sábado, enero 22, 2011
Chaco Chico
El compañero Gabriel Belek nos manda esta canción, suya, en torno al "campo" y sus alrededores, invisibles, los trabajadores. La canción se llama Chaco Chico, dedicado al barrio de los morochos en Monte Buey, provincia de Córdoba.
Un juego de verano, un sueño, una ilusión
La pelea en el puerto por quién recoge una parte del repunte de Cristina tiene sus aristas novedosas:
1) Es el único espacio político que tiene 3 candidatos potentes, sin necesidad del unicato anti institucionalista y antirepublicano que caracteriza al monotributo de Mauricio Macri, Pino Solanas u otros renovadores de la política como Luis Zamora, Elisa Carrió, Abelardo Ramos, Eduardo Hugo Lozano, Alvaro Alzogaray, Jorge Altamira, Francisco Manrique y Ricardo López Murphi que giran alrededor de un único liderazgo que, jamás de los jamases, puede saltar del puerto y su olor a soja para tener candidatos competitivos en otro territorio por fuera de donde vota el "referente".
2) Y esto es lo más importante. La definición de quién será el candidato del kirchnerismo es hoy incierta (aunque, fuentes cercanas a la casa rosada y a la imaginación escueta de Nélson Castro -el que hace diagnósticos por imagen- aseguran que, a quien sí habría que descartar es a Abel Fatala, pero, nunca se sabe) pero sí se conoce el mecanismo: lo elije Cristina Fernández de Kirchner. Esto es, que todas las peleítas desde la costa a los diarios, en realidad reposicionan a Cristina como la ordenadora del espacio y potencian su liderazgo en tanto decisora final, por pura y dura cuestión pragmática, chicas, que es que Cristina encabeza las intenciones de voto en el distrito y en el país.
3) Nada más. No hay que perder de vista que los tres candidatos están rogando que quieren soñar a tu lado, Cristina, aunque no saben si eres su amigo o el dueño de su corazón, la verdad que la interna sin interna es por, en el mejor de los casos, una candidatura que será derrotada 2 veces y en el peor de los casos, 1 sola vez y sin balotage.
4) La interna sin interna es el incentivo para mover de los escritorios a los funcionarios porteños del gobierno nacional. Conscientes de que no se puede ganar la jefatura portuaria, lo que se disputa es la continuidad escritorial y, obviamente, la revolución socialista y la patria peronista, pero siempre renovando la política y los contratos, por eso de la seguridad jurídica.
5) Qué lindo es ganar amigos, no? Ahora bien, la discusión de fondo, como siempre, es otra: pero yo no sé cuál es. Eso sí: no hay ningún riesgo de que la interna sin interna provoque divisiones y rupturas o siquiera desgastes. Desgastes no, porque de la interna sin interna no participa nadie que no tenga una relación contractual con la interna sin interna, o dicho más académicamente: a la gente de a pie más bien todo esto le chupa un huevo. Y rupturas, tampoco, por algo muy simple: ninguno de los tres candidatos -Filmus, Tomada y Boudou tiene una construcción propia ni votos propios, sino que apenas muerden un pedazo del repunte de Cristina, que ni siquiera todo ese repunte. De tal modo, a diferencia de armados y armadititos prestados o de alquiler -onda Ibarra o Heller- los 3 candidatos no tienen futuro -hoy,sólo hoy, querida- por fuera del kirchnerismo así que no hay ningún incentivo para romper.
Un juego de verano, un sueño, una ilusión, como ya anticipara en los tempranos años 90 la hoy exiliada junto a su hijito africano, Nicole Neuman.
El campo
Satus Ager S.A. Ruta 191 - Km 97,5 from Pablo Ferreyra on Vimeo.
La nota está hecha por Pablo Ferreyra, Felipe Real y este servidor. Qué lindo es el campo, eh.
El bandorismo agrario
Tras el papelón del supuesto cese de comercialización del trigo realizado por el bandorismo agrario -mezcla de Vandor y de bandido- quizás sea hora de preguntarse si vale la pena seguir llenándole los bolsillos a esta dirigencia empresaria primate.
El grueso de los empresarios primates ya no anda con ganas de seguir disputando por una distribución del ingreso más regresiva aún -que se acerque al paraíso, como en tiempos de Duhalde- por una razón simple: se la llevan con pala. El sueño de un kirchnerismo sin Kirchner -esto es, seguir ganando a lo pavote sin tener que trabajar, pero con menos conflictos ideológicos- se desvanece, además, ante la proximidad de las elecciones presidenciales.
¿Cuál es el argumento moral, o de racionalidad económica, para otorgarle al bandorismo agrario combustibles subsidiados, socialización de sus créditos privados, tasas negativas al decil más rico de la argentina, impunidad para el fraude laboral e impositivo, un dólar por las nubes, rutas, caminos y puertos con la plata de los jubilados para abaratar los costos de producción e importación, privilegios de acceso a las autoridades democráticas, empoderamiento de las corporaciones, chequecitos a granel cada vez que viaja el ministro del área, cuál, además de una derrota política con un bloque social y económico que supo articular a la derecha conservadora?
¿Cuál es el argumento?
En fin, una mañana con fuertes críticas al gobierno.
Pero la verdad que al Chómpiras de la Federación Agraria y al Botija de la Sociedad Rural -núcleo ordenador del bandorismo agrario- habