miércoles, enero 11, 2012

Estoy rodeado de escabeches al vinagre, todo alredodoooooor!


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Del blog de Sergio Delfino


He puesto un detector de edades en el blog y el resultado ha sido estremecedor: La mayoría de los visitantes han sido educados musicalmente en los noventas, que son justamentes aquellos que reinvindican las épocas de mediados de los ochenta -que no vivieron- pero, como todos, siempre extrañamos.

Para ellos, estos recitales de SUMO, una banda que a mi no me movió nunca el amperímetro, ni mucho menos lo que se conoce como "la mística" de Luca Prodan al que considero lisa y llanamente en Tano salame, mientras estos chicos lo consideran un gran poeta que "murió en la suya" sin saber explicar en qué consiste eso.


Un lamentable antecedente de lo que vino después y que se conoce como "rock barrial" -como si el otro rock hubiese sido hecho andá a saber dónde- pero que se refiere a que es un rock de baja calidad musical, y cuyas composición más compleja tiene 4 acordes, casi siempre todos mayores.

PS: Al primero que me pregunte ¿y cómo hago para bajarlo?, le contestaré con un clic en cada link y nada más que eso. Al segundo ya no le doy bola.



Acá el original

Vocación por la Arrogancia (3)



Los dos intelectuales -casados, pero ya no en pareja- Laclau y Eldiego, siempre cuestionaron los medios de producción que hacían posible su enriquecimiento. Bajo una lógica, entre equivocada y simple, de que los productores del dinero y la magia maradoniana debían obtener la mayor tajada. Laclau no la juntaba pero la cuidaba, y según dicen las malas lenguas, la reproducía, y Eldiego jetoneaba y, por suerte, pateaba la más maravillosa música, el fútbol. Era, Eldiego, marido en ese entonces de Laclau, de los que metían la pata en todo el asunto. Los que corrían en la cancha. Los que brotaban de lo imposible, como Eldiego. Yuyo bravo de las malezas pampeanas. Demagogia con los pies.
En términos marxistas, hecha así la formulación, "el hacedor del producto debe llevarse la mayor tajada de la mercancía" estoy, claro, de acuerdo. Claro. Pero. El fútbol -esa vulgaridad que fanatiza a intelectuales culposos- no es 22 millonarios pateando una pelota sino, como quedó claro en ocasión del Fútbol para Todos y los berretines del Grupo Clarín, es básicamente un programa de televisión. 
¿Quién "hace" los programas de televisión? ¿El protagonista o la maquinaria que lo posibilita?
La discusión, en el campo comunicacional, es vieja. Una expresión, popularizada, dice que el medio es el mensaje. Otra, ya caía en desuso, antagónica a la anterior (que también está un cacho añeja), habla de emisores y receptores. En el campo aristotéticamente intermedio, está la tensión dialéctica. Yo, si me dieran a esconger, me paro ahí. Donde está el quilombo. Como siempre. 
Ninguno de los dos, ni Laclau ni Eldiego, produjo ningún bien tangible. No es una crítica, ojo al piojo, López, sino, digamos, una observación. Sobre la modalidad de hacerse millonario en los tiempos que nos corren. Con la escoba. Y la modernidad.
No habré de ser yo, justamente, o injustamente, quien cuestione que un hombre no haga mercancías tangibles. Yo, que me como las uñas. Culpa de estos brotados nervios existenciales. 
La producción intelectual tiene hoy nuevas mediaciones, del campo de las tecnologías comunicacionales. La crítica a esas condiciones de producción, está, brillando por su ausencia. La ausencia que brilla. Qué linda expresión, señora. Igual que "valga la redundancia". Frases huecas. Como el hueco de la ausencia. Que se hace presencia, justamente, por el quiebre. 
Viene, a continuación, una serie de epístolas -aburridas, para quienes no tienen ese interés, tan específico y añejo- sobre la novela burguesa. Salteemos, señora, ese paso (en la pestaña respectiva, podrá leerse, si es de su gusto, ese asunto sobre la novela burguesa, sus inicios, devenir y decadencia). Basta observar que esos artefactos -la novela- no han muerto. A diferencia, por ejemplo, de dios. Ni, creo, morirán. Aunque, eventualmente, cambien de soporte. Una cosita sobre dios y su ya desmentida muerte: ¿cómo puede ser que dios muera en cada campo de batalla y resucite para seguir haciendo guerras?
Volvamos. Siempre habrá historias por contar, para contar, avidez de leerlas, de adquirirlas, ilusión de vivirlas. Usos y abusos de la lectura. Esa fascinación. Tan moderna. Y encantadora. 
Pero puede que, es mi apuesta, se vaya hacia una doble convergencia: de soportes y de géneros. Algo de eso ya hay, de manera acentuada (después de todo, siempre estuvo presente, todo siempre: ¿o acaso sin la invención de la imprenta hubiera sido posible la novela?). La doble convergencia refiere, por un lado, a los soportes, a su, digamos precariamente, fusión: tanto de soportes duros, del papel a la pantalla, como de soportes visuales: texto, imágenes, sonidos, etc. Y por otro lado, otra convergencia, convergente con la anterior. De géneros. Del periodismo, de la poesía, de la musicalidad, de la ciencia, hacia la novela. 
No es, en el sentido económico del término, la decadencia de la novela burguesa. Sino, su crecimiento, a través de la destrucción de sus antiguos medios de producción, señora, ¿le suena?.
La crítica a estos medios de producción intelectual ocurre. Pero por fuera de los circuitos del saber. Lo que deriva, según nuestra siempre humilde apreciación, en la crisis del saber institucional. Esta crisis es provocada por la destrucción creativa, por parte de la burguesía, de los anteriores medios de producción.
Sus efectos, las consecuencias de este problema, no sé en qué derivarán. Nadie tiene la bola de cristal. Pero   es una pena que hoy, ahora, se pueda constatar que la producción de esos saberes críticos sobre las condiciones de producción cultural estén siendo absorbidas, mayormente, por el propio mercado. Por los grandes jugadores en su estrategia de posicionamiento. Por caso, gracias a Google, usted tiene la amabilidad de leer estas consideraciones. Pretenciosas. Sí. Pero así están las cosas. Hasta el próximo capítulo.


