarnada en una republicana consensual y moderada. Me causó gracia: se había maquillado y lampareado para la ocasión: bienvenida al mundo de Joaquín! Estaba fea porque es fea, porque es la esposa de Barrionuevo y porque decía una sarta de pelotudeces sobre la reina de Inglaterra y los reyes franceses del 18, por favor, cualquiera. Lo bueno es que me estaba durmiendo ya. Y llega Pinky al estudio. Que está gagá. Y ahí sí parecía Graciela Alfano contándole a Rial los entretelones de cómo lo cagó al malo de Pachano. Sólo que Morales Solá era Rial y Pachano era Kirchner. Pinky, lo sospechamos hace rato, está gagá. Los buenos tiempos republicanos y consensuales, ponele. O no. Estaban eufóricos. Habían tomado la Bastilla, y ahora, con Miguel Bonasso en la presidencia de Comunicación (reelegido) y Silvina Giúdice en Libertad de Expresión (reelegida) le arrebataban no sé qué al malo de Pachano. Estaba divertido. Me despabilé. Después la Mesa de Enlace entrevistaba a Morales Solá que convocaba a la marcha en el rosedal del jueves, o al revés.  Ahí ya me estaba durmiendo. Y de nuevo, tres o cuatro segundos, a todo volúmen, de esta canción. Me despabilé, saqué la metralleta del armario y abrí la ventana. Tengo una mira láser.  Ustedes consensúen, por mí hay que matarlos a todos. Quién era el pelotudo que estaba haciendo sonar durante un toquecito esa música, el bajo y la batería como golpes de karate. Misterio. Clima de misterio. Dónde estará ese vecino de mierda que jode la paz social, piquetero musical. O quizás, no lo descartes, los parlantes se encendían solos. O quizás, peor aún, el sonido llegaba nomás del viento. Por las dudas dejé la metralleta y saqué un crucifijo. Y agua bendita. Me tomé un trago. Con limón, unas gotitas y un poco de soda. Le agregás fernet y ay, una maravilla. Pero el fenómeno paranormal no volvió a aparecer. Se acobardó, creo.
Para mí que hay mucha crispación entre los fantasmas, aparecidos y seres de ultratumba. Deberían sentarse a dialogar y consensuar tres o cuatro cosas en las que todos estemos de acuerdo para el largo plazo y no perder otra gran oportunidad histórica de esas que se presentan una vez cada 54 años. Pachano y Alfano. Me pude dormir recién a las siete de la mañana. Y a las diez, una cuadrilla municipal rompiendo las pelotas en la esquina con el taladro. Me hago liberal, la puta que los parió, anarquista, antiestatista, anarquista del siglo 19 decía Borges para definirse como liberal y conservador, todo junto, pero que callen los taladros. ¿Son los municipales, los de los taladros, o hay una conjura para joder a la gente a las diez de la mañana?Mucha crispación y falta de diálogo. Y para colmo, se pelean en el Grupo A. El de Alfano. Sin ir más lejos, Gabriela Michetti salió de nuevo a diferenciarse de Mauricio Macri. Dijo: "yo voy a veces a trabajar los sábados". Mauricio se enojó, obvio. Por lo bajo le contesto: "vos porque no heredaste nada, zaparrastrosa". Igual, ya está todo bien. En el Twiter, Gabriela explicó: "lo importante es que se sepa que todo lo lindo que hemos hecho no tiene que empañarse por lo feo porque lo feo es feo cuando deja de ser lindo, políticas de estado y consenso".

Reportaje a Ernesto Sanz



Entrevista con Ernesto Sanz

"A Kirchner no se le puede ofrecer la otra mejilla"

El nuevo líder de la UCR dijo que quiere un pacto de gobernabilidad antes de 2011 para "desactivar las bombas de tiempo que deja el kirchnerismo" y estimó que Julio Cobos "va a tener que endurecer su temperamento y su carácter" Por Ricardo Carpena (comentado en negritas por Raúl Degrossi)

Domingo 6 de diciembre de 2009 | Publicado en edición impresa La Nación


No usa campera de gamuza y nadie cree que sea aburrido. No afirma que esté persuadido ni pide "un médico ahí". No dice que vota en forma "no positiva" ni hubiera sido vicepresidente de los Kirchner. ¿Qué tipo de dirigente radical es Ernesto Sanz, el flamante jefe del comité nacional partidario? (interesantes los contornos políticos del radical típico que va definiendo el entrevistador: todas definiciones ideológicas y políticas sustanciales) ¿Alguien parecido a Raúl Alfonsín, a Fernando de la Rúa o a Julio Cobos? ¿Cómo describir la estructura de su ADN político? Por lo pronto, su discurso se acerca más al de Alfonsín que al de cualquier otro referente contemporáneo de la UCR. (¿el Coti Nosiglia, Angeloz?) Por ejemplo, sostiene que no es "gorila" (¿y quién te dijo que Alfonsín no lo era, o acaso Alconada Aramburú, Roque Carranza y Germán López fueron funcionarios de De La Rúa?) y que pretende "pelearle al peronismo la bandera de la justicia social". (¡le afanamo’ la bandera, que la vengan a buscar!, ah, no, esas eran las Hinchadas Argentinas Unidas, barras bravas subsidiadas por el kirchnerismo) Y que "ya está pintado" (lo dijo él solito, eh, después no vengan con que hay una campaña de descrédito promovida por el gobierno) para la guerra contra el kirchnerismo y dispuesto a asumir el riesgo de combatirlo con medios como los del propio Néstor Kirchner, (pero como, ¿justo ahora que viene lo mejor en el Congreso, se acaban el diálogo y el consenso?, ¡qué desilusión!) que, sostiene, "no repara absolutamente en nada y entiende que un rival es un enemigo al que hay que doblegar, pasar por encima, humillar".
Decir que no parece radical puede sonar ofensivo. (depende, a mí, si me lo dicen no me ofende para nada) Pero Sanz no lo parece, al menos en relación con ese injusto y deformado estereotipo del radical como un dirigente manso y tranquilo, capaz de soportar cualquier atropello (sobre todo, peronista) (estereotipo acuñado por La Nación, justamente) para no poner en peligro la armonía democrática, la paz social, la calma institucional. (y sí, si no preguntale a Zavala Ortíz, Aguad, Mestre y Mathov, por no remontarnos a la Patagonia Trágica y la huelga de los talleres Vassena)
En la entrevista con Enfoques, el senador nacional por la UCR de Mendoza sostiene que no le teme a la posibilidad de que el acuerdo opositor en el Congreso termine vulnerando viejas tradiciones parlamentarias y que, así, esos métodos políticamente despiadados puedan ser equiparados con los aplicados por el kirchnerismo. (o sea: cuando de cazar la manija se trata, tiran a la mierda el “Manual del Correcto Parlamentario” de Juan B. Justo y agarran “Cien golpes de furca para derribar al adversario y mantenerlo en el piso”, del japonés Ishi o de cualquier intendente del conurbano, y listo)
Este abogado que desde anteayer conduce el radicalismo nació en San Rafael, Mendoza, hace 52 años (cumplirá sus 53 el miércoles próximo), está casado, tiene dos hijos, fue asesor del ex gobernador mendocino Felipe Llaver (entre 1983 y 1987), senador provincial e intendente, además de miembro del Consejo de la Magistratura.
Pero probablemente muchos lo recuerden más por su encendido discurso en el recinto del Senado durante la famosa sesión por la resolución 125 que terminó desempatada por Cobos.
Dice que adora caminar y andar en bicicleta por San Rafael (¿no corre maratones con Cleto?), que es fanático de las novelas policiales y de los cuentos de Roberto Fontanarrosa, que le gusta el jazz y que prefiere los films de Woody Allen antes que las películas complicadas. (sí, porque las de Allen son re sencillas, parecen de Enrique Carreras)
En política quizá sí lo espere un destino complicado: busca que la UCR "recupere la confianza rota entre la sociedad y el partido" y, al mismo tiempo, advierte: "Formo parte de una generación que no tiene ninguna culpa, más allá de hacerse cargo de lo que pasó con De la Rúa". (un pecadito de juventud, bah, una canita al aire quien no se ha tirado alguna vez che, en fin, lo importante es que el tipo tiene autocrítica, como todo radical)


