sábado, febrero 27, 2010

Toti Pasman


336 miembros, tiene adentro, el grupo de apoyo a Toti Pasman, mmm, flojito, eh.

Algo falló y Menem no pudo llegar


El radicalismo sigue incorporando dirigentes


Bolivia, el norte entrerriano



Hace unos días, en Paraná, me encontré con un amigo. Nos sentamos, en la peatonal, a tomar un café.
En una libreta tenía, mi amigo, anotados los precios de distintos pasajes. En tren,  algo así como treinta pesos desde Rafaela, en Santa Fe, hasta Tucumán. Con una parada, solamente, en La Banda, Santiago del Estero. De Tucumán, a Bolivia. A los cincuenta y pico de años. Con la esperanza de vender un cuadro por día, pinta paisajes. A los turistas europeos, que van con Euros. No creo que en su vida haya vendido un cuadro, ni creo, tampoco, que se vaya a ningún lado.
Pero la historia estaba entretenida, en la libreta, tenía anotado cada precio de alojamientos y pensiones, los precios de la comida, la arquitectura colonial de las calles de La Paz. Me enteré que el boliviano está a 1,85 pesos y que en Lima, en Perú,  la noche está llena de promesas. Con mujeres desesperadas y hambrientas de artistas.
La meticulosidad del sueño contenido en esa libreta daba algo cinematográfico. A mí me caen bien los locos, así que terminé pasando toda la tarde en ese bar. Hablando sobre un viaje que mi amigo nunca iba a hacer. Y pasó otro amigo, después otro que no veía hace mil años, y otro más.
Voluntarioso, me había hecho un listado mental de cosas por hacer: darme una vuelta por la oficina, trabajar, un par de reuniones, llegaba a la una del mediodía y a las ocho de la noche ya estaba en casa, haciendo las valijas. Y hoy, ahora, mientras escribo, ya debía estar sino llegando a Clorinda, por lo menos viajando. El plan salió un poquito mal.
Eran las nueve de la noche y yo seguía en el bar. No hice nada de lo que tenía que hacer, pero sé un montón sobre Bolivia, sobre Perú, sobre trenes en clase turista que atraviesan argentina, sobre comidas baratas que se cuecen en el norte, y la mentalidad de los turistas europeos que compran cuadros con euros. Voraces turistas europeos tirando billetes, desesperados como los yanquis en Walt Mart un día de rebajas. Sensibilizados, y sexualizados, por el arte, paisajístico, de mi amigo. Como que un poco mucho, eh.
Un amigo de la infancia en el club, pasó como a las seis de la tarde, venía de comprar un regalo a sus hijas, por reyes. Así que la charla sobre Bolivia y Perú quedó ahí. No hablaba con él, este otro amigo, desde hace 20 años. Por lo menos. Y estaba reventado. Vendiendo, como viajante, enciclopedias que ya no se venden, en las ciudades del norte entrerriano. La parte entre pobre  e incierta de Entre Ríos, donde no están las mejores tierras, y los jóvenes se marchan en cuanto aprenden a caminar. Vendiendo libros que ya no se venden. Ganando nada. Internet, dice, nos está matando.
Buscando otro trabajo. U otra ciudad. U otro planeta.
También me gusta la gente que busca otro planeta.
Y está la Fiesta del Dorado, la del Ternero, la del Río, en el norte entrerriano: ciudades aburridísimas con un festival folclórico anual, que congrega a las autoridades municipales, a escritores malísimos, a familias de músicos, a señoras jubiladas y a los chicos de las escuelas más pobres, a colaborar con la Gran Fiesta. Escuelas donde la señorita es muy respetada.  Y la Seño, muy católica ella, es una vieja frustrada que cuenta chismes. Donde las alumnas, calladas, mirando la ventana, sueñan con casarse con un porteño y los alumnos, en el recreo, planifican un robo de bancos.
Pero hasta los bancos dan pena. Cierran a la una. Los gerentes ganan fortunas: como tres mil pesos, con aguinaldo.Y las ciudades se duermen a la siesta. Un viajante sudoroso, con enciclopedias y libros de enfermería, la camisa planchada, un hotel de mierda. Vendiendo en módicas cuotas, señora, esta enciclopedia que condensa el saber universal. Trae las cosas nuevas: ADN, avances en el cáncer, computación y cultura china,  es ideal para pasar de grado y saber de todo. Como un periodista. Sabe de muchas cosas casi nada.
Y cuando se caza un carpincho, se vende ilegalmente el cuero por una pequeña fortuna, y hay fiesta en la playa, el carpincho se corta en postas y se mete en una olla con verduras y algo de grasa. Tiene un gusto a río que demuele. El carpincho está en extinción, dicen, pero los pescadores no sacan ni sábalos de 20 centímetros.
Y en las islas, los terratenientes que las usurpan para el pastoreo, contratan tiradores contra el abigeato, pero por una buena moneda van a hacer la vista gorda. No están para cuidar carpinchos, sino la vaca del patrón. Que pasa, reluciente, en una embarcación hecha pedazos, y las vacas arriba, enjauladas, a paso de hombre sobre el río, desde los ranchos inundados los miran pasar.
Una novedad, la que sea, se cotiza en alza. El último celular, una carrera de motos, el sobrino que llega de Finlandia. Capaz que en otra vida fui un hachero. Y vi las topadoras que me sacaban el trabajo. Y no quería irme, sino que todo lo ajeno se fuera de mi mundo.
Pero eso fue en otra vida.