Mercosur, Soja y después

Lucas Llach, en La Ciencia Maldita, blogs en La Nación:

martes, enero 10, 2012


A propósito de la ley antiterrorista

 Por Jorge Rivas *
En las últimas sesiones extraordinarias del Congreso Nacional, realizadas durante el pasado diciembre, el Poder Ejecutivo envió una serie de iniciativas legislativas, entre ellas una para modificar el Código Penal sobre prevención, investigación y sanción de actividades delictivas con finalidad terrorista. Para dar los principales motivos por los que el Gobierno impulsaba esta iniciativa, se hizo presente en una reunión conjunta de las comisiones de Derechos Humanos, Legislación Penal y Justicia, el ministro de Justicia y Derechos Humanos.
Los principales fundamentos que ofreció el ministro giraron en torno de la idea de que estábamos en presencia de un delito complejo y de que era necesario, para ser más eficientes a la hora de enfrentarlo, adecuar nuestra normativa interna a los más altos estándares internacionales, particularmente los de la región. Es bueno aclarar que el principal objeto de esta ley radica en el financiamiento del terrorismo internacional. Se trata de una ley eminentemente económica, que bien podríamos poner en sintonía con la 26.683, que sanciona el lavado de activos.
Como miembro de las comisiones de Legislación Penal y de Derechos Humanos, firmé el dictamen de mayoría en disidencia parcial y voté en el recinto la ley en general. Me parece bueno aclarar que mi disidencia parcial pasaba por cuestiones técnicas. Por ejemplo, no me parece feliz la idea de agregar una nueva agravante en la parte general del código y también me parece que el tipo penal podría ser más preciso, o menos abierto.
De todos modos, las razones políticas, antes mencionadas, que dio el Gobierno para impulsar esta ley me parecieron atendibles. Además, para cerrar la posibilidad de que por medio de una interpretación antojadiza algún juez pretendiera torcer el verdadero objeto o espíritu de la ley, el propio Ejecutivo accedió a agregar a la primera versión del proyecto, expresamente, el siguiente concepto: “Las agravantes previstas en este artículo no se aplicarán cuando el o los hechos de que se trate tuvieren lugar en ocasión del ejercicio de derechos humanos y/o sociales o de cualquier otro derecho constitucional”. Hasta aquí la historia objetiva del trámite parlamentario, que en la Cámara de Diputados terminó dándole la media sanción al proyecto que una semana después el Senado convertiría en ley.
Muchas fueron las voces que se hicieron oír en contra de esta iniciativa. Y si algunas de ellas expresaron opiniones muy respetables, y sus críticas resultaron muy serias y atendibles, la mayoría fue formulada por impresentables opositores, que empecinadamente cirujean por el escenario político tratando de encontrar una hendija para tratar de erosionar al Gobierno con mentiras. En ese marco he leído opiniones que, además de ofender a la inteligencia, demuestran simplemente la falta de lectura del texto de la ley.
Los disparates van desde que con está ley se pretende criminalizar y reprimir la protesta social, pasando por disciplinar a la prensa, hasta llegar a decir que es una herramienta legal para perseguir a los que tengan un pensamiento distinto del oficial. Las últimas elecciones demostraron, entre otras cosas, la suerte que corren en democracia las críticas desmesuradas, las imputaciones falsas y los brulotes mediáticos, pero evidentemente algunos no entendieron nada, e insisten, convencidos de que por ese camino les va a creer alguien. Por mi parte estoy seguro de que la ley es mejorable, como también lo estoy de que el de la infamia no es el mejor camino para corregirla.
* Diputado socialista del bloque del FpV.
Vincent Vega en el blog El Arte en cuestión




