Cuando iba a la escuela, semana santa tenía sentido. Cualquier cosa, con tal de no ir a la escuela, tenía sentido. Incluso, soportar largas misas, y hacer como que conocía las oraciones moviendo los labios. Dos días enteros, más el sábado y el domingo, para jugar. Para dormir. Para leer. Para mirar la tele. Eso tenía sentido. Ahí estaba bien. Pero -es mi humilde opinión- una vez que yo terminé la escuela, debió abolirse semana santa. Más con lo que me costó terminar la escuela. Debería abolirse el feriado, quiero decir. Después, que cada cual festeje o conmemore o rece lo que quiera, pero ¿porqué obligar a todos a ser parte de esta secta?
Cuando era chico y no iba a la escuela por semana santa, creía que todos se lo tomaban en serio. Que las terminales y las rutas y los restorants no se llenaban, que Carlos Paz y Mar del Plata y San Martín de los Andes, esos lugares tan cursis, no medían el porcentaje de reserva hotelera. Capaz que era así, pero si no era así, ciertamente, era peor: más aburrido y tonto que tomarse en serio los feriados religiosos, no puede haber.
¿Necesitan los católicos que no vaya a trabajar para que puedan comer pescado? ¿Necesitan los católicos que se llenen los lugares turísticos, que Retiro sea un manicomio, que Aeroparque parezca una manifestación troskista -es increíble el órden y la precisión que adoptan los que van a viajar en avión o a comprar en un supermercado, una cosa rara: esa misma gente se enloquece y dispersa en los lugares verdaderamente públicos- que las ferias vecinales hagan su agosto vendiendo pescados congelados a un precio insoportable?
Querés comer merluza o dorado, esperá hasta el lúnes, te lo regalan. Es tan obvio. ¿A tu dios le importa si me voy a un asado?
En otros países, celebraciones con origen religioso, derivan después en que los nenes se disfracen de mounstruos, o que los adolescentes de 30 años se emborrachen durante 14 horas, cosas así. Nadie toma muy en serio estas fechas. Y las personas que, con todo su derecho, las toman en serio (incluso en países casi teocráticos como los criminales Estados Unidos) no exijen al estado un feriado para todos (ok, les exijen una guerra, una invasión, una bomba atómica en nombre de su dios: pero no un feriado!).
Está confirmado, estamos fuera del mundo, aislados, no tomamos en cuenta a los países serios como Francia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, y en cambio, seguimos el tren de largos feriados de la religión de estado como en Irán. Una pena. Porque estamos perdiendo una oportunidad que sólo se da cada 2000 años.
¿Acaso el mesías pretende que se cierre el Estado, porque está por reencarnar, y habran los boliches, los prostíbulos, las cafeterías, que atiendan los dealers, que Telefé continúe con su programación, que tiremos bengalas, que se amontonen las rutas, que gastemos a cuenta el medio aguinaldo, que nos demos cuenta que cuatro días enteros con toda la familia en casa son insoportables, quiere eso, o es una ocurrencia de algún septuagenario asexuado con sotana y paranoia?
¿Dónde están los liberales cuando se los necesita? ¿Tomando un descanso?