miércoles, septiembre 08, 2010

Una excursión a los indios ranqueles




Me miraba al espejo de la barra, y tranquilo, muy tranquilo, tomaba una cerveza. Mirándome, yo mismo, en un acceso rabioso pero sutil de vanidad. Hasta que lo vi. Tremendo hijo de puta. Mirá, después de tantos años, dónde te vengo a encontrar. Y lo miré fijo. La pudro, calculé. No, ya está. Pero, podría, a ver, mirarlo con un poco de asco, no está de más. Pará, Carrasco, que es groso. Regulalo, que te mata. Pero, mirá vos, en vez de encontrar, de aquel pasado, no sé, a Laura, con esos ojos claros como una ventana de La Giralda, o al narigón Ascúa, o, ponele, al verdulero de Almagro que vendía merca, a la rubiecita que se llevó mi edición subrayada de Respiración Artificial, lo vengo a encontrar a este gil. Inconfundible. Aunque pasaron, no sé, 10 años, 11, o 13. La naríz aplastada. La cara redonda, feo, el tucumano, bien fiero. Y tan dispuesto a chuparle la pija al patroncito. Lo vuelvo a mirar. Me mira. Sí, hijo de puta, soy yo, me reconociste. Sonríe. Es grandote, el tucumano, bueno, en fin, vuelvo a mirarme en la barra. A pensar en cosas, chiquitas. Me mandó por facebook un mail, un pibe, preguntándome si era yo el que, cuano teníamos 16 años, nos rajamos de un campamento en Calamuchita, copado por el PCR, y recorrimos Córdoba a dedo, riéndonos, ya de pibes, de esa secta de fanáticos. Sí, soy yo. Algo más crecidito. Igual de soberbio. Lo hice llorar, al tucumano, estaba borracho, él, yo también, tenía 19 años, trabajábamos en Barrio Norte, mi etapa proletaria, qué botón este tucumano, sí, un gil. Me hizo echar, a los 15 días. Salíamos a la noche, a tomar cerveza, en la estación de Constitución. Le dije que no podía, no podés, le dije, ser tan buchón. Nadie te pide que vayas delatando quién trabaja lento, quién sale a fumar un pucho. Eso no se hace. Me dio la razón. Se largó a llorar. Me contó que, cada vez que cruzaba el puente La Noria, se sentía frustrado. Y que los hijos, la familia. Que yo era un buen tipo. De otro ambiente, pero defendía a los compañeros. Al otro día llegué al trabajo. Estaba despedido. El tucumano, detrás del vidrio, agachaba la cabeza. Me quedé un rato, para mirarlo. A los ojos. Estaba, yo, no furioso, sino dolido. Gil. Mirá dónde te vengo a encontrar. Si anoche hubiera tomado un taxi en seguida, en vez de decirme que estoy podrido de no caminar un cacho, sentarme un rato, bueno, no te hubiera encontrado, tucumano. Fue así: Julia se enojó conmigo, y aunque Patucho la agarraba, me gritó de todo, estaba enojada porque le dije que no me cerraba que Guillermo Moreno sea candidato a Jefe de Gobierno, y le pidió al guardia de seguridad que me saquen inmediatamente de ahí. Pobre Patucho, que es mi amigo, pero bue, Julia no me puede ni ver. Entonces, por calle Santa Fe,  al lado de la federal, hay un bolichito, a veces van unos conocidos, que trabajan en una cadetería, que está a la vuelta, y lo encontré, inconfundible, a este gil. Mi etapa proletaria me dejó varias enseñanzas: una, no idealizar a los trabajadores, dos, hacerme periodista. Mi espíritu delicado, soy asiduo lector de El Principito, no podía ser arruinado por un sistema socialmente injusto, como es el capitalismo. Lo comprendí cuando volví a escribir pavadas: no me dolía la espalda ni se me caía la corona ni tomaba cervezas de tres cuartos en Constitución. Me reí, como un loco, mirándome, vanidoso, sofisticado, en la barra. La venganza será terrible, tucumano buchón. Y con la naríz aplastada, gordo, de orejas lombrosianas, se me acercó, el tucumano. Sí, soy yo, qué hacés. Trabajás por acá, le pregunto, como si me importara. Buchón. Ah, mirá vos, pudiste traer tu familia; claro, si seguro, pensé, habrás hecho méritos para ascender. Bien ahí, vivís en Floresta, capo total.
Y vos, me pregunta, dónde trabajás. En una fábrica, en Campana. Le miento. Y le digo al mozo, traé otra cerveza. Así hasta la cuarta. Lo abrazo, al tucumano, y le digo que me gustó volver a encontrarlo. Y cuando me tomo un taxi, mirando la ventanilla, pienso que capaz, capaz que sí, que es verdad. Me gusó volver a verte, tucumano hijo de puta.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