domingo 8 de enero de 2012


Leímos "El Mal", de Bonasso


Bonasso tiene oficio. Escribe muy bien, aún cuando se repite (hay una página entera textual que aparece en "El presidente que no fue" y en "Memorias de un clandestino"). Eso nos animó a terminar de leer "El Mal", su último libro, que con profusión fue propagandizado en los últimos meses.

Bonasso hace una buena recopilación sobre la Barrick Gold, la empresa que extrae oro en Veladero y en Pascua-Lama. Pero cuando hace la bajada a nuestro país y la relación de esta empresa con el kirchnerismo, derrapa feo.

Existe una cantidad de mitos importantes sobre la megaminería que no han sido debidamente aclarados, además de puntos no demasiado puros. Pero en definitiva, la discusión que debiéramos estar teniendo es cómo nuestro país se relaciona con estas megaempresas, y básicamente cómo se les hace dejar la mayor tajada posible. Como hemos insistido frecuentemente en este blog, es imprescindible que los organismos científicos debatan y se pronuncien públicamente sobre el tema. Hasta ahora sólo vimos algo en el programa de debates de Adrián Paenza. Pero nada más.

Bonasso cae en el esquema de pensamiento oscurantista tan caro a Greenpeace y organizaciones ambientalistas del tipo. En este esquema se pretende que no hay que innovar porque nadie sabe lo que puede suceder. Argentina tiene legislación y controles que permiten tener seguridad de cómo se hace la explotación. En todo caso, es necesario reevaluar por qué no se hace el beneficio final del mineral en nuestro país, y de por qué se mantiene el esquema pseudo federalista, donde se deja a los estados provinciales, más débiles que la Nación, discutiendo con estos gigantes de la minería.

Bonasso cuenta cómo conoció a Néstor y Cristina, y por qué se fue alejando. Hay una frase muy buena que le tira Néstor, que fue algo así como "- Cuando ustedes mandaban hacer algo, nosotros obedecíamos". Evidentemente este comentario a Bonasso le jodió, porque era cierto. Ese "Ustedes" era la jefatura monto, y ese "nosotros" eran los "perejiles" o militantes de base. Bonasso se hace el burro, pero él era dirigente, o casi.

En uno de los últimos capítulos Bonasso "muestra", en el esquema de pensamiento Greenpeace, que el seguimiento que el IANIGLA (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales), que depende del CONICET, debe hacer del manejo de glaciares en la zona cordillerana, se veía afectado por una entidad maléfica al servicio de la Barrick, llamada INNOVA-T. Como todo proyecto en Ciencia y Técnica, es obligatorio para el Instituto usar de los servicios de una unidad de vinculación tecnológica, como lo es INNOVA-T. La función de estas unidades es simplemente validar el uso de fondos que se hacen en el marco de los proyectos científicos. O sea, ver si la factura está bien confeccionada, y que el investigador o instituto gaste en los ítems permitidos por la legislación. De ninguna forma estas unidades pueden influir en algo la marcha de las investigaciones o conclusiones de las mismas. Sólo tocan la parte de validación de uso de fondos. Evidentemente, a don Bonasso no lo asesoraron correctamente sobre el tema. Si fuera sólo periodista, eso está mal. Pero siendo diputado es grave.

Creemos que es necesario que los grupos ambientalistas existan y mantengan la presión para hacer que empresas y gobiernos se pongan las pilas en los cuidados al medioambiente. Pero que la explotación minera es necesaria para el desarrollo económico del país.