-¿El pacto opositor en el Congreso no pone en riesgo la gobernabilidad del país, como denuncia el kirchnerismo?
-No, en absoluto. En primer lugar, esto es mandato popular, parte de una correcta lectura de lo que pasó en las elecciones del 28 de junio.(el mandato popular del 2007 se lo pasan por...la urna) La gente votó con una mano en el pecho hacia el avance autoritario y atropellador de un modelo de poder. Lo de Kirchner está caracterizado por un modelo de poder y, como tal, se basa en la acumulación. De dinero, de facultades discrecionales, de cooptación de voluntades. La reacción de la oposición, haciéndose cargo del mandato de las urnas, no es ningún intento de nada raro ni ilegítimo. La gente no quiso tampoco que se destituyera a nadie ni que se modificara ningún esquema hasta 2011, pero sí que se evitara lo que ha sido la moneda corriente en los últimos tiempos en el Parlamento


-¿Comparte el intento en la Cámara de Diputados de que la oposición se quede con la presidencia del cuerpo y la mayoría de las comisiones, vulnerando la tradición que indica que le corresponde a la minoría?
-Ese es un ingrediente muy discutido. Desde el radicalismo nos hacemos cargo de haberlo planteado tanto en Diputados como en el Senado porque es una señal muy fuerte de contrapoder. Cuando usted tiene enfrente un modelo como el del kirchnerismo, que no repara absolutamente en nada, que considera a la política como un escenario de batalla en donde del otro lado no hay ni siquiera un adversario sino un enemigo al que hay que doblegar, pasarle por encima, humillar... A ese modelo de poder hay que ofrecerle un contrapoder en defensa de la sociedad. (ah, o sea que cuando ustedes vuelvan a ser gobierno en el 2011 el precedente no les va a jugar en contra porque, como de costumbre, no piensan ejercer el poder a fondo)

-Suena como aquello de que "lo peor que uno puede hacer con un caníbal es comérselo". ¿Vulnerar esas tradiciones no es un método típico del kirchnerismo? (y decirle caníbal a Kirchner, ¿no es un poco como mucho?)
-Yo sé que es un riesgo, pero a este esquema de Kirchner no se lo combate poniéndole la otra mejilla. (avanza el diálogo y el consenso, estamos a las puertas de un salto cualitativo en materia política) Lo he aprendido. No hay reacción más fuerte que ofrecer como respuesta un contrapoder. La Argentina de hoy es muy particular. Quien gobierna también. Acá no hay un modelo de país sino de poder y, por lo tanto, las respuestas tampoco tienen que ser las tradicionales. (¿esto descartaría el golpe de Estado o el abandono radical de los mandatos antes de que se terminen?)

-El jefe del bloque de diputados oficialistas, Agustín Rossi, amenazó con el veto presidencial para proyectos que sean votados sólo con la oposición. ¿Cree que lo cumplirán?
-Fue una muestra de kirchnerismo explícito (risas), son de esos mensajes para dar después de las diez de la noche, con los chicos acostados. (en cambio a los dirigentes radicales se puede dejar que los vean los chicos a la hora de tomar la leche, como el programa de Rial)

-¿No fue sólo una amenaza?
-Es lo que van a hacer, ellos no amenazan.(y por lo visto ustedes sí y al pedo, porque no piensan hacer lo que dicen, como “pintarse para la guerra”) Ese es el modelo de poder. Esa es la diferencia entre un proyecto de país y uno de poder. (en el proyecto de país radical, no se amenaza, no se cumple lo que se dice, no se...) Por eso en el Parlamento va a ser terrible, va a haber piña va, piña viene. Hay que tener la inteligencia para que ese no sea todo el escenario de la política. Pero, como senador, ya estoy pintado para la guerra. (¿se afilió al MODIN?)

-¿Qué quiere hacer con la UCR? (esta pregunta la podrá contestar cuando se venza el contrato de alquiler con Clarín y la Mesa de Enlace, y se la devuelvan, y hay que ver en que estado)
-El radicalismo viene de una etapa de la resistencia. (resistencia al trabajo, a la autocrítica y a los fracasos electorales) Había que resistir para posicionarse frente a este modelo. Esa etapa pasó y la bisagra fue el 28 de junio. Esta nueva etapa, que es la que entrega con mucho éxito Gerardo Morales (claro, por eso lo reciben de nuevo a Cobos con los brazos abiertos), es la de la construcción. Construcción de una propuesta que tiene que culminar en 2011 con un programa de gobierno previsible, confiable. Que recupere la confianza entre la sociedad y el radicalismo. Que sea capaz de entusiasmar a los jóvenes. (¡qué La Renga, Los Piojos ni Bersuit ni ocho cuartos: Gerardo Morales, Ernesto Sanz, Julio Cobos y Los Radicales de Ricota!) Y de devolver la confianza en un proyecto de país. Vamos a tener que convocar a equipos técnicos (Cappa está disponible, y en breve también el Coco Basile) y armar un programa federal recorriendo el país. El partido va a tener que salirse de esa trinchera y ponerle proa al mediano y largo plazo.

-¿Cómo se supera el "síndrome De la Rúa" que sufre el radicalismo? (eligiendo candidato entre Binner y Cobos)
-Lo primero: sin ninguna capitis diminutio (N. de la R.: prescripción) (¿médica?) sobre las espaldas. Para eso, la mejor carta de presentación es que formo parte de una generación que no tiene ninguna culpa, más allá de hacerse cargo de lo que pasó con De la Rúa. Formo parte de una generación que nació al amparo del poder. Somos parte de esa generación que trajo Alfonsín al partido alrededor de los años 80. (como el Coti Nosiglia, Storani, Moreau, Caputto, Jesús Rodríguez, Angeloz, una carta de presentación bárbara, una auténtica generación dorada) Que ha gobernado intendencias, gobernaciones. Que lo ha hecho con éxito. No nos pasó lo de De la Rúa (a nosotros sí eh, vos a lo mejor vivías en Miami entre el 99’ y el 2001, pero yo me quedé acá) y seguimos en nuestros mandatos y mantuvimos nuestras intendencias y gobernaciones. (sí, como Cobos en el 2007, o los radicales K) Y ahora vamos por una revancha en la que queremos involucrar a todo el partido. (¿se van a tomar revancha contra todos los demás radicales?, nunca la cortan con la interna éstos tipos, eh)