martes, septiembre 07, 2010

Pomelo



  Ayer detuvieron a Juanse y a todo el grupo Los Ratones Paranoicos, les encontraron marihuana, en la localidad de Recreo, provincia de Santa Fe.
El colectivo no tenía la autorización necesaria, les rompieron las bolas un rato y luego los dejaron ir (no sé cómo volvieron a Bs As, porque está cortado en Rosario y sigue la protesta; te lo digo yo, que estoy en la terminal dando vueltas).
Ahora bien, la verdad, es que financiar desde el estado, meter a gendarmería en esta boludez, que un funcionario privilegiado de tribunales haga "un acta" (le insume toooooda la mañana y la tarde al juez hacer ese papeleo inútil) y todo, para qué? Cuál peligro acarrea, qué perniciosidad social, cuál es el derecho que se pretende tutelar al demorar a 18 personas adultas porque encontraron un poco de marihuana?
La verdad es que los jueces, duchos en el arte de hacer papelones, acá nos están tomando el pelo. ue se amparen en una ley es un chiste. Existen miles y miles de leyes y miles y miles de interpretaciones, también existen, los funcionarios privilegiados de tribunales, que gozan de una gran impunidad, aún para hacer el ridículo, pero que se dedican a arruinarle el día a la gente, detrás de sus anteojeras ideológicas y su falsa moralidad.
Una boludez.
Hay que terminar con estas pavadas. Dejar que gendarmería trabaje de lo que sabe (y quitarle esos poderes policiales que facilitan la corrupción) y a estos jueces hay que ponerlos (ya sé que no es fácil,e s un proceso) a laburar con algún sentido social, que no pierdan el tiempo con pavadas, financiados...CON LA PLATA DE LOS JUBILADOS!

lunes, septiembre 06, 2010

La Cámara Federal de Mendoza

Por Angela Urondo


"Mi nombre es Angela. Soy hija de Alicia Raboy y de Francisco Urondo.
Perdí a mis padres el 17 de Junio de 1976, en Mendoza, luego de que la
policía tiroteara el auto en el que viajábamos. Papá fue asesinado y
mamá fue secuestrada, llevada a la D2 y desde entonces continúa
desaparecida.


El 11 de febrero de este año, debía comenzar el juicio oral por
crímenes de lesa humanidad cometidos por el personal de la D2 de
Mendoza, en perjuicio de 24 víctimas, incluidos mis padres.

El juicio debía llevarse a cabo en el tribunal oral federal n° 1 de l
provincia de Mendoza, presidido por el Juez Juan Antonio González
Macías e integrado por los camaristas Héctor Cortés y Alejandro Piña,
pero pocos días antes de su comienzo, la Sala IV de la Cámara Nacional
de Casación Penal, resolvió apartar al juez González Macías. Hoy la
Corte declaró nula la resolución y se abre una esperanza de que puedan
comenzar los juicios finalmente en Mendoza.

LA CAMARA FEDERAL DE MENDOZA
Los camaristas federales Julio Demetrio Petra junto a Pereyra Gonzalez
(hoy renunciado a partir de una compulsa penal en San Luis para que se
investigue su participación en crímenes contra la humanidad), dejaron
en libertad a todos los represores imputados, otorgándoles el
beneficio de prisión domiciliaria (con la amenaza que esto significa
para los sobrevivientes) y sus resoluciones, inclusive le permitieron
a uno de ellos irse de vacaciones a Mar del Plata, sin importarles que
están acusados de delitos gravísimos como: la desaparición de
personas, secuestros, torturas y homicidios.