Y seguimos insistiendo: ¿por què el Estado no retoma esta actividad estratégica que es la minería metalífera para asegurar el beneficio para todos los argentinos?

lunes, enero 09, 2012

Firme junto al pueblo


POLITICA |

 Un parate

08.01.2012   

La licencia de Cristina

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La jefa de Estado tendrá tiempo para una pausa (EFE).
La jefa de Estado tendrá tiempo para una pausa (EFE).
Edición impresa. El beneplácito de la Presidenta de la Nación se da en las mejores condiciones posibles del recorrido del kirchnerismo. Basta una mirada rápida de 2003 a la fecha, donde los estragos de la crisis nacional no dejaban resquicio para una pausa, indicaDiario Crónica.
Por Lucas Carrasco
Ya en plena campaña electoral, donde el kirchnerismo, ahora con Cristina Fernández de Kirchner, ganaría su primer elección presidencial en 2007, la resolución de los efectos más perniciosos de esa crisis se topaba con el comienzo de otra: la crisis financiera internacional. Que además coincide, a los pocos meses, con la lucha de los empresarios rurales contra la movilidad de las retenciones a la exportación de soja.

Esa misma crisis internacional se fue profundizando, arrastrando gobiernos de los países industrializados y provocando recesión, desempleo y quiebras. Pero la Argentina viene de un proceso electoral contundente que blanqueó las relaciones de fuerza que, a juzgar por el relato hegemónico del Grupo Clarín, eran muy otras, y se vienen retoques -de “sintonía fina”, los apodó Cristina- que prevengan eventuales costos por la crisis internacional.

La economía luce sólida, los indicadores sociales mejoran, los salarios en blanco crecen por encima de la inflación (que, hay que decirlo, también se siente fuerte) y existe la mayor cobertura de décadas para la población vulnerable. Esta situación objetiva es imprescindible para acercar la lupa a otro fenómeno político, construido con paciencia por la Presidenta, pero poco evaluado en los comentaristas y que, ahora, cobra especial relevancia. De los prontos 9 años (inéditos) de kirchnerismo, en este momento el gobierno cuenta con una organización política más cohesionada y organizada que antaño.

Hace tan solo algunos meses, el “cordobesismo” que había fundado De la Sota, los pataleos del senador Carlos Verna y los amigos de Moyano que quedaron fuera de las listas significaban, para el relato hegemónico del Grupo Clarín, el comienzo del fin del kirchnerismo. Un 54% de respaldo a Cristina dejó en el olvido esas teorías, o deseos.

La puesta en marcha del gabinete, el ascenso de cuadros jóvenes nucleados en La Cámpora, las mayorías legislativas, la bancarrota de la oposición, la ruptura del bloque corporativo (tanto las peleas de Vila Manzano con Clarín como el alineamiento de la UIA y en especial de Techint) muestran un cuadro de centralidad y liderazgo de Cristina más organizado y profundo que antaño. Por eso, también, la conmoción y sorpresa inicial ante el anuncio de la operación a la que la Presidenta debería someterse y los días de recuperación obligada. Pero es también el momento en que la propia Cristina eligió, sin condicionamientos o necesidades políticas de ampliarse, su vicepresidente, que quedará a cargo durante su ausencia.

En 2003, Néstor Kirchner era presionado por el entorno de Duhalde para ponerle un vicepresidente. No hizo caso a esas presiones, pero estuvo atento a que debía conquistar la estratégica provincia de Buenos Aires y la Capital Federal, que en conjunto aglutinan a la mitad del padrón electoral. El poco conocido gobernador de Santa Cruz, seguramente atento a que su rival estratégico era Carlos Menem, designó como candidato a vicepresidente al actual gobernadorDaniel Scioli.

Cuatro años después, Cristina plasmó la alianza con varios gobernadores radicales llevando al único que no tenía reelección, impedido por la constitución de Mendoza. El estrellato y ocaso del otro ídolo de la derecha es conocido.

La situación, como se reseñó, fue diametralmente distinta en 2011. Junto al actual vicepresidenteAmado Boudou, Cristina viene trabajando codo a codo en los últimos años, y -no es un dato menor para quienes fantasean con que la Presidenta traicione su programa electoral-, en el mismo momento del anuncio de que lo acompañaría en la fórmula, destacó la importancia que éste tuvo en la recuperación de los fondos de la Anses, clave para sortear la crisis internacional, afianzar la política industrial y, por si fuera poco, universalizar jubilaciones y asignaciones familiares.