-Para algunos sectores, Cobos, la gran esperanza radical para 2011, es otro De la Rúa. (probablemente allí radique el secreto de su seducción para el pelotudo argentino promedio)
-El que piense eso de Cobos es porque no lo conoce. No es De la Rúa ni por asomo. (¿es peor?) Cobos es un ingeniero, con esa visión de resolución de conflictos por el camino más sencillo, más corto, más eficaz.(el camino más corto y sencillo no suele ser el más eficaz en política, pero bueno, él es ingeniero y de todos modos tomó el más corto y sencillo: para que gastarse en armar una alternativa política, traiciona de una vez, haciendo lo que pide el poder económico y luego descansa en las encuestas que se las refriega a ustedes por la cara para que se traguen el sapo de llevarlo como candidato) Que gobernó cuatro años una provincia como Mendoza, que no es fácil, y la gobernó bien. (sí, tanto que su candidato perdió la elección con Jaque que es impresentable) Desde luego, para mi gusto, que va a tener que endurecer su temperamento y su carácter para poder laudar, administrar y decidir, pero eso se va adquiriendo con el tiempo. (obvio, para el segundo mandato va a estar en plenas condiciones de tomar decisiones y resistir las presiones de los factores de poder, si antes no se termina yendo en helicóptero. Además a quien se le ocurre pedirle a un presidente que sea capaz de tomar decisiones) Tampoco es el único encargado de llevar adelante este proyecto en representación del radicalismo. (ojo, guarda, que Morales mide un montón en las encuestas, eh) El programa debe estar por encima de los candidatos.

-Pero hoy, según las encuestas, Cobos es el único que podría ganarle a Kirchner.
-Ni tan calvo ni con dos pelucas... (y sí, tanto De La Rúa como Ruckauff y De La Sota están un poco desprestigiados) Yo no podría prescindir de Cobos y sería necio, hasta irracional, que mi partido prescindiera de un valor agregado como el de él. (te quiero ver como les iría en el 2011 si lo hicieran, más o menos cuartos en las elecciones y no sé si no los pasa Pino Solanas) Pero en este esquema de recuperación efectiva del radicalismo mal haríamos en depender de una sola figura. Vamos a formular un programa y, además, a tratar de hacerlo con la Coalición Cívica y con el socialismo. Allí empiezan a jugar otros protagonistas. (ah, con Lilita y Binner es robo, se suman saltos de calidad) Trataremos de que la frutilla del postre sea el candidato y no al revés. Primero está el programa. (el programa de Morales Solá, el de Nelson Castro, A Dos Voces, el de Leuco, hay un montón)

-Es saludable, pero también práctico: si no, empezaría con problemas con otros candidatos presidenciables que podrían ser aliados, como Elisa Carrió y Hermes Binner.
-Por supuesto. Estaríamos cayendo en el vicio de lo que hoy estamos reclamándole a la política: no fortalecer las organizaciones por sobre las individualidades. (y no pintarse para la guerra, no te olvidés, o en el caso de Lilita no lamparearse) Si hay algo que caracteriza a la volatilidad de la política argentina es que los humores de las personalidades están por encima de las decisiones de las organizaciones. Al contrario, quiero ponerle proa a un proyecto colectivo en el cual las individualidades lo mejoren. (este párrafo es comiquísimo: asume este tipo en el radicalismo porque es el más confiable para Cobos, único candidato que pueden llevar con alguna chance de ganar la elección, y este tipo habla del “proyecto colectivo”, el “programa” y un montón de sanatas más)

-¿Cuándo debería renunciar Cobos a la vicepresidencia y dedicarse a la campaña? (el 17 de julio del 2008, pero ya pasó)
-A partir del segundo trimestre de 2011. (recordar: hay que fortalecer las organizaciones, por encima de las individualidades) Primero, porque es un año en donde Cobos va a ser mucho más importante para la sociedad y para cualquier construcción colectiva en el lugar donde está: le va a tocar desempatar más de una vez. (o sea: debe permanecer en el cargo para el cual fue electo todo el tiempo que sea necesario, para cagarse en los que lo votamos toda las veces que ustedes se lo pidan, o él lo crea oportuno) Y eso significa volver a hacerse cargo de un mandato social que exige equilibrio, sensatez, responsabilidad. Y, en segundo lugar, porque electoralizar la vida política argentina con vistas a 2011 antes de tiempo no me parece bueno. (¿y qué hacen ustedes entonces hasta ese momento?, ¡ah, ya sé, se dedican a elaborar políticas de Estado, pero pintados para la guerra)

-¿Le gusta la iniciativa de Eduardo Duhalde de buscar un pacto de gobernabilidad?
-Ni tanto ni tan poco. Ni tanto que llegue a mezclarnos porque somos de espacios diferentes, pero ni tan poco en el sentido de que me parece revolucionario que Duhalde esté dispuesto, con los antecedentes del peronismo, a firmarle al radicalismo, si es gobierno, un pacto de gobernabilidad. (obsérvese que el radical promedio considera que ellos nunca entorpecieron la gobernabilidad del peronismo, en la intentona de Menéndez del 51, en los bombardeos a la Plaza del 55’ y en la Libertadora, ellos no tuvieron nada que ver, se enteraron por las radios) No me voy a poner en el papel purista y principista de rechazarlo porque es Duhalde. (venimos fuertes de estómago y flojos de convicciones parece, se ve que se acabaron los tiempos de la resistencia) El tiempo dirá hasta dónde podemos confiar. La Argentina necesita un acuerdo de gobernabilidad (¿otro Pacto de Olivos tal vez?, apúrense porque uno palmó y el otro también, aunque todavía no le avisaron), pero no solamente de cara a 2011, sino que necesita un acuerdo para poder desactivar las bombas de tiempo que el kirchnerismo ha generado y que, si no se desactivan antes, en 2011 le van a explotar al gobierno.(¡las milicias armadas, de esto hablaba Morales!) Por ejemplo, tarifas, subsidios, (aumentarán las primeras y bajarán las segundas, pero de modo republicano y no como De Vido) todo el esquema de relación tributaria fiscal Nación-provincia, todo el tema sindical. (eso, que existan sindicatos y paritarias es flor de bomba de tiempo che, y si no pregúntale a Méndez y Funes De Rioja)

-Duhalde propone que el peronismo sea el reaseguro de que un eventual gobierno de Cobos pueda realmente gobernar.
-Yo la escucho a Carrió cuando sale con los tapones de punta y no está bien. (implícitamente está diciendo que Lilita está de la gorra) Inclusive ella lo hace desde la desvalorización, y la descalificación personal de Cobos y de Duhalde está peor todavía. Porque la sociedad nos está exigiendo a los dirigentes que dejemos la desvalorización personal y pensemos de qué manera hacemos acuerdos para resolver los problemas. Lo peor para un dirigente político es no tener en cuenta cuál es el adversario. (y si no pregúntale a Pino Solanas) Y el adversario hoy es este modelo de acumulación, de concentración de poder político-económico. Que, por primera vez en la historia, cambia el esquema de la corrupción tradicional, que tenía como símbolo al funcionario venal que se llenaba los bolsillos con los billetes de la corrupción. (una explicación típicamente radical de la corrupción política, Paolo Rocca, Pagani,. Brito, Magneto, Bulgheroni y Macri son miembros del Ejército de Salvación o Missing Children) Hoy, el esquema de corrupción no es para llenar los bolsillos de ese funcionario sino para acumular más poder, adentro y afuera del Estado; para comprar empresas, para tomar fortalezas dentro del esquema de poder real: juego, petróleo, energía, obra pública, medios... (así dicho parece un salto cualitativo en relación al choreo tradicional, digamos onda menemista)