Pero la complicidad de los camaristas garantistas de la impunidad, va
mucho más lejos. El día 20 de Agosto el juez federal Walter Bento
imputó a los camaristas federales Luis Miret y Otilio Romano
(compañeros de Petra y Pereyra Gonzalez), por ser cómplices de la
violación sistemática a los Derechos Humanos, durante la última
dictadura militar. Fue en respuesta a un requerimiento presentado por
el fiscal federal Omar Palermo, para que magistrados y ex funcionarios
judiciales que actuaron durante los años de la dictadura, sean
acusados formalmente de haber formado parte del aparato represivo en
Mendoza. Luis Miret fue imputado por no promover la investigación
penal de 31 hechos relacionados a desapariciones de personas,
privaciones ilegítimas de la libertad, torturas, robos y homicidios,
mientras se desempeñaba como juez federal de primera instancia. Está
siendo investigado por el Consejo de la Magistratura, precisamente,
por las denuncias vinculadas con su actuación entre 1975 y 1983.
Otilio Romano está señalado como partícipe secundario de esos delitos
y de haber garantizado la impunidad de los miembros de las Fuerzas
Armadas. De no estar protegido por los fueros que posee por ser
magistrado, Romano debería haber sido detenido inmediatamente después
de ser citado a indagatoria.
Luis Miret y Otilio Romano siguen en funciones dentro del poder
Judicial, con el agravante de que Luis Miret es además profesor de
ética y filosofía en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional
de Cuyo (fue expulsado por la Universidad pero un conjuez designado a
partir de un procedimiento que esta denunciado para ser investigado
resolvió otorgar un amparo a Miret y obligar a la Universidad Nacional
de Cuyo a reincorporarlo.) Romano también consiguió que un conjuez le
hiciera lugar a un amparo contra el consejo de la Magistratura, para
no ser investigado, ni suspendido como magistrado a pesar de los
graves delitos de los que esta acusado (como partícipe de crímenes
contra la humanidad y también está denunciado penalmente, para que se
investigue como se produjo el amparo contra el Consejo de la
Magistratura. )





Las causas contra los represores, no pueden estar en manos de represores.



Es mi intención generar conciencia sobre la difícil situación judicial
de Mendoza, para que sea una voz amplia y potente, exigiendo la
urgente depuración del poder Judicial para que pueda haber Justicia.



Agradezco por anticipado la difusión y las adhesiones que todos puedan
sumar a esta causa.



Atentamente, Angela."

82%

En Entre Rìos, que tiene caja provincial, acaban de aumentar un 24% anual las jubilaciones y pensiones, con lo cual, se sigue pagando el 82% mòvil.
Claro que las remesas nacionales durante los gobiernos del peronismo federal (Menem y Duhalde) o el gobierno progresista de la Alianza, no alcanzaban para aumentos anuales de este tenor (muy por debajo de la inflaciòn que mide estadìsticas de la provincia, cuyos valores nunca fueron cuestionados)y menos para el 82%.
El presupuesto provincial (dado que a los ricos -representados por la Mesa de Enlace- se les cobro muy poco de impestos, y pagan pocos, y viven de subsidios, no alcanza para el total de gastos provinciales,y lo financia la Naciòn. Pero,s e paga l 82%.
¿No habrìa que buscarle la vuelta para que la Naciòn pague un porcentaje similar?
Serìa una demanda històrica, largamente postergada.

domingo, septiembre 05, 2010

Carta a Pablo.