Paraná



Juan L Ortíz  viajó una sola vez al exterior, a China, invitado por el gobierno comunista. Fue empleado público. Se alejó de los movimientos culturales porteños.
He conocido a algunos que lo conocieron.
Un tipo, lo describen, calmo y oscuro. Flaco, alto, retraído, concentrado, un tipo apenas. La pobreza, la de los otros, le dolía. Murió en Paraná. Un centro cultural de Paraná, fundado por Humberto Varisco, lleva su nombre. Está sobre un boulevard, sobre las viejas vías del tren, y tiene una locomotora adentro.
Paraná nunca fue fundada.
Un amigo, que ahora vive en España, jodía en su programa de radio con que había que fundar, de una vez por todas, la ciudad. Hacía un concurso para elegir el fundador.
En la plaza principal están las dos campanas de la ciudad. Se lee, ahí, Municipalidad de Paraná, Opera di Francesco Broilli, in Udine, Italia
La hija del cuidador de las campanas, una chica de 15 años en el 2001, fue asesinada por la policía durante la represión del gobierno radical.
El principal teatro se llama 3 de febrero, en conmemoriación de la batalla de Caseros. Fue inaugurado, con ese nombre despreciable y con su despreciable conmemoración, en 1852. Pero en 1890 lo cambiaron, drásticamente, porque ahí se acantonaron las tropas del ejército. Fue después, varios años después, reconstruído.
La sede de la reforma constitucional de 1994 no podía llamarse de otro modo: ellos han ganado la batalla, un 3 de febrero.
Pero Sergio Varisco, el hijo del otro intendente, inauguró en plena municipalidad la plazoleta "Paraná, capital de la Confederación Argentina".
El artículo 35 de la vieja Constitución Nacional denomina a argentina como Confederación Argentina. Desde 1835 hasta el 80, fuimos la Confederación Argentina, y Paraná, la capital, desde 1853.
Y nada más.


Regresaba
--¿Era yo el que regresaba?--
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
¡Me atravesaba un río, me atravesaba un río!




¿Se puede decir cualquier cosa?



Llevamos 48 horas de que el operativo de prensa de la cloaca de la SIDE sigue sin desmentirse. La denuncia penal contra la presidenta y el jefe de gabinete, es la cosa más vulgar que dos siniestros personajes han realizado y que fue tomado, por operadores de prensa, como una verdad indiscutida. Con firma al pie. Qué verguenza.
¿Se puede, como si nada, mentir? ¿Es gratis, copiar y pegar lo que diga quien le escribía los discursos a Camps y tomarlo como una institución republicana?
Bueno, yo espero, en portada, que digas los antecedentes de esos fascistas y sigas el curso en la justicia de la denuncia trucha que presentaron. Y me cuentes porqué es "polémico" el fútbol para todos y porqué considerás que un escrito que acusa a la presidenta de"malversación de caudales públicos, administración fraudulenta, violación de los deberes de funcionario público y abuso de autoridad" presentado por estos dos oscuros personajes debe ser mostrado como una gran verdad.