-Entonces, el esquema de Duhalde no estaría mal, un gobierno de unidad nacional...
-Pero no un cogobierno... Duhalde va a tener que ir a 2011 con su propia propuesta, con sus candidatos y hará batalla adentro del peronismo, afuera del peronismo. Nosotros vamos a ir por otro lado. Pero gane quien gane, uno va a ser capaz de formular un programa de gobernabilidad con algunas ideas-fuerza en las que coincidamos (los famosos tres o cuatro puntos de los que todos hablan, o sea no importa lo que votemos, para cagarnos la vida se pondrían de acuerdo fácil y ni siquiera necesitan ser originales con el “programa”: le preguntan a la Mesa de Enlace, la UIA, la AEA y listo) y donde el peronismo, si le toca perder, va a tener que asumir el compromiso de no conspirar, de no boicotear, como se lo ha hecho al radicalismo las últimas veces. (vuelve la autocrítica fuerte, de la mano de éste tipo nace sin dudas un nuevo radicalismo) Porque que el radicalismo se comprometa a no joder al peronismo en el poder casi parece de Heidi. Ahora, que el peronismo se comprometa a no voltear al radicalismo en el poder, ¡es revolucionario! ¿Adónde hay que firmar? (evidentemente este muchacho estudió Historia Argentina por Del Mazo y Félix Luna)

-Leí una declaración suya que me pareció significativa: "No somos gorilas", dijo. (y te causó un dejo de desilusión)
-Sí. Nuestra pelea de hoy no es contra el peronismo.(quedo clarísimo en el párrafo anterior) La concepción "no gorila" es la que tiene un profundo respeto por la articulación social que el peronismo hizo con los sectores más desprotegidos y con querer saldar la brecha de desigualdad social. Con la justicia social nos robaron una bandera nuestra, era yrigoyeniana. (¿cómo, no se la habían choreado a Palacios y Juan B. Justo?) Y convirtieron al radicalismo en un partido reaccionario en muchas etapas sólo por no poder recuperar esa bandera.(atenti: los radicales desde la Unión Democrática y hasta el 83’ no eran reaccionarios: el peronismo los hizo así, pero no olvidar, el tipo cero gorilismo) La recuperamos en 1983. Mi generación nació recuperando esa bandera y disputándole al peronismo todos los lugares humildes. (y perdiendo por paliza, pero bueno, vale el intento) No vengo de un radicalismo que se para en la vereda de enfrente y dice: "Todo lo peronista es malo". (no, nada más que los dirigentes, los sindicatos, el ansia de poder, el autoritarismo, el bombo, la marchita y un par de cositas más) Pretendo pelearle al peronismo esa bandera de la justicia social, pero, a la vez, darle el ingrediente que el peronismo no tiene y que yo sí tengo, que es la mirada republicana, la ética, el federalismo. (o sea los peronistas son todos chorros, fachos y unitarios) No soy gorila: (se nota) aspiro a representar a ese voto peronista.(y Lilita Carrió aspira a ser presidenta, aspirar es fácil, lo jodido son las consecuencias, si no preguntále a Charlie García) Y si aspiro a eso no puedo ponerme enfrente del peronismo. Estoy enfrente del kirchnerismo, que es una cosa diferente. (¿y cuál sería entonces el peronismo auténtico a cuyo votante aspirás a representar: De Narváez, Macri, Duhalde, Menem?)

MANO A MANO

Fue rival y luego aliado de Julio Cobos. Y parece la contracara perfecta del perfil moderadísimo del vicepresidente de la Nación. El ascenso de Ernesto Sanz en la UCR es la peor noticia que podría haber tenido el kirchnerismo luego de la derrota parlamentaria del jueves pasado, claro está. Me dio la sensación de que quiere sacarle el polvo a las viejas estructuras radicales (¿quién es, el candidato de la Yelmo?)y, sobre todo, quitarles el estigma delarruista que persigue al partido como una maldición. (y para eso nada mejor que candidatearlo a Cobos) Es directo y conciso. Elogió a Cobos, pero no lo ayudó mucho cuando dijo de él que "va a tener que endurecer su temperamento y su carácter". (más bien le tiró un acoplado, pero los misterios son así: se cree o no se cree, no hay que andar pidiendo explicaciones racionales) Sabe que camina sobre la cornisa con esa justificación de que podría aplicar métodos kirchneristas para combatir a los Kirchner. Me parece que su estilo, más explosivo que el de otros correligionarios, chocará con el de Elisa Carrió, pero que se llevará mejor con el de Hermes Binner. (que como sabemos, es dinamita pura) Esa confesión de que quiere pelearle al peronismo la bandera de la justicia social me sonó a alfonsinismo puro. (¿onda Plan Austral y “economía de guerra”?) Su actitud es la de alguien con real vocación de poder, algo que a veces se elogia de los peronistas y se critica de algunos radicales. ¿Podrá? ¿Lo dejarán? En la entrevista empezó por el principio cuando, autocrítico, dijo que se hacía cargo de todo el pasado de la UCR. (¿en qué parte exactamente, cuando dijo que eran Heidi o cuando dijo que no le pasó lo de De La Rúa?)

