miércoles, julio 06, 2011
Drogas de diseño pasional
En el año 2002, una vez, en un bar con unos amigos cerca del Parque Urquiza -qué lugar decadente ese bar, creo que no sigue existiendo: ninguna ventana al Río Paraná, todo oscuro, lleno de artistas que si el destino fuera justo deberían no haber nacido. Probablemente, yo tampoco, en fin- pregunté si lo del tercer senador, plasmado por la reforma constitucional hija del Pacto de Olivos, no era una garcha. Que, digamos, forzaba la existencia del bipartidismo en el plano institucional cuando, evidentemente, en la calle, la gente de a pie, los quería cagar a patadas.
Lo inoportuno de la pregunta, los tragos, la madrugada de frío, cosas así, quedó en la nada. Además que a nadie le gustan los debates sobre el diseño institucional. Menos en esos días locos donde todos soñábamos con tomar el palacio de invierno (juro que, aún cuando decía, por esos días, muchas boludeces, era más bien escéptico con lo que transcurría. Pero eso es fácil: basta ser escéptico para que, pasados los años, uno tenga algo de razón). Y José Natanson, al año siguiente o años después, no sé, había escrito, en Página 12 algo así como que el Congreso argentino, con el entongue de Duhalde-el Frepaso y Alfonsín para el interinato autoritario y salvaje de Duhalde, había salvado la democracia. No sé. Pero, en todo caso, las elecciones de octubre del 2001 -donde De La Rúa ganó en su ciudad, la ciudad de Buenos Aires, la que gobernó, corazón- donde se había votado por primera vez la composición del senado nacional, con el tercer senador para la minoría, habían incidido de manera contundente. Esas fueron las elecciones en las que el Grupo Clarín y Techint, presionando por una devaluación, instaban al "que se vayan todos". Lo conocí hace poco a Natanson -antes habíamos sido invitados a 678, pero ahí no daba para hablar de eso- en una fiesta en Palermo.De escritores. Algo medio raro. Natanson le preguntó a Esteban Schmidt si "¿esto es la cultura?"; y estábamos en un balcón de una casa antigua y pasaba gente así toda cool, gente con vuelo, peinados locos, poemas chistosos y rupturistas y ganas de happening, en fin, la República de Palermo. No daba para cortar el ambiente y debatir sobre la compisición del congreso durante el interinato represivo de Duhalde.
Ahora, la tapa de la última edición de Le Monde -que dirige con mucha calidad Natanson, justamente- trata en profundidad lo que llama el regreso del bipartidismo. Recomendable lectura, por cierto. Me desvío del punto.
Hay una vieja discusión que atraviesa a todas las ciencias sociales -poco en el derecho, pero debería-sobre la incidencia de los formatos institucionales y legales en los comportamientos electorales o, más ampliamente, sociales. Yo tengo esa cosa precaria y dura de formación marxista, así que la resaca de los conceptos de superestructura burguesa y todo eso, están clavados. Estás clavada en mí, abrasador de mis sienes.
Te adoro cuando estás... y te amo mucho más cuando estás lejos de mí. Ay, el amor. Bueno, en los cuerpos legislativos, los progresistas, suelen tener la ideología profesional de los congresos (nacida de la impotencia) y creer que un papelito proponiendo la felicidad mundial -vetada por el malo del intendente, que usa bigotes- es algo con correlato mañana, tras ser promulgada, en los comportamientos cotidianos de la gente de a pie. Bue, sin irse a ese extremo y volviendo del extremo clavado en mí, abrasador de mis sienes del materialismo dialéctico explicado para principiantes: algo, en el medio, hay, corazón. Me parece. El drama no es cuando no hay crisis económica, quilombo político, puja fuerte de los distintos sectores y demás. Pero las cosas son cíclicas. Y, no sé.