Este recorrido ayuda a entender también la preocupación que genera la salud de la Presidenta, que equilibró la responsabilidad con la entrega, sometiéndose de inmediato a la operación y acotando los días necesarios de recuperación. Pero por primera vez en décadas, el cuadro general es positivo, sin por esto negar las insuficiencias, lo que resta.

Las petroleras, las mineras, todos moriremos, todos, todos, todos, todos.

Del (muy recomendable) blog Nestornauta, de Raúl Degrossi y otros amigos:


REFUTANDO LEYENDAS V


Quinta entrega de una sección ya clásica de este blog, destinada a desenmascarar algunas truchadas opositoras a la hora de los bifes, o sea cuando hay que votar en el Congreso.

En este caso le toca al proyecto de ley remitido por Cristina por el cual se prorrogaban por cinco años las facultades del Poder Ejecutivo para fijar retenciones móviles a las exportaciones de hidrocarburos (petróleo básicamente); que se vencían en diciembre.

Si el proyecto no prosperaba no se caían las resoluciones ya adoptadas en la materia (aunque la ley las ratificó porque algunas eran cuestionadas por las petroleras), y toda nueva legislación sobre el particular, debía necesariamente pasar por el Congreso.

Por este sistema (similar al intentado fallidamente con la resolución 125 para cereales y oleaginosas) el Estado nacional capta parte de la renta petrolera, porque se queda con el producido de toda exportación de petróleo desde la Argentina que hagan las empresas, más allá de un precio de corte establecido en 42 dólares por barril: o sea, lo que obtengan las exportadoras por encima de ese precio, se lo queda el fisco nacional.

Junto al Impuesto a las Ganancias que pagan las petroleras, una de las pocas formas de captar la renta petrolera con que se quedó el Estado nacional después de la privatización de YPF, y de la reforma constitucional de 1994, que estableció en el artículo 124 de la CN que los recursos naturales son propiedad de las provincias; lo que incluye obviamente al petróleo.

Como pueden ver en la imagen del acta de la sesión de Diputados en que se trató el proyecto, votaron en contra todos los diputados de la UCR (que después reivindican a Yrigoyen y Mosconi, y sacan a sus ex Secretarios de Energía a hablar boludeces sobre el colapso energético) y -oh sorpresa- Alcira Argumedo y Jorge Cardelli, de Proyecto Sur.

Pino Solanas (el hombre al que más temen las multinacionales...cuando amenaza con volver a filmar) ni siquiera estuvo presente en la votación.

Es decir que los tipos que viven planteando que hay que nacionalizar el petróleo (omitiendo ex profeso que para eso sería necesaria por lo menos una reforma de la Constitución Nacional) y establecer el monopolio fiscal de su explotación (y califican como "ssscándalo" cualquier concesión a favor de empresas privadas) no se dignaron siquiera a votar a favor esta mínima herramienta legal para que el Estado se apropie de al menos una parte de la renta petrolera.

Y también votaron en contra (dentro del bloque de la UCR) los agrodiputados de la Federación Agraria (Forte y Orsolini), cuyo presidente Eduardo Buzzi no se cansa de decir que el gobierno fija retenciones a la soja y otros productos agropecuarios, pero les otorga todo tipo de beneficios a las petroleras y las mineras.

Un caso más de "haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago". 