-Si yo tuviera tu edad, Pablo, no sería kirchnerista, pero no sería antikirchnerista, sería amigo de los kirchneristas, y los correría por izquierda, acabás de cumplir 19 años, hay un mundo por pedir: la agenda que ya hizo el kirchnerismo es la que presentaba Patricia Walsh, candidata nuestra, de Izquierda Unida, en el 99, y más aún. No te quedes. No, no hace falta. No te hagas cargo. Y hacete cargo. Viví en tesión, disfrutá, enamorate más de Johana, bailá en todas las peñas,  rebuscate la cabeza para entender cómo mierda, estos rebeldes tarados, José, yo, tu vieja, nos vamos y volamos a la mierda y estamos y bancamos, y somos, ya sabés, bastante simples, de tallarines y vinos baratos, una larga carcajada, y ayudarnos, desde hace años, entre nosotros. Fijate. Manejalo. El Betta sufriò y mucho la dictadura, no se come cualquiera, y mirá, miralo, tiene muchos dolores, gente concreta, familiares, a ver, no sé cómo decirlo, lo sabés, miralo al Betta, a sus sesenta años, se caga de risa. Carrasco a sus 32, siempre de fiesta, se caga de risa. Fijate, de verdad, sobretodo en el Betta, hay un insondable ahí, contiene tanta historia de este país, del verdadero país. Mandá a todos a la mierda. No respetes a la policía, a los decanos, a los que tienen empleadas domésticas. No los tomes en serio. Sé lo mejor de la clase media, disfrutalo, dejá de tener miedo. Escupí al cielo, escuchá buenas bandas, esas que nosotros no conocemos ni entendemos. Entendenos el esfuerzo que hacemos, por entenderte, pero, sé que me querés, por muchas cosas, vos venías del campo y eras re pibito, yo te llevaba a los bailes, entendeme cuando te digo que no me hagas caso, correme por izquierda, puteame, mandame a la mierda, tirame una piña a mis certezas, sino sos vos, quiénes, los hijos "de" que pueblan ministerios, y nosotros los huérfanos a remarla, naaaa, ellos, bueno, sabés, que tienen cbu, convicciones idiotas, fanáticas, torpes, gente que no sabe lo que quiere, así, Pablo, no hay rock. Y, una cosa: el rock, ya fue, pero creé en lo tuyo, golpeá la baterìa con odio, con esperanza, con futuro. Como si fuera la última cosa que importara en la vida. El resto, mirá, va y viene, los golpes a la batería, cada puñetazo tuyo, es lo genuino, éso sí sos vos.  Mirá mi buzo, mis zapatillas, mi jeans. Y qué. Pablo, en serio, nunca le des importancia a esas cosas. Mientras todo acontece no puede ser que te sientas confundido por escuchar nuestras conversaciones. Quiero decirte una cosa, porque sabés que desde que sos re chiquito fuimos juntos adonde sea, y cuando tengas mi edad lo vas a entender,  traté siempre, no sé si lo logré, de adaptarme, de entenderte, quiero que sepas que nunca jamás espero que pienses como yo. No, no, y no.
Cada vez que me puteaste, que me corriste por izquierda, que yo hice una mueca de dolor, que sí, sí, me dolió, es verdad, pero cada vez que hiciste eso, yo me sentí muy orgulloso de vos.
Muy orgulloso.
Quería decirte eso.

sábado, septiembre 04, 2010

Confirman que Pino Solanas no sería presidente en el mediano plazo



Ayer estuvo en Paraná  el ex kirchnerista Pino Solanas acompañado, jeje, de sus "armadores", el ex precandidato del PJ en Morón Mario Mazzitelli, hoy al frente de una inmobiliaria jurídica, y el ex ultrakirchnerista, Humberto Tumini (me acuerdo cuando yo no quería jugar en la interna del PJ entrerriano con Busti, y el Pelado Tumini me llamaba para convencerme de que tenía que estar con Busti, jeje. Más aún, nos reunimos en Bs As con un funcionario de Busti y Tumini, que hablaba a cada rato por teléfono con Parrilli, aún secretario general de presidencia, y le pedía un cargo, para él). Una convocatoria masiva de 30 personas que se juntaron a comer y a delirar sobre la candidatura presidencial de Pino que asegura que "lo de Papel Prensa no es prioridad" suplió un supuesto acto en el club Echague, anunciado con bombos y platillos por los ex funcionarios de la Alianza reciclados en Proyecto Surf. Los periodistas entrerrianos, un poco atrasados, le preguntaron por Binner (pobre Binner, lo operan de todos lados poniéndolo como vice de uno distinto cada mes). Y bue, Solanas, por supuesto, ya ducho en el arte de desdecirse, habló del tema de la minería.
A Solanas le vendieron fruta Tumini y Mazzitelli, que no tienen ni un sólo pariente en Entre Ríos, y si tienen una prima lejana no los puede ni ver, lo cual pone en serio peligro la segura extinción de la pata izquierda de la Mesa de Enlace: no jodan con mostrarle la realidad, muchachos, que Pino se va a dar cuenta y va a ir como legislador porteño dejándolos a todos ustedes sin laburo.
Las declaraciones de Solanas tuvieron mucho impacto, las de Raúl, digo. Las de Pino, no sé. Si se juntó a comer con los ex Aliancistas, seguramente le hicieron pagar la cena a Hugo Rivas, mi amigo.
Pero igual, Solanas ya se fue y eso sí tuvo mucho impacto.
Me quedé dormido, no pude llegar al bar donde me esperaba Mariano, disculpa, querido, y podría haber aprovechado para contarle al Pelado Tumini, que los otros días fui a una fiesta en Rosario, en una terraza, lleno de minas a cielo abierto, un escándalo, decí que no fue en Caracas que sino dejamos de ser chavistas, eh.