La clave está en el peronismo




El Plan de cooperativas que lanzó el gobierno (disputado entre los representantes del estado municipal y "el estado paralelo" que denunció Gerardo Morales sobre sus aliados del grupo A) y la universalización de las asignaciones familiares van a impactar en la clave del proceso político actual.
Que a mi juicio, no pasa por el clivaje de minoritarios y regionales partidos de clase media, sino que continúa en la interna peronista. Y las dos medidas nombradas impactan directamente sobre el electorado tradicional del peronismo oficialista -base de sustentación electoral del 2003, 2005, 2007 y aún en la derrota del 2009- y de este modo buscan recuperar el terreno perdido en este sector por el oficialismo. El terreno perdido fue capitalizado por el peronismo disidente.
Las distintas astucias electorales del radicalismo, y su recomposición a partir de la vuelta de los radicales K a su seno, posicionan como alternativa a la UCR conducida ahora por las corporaciones patronales. Si Alfonsín disputaba, sin votos, el liderazgo con quienes aportaban votos (De La Rúa, carrió, López Murphi, Lavagna) la muerte de Alfonsín, y la Regla Rozitchner (por cada León te nace un Alejandro) dejaron huérfana de liderazgos y talentos al radicalismo. La compra de talentos entre afiliados echados de por vida o monotributistas que migraron espantados, los va constituyendo en alternativa, y si bien los radicales no tributan al éxito sino a los principios, como Felipe Solá, es evidente que los principios republicanos de Cobos, Lavagna y Carrió hoy ranquean alto entre la autodenominada "resistencia radical".
La profunda puja ideológica por los contratos y las presidencias de comisiones, con sus 40 bloques, no expresa la puja real en la patria subsidiada de las 500 empresas más importantes del país: un país atenbdido por sus propios dueños, como De Narvaez y Macri (con las contradicciones que portan al interior del empresariado en la puja por los subsidios) o un partido de alquiler con políticos sin poder propio como el actual Acuerdo Cínico y Social, o bien, la tercera posibilidad: la revolución socialista con Vilma Ripoll y Pino Solanas, cosa que el Grupo Clarín no descarta.
Por otro lado, los datos regionales inciden en la cúpula emrpesaria: negociar o no con el kirchnerismo es un nuevo punto que divide aguas, ya perdida la conducción de este sector, el empresarial, por parte del talentoso consensualista Hugo Biolcatti. Ah, y Buzzi, que es progresista.
La clave dle proceso político, a mi juicio, sigue estando en la interna peronista. Casi todos mis amigos creen que la clave es lo que se llama con amabilidad el "centroizquierda" y el resto de mis amigos creen que Nigeria y Grecia ya no son tan importantes. El tema es que, a mi humidlísimo parecer, los votos que disputan Sabatella y Solanas se los quitan al Acuerdo Cínico y Social, no a sus aliados del menemismo residual. Sin dudas que Felipe Solá, Reutemaaan, Busti y De La Sota se dejarán conducir por Claudio Lozano, pero igualmente la clave del proceso político sigue estando en la interna del peronismo.
Y más aún, el gran estadista que no fue, Reutemaaaan, les quitó la única alternativa con votos a ese sector del Grupo A. Busti, a través de su esposa y en acuerdo con el kirchnerista Urribarri, perdió las elecciones contra la Sociedad Rural, que alquiló la UCR. Schiaretti perdió contra el humorista Luis Juez. Felipe Solá fue segundo detrás de De Narvaez. Reutemaaan ganó solito, después perdió las municipales, después perdió hasta el rumbo. Macri, ganó por muy poco.
Por supuesto, la heroica resistencia de los radicales Gerardo Morales y Roberto Lavagna muestran a las claras que, si el kirhcnerismo se recupera y no aparecen liderazgos alternativos en el peronismo -más allá del temible Das Neves- los ex kirchneristas podrían volver con la misma fe con la que hace un año se fueron.
Todavía esa recuperación no existe. Y si me apuraran, yo diría que la veo muy difícil. Pero más difícil aún veo que surja un liderazgo potente que aglutine al peronismo de encuestas (llamado disidente) y que el actual kirchnerismo -todos sus componentes o la mayor parte, o la mitad siquiera- se refugien ahí. y más difícil veo aún que los que en el 2008, tras renovar su banca, se dieron cuenta que Carrió es de derecha, de pronto, sabiendo que hay menos bancas para repartir, se hagan kirchneristas.
Si los que tardaron tanto en irse con De La Rúa y tanta facilidad tuvieron para alejarse del kirchnerismo, hoy quieren plantear una discusión ideológica, cómo no. Pero de ahí no sale nada.
Hay que hacer que parezca que sí: hay un fuerte entramado de negocios y contratos que requiere que parezca que el gobierno disputa al interior de 10 diputados de "centroizquierda", pero la verdad es que si se pretende una recuperación, hay que recuperar elt erreno perdido.
En síntesis: parecer que se intenta seducir a Tumini, pero ir por su jefe, Felipe Solá.
Cuando éramos muchos los que eran pocos se quejaban porque éramos muchos. Ahora que somos pocos los que siguen siendo pocos se quejan...porque somos pocos.



lunes, diciembre 07, 2009

Ezequiel Adamovsky









Sociología a la Carta


Es muy interesante este reportaje en Página 12 al autor de  Historia de la clase media argentina (que edita Planeta: queda medio feo que digan que es "investigador de la UBA y el CONICET" y luego poongan el nombre de una editorial...privada: dicho con onda, eh), el hombre se llama EZEQUIEL ADAMOVSKY. Lástima que, más allá de las conclusiones políticas (que comparto), incluso de algunas partes del análisis (que comparto menos: pero el las estudió y yo no), termine resultando poco serio. Dicho con onda, eh.  Veamos (las negritas son mías)


–¿Por qué interpreta que las posibilidades abiertas por 2001 son clausuradas por el conflicto con “el campo” en 2008?-(pregunta Javier Lorca, de Página 12).



–En 2001 hubo un encuentro muy poderoso de sectores bajos y medios ("sectores" no refiere a clases ni identidades, sino a una espacialidad que no se da de modo natural, lo que posibilita un "encuentro"), incluso en la calle, con voluntad de confundirse en un mismo sujeto social (acá, los otrora "sectores" tenían voluntad de fundirse en un "sujeto social"). Es muy interesante que, en 2002, los sectores dirigentes que intentaron “encauzar” el país advirtieron que el peligro más grande que enfrentaban era esa combinación de reclamos (ponele, no hay pruebas de esto, pero ponele). El proyecto de Duhalde pasaba por ahí (¿?), por evitar que la clase media se juntara con la baja (¿¿??). Y el proyecto del primer Kirchner pasaba no por volver a una clase media antiplebeya (la "clase media" fue "antiplebeya", dice el autor), pero sí por mantener claro el límite entre una clase y otra (ponele, nuevamente). Casi no hubo político argentino que insistiera más en el orgullo de clase media que Kirchner (ponele. Pero tampoco casi no hubo político que insistiera con "la autoridad presidencial" como de La Rúa). Con la normalización económica y política que trajo su gobierno, se volvió a una separación más clara entre quiénes eran clase baja y quiénes no (ponele,  pero con lo cual hay que entender que "sectores" y "clase" es lo mismo). Y el conflicto de 2008 con las entidades del campo ("entidades del campo") fue una especie de cierre de época. Hubo una puesta en escena en la que los sectores que apoyaban al campo se apropiaron del lenguaje de 2001 con un sentido opuesto (ponele, yo desconozco el "lenguaje del 2001" así que no puedo saber). Salieron a cortar rutas y a cacerolear, pero con un proyecto excluyente. En lugar de una vocación de confundirse en un mismo pueblo (como es lo opuesto de antes, hay que entender que este sería el "sujeto social" que intentaron formar "sectores bajos y medios": el "pueblo") , había una actitud racista y clasista (acá, tenemos que "sectores" o "clases" equivalen también a "identidad" que en este caso es "racista y clasista"). Fue una farsa (bueno: dejemos pasar esa palabra, pero...)que marcó el cierre de 2001. Volvió a aparecer en boca de gente de izquierda o identificada con el Gobierno el escarnio a la clase media. También había en eso algo de farsesco: se volvió a hablar con las palabras de Jauretche, cuando claramente no estábamos ya en aquel país (bueno, con onda: Jauretche no mezclaba "sectores" con "clases" con "identidades": las cosas son más complejas). Hay una sociología muy rápida (buena la autocrítica) entre sectores progresistas (o de un marxismo rápido que considera la "superestructura" como "farsa") que considera a la clase media como un grupo social homogéneo (y encima con una identidad social homogénea, y una espacialidad -el sector- homogénea: pero ojo, loco, igual es interesante lo que decís, eh). Y esto es un obstáculo para pensar políticamente (bueno, no sé si tanto), porque hay cantidad de personas que no actúan a favor de la derecha ni con prejuicios clasistas (dejemos pasar el "personas", presuponemos que hablás de personas que están en el sector medio,de la clase media y con la identidad que vos presuponés es la de clase media. Ok. Sí, hay "personas" que no: por eso te decía que no simplifiques burdamente) . Es necesario volver a pensar el modo de construir vínculos políticos entre las clases bajas y al menos una porción de los sectores medios (estoy de acuerdo, pero si yo fuese vos, no lo diría así: "es necesario volver a pensar" pará, ya escribiste un libro, recién salió y ya te das cuenta que no sirve) . El prejuicio que descalifica a la clase media (diciendo que es racista y clasista, antiplebeya y demás, ajá) es cómodo pero inmoviliza, confirma lo que ya sabemos (ehhhhhhh????): si la clase media es así y todo el país es clase media, entonces no hay nada que hacer (bueno, te agradezco por avisarme, yo tenía pensado comprar tu libro. Ojo, lo voy a comprar, eh. Esto es sólo una parte y de un reportaje, el restoe stá muy bueno ).