Lo inoportuno de la pregunta, los tragos, la madrugada de frío, cosas así, quedó en la nada. Además que a nadie le gustan los debates sobre el diseño institucional. Menos en esos días locos donde todos soñábamos con tomar el palacio de invierno (juro que, aún cuando decía, por esos días, muchas boludeces, era más bien escéptico con lo que transcurría. Pero eso es fácil: basta ser escéptico para que, pasados los años, uno tenga algo de razón). Y José Natanson, al año siguiente o años después, no sé, había escrito, en Página 12 algo así como que el Congreso argentino, con el entongue de Duhalde-el Frepaso y Alfonsín para el interinato autoritario y salvaje de Duhalde, había salvado la democracia. No sé. Pero, en todo caso, las elecciones de octubre del 2001 -donde De La Rúa ganó en su ciudad, la ciudad de Buenos Aires, la que gobernó, corazón- donde se había votado por primera vez la composición del senado nacional, con el tercer senador para la minoría, habían incidido de manera contundente. Esas fueron las elecciones en las que el Grupo Clarín y Techint, presionando por una devaluación, instaban al "que se vayan todos". Lo conocí hace poco a Natanson -antes habíamos sido invitados a 678, pero ahí no daba para hablar de eso- en una fiesta en Palermo.De escritores. Algo medio raro. Natanson le preguntó a Esteban Schmidt si "¿esto es la cultura?"; y estábamos en un balcón de una casa antigua y pasaba gente así toda cool, gente con vuelo, peinados locos, poemas chistosos y rupturistas y ganas de happening, en fin, la República de Palermo. No daba para cortar el ambiente y debatir sobre la compisición del congreso durante el interinato represivo de Duhalde.
Ahora, la tapa de la última edición de Le Monde -que dirige con mucha calidad Natanson, justamente- trata en profundidad lo que llama el regreso del bipartidismo. Recomendable lectura, por cierto. Me desvío del punto.
Hay una vieja discusión que atraviesa a todas las ciencias sociales -poco en el derecho, pero debería-sobre la incidencia de los formatos institucionales y legales en los comportamientos electorales o, más ampliamente, sociales. Yo tengo esa cosa precaria y dura de formación marxista, así que la resaca de los conceptos de superestructura burguesa y todo eso, están clavados. Estás clavada en mí, abrasador de mis sienes.
Te adoro cuando estás... y te amo mucho más cuando estás lejos de mí. Ay, el amor. Bueno, en los cuerpos legislativos, los progresistas, suelen tener la ideología profesional de los congresos (nacida de la impotencia) y creer que un papelito proponiendo la felicidad mundial -vetada por el malo del intendente, que usa bigotes- es algo con correlato mañana, tras ser promulgada, en los comportamientos cotidianos de la gente de a pie. Bue, sin irse a ese extremo y volviendo del extremo clavado en mí, abrasador de mis sienes del materialismo dialéctico explicado para principiantes: algo, en el medio, hay, corazón. Me parece. El drama no es cuando no hay crisis económica, quilombo político, puja fuerte de los distintos sectores y demás. Pero las cosas son cíclicas. Y, no sé.
Drogas de diseño
No es joda, pero no se debate. ¿Sirvió la autonomía de la capital federal? ¿Para qué? ¿Sirvió la eliminación del Colegio Electoral? ¿Para qué?
Generalmente, cuando se analizan los cambios económicos tras el huracán de los 90, estas dos claves del diseño institucional se pasan por alto, como sino hubieran (y tuvieran) incidencia en el desarrollo desigual. En todo caso, tras estas reformas, el país es estructuralmente más injusto. Y está claro que desmontar las economías regionales -algo, con tibieza y poca muñeca fina, se recuperó con el kirchnerismo- no fue solamente un objetivo económico realizado, meramente, con instrumentos económicos. Sino también políticos plasmados institucionalmente.
Por eso, sorprende la ausencia de ese debate, de ese repaso, de esa evaluación.
Las cosas no son blancas o negras, hay matices, por supuesto. Pero en este caso, directamente, en los ámbitos, digamos, especializados, se pasa por alto los beneficios y problemas de estas reformas institucionales que, sin embargo, son en clave democrática estratégicas para discernir el devenir del país.
Dicho todo así, pomposamente. Que recién me levanto de la siesta.
Culpa de los albañiles de al lado. Me tienen podrido, en todos lados se construye. O se reparan calles. Y hay ruido. Contaminación sonora, corazón, producto del crecimiento económico. Que vuelvan los radicales. Así los colectivos no están tan llenos. Y se puede dormir, sin tanto quilombo de albañiles, tranquilo, la siesta. Un alma sofisticada necesita dormir la siesta. Y que vuelvan los radicales, así no están tan llenos los restaurantes. En serio
Generalmente, cuando se analizan los cambios económicos tras el huracán de los 90, estas dos claves del diseño institucional se pasan por alto, como sino hubieran (y tuvieran) incidencia en el desarrollo desigual. En todo caso, tras estas reformas, el país es estructuralmente más injusto. Y está claro que desmontar las economías regionales -algo, con tibieza y poca muñeca fina, se recuperó con el kirchnerismo- no fue solamente un objetivo económico realizado, meramente, con instrumentos económicos. Sino también políticos plasmados institucionalmente.
Por eso, sorprende la ausencia de ese debate, de ese repaso, de esa evaluación.
Las cosas no son blancas o negras, hay matices, por supuesto. Pero en este caso, directamente, en los ámbitos, digamos, especializados, se pasa por alto los beneficios y problemas de estas reformas institucionales que, sin embargo, son en clave democrática estratégicas para discernir el devenir del país.
Dicho todo así, pomposamente. Que recién me levanto de la siesta.
Culpa de los albañiles de al lado. Me tienen podrido, en todos lados se construye. O se reparan calles. Y hay ruido. Contaminación sonora, corazón, producto del crecimiento económico. Que vuelvan los radicales. Así los colectivos no están tan llenos. Y se puede dormir, sin tanto quilombo de albañiles, tranquilo, la siesta. Un alma sofisticada necesita dormir la siesta. Y que vuelvan los radicales, así no están tan llenos los restaurantes. En serio
martes, julio 05, 2011
Pasa que entran por una puerta y salen por la otra, los empresarios subsidiados que hacen de la inseguridad jurídica y la inseguridad física -que en el campo no es "una sensación" ni una excepción, como pregona la derecha- una amenaza y una variable de mayor ganancia. Así estamos. Libres, los delincuentes, y nosotros, los ciudadanos que sí pagamos nuestros impuestos. Y nadie hace nada, corazón.
En la despoblada localidad de Alcaraz, del norte entrerriano, la secretaría de trabajo del gobierno provincial, en operativos de rutina, volvió a encontrar trabajadores esclavizados por empresarios rurales primitivos. Se trata de dos campos, uno perteneciente a un dirigente de la Federación Agraria, y el otro perteneciente a un dirigente del partido justicialista. Reyes Lodi, empresario primitivo y dirigente de la Federación Agraria, junto a su hijo Gerardo, salieron con escopetas a patotear a los trabajadores estatales que vigilan el eterno incumplimiento de los empresarios rurales a las leyes más básicas. Era esperable.
La Federación Agraria, a través de sus lobystas que ejercen de diputados, y en conjunto con el Grupo A, se oponen a la creación de un nuevo régimen laboral que humanice a sus esclavos. Ya se habían opuesto, hace apenas dos años, a...una jornada laboral de 8 horas! Por que Federación Agraria representa al sector progresista de la oligarquía, claro.
Los dirigentes de la Federación Agraria amenazaron además a los policías de la pequeña comisaría de Alcaraz. Se encuentran libres los empresarios primitivos, como corresponde a tribunales oscuros a la hora de aplicar ese chiste de la igualdad ante la ley.
También en el campo del precandidato a presidente de la comuna de Villa Alcaraz, por el partido justicialista, Hugo Fríes, se encontraron menores esclavizados.
Obviamente, están todos libres y pronto, dejarán en la banquina a los esclavizados y los empresarios primitivos continuarán con su joda de levantarla con pala sin necesidad, ya no sólo de pagar impuestos, ni salarios, ni cumplir con la ley, sino cobrando los generosos subsidios del Ministro de la "Producción", Roberto Schunk.
Yo también los quiero a todos.
Presos.
Leuco, sos tan pavote que sos funcional al kirchnerismo, seguí así, no te mueras nunca, corazón!
En una nota arreglada -por convicción, no por plata, corazón- el timorato de Leuco trata de que Binner desmienta lo que no desmiente: el millonario negocio por adjudicación directa que le otorgó Binner a Héctor Magnetto.
¿Dónde las quejitas republicanas, la transparencia, y todo eso? Un contrato, simple, directo, ilegal, arreglado, para Clarín y Techint, la cúpula de la Asociación Empresaria Argentina.
El resto de las mentiras de Binner -el acceso a la información pública, la saraza y demás, todo verso, todo- se desmiente acá, acá, acá, acá, y está lo que publiqué en Miradas al Surhace más de un año y en 678 hace más de un año.
Binner, sos un mentiroso.
Pero como diría Leuco, después de que Binner le diera la razón a lo dicho en el programa que nadie ve 678 (excepto Lanata, pero una vez y un ratito) "está todo aclarado no hay ninguna duda" Jajaja, qué chanta.
Todo por convicciones, no por plata. Noooooooooooooooooooooooooooo! Por convicciones y por amor, claro.
Mentirosos, son de cuarta.