viernes, septiembre 03, 2010

De lo que a veces muere sin florecer





  Paso tantos días dando vueltas que es difícil, pero anoche, uno de los perros, me acompañó hasta el quiosco. Cuando volví quise invitarlo a entrar a casa, pero no daba. Vas a sufrir, perro, si te dejo entrar. Es Marlowe. De pelo negro, mirada triste, quedado y resignado a vivir en la calle, pero ojo, bravo cuando le atacan a los suyos. Salta como una fiera, muestra los dientes, y después, se tira, sentado cabizbajo, sobre una esquina donde hay un farol, como resignado, este mundo, sí, es una mierda, coincido con vos, Marlowe. Me gusta ese perro. Callejero. Me hace acordar, a veces, a Polémico, pero éste es más guapo, tiene más calle, está menos, digamos, esperanzado, pero es un soñador, en el fondo, me hace dar nostalgia por lo que no fui. Un loco lindo, lástima que envejecido prematuramente, con las ilusiones muertas, como sólo te mata, Marlowe, la pobreza y la traición. Me siento en la vereda, saco un plato de bifes, vienen y comen, a la madrugada. Las vecinas dicen que atraigo a los que rompen las bolsas de basura. Tienen razón, señoras. Más: váyanse a la concha de su refinadísima madre. Los perros callejeros, piensan las señoras que tras dormir la siesta sacan las reposeras a la vereda, no deberían ir a los campos de concentración municipales, esa aleccionadora pena de muerte al callejero. Sin embargo, las señoras, mientras hacen bizcochuelos, piensan que los cirujas en carros a caballo, son una peste que es mejor no mirar.  Cirujas es una palabra que usaba la vieja oligarquía, con reminiscencias anacoretas, con densidad, que trazan el mapa hecho mierda de nuestra vida social. Cirujas se parece a cirujano, fonética y no semióticamente, que nadie chille. Uno tan prestigioso y conserva, otro tan excluido moralmente. Tan invisible. Los dos, las dos palabras, expresan tanto y tanto a la sociedad: mi hijo el dotor y el hundimiento de todo, de esa totalidad atrapante que es el miedo a la nada social.
Los perros vienen, con olor a basura, la mirada desconfiada, son forros, los perros callejeros, son traicioneros, están hartos, como un preso reincidente, están hartos de tener esperanzas, tienen el corazón muerto, la mirada apagada, son animales. Fueron animalizados socialmente. Los perros, ante la ley, son todos iguales: pero no es lo mismo tener propietario (nuestro código civil no permite a los perros tener propiedad privada de manera directa) que ser un paria sin casa ni trabajo. Los buenos perros, los de raza, tienen buenas dentaduras, están bien alimentados, y esperan, sin frío ni calor, esperan ser vendidos como esclavos del norte africano, esos perros no son perseguidos por los milicos; en cambio, los que no tienen hogar ni trabajo, esos parias, son delincuentes por el sólo hecho de no tener propietario, hogar, trabajo. Je: seguro no tienen ni Patria ni Religión. Los buenos perros trabajan de levantar la patita, traer el diario, no cagar en el living, dar tema de conversación durante el té inglés de la tarde. Si hubiera sido perro me cogería, de bronca, a todas las perras de raza del barrio. Las dejaría embarazadas, premiadas con mi pija rabiosa, preniadas sin descendencia de raza, sin doble apellido, putitas de barrio norte, y desde la esquina, les ladraría a los dueños. Los perros no pueden reírse, así que les ladraría, y cuando salgan con sus carabinas, con sus látigos, correría fuerte hasta la plaza, donde está mal visto azotar perros, así sean, fijate, callejeros: sin dueño y sin casa y sin tareas. Ni Patria ni Religión, oh, blasfemo, oh, estás fuera del mercado de perros, callejero. No me agarrarían los municipales, rompería las bolsas de consorcio, mearía en las balaustradas, ladraría durante la siesta, si hubiera sido perro mordería a los chicos que van a la escuela católica; les pincharía las pelotas a los que juegan al tenis, ladraría a los que se besan en las plazas para alertar al tercero en discordia, dormiría al lado de los linyeras y los cirujas.
Cuando me siento triste salgo y me siento, a la madrugada, cuando nadie me ve, aunque llueva, con un plato de bifes, en la vereda, sobre los adoquines, que resisten al tiempo. Los perros vienen, a veces se pelean entre ellos, Marlowe se queda atrás, por eso me gusta, come si alcanza, solamente. Siempre saco el mejor bife para Marlowe.
Es lo que se llama una soledad tan concurrida, un baldío en pleno centro. Ayer, también tenía, el pan casero que me había quedado. Y comía eso, los perros los bifes, las moscas, los restos; yo, estos remordimientos. Y la mayoría de los vecinos dormían. 
Y la garúa se hizo tormenta. Me metí en casa. 
Marlowe, desde la esquina, me miraba. Quedaba bien esa tristeza de perro bajo el farol. 
Y me fui tarareando una canción que a veces toco en la guitarra. Sí, te mentí, cuando te dije que no sabía tocar. Pasa que te quería escuchar, en serio. Me gusta cuando cantás y me gusta cuando estás callada y cuando me estás reprochando y cuando te estás yendo y cuando desconfiás que yo sea tan vulgar y cuando pensás, y no me lo decís, en la oportunidad que perdí.
Me gusta lo del perro bajo el farol, me gusta lo del perro apartado y triste, como resignado; Marlowe: la va de perro abandonado, pero es un zorro. Tan parecido a este zorro que la va de perro viejo. Que uno en el fondo sospecha, que además de ser tierno es un solemne hijo de puta. Lo digo por Marlowe, Jimenita.

