Por ahora: la Federación Agraria, compuesta mayormente por radicales, se opuso en Entre Ríos a que Alfredo De Angelli encabece una lista del peronismo disidente que les reste votos a la UCR.
Las diferencias entre ambas ONG son mínimas: ambos se oponen a la intervención del estado en las exportaciones primarias cuando los precios internacionales son altos, ambos están de acuerdo en que el estado subsidie la ineficacia empresarial cuando los precios son bajos o cuando no hay factores naturales extraordinarios; ambos están conta la estatización de las AFJP y contra una nueva regulación de los oligopolios comunicacionales de empresarios diversificados: los temas que en esta campaña se discutirán, tendrán, por parte del peronismo de derecha y de lo que queda del radicalismo -penosamente corrido a la derecha- una misma mirada.
Por otra parte, ambos han sido tributarios, con más y menos eficacia, del neoliberalismo, sea con Menem, sea con De la Rúa.
Pero las disputas electorales, son las disputas electorales.
Y lamentablemente, por ahora, De Angelli no podrá obtener el 7% en las elecciones.
Porque las encuestas le dan un 10%; y como se trata de estructuras sin militantes y poco apoyo empresario y dinero y estructuras, finalmente en los tramos finales de la campaña estas terceras fuerzas suelen desinflarse.
Además, la crisis internacional, la sobresaturación de sinceridad mediática de sus exponentes, y la caída d ela noción de que hay mucha "caja" y sólo basta repartirla, apagaron o debilitaron el apoyo a las patronales. Ya muy concentrado en patroncitos bravucones, clases medias urbanas con tendencia a la derecha, y no mucho más. Un 7%: el sueño imposible de un país gobernado por Pelegrini -De Angelli dixit- que solamente exporte un producto primario y deje afuera a la industria, los servicios y el mercado interno, es mejor representado por la experiencia del radicalismo pampeano: y bue, ya veremos.
Una pena, igual: aunque es posible que De Angelli renuncie a la Federación Agraria y sea cancidato, motivado por su completa ignorancia política y un ego demasiado inflamado, es poco probable que las multinacionales que le venían poniendo plata en el bolsillo (como él contó) o prestándole aviones; acompañen esta aventura. Final de la historia, saludos a Blumberg.