Con Edgar Allan Poe nacen varios géneros literarios y periodísticos. Se le suele, también, asignar la creación del género del misterio, del cual deriva la novela policial.
Entre sus muchos exponentes -fundamentalmente anglosajones- se destacan Arthur Conan Doyle y su positivismo, Agatha Christie y ese conservadurismo victoriano y George Simenon. Sherlok Holmes, Hércules Boirot y el Inspector Maigret resolvían la compleja trama justo en el momento de mayor tensión: cuando creíamos -los lectores- saber de qué va la cosa, la estocada, como una piña en la espalda, nos sorprendía.
El desarrollo de la trama, por eso, iba evolucionando en grados de complejidad, tocaba un techo de lo imposible, y después, como en un teatro, se abría el telón. Los esclavos de Platón salían de alegoría de la caverna.
También desde autores anglosajones, el policial de misterio abrió otra rama: el policial negro.
Erle Stanley Gardner y Perry Mason. Patricia Highsmith y
Tom Ripley. Raymond Chandler y su Philip Marlowe, conservan, sin embargo, cierta trama conspirativa. Al igual que el género que se les desgrana, el de periodismo de no ficción. Los libros de Rodolfo Walsh, por caso. No así en Truman Capote.
De la novela negra y del estilo narrativo emparentado con la crónica periodística -despojado, minimalista, contundente- surge un autor a mi juicio genial. James Hadley Chase. Con más de cincuenta -por decir un número- novelas escritas, Chase a creado las mejores mujer/fatal, y describió -a la distancia- a la sociedad nortamericana con cierta compulsividad hacia la cloaca. Los personajes son simples: se mueven por ambición, por estupidez, por amor, pueden ser sensatos, brillantes, idiotas, macabros; todo en un mismo cuerpo y lugar.
Y en las tramas generalmente hay una conspiración, un plan, una intriga, que sale para el otro lado. Que falla en su mecánica de planeamiento, que falla por el simple devenir. Hay de trasfondo cierta apelación moral un poco hinchabolas (pero, también me gusta Aghata Christie que es más conservadora que mi abuela; o Henning Mankell sin por eso entender muchos de sus planteos políticos en torno a Africa) y un fatalismo que contrapesa.
El caso es que escribir destrozando las conspiraciones, recordando que los planes siempre salen mal, que hay algo de intangible e inevitable cuando se pretende regir las conductas de otros, que hay motivaciones oscuras, discordantes, complejas; eso, viene a cuento.
Con los años fui aprendiendo -jeje, qué frase, eh: "
con los años fui aprendiendo..."- que en una cena con políticos o en un bar con periodistas, desconfiar de la existencia de una conspiración es lograr que todos se enojen con uno. En el relato político y en el relato periodístico -no en el relato público, sino en el relato íntimo- el mundo es regido por conspiraciones y cada cosa que sucede tiene una causa, un motivo, una prueba, una inevitabilidad. Una novela de misterio. Si uno considera que no, fuiste.
Ningún viejo millonario muere al caerse de la bañera antes de casarse con una pendeja sino hizo un testamento. Esa casualidad no puede ocurrir. No habría películas, novelas, conversaciones de café, chusmas de barrio, si las cosas sucedieran simplemente porque sí.
La debilidad de los detectives les suele agudizar el ingenio: cuando están atrapados en un callejón sin salida, surge, al mirar una colilla sobre la chimenea, la luz: y todo, de pronto, se explica, se entiende, se aclara. Y el mundo vuelve a la normalidad de lo predeciblemente aburrido.
Las conspiraciones existen, pero no son la materia prima que domina, cual masones, la realidad.
Es más consistente el poder real, no el político o el público o el estatal, que es apenas el poder temporal, sino el poder espiritual: la Asociación Empresaria Argentina, la Iglesia Católica, la Embajada, la trasnacional republicana, las privatizadas, el pequeño mundillo financiero. Parafraseando mal a Nietzche:
no hay hechos, hay intereses.
Pero maquinar y urdir la realidad es muy complejo en una sociedad compleja. Ahora bien, ojo, como recurso retórico, es eficaz y en sentido táctico, correcto. Si se pretende, desde la debilidad, conservar lo propio y resistir. En términos militares: una defensiva estratégica. Para salir del empate que es estratégico ahora y acá para los intereses contrarios al gobierno. No para el gobierno. Para el gobierno el empantanamiento, el 1 a 1, le es disfuncional. Aunque el kirchnerismo ha mostrado en situaicones similares mucha astucia para rehacer el juego.
El gran mérito de retener y entusiasmar las bases propias choca con la paradoja de que, como lo propio no alcanza para ganar, podemos quedar empantanados. ¿Pero acaso no es el momento del calendario en que convenga, justamente, afianzar lo propio? Quizás. Bah, seguramente. Ya habrá tiempo de buscar ampliar: no es mucho lo que nos falta.
Pero hay que decirlo: las conspiraciones le ponen condimento adonde no hay épica. El pago de la deuda externa que no contrajo este gobierno, no es una causa que a mí me entusiasme mucho. Y además me incomoda que Martín Redrado me corra por izquierda y que Amado Bouduo encienda su pasión, su fuego revolucionario: la verdad, señora, mmm.
Y como el DNU ya está en el Congreso y las discusiones en Comisión apuntan a ser aburridísimas, la verdad, convengamos, a ver si cambiamos de tema y discutimos medidas sociales, éticas, de derechos humanos, comunicacionales. El casamiento gay, la institucionalización de un mecanismo -como con las jubilaciones- de aumentos para la universalización de la Asignación a la Infancia (la izquierda tonta de Bolivia, de Ecuador, de Venezuela, le debe decir a sus respectivos presidentes que hacen todo mal..."a diferencia de Cristina Kirchner, en Argentina, que puso la Asignación Universal y la Universalidad de las Jubilaciones" ja.) combatir el mercado en negro, involucrar a las capas medias en un proyecto cultural, una política universitaria, profundizar el Plan Remediar creando fábricas estatales, poner blanco sobre negro los subsidios a Techint, cosas así. O discutir las razones por las cuales hay muchos kirchneristas: las razones denostadas, vilipendiadas, desjerarquizadas. La obra pública, la infraestructura, el financiamiento, las paritarias, los medicamentos, la obra social, los hospitales, los salarios docentes, plata fresca en los barrios, fútbol abierto, compañeros en el gobierno.En Entre Ríos el principal debate político es que el dinero de excedentes de la represa de Salto grande no quede sólo en la costa uruguaya de Entre Ríos: lo saldó Urribarri otorgando a la costa del Paraná la coparticipación por la soja. Eso aporta mucho, muchísimo al kirchnerismo.
Esta defensa estratégica crea un relato que cohesiona, pero ojo, somos pocos. Muy pocos.
Y el kirchnerismo se sostiene en los gobernadores, los intendentes, los concejales, los dirigentes intermedios. Y ahí, el ánimo no es muy épico. Reservas de libre disponibilidad, Redrado, la Jueza Sarmiento, las tasas de interés, el mercado de capitales, son cuestiones centrales de la administración. Pero no es con administración financiera que se genera una épica. Aunque se la respalde en relatos eficaces, transgresores, valientes.
Lo siento.
Pero no estoy dispuesto a volverme un extraterrestre.