La pizza congelada


Cristina volvió a marcarle la cancha a Macri, y sucedió, de pronto, algo inesperado: Macri reaccionó como presidenciable.
La distribución progresiva del ingreso que significó la transferencia del subte para que los pueblos originarios dejen de financiar poetas part time del barrio de Palermo, señora, de eso se trata. Implica, claro que sí, que el subte cueste, ahora, 2,50; un horror: 6 a 1 con Bolivia!
 Que la derecha se queje de este aumento (debería salir 55 pesos: 5 para pagar los costos, 50 para devolver a Formosa) que anualmente implica la misma plata que una pizza congelada es previsible, aburrido, torpe. Nosotros, la izquierda, los de espíritu federal, valoramos la medida y estamos gratamente sorprendidos (y lo valoramos) de la actitud de Macri. Ya valorábamos muchas cosas de Macri y no nos sumábamos al griterío histérico de consignas fáciles contra Macri. Nosotros, los que hacemos este blog (yo y mi vanidad) somos respetuosos, a veces, de los que ganan y tratamos de entender porqué ganaron. A veces.
Los que quieran ver fantasmas pueden ver en el partido de fútbol de Macri y Scioli (nuestro Camporita) la alternativa de "la derecha" pero cualquier análisis más serio vería el riesgo de cooptación en Macri y no en Scioli (que no va a suceder, pero la desmesura es tal, que sólo así se entienden algunos conceptos. Del mismo modo que la comparación entre Scioli y Cámpora: épocas distintas, momentos distintos, pero así como Scioli no fue solamente este Scioli y este Scioli, el presidente del peronismo, no tiene un gobierno que yo reivindique, Cámpora no fue siempre el Cámpora de mi agrupación ni tampoco, en sus 49 días, es una "gestión" lo que se reivindica. En fin, TODO HAY QUE EXPLICAR, mamarrachos. No puedo aguantar el calor. Estoy irascible. Bah, como siempre, pero un poco peor. Estoy en Bs As. Me encanta Bs As en enero, la mayoría de los histéricos se llevaron su indignación a la costa atlántica para recargar las baterías y volver indignados durante todo el año. Y entonces tomo mate en el balcón, espero que salga mi vecina -sólo para mirarla caminar, medio dormida, los 30 metros donde la engulle la esquina y el olvido- y ya estrené, o sea, terminé de curar, mi mate tallado, especialmente, a pedido mío, en Gualeguaychú, dice: "Recuerdos de Corea del Norte". Por supuesto, lo curé como debe curarse: yerba USADA, pelotudos, cinco gotas de whisky y cambiarlo cada tres días. ¿En qué estaba? Ah sí, lo de mi vecina. Qué buena que está la hija de puta.Cada vez que sale, y encima con este calor, yo digo "se atormenta una vecina" y me río, jajajaj, soy un vivo bárbaro. La parte de Cámpora, preso durante la caída del peronismo, en plena libertadora, escapando de la cárcel del sur, junto a dirigentes de toooooooooodas las tendencias del peronismo, es una gran metáfora del peronismo. Empecé a escribir una cosa con eso, la cambié, después, para adaptarla a una obra de teatro. Porque la fuga tenía muchos escenarios, acción, requeriría, como valor metafórico, más desarrollo, y pinceladas más literarias de la crudeza del paisaje y la soledad, como elemento centralizador de un momento político. Así que la situé en una celda, se encuentran todos, antes de planificar la huida, en los primeros momentos y debaten. Nunca lo terminé, de todos modos).
Macri recogió el guante, cuidado. Si Macri comienza a gestionar, a tener que resolver políticas fiscales (o sea, si sigue dejando mal parados a Ibarra y Telerman) y abandona el sermón aburrido y fracasado de las corporaciones, ojo. Bah, no pasa nada. Pero. Macri no tiene reelección como intendente. Las cuentas fiscales en las provincias no vienen bien. Se sabe, en la República de Palermo, donde se cocinan los relatos en pugna, poco de las políticas provinciales. ¿Una escisión en el peronismo, de cara al 2015? No sé, falta mucho, hay muchas variables en juego, y por ahora, no la veo, pero. ¿Qué, sino, qué puede intentar la derecha sino es eso? Lo ideal, para el kirchnerismo, es tener una oposición por derecha como la Binner y el FAP (Frente Anti Peronista) porque cohesiona internamente, plantea correr la política económica a la derecha un poco, no mucho y atender el kiosco de la cultura progresista por sus propios dueños, o sea, osea...¿o sea? pero además Binner tiene esa vocación de segunda fuerza que hace de la amabilidad con Cristina una razón de ser ontológica. Y acaba de salir, con su carterita, paso apurado, medio dormida. Y me miró. Y se atormenta una vecina.
Cuando me miró yo iba a saludarla como Calabró (Juan Carlos, no el otro, che) en Aníbal el Number One pero en cambio puse una cara de Kusturica indescifrable. Quedé como un boludo.
Pero ya caerás, vecinita de enfrente, en mis redes. Enamorada. Y subiré, a tu departamento, y entre velas y besos comeré milanesas hechas por vos, con puré. Será el fin de las pizzas congeladas. Me cortaré el pelo,me afeitaré, seré un vecino respetable. Me buscaré un trabajo. Me buscaré una vocación. Una corbata. Y los dos, juntos, de la mano, saldremos por la plaza a pasear el perro.
A las dos semanas ya estoy elaborando un plan de fuga o planificando cómo volverme loco otra vez.