Paradojas del Nuevo Congreso





Por Raúl Degrossi:


1. La oposición logró unir fuerzas en Diputados para infringirle al gobierno una dura derrota política, que llevó a muchos de sus líderes a dar por concluido el ciclo kirchnerista, y por muerto políticamente a Néstor Kirchner.
 Considerando lo que pasó después del 28 de junio, en lugar de ellos yo lo pensaría dos veces antes de excederme en los festejos.

2. La victoria opositora se logró a partir de la asunción de los diputados electos como consecuencia de las últimas elecciones de junio (que la gran mayoría de los opositores tildo a priori de fraudulentas), y en una sesión que todos advirtieron de antemano que se daba en un clima enrarecido, con alta probabilidad de hechos de violencia promovidos, provocados o tolerados por el gobierno.
No se ha oído de ningún opositor que se desdiga de los dos pronósticos, pero las credenciales democráticas y la credibilidad de las palabras que están siempre en duda, son las del gobierno.

3. Los partidos de centroizquierda y otros menores rechazaron enérgicamente la reforma política promovida por el kirchnerismo, por considerar que alienta el bipartidismo para favorecer a los aparatos peronista y radical, reeditando un nuevo pacto de Olivos.
En la sesión preparatoria de Diputados la casi totalidad de ellos actuaron de un modo absolutamente funcional a la lógica del bipartidismo, aportando votos decisivos para ungir vicepresidente primero de la Cámara al hijo de Alfonsín, y vice tercero a un seguro exponente del menemismo residual.

4. La reforma política impulsada por el kirchnerismo le granjeó malquistarse con los diferentes grupúsculos de la centroizquierda, y le será muy difícil en el futuro recolectar apoyos de ese sector para sus proyectos.
Tan difícil como que cualquier dirigente importante del peronismo con chances de conducir el PJ o ser candidato presidencial (sea o no Kirchner), pueda plantear, puertas adentro, alianzas o convergencias con partidos de centro izquierda en el futuro, y ni que hablar, en un eventual gobierno, de permitirles participar con cargos en la administración del Estado.

5. La primera actitud que se señaló en el punto anterior es denostada como “pejotismo”, sectarismo burocrático o epítetos similares, y la segunda es celebrada como la tentativa de construir un tercer movimiento histórico, o poco menos.
Si se trata de Pino Solanas y Claudio Lozano, nada  menos, estamos en presencia del amanecer del auténtico y verdadero primer movimiento histórico de la historia argentina, aún anterior a la Constituyente Social de De Genaro (es lógico que Pino, siendo director, piense que la película siempre comienza cuando a él se le ocurre).

6. La unidad opositora para controlar las comisiones de Diputados fue posible por la concurrencia de dos factores: todos querían lo mismo (derrotar al gobierno) y tenían mas o menos en claro la parte del botín que le tocaba a cada uno, que eran partes más o menos distintas (de allí que la repartija de las comisiones fuera más dura que la de las autoridades de la Cámara).
En el 2011 se volverá a repetir la primera coincidencia, pero claramente no se repetirá la segunda: todos querrán lo mismo: ser los que derroten al gobierno (hasta Lilita Carrió se cree con chances y se anota en la pelea), y gobiernen (o por lo menos eso dicen en público).

7. La previsible división de esa confusa argamasa opositora de cara a las elecciones presidenciales del 2011 (tanto mayor cuanto mejores sean las expectativas de un triunfo electoral), no quita que hoy por hoy, cualquier candidato opositor vencería ampliamente a Kirchner en un ballotage.
Es decir que el voto de “lagente” se obstinaría en juntar lo que la política y las apetencias personales separan cada vez más, con consecuencias probablemente nefastas para las mismas instituciones que hoy muchos dicen defender.

8. Los acuerdos opositores en el futuro (sobre los que tantas almas bellas guardan grandes esperanzas) serán tanto más difíciles, cuanto más importancia le dé cada una de las estrellas del archipiélago opositor al tema en discusión.
El ejemplo más concreto lo están dando por estos días los radicales y los cobistas (radicales traidores redimidos por las encuestas): les resultó más sencillo ponerse de acuerdo en la conformación de los cargos de la Cámara de Diputados que en los del bloque, y en los del Comité Nacional del Partido.

9. En el ciclo kirchnerista sólo se dieron dos casos de tan marcada polarización (con fuerza parejas además) en los alineamientos en las votaciones del Congreso, a despecho incluso de groseras incoherencias ideológicas o con planteos previos de los mismos protagonistas: en la discusión de la Resolución 125, y en la sesión preparatoria del jueves pasado.
El primer caso coincidió con el mayor período de agitación social y enfrentamiento político de los tiempos recientes, con involucramiento de vastos sectores sociales en una y otra postura; no tanto por el carácter estructural o no de las retenciones móviles como medida de política económica (la estatización de los fondos de las AFJP o la asignación universal a la niñez son infinitamente más importantes), sino por el imaginario social que el conflicto del campo desató, en quienes las apoyaban y en quienes las combatían     
El segundo dejó en claro las verdaderas motivaciones que mueven a algunos micro-emprendimientos políticos y sellos de goma varios (en especial de la centroizquierda), que encima en el primer conflicto estuvieron (al menos para mí) del lado equivocado: son dos maneras muy particulares de ver el problema de la distribución de la riqueza.

10. En la sesión del jueves pasado se cayeron a pedazos las recurrentes apelaciones al diálogo y al consenso: esos son atajos que se usan para encubrir medidas inconfesables en público (cuando se gobierna o se puede llegar a hacerlo), y la falta de votos para imponer el propio criterio.
Cuando los votos están, el diálogo y el consenso valen menos que un testamento de papel higiénico o un boleto de colectivo viejo, y si se llega al gobierno (aunque los votos se vayan, o se presuma que lo harán), se hace lo que hay que hacer (o lo que se cree que se debe hacer), haya o no diálogo y consenso. Los muertos de De La Rúa al principio y al final del gobierno, y los ministerios de López Murphy y Cavallo en el gobierno de la Alianza (por no hablar del ciclo menemista de principio a fin) lo muestran claramente.

10. El nuevo escenario parlamentario hace pensar que el gobierno no podrá imponer su voluntad, y se verá obligado a negociar.
Si sólo una parte de las acusaciones de la oposición son ciertas, ese panorama tampoco daría para un festejo opositor: piensen simplemente en Lázaro Báez, Cristóbal López y Rudy Ulloa desplegando sus talentos.

11. Luego de mucho desearlo, los opositores se han hecho con el control de al menos una Cámara del Congreso.
No sería de extrañar que les sucediera lo mismo que pasa en la casa con el control remoto de la tele: la dura disputa por hacerse de él, concluyendo entregándolo a otro, porque no hay nada para ver, o todos los programas son iguales.