jueves, febrero 25, 2010

Pergolini y Tognetti


Mario Pergolini, la síntesis comunicacional y empresaria de eso que abunda en la ciudad de Buenos Aires: el macrismokirchnerismo; resultó un farsante con sus ex posturas progres. Una buena imagen de qué es la derecha (en este caso, la derecha Cool, y corrupta) y qué la izquierda está en este caso, clarito, de disputa entre lo que define la izquierda y la derecha: la disputa real entre capital y trabajo.

Noticias parroquiales



Aunque estuve a punto de casarme, porqué la gente se casa es para mí todo un misterio. Hoy fui a  la oficina, pagué toooodo lo que le debo a la AFIP (ya pueden trasladar esa guita en subsidios al empresariado ineficiente del campo), lo llamé a Patucho porque siempre te cuenta algo divertido, hablé con Gabriel Giménez, con mi amigo David, y con Pablo, que fue de visitas.
Hace varios años que soy amigo de Pablo. Un poco menos, pero bastantes años también, de Verónica. Nos hemos metido en las aventuras más insólitas -ellos saben que viajar conmigo es quedarse sin plata, vivir aventuras extenuantes e imposibles (soy un zorro peleador, inevitablemente) y en general, decir muy lindo todo pero esa vida adolescente ya fue. Qué pequeña es la luz de los bares.
Así que se juntaron, Pablo y Vero.
Mis novias, queridas, entrañables, inmortales, pasaban y ellos seguían juntos. Una excepción. Porque además jugaban juntos este mismo juego, tan cambiante, divertido, de a ratos amargo y frustrante del reino de la cosa pública. Y jugábamos juntos.
Después nos fuimos haciendo viejos y nos contábamos las mismas anécdotas, allá en el tiempo, donde éramos más luchadores, más soñadores, más, no sé, mejores. Más mejores. No se dice así. Al rey de la nostalgia le da un poco de cosa, pero vaya si pasamos historias locas, alocadas, y de las otras, más grises y burocráticas como esperar un llamado telefónico.
Más lentos y medidos, menos audaces, un poco más responsables, las viejas ilusiones se fueron achicando, acomodando como un empleado público a la realidad chiquita que existe. Que no brilla, que no duele, que no convoca a gestas, que apenas si da culpa.
El amor es un refugio y han decidido casarse.
Mañana, a las 11 hs, en el registro civil. Han decidido potenciar la mística y las ganas. Los envidio. Aunque me sienta, como afuera de la fiesta, qué grandes, chicos, qué grandes.
El compañero Carrasco va a sacarse el pelo del hombro, posiblemente se afeite y lleve camisa blanca.
Irá sin compañía. Saludará a los familiares, los amigos en común, las cosas entrañables, y luego, seguramente, beberá más de la cuenta y dirá algo fuera de lugar y nadie, pero nadie, ahí, se sentirá sorprendido o enojado. Porque su casa es también parte de mis recuerdos. Así que, con arrogancia, la considero un poco mía.
Voy a levantarme temprano, hay un bar acá cerca en Santa Fe donde desayuno y leo el diario Clarín, después me voy a tomar el cole a Paraná. Enfrente de la Casa deGobierno, al lado de la sede de los milicos federales, está el registro civil.
Capaz que tiramos arroz de los bolsones que supimos repartir. Capaz, incluso, al compás del amor vuelvan las viejas ganas de que sino se puede cambiar el mundo por lo menos, que se pueda, pegarle una patada en el culo. Una gran, y de puntín, una gran patada de una noche intransigente, que todos los luchadores tiernos se merecen. Una gran patada en el culo a la suerte, por lo que nos dio y por lo que nos sacó.
Cuando ustedes se casen, de verdad, siento que algo ganamos. No sé qué ni porqué, pero algo, lo siento ahí arriba y abajo, algo ganamos.


Citar la fuente

Che, copiar un artículo entero, sin decir que lo escribió Raúl Degrossi, no se hace, eh. Por lo demás, todo bien. Todos amigos  y todos contentos.