La Corte, la ley de medios y el Grupo Clarín





Por Raúl Degrossi



Esta vez el tema es demasiado importantecomo para dejárselo a Ventura en La Nación? 

¿La jugada apunta a apretar a los jueces de la Corte que están a favor de conceder el recurso extraordinario al Estado y revocar la cautelar, buscando un 7 a 0 a favor de Clarín?

¿Apunta a deslegitimar de antemano cualquier fallo adverso al Grupo, de allí la referencia a la "mayoría automática" de la Corte menemista?

¿Tira información precisa aportada desde dentro de la propia Corte para sondear el ambiente ante un eventual fallo pro continuidad del monopolio (o "abuso de posición dominante" para que Eliaschev no se enoje)?

Creo que es como en el billar, una jugada a varias bandas, involucrando un poco de cada cosa.

Habrá que aclarar que el tecnicismo de "falta de una sentencia definitiva" para rechazar la cautelar sería un absurdo porque la resolución del juzgado de primera instancia y de la Cámara de Apelaciones tienen, en la práctica, ese efecto, porque sin entrar al fondo de la cuestión (es decir si el artículo 161 de la LSCA y su plazo de un año para forzar la desinversión son constitucionales), mantener la cautelar haría que en la práctica no exista el plazo (o se estire hasta que la justicia resuelva el fondo del caso), y Clarín no deba desprenderse de las licencias.

Justamente la liviandad con que los jueces resuelven cautelares en algunos casos (algo que la propia Corte descalificó en el caso Thomas) hace que esa línea delgada entre una cosa (cautelar a la espera de la decisión de fondo) y la otra (sentencia definitiva sobre la constitucionalidad o no) sea delgadísima, muchas veces casi imperceptible, porque el que la promueve (en éste caso Clarín) es justamente eso lo que busca.

Supongamos que la Corte decide como dice la nota (yo no lo descartaría para nada, considerando el derrotero de las declaraciones públicas de Lorenzetti en los últimos tiempos), el resultado práctico sería que el máximo tribunal judicial de la Nación no se pronunciaría sobre la constitucionalidad o no del artículo más importante de la LSCA, en la causa que involucra al principal multimedios del país, por lejos.