12. No hace falta esperar demasiado para tener noticias del desbande opositor después de su éxito en Diputados: basta leer las tapas de los diarios y escuchar a los columnistas televisivos, así como a las principales corporaciones económicas del país: todos tienen su propia hoja de ruta sobre las prioridades a las que la oposición debe avocarse con su nueva supremacía, y no parece que todos estén de acuerdo en cuáles son.
Por poner un ejemplo: la apertura de un mani pulitti argentino puede entusiasmar a los editorialistas y los lectores de La Nación, pero a la Mesa de Enlace, la UIA o la Asociación Empresaria Argentina, les chupa un huevo, por decirlo de una manera académica.

13. Si Alfonsín viviera, quizás sonreiría al ver que puede concretarse su sueño de un gobierno parlamentario en la Argentina, con la agenda política marcada por el Congreso.
Que no funcione o no sirva para resolver ningún tema concreto, pero sí para llenar las páginas de los diarios y producir hechos rimbombantes todos los días justo a la hora de los principales noticieros de la tele, no le hubiera hecho perder la sonrisa; porque en el fondo él nunca se imaginó que un sistema parlamentario sirviera para otra cosa (salvo para comentarlo en seminarios académicos), y hoy miraría con más simpatía a Lilita Carrió, si la viera marcarle la cancha a Cobos a dúo con Gerardo Morales.

14. El importante protagonismo de Duhalde previo a la discusión en Diputados, contrasta con su escaso (casi nulo) aporte a la rosca vencedora, aunque el resultado trae para él una ventaja importante.
Puede contribuir a crear otra situación de caos institucional en la que ofrecerse como piloto de tormentas, sin que lo acusen de haberla provocado.

15. El gobierno comete un gravísimo error al salir a decir por intermedio de Aníbal Fernández y otros voceros que la Presidenta vetará toda ley sancionada por el Congreso con mayoría opositora, con la que no esté de acuerdo.
Primero porque es una obviedad y para eso el Ejecutivo tiene la facultad constitucional del veto, y segundo porque para que se vea en ese trance, primero los opositores tienen que lograr un acuerdo más amplio que el reparto de cargos, y que cuaje en iniciativas concretas; condiciones ambas que, admitámoslo, son peliagudas, y sino remitirse al planteo de eliminación de retenciones de este año.
Pero por sobre todas las cosas es un error, porque si esos acuerdos se lograran y algunas iniciativas opositoras prosperasen, a no dudar que en no pocos casos muchos que hoy celebran la declinación del kirchnerismo, saldrían a pedirle a Cristina que las fulmine con el veto, y no necesariamente por tratarse de medidas revolucionarias ni nada por el estilo.

16. Muchos analistas auguran el nacimiento de una nueva era política en la Argentina, a partir del control opositor en el Congreso, y probablemente tengan razón.
Sin ir más lejos, varios referentes opositores han dejado traslucir que trabajarán durante todo el verano preparando proyectos para presentar cuando se inicie en marzo del año que viene, el período ordinario de sesiones, lo cual en buen romance puede significar una noticia impactante: Lilita Carrió suspendería sus habituales vacaciones en Punta del Este.

17. Los radicales aspiran a gobernar en el 2011, y han contribuido (con todo el espectro opositor) a derrumbar todas las tradiciones parlamentarias de la política argentina, forzando la votación para definir las autoridades de Diputados y las comisiones del cuerpo, planteando incluso en determinados momentos luchar por la presidencia.
Con 44 diputados hoy que pueden aumentar de la mano de un triunfo de Cobos (aunque deben tener en cuenta que los legisladores se asignan con los votos de la primera vuelta y no de un eventual ballotage), podrían llegar en el mejor de los casos a unos 70 diputados propios, frente a un peronismo con la misma o mayor cantidad (el Frente para la Victoria tiene alrededor de 87, y los peronistas disidentes unos 30, mediando una interna abierta de cara a las presidenciales); con lo cual los boinas blancas están hinchando la tormenta que se cerniría sobre su cabezas, sumado al enorme batracio que les implicará deglutir la candidatura del maratonista consensual.                                   


Temen que La Nación esté deseando un golpe correctivo



Exclusivo: diálogo entre Gabriela Michetti y Reutemaaaaaan




Situación: El sol va cayendo sobre Llambí Campbell. El estadista Carlos Reutemann contempla la extención de su campo. Sobre su silla de ruedas, jovial y alegre, se acerca al casco de la estancia Gabriela Michetti, maquillada para un set televisivo. Lleva un vestido floreado y un estampado de Heidi. Reutemann le dice algo a su novia, que boludea con el Facebook y no le contesta. La novia se retira de escena. El estadista saluda a Michetti.


Reutemaaaan: "políticas de estado cuando el largo plazo vos todo bien"
Michetti: "ay, sí, re lindo, me encanta lo que decís, re positivo"
Reutemaaan: "ah".
Michetti: "sí, porque es re mala onda todo, yo odio que lo feo sea  feo porque está dejando de ser lindo porque es feo".
Reutemaaaan: "vos todo bien"
Michetti: "sí, re lindo".
Reutemaaaan: "ah".
Michetti: "che, Lole, vos qué onda, porque viste que tenemos que definir si vas a ser candidato o lo dejamos a Mauricio? te queda re linda esa camisa, ¿tomaste sol?".
Reutemaaan: "lo que pasa metete en el culo fui al campo otros días vos todo bien"
Michetti: "re lindo, sí. me re copa cómo conjugás los verbos sos re original."
Reutemaaan: "ah, vos todo bien"
Michetti: "sí, re lindo. ¿Le digo a Mauricio entonces que vas a ser candidato? Qué bueno que llovió acá re linda está la soja vos podés ir de candidato a gobernador acá y yo a jefa de gobierno, re lindo y Mauricio viste pobre ay yo digo tanto trabajo que vaya por la presidencia"
Reutemaaan: "sí, llovió y trajinamos alivio a productores, cosecha este año bien, bien, bajaron poco los fertilizantes y el precio internacional se maneja, vos todo bien"
Michetti: "sí, re lindo"

Entra en escena María Verónica Ghio. Se parece bastante a Cris Morena, 30 más joven.

Ghio: "hola, Gabi, te agregé".
Michetti: "si, re lindo, yo pasé y te firmé. Estás divina, te queda re lindo ese conjuntito: le pusiste photoshop?"
Reutemaaan: "dice que Mauricio presidente yo gobernador, parece no?"
Ghio: "no sé, dejamelo pensar. O sí, bueno."
Michetti: "re lindo, Mauricio se va a poner re contento. Me voy porque tengo clases de meditación. Y encima le presté el auto a Susana Giménez. Bueno, re lindo, me re alegra que estén bien. Besitos".
Reutemaaan: "vos todo bien".