Instrucciones para leer encuestas con amor
La cosa funciona así. Poliarquía, la consultora ocañista -vende humo, en exclusiva para La Nación (o sea, atendida por sus propios dueños- hace una semana decía que la diferencia entre Mauricio, que es Clarín, y Filmus era de 17 puntos. Esta semana, que es de 12%
O sea que el efecto Schoklender y la novela -Cris Morena, borracha, producciones- entre Morgado y Rachid- operan contra Mauricio, que es Clarín, y a favor de Filmus. ¿O no?
No, la verdad es que no.
Desde la perspectiva del clientelismo numeral, la cosaes bastante sencilla: se garpan encuestas para operar en los diarios (este negociado, que Carlos Pagni conoce, jeje; La Nación lo vende en paquete: ojo, que las empresas "progresistas" también y cómo, corazón) y la última encuesta es más o menos real. Entonces, cuando las operaciones de prensa están olvidadas, se dice: Poliarquía, que predijobla, bla, bla.
Poliarquía, a su vez, está copando la metodología de turismo numeral que tenía patentada Zuleta Puceiro: ir a una provincia a vender fruta, decir cualquier cosa, y después rajarse. No volver por 8 años, más o menos. Total hay 24 provincias para vender humo. Eso sí, la última encuestas, tiene que ser sincera. Para lo cual, se van acomodando los análisis previos.
Ahora resulta que el efecto Schoklender, hace subir la intención de voto a Filmus, corazón!
O sea que el efecto Schoklender y la novela -Cris Morena, borracha, producciones- entre Morgado y Rachid- operan contra Mauricio, que es Clarín, y a favor de Filmus. ¿O no?
No, la verdad es que no.
Desde la perspectiva del clientelismo numeral, la cosaes bastante sencilla: se garpan encuestas para operar en los diarios (este negociado, que Carlos Pagni conoce, jeje; La Nación lo vende en paquete: ojo, que las empresas "progresistas" también y cómo, corazón) y la última encuesta es más o menos real. Entonces, cuando las operaciones de prensa están olvidadas, se dice: Poliarquía, que predijobla, bla, bla.
Poliarquía, a su vez, está copando la metodología de turismo numeral que tenía patentada Zuleta Puceiro: ir a una provincia a vender fruta, decir cualquier cosa, y después rajarse. No volver por 8 años, más o menos. Total hay 24 provincias para vender humo. Eso sí, la última encuestas, tiene que ser sincera. Para lo cual, se van acomodando los análisis previos.
Ahora resulta que el efecto Schoklender, hace subir la intención de voto a Filmus, corazón!
Es increíble, pero hay gente capaz de vender más humo que Graciela Ocaña de Barrionuevo, sí, en serio, corazón.
Duro, escribe Mendieta:
Ojo, tiene moralejas, están acá.
Ponele que estás en campaña por un cargo electivo. Entonces, como no estás ajeno a las nuevas tendencias en materia de proselitismo, decidís que vas a tener "herramientas 2.0". Ahí te aparecen un montón de expertos en sarasing, popularmente conocidos como "vende humo" o, en su correcta definición técnica "Sending Fruits" que te dicen, de corrido, sin respirar: Tuiter, integración, Obama, viralización, Feis, perfil, páginas de impresión, Sandanga.
Muy bien. Te los tenés que fumar. Cada vez que se abre un nuevo segmento comunicacional pasa eso. Yo me imagino que, cuando Magallanes dio la vuelta por abajo de todo, había un montón de chaboncitos en los puertos de Europa diciendo: "vos vas, bordeando, pasás las islas, seguís, más seguís, te chocás con unas ballenas y cuando ves unos volcanes de fuego a tu derecha doblás. Y listo. Ganás la elección".
Bueno. Mentira. Porque te puede pasar esto: que alguien maneje tu tuiter y, en una vuelta de rosca hermosa, blanquee que maneja esa cuenta con el famoso (A) y empiece a largar tuits como si el programa que se grabó a la tarde, estuviera saliendo en vivo. #Fail. Todos sabemos que estaba grabado. Y que eso es una sobreactuación de "transparencia" tuiteril cuando estás mintiendo en la base.
O te puede pasar que el que maneja tu cuenta de tuiter lance un desafío para cruzarse en un programa de radio con tu contrincante, que el conductor de ese programa levante el guante y que tu contrincante acepte. Y que te llamen a vos y tu gente de prensa no supiera del tuiter que mandó tu "community manager" y responda: está en una reunión. Y entonces un amigo tenga que avisarles del papelón.
Ojo, tiene moralejas, están acá.
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