Consecuencia de eso, la desmonopolización del mapa de medios no involucraría al principal monopolio (o "abusador de posición dominante") hasta que al juez de primera instancia se le cante fallar sobre la constitucionalidad de, al menos, tres aspectos del artículo 161:

a) Si el Estado puede dictar normas antimonopólicas y aplicarlas a situaciones preexistentes, obligando a desinvertir,

b) Si puede fijar, en esas normas, pautas sobre, por ejemplo, la cantidad máxima de licencias que un grupo o hólding pueden acumular, en todas sus variantes y cruces (radio AM y FM, televisión abierta y por cable, señales propias de contenidas o sistemas de difusión, etc),

c) Si es procedente o no el plazo de un año para que lo haga, contado del modo que lo define la LSCA (o sea luego de que "la autoridad de aplicación establezca los mecanismos de transición"  según dice textualemente la ley), es decir que todavía no empezó a correr aunque se haya dictado el decreto reglamentario que incluye (como debe ser por otra parte) al artículo 161.

Modestamente entiendo que la respuesta al interrogante a) es de perogrullo, y si así no fuera no podría haberse dictado la Ley 25156 (de Defensa de la Competencia) que deriva directamente del artículo 42 de la Constitución reformada en el 94'.

La respuesta a b) se deriva de lo anterior, y los stándars que fije la ley (o sea la cantidad y extensión de las licencias, los límites de acumulación) son materia de política legislativa vedada a los jueces y reservada al Congreso (es como si se discutiese si es constitucional que el delito de homicidio tenga una pena de 25 años).

Y respecto a c) entra también en mi opinión dentro de lo que son los estándares de política legislativa que fija el Congreso, y en todo caso el que lo cuestione (en éste caso Clarín) tendría que demostrar que ese plazo le genera un perjuicio porque, por ejemplo, debería desprenderse de las licencias excedentes a un precio vil por lo perentorio del plazo, algo harto discutible (porque puede por ejemplo haber puja entre eventuales compradoras por una misma licencia ubicada en un área de cobertura rentable económicamente) y sujeto a prueba de su parte, todo cual exige una amplitud de debate incompatible con la celeridad de un amparo que es la vía que hasta aquí a intentado el Grupo.

Y el otro absurdo (y termino) con esto es que, a diferencia de las sandeces que dijo Sabsay hace unos días en Clarín, de mantenerse la cautelar no es "erga omnes", o sea con efectos para todos, sino para quien la promueve, en este caso Magnetto.

Eso quiere decir que, aun siendo rechazado el planteo del gobierno por la Corte, el artículo 161 seguiría vigente y el gobierno podría aplicarlo obligando a desinvertir a los otros titulares de un número mayor de licencias al permitido.

¿Y hay otros? se preguntarán ustedes, y yo les diré (aparte de que están Vila-Manzano y algún otro por allí), ¿si sólo se aplicara a Clarín la cláusula de desinversión no sería una evidencia más del absurdo de mantener la cautelar, sobre qué licencias remanentes se haría entonces la desmonopolización del 33 % del espectro destinado a prestadores privados con fines de lucro?

¿No estaría la Corte entonces diciendo todo sobre la ley, sin decir nada (como lo sugiere veladamente la nota), y sin tacharla de inconstitucional, hiriéndola de muerte en su principio más importante?      

Cobos visita Santa Fe




 Julio Cobos, el engendro desintitucional, vino a Santa Fe para apoyar la candidatura del intendente de la capital, Mario Barletta (el que me podó el árbol) como gobernador.
Barletta llevó a cenar luego al viceopositor, que en esta ciudad sacó, con su candidato a concejal, un 4%. Entraron en el restorán y un fans de Cobos, se acercó al secretario para preguntarle si se podía sacar una foto. Lástima que no era el secretario, sino el intendente Barletta. Ahí, Cobos, habrá dimensionado el fiasco en el que se metió. Pero, también Barletta, porque luego, en una mesa de al lado, antes de que se sienten los radicales, una pareja se levantó y se fue del local, gritando que no querían estar al lado de "este traidor hijo de puta". Un custodio se les acercó a la pareja,  que siguió gritando: "traicionaste a los radicales, después a los peronistas, ya no te queda nadie a quien traicionar, caradura".
Los radicales amagaron con irse, pero los empleados del lugar les buscaron una mesa aparte del resto de la gente.
Mientras, Binner estaba firmando decretos importantísimos.