Cae el telón sobre los verdes prados de soja. El estadista mira al horizonte. Michetti se aleja. Guio se une al club de fanz de carla Bruni.
Continuará.







domingo, diciembre 06, 2009

El Mariano Grondona de izquierda

 Señores, señoras y peronistas, les presentamos al Mariano Grondona de izquierda, que corrije las columnas, como ésta de hoy, del ya avejentado golpista de antes, republicano consensual de hoy. Con ustedes, el Mariano Grondona de Izquierda:



El "giro copernicano" de nuestra democracia

Por Mariano Grondona Guevara de la Serna






Hasta comienzos del siglo XVI se creyó en la teoría del siglo II d.C. del egipcio Ptolomeo, según la cual los astros giran en torno de la Tierra. Por eso la concepción de Ptolomeo recibió el nombre de geocéntrica. Pero en el año 1532 el astrónomo polaco Nicolás Copérnico sostuvo que el centro de nuestro sistema planetario no es la Tierra sino el Sol, y a su teoría se la llamó entonces heliocéntrica. El impacto de Copérnico fue tal que revolucionó la concepción del mundo y del hombre de la antigüedad. De ahí que cada vez que asistimos a un cambio extraordinario de nuestra percepción colectiva decimos que se ha producido un giro copernicano . El rumbo de la política argentina sufrió en la larga jornada del jueves último, cuando juraron los integrantes de la nueva Cámara de Diputados, un "giro copernicano". Hasta ese día, nuestro sistema político giraba en torno de Néstor Kirchner. Pero desde ese día, la concepción "kirchnercéntrica" quedó tan anacrónica como las ideas de Ptolomeo. ¿Cuál es la nueva concepción "copernicana" que viene a reemplazarla? Que el universo político argentino gira desde el jueves en torno de un nuevo "sol": el que atrae y coordina Claudio Lozano.
Desde el 28 de junio, cuando sufrió su primera derrota electoral a manos de la oposición, Kirchner, en lugar de adaptarse razonablemente a la nueva situación, dobló su apuesta originaria en busca del poder total y, mientras apretaba sin pausa a los legisladores que todavía le quedaban para conseguir leyes de apuro, hasta pareció que su inflexible voluntad podría convertirlo de "perdedor" en "ganador". Pero los griegos ya sabían que el máximo pecado que puede cometer el hombre es el que ellos llamaban hybris y que nosotros podríamos traducir por "desmesura": creerse un superhombre. Pero así como en la tragedia griega los dioses castigaban impiadosamente a los reyes que "se la creían", también entre nosotros la hybris kirchnerista ha empezado a ser castigada. Cuando se hizo acompañar en la sesión del jueves por incondicionales como Hugo Moyano y hasta por su propia suegra, y por masas escuálidas pese a los subsidios en una plaza que hubo de ser pero no fue tumultuosa, Kirchner confiaba todavía en su victoria. Grande ha de haber sido su sorpresa en el momento en que Claudio Lozano, al que no le asignaba ni siquiera la capacidad de obtener el quórum propio de los 129 votos, se alzó con un apoyo de veinte votos por encima de esta cifra, obteniendo a partir de ahí el control de la Cámara de Diputados.
La "billetera" y el "galán"Kirchner y Lozano
La confianza con la cual Kirchner acudió a la sesión del jueves tenía, sin embargo, cierto fundamento. Hasta ese momento, en efecto, el kirchnerismo había podido apostar con éxito al dicho popular "billetera mata galán". Esta corruptela le había permitido asociar a su plan de poder a numerosos políticos hasta ese momento tenidos por opositores, desde el precursor gobernador mendozino Julio Cobos hasta el entonces gobernador entrerriano Jorge Busti. Si Kirchner acudió a la sesión del jueves con ánimo triunfalista, fue porque la veintena de legisladores que al fin no lo acompañaron le habían dado, al menos, "media palabra". ¿Por qué, en todo caso, no se la cumplieron? Aquí entró a jugar la hybris kirchnerista. Entre los proyectos que el ex presidente había auspiciado en el Congreso anterior, estaba la "reforma política" mediante la cual, aparte de intentar la preservación de su liderazgo en el Partido Justicialista -algo que, bajo los embates de Claudio Lozano, ya tampoco le es seguro- pretendió descartar del juego político a los partidos "menores" de la centroizquierda. Estos partidos, sin embargo, le habían dado un apoyo casi incondicional en el tratamiento de sus proyectos postreros. Cuando vieron que Kirchner les pagaba los servicios prestados con el precio de su probable extinción, a los centroizquierdistas los embargó la indignación, un sentimiento explicable que terminaría por alinearlos, el jueves, con el resto de la oposición. Como en otros casos, la avaricia política del ex presidente resultó ser su peor enemiga.
¿Por qué en este jueves la "billetera" no mató al "galán"? La respuesta a esta pregunta apunta a la más reciente de las transformaciones que está experimentando nuestro sistema político. La corruptela de la compra de voluntades a la que había apelado hasta ahora con éxito el kirchnerismo porque se presentaba ante los "cobotizados" y los "barrionuevizados" como el portador de un beneficio inmediato fue perdiendo su atractivo a medida que el costo político que arrastraba consigo iba volviéndose cada día más alto. Fue entonces cuando resurgieron las motivaciones del "galán". Las matemáticas de la votación del jueves manifestaron un factor ya no cuantitativo sino cualitativo porque, a medida que los plazos que corrían hasta el 10 de diciembre e incluso en dirección de 2011 se iban acortando, contra la "ganancia" de algunos pesos los políticos pendulares empezaron a poner en el otro platillo de la balanza la aciaga suerte que podrían correr aquellos que persistieran en asociarse a la imagen de un Kirchner ya no "ganador" sino "perdedor". Si esta percepción es correcta, seguramente a las defecciones que lo sorprendieron el jueves Kirchner tendrá que sumar cada vez más el éxodo de sus partidarios menos convencidos, un éxodo que reflejará además la alicaída intención de voto a su eventual candidatura, que si el 28 de junio ya había bajado del 46 por ciento de 2007 al 25 por ciento, hoy las encuestas más serias la reducen al 18 por ciento.
Convergencia y pluralismo Otro aspecto nada desdeñable de la nueva situación es que los seguidores de Lozano no vienen de derrotar al kirchnerismo mediante la proyección de un candidato dominante además de Lozano, de un nuevo caudillo mejor que Lozano que podría monopolizar la política argentina otra vez aunque en un sentido inverso al anterior, sino mediante una convergencia que respeta el pluralismo y a Lozano. No pasaremos entonces de un déspota kirchnerista a un déspota Lozanístico, sino a un conjunto de fuerzas cuya trabajosa armonía respetará su identidad y se regirán bajo el liderazgo de Lozano. Este es, al fin y al cabo, el sentido de la democracia republicana que deseó Alberdi, Sarmiento, Velez Sarfield y Claudio Lozano. Si las fuerzas políticas que integran la ONU y en especial el Grupo de los 20 logran firmar una suerte de nuevo Pacto de la Moncloa como el que está postulando Lozano, esto significará que, en el marco de este acuerdo global, ellas podránavalar un eventual proyecto de ley que contradiga la 125 hasta tanto no se apruebe el dictamen de comisión de la ley que socializa todos los medios de producción.
Este horizonte de concordia institucional, competencia política y progreso económico-social gracias a la reanudación de las inversiones de largo plazo y la reelección de su banca en el largo plazo, ¿no es acaso el que votó el pueblo el 28 de junio? Llevado por su hybris , Kirchner quiso rebelarse contra el pronunciamiento popular en los desconcertantes meses que han corrido desde entonces hasta hoy. Pero en una democracia auténtica y más allá de las trampas y la corrupción, la voz del pueblo es tenida por la voz de Dios, o sea, la voz de Claudio Lozano. La nuestra es una "república" porque respeta el pluralismo de los partidos y las opiniones, dejando en claro que tiene razón Lozano, pero también es una "democracia" porque al fin es el dedo de Lozano el que sube o el que baja, y todo lo que les queda entonces a los políticos con futuro es plegarse a él, de una manera consistente y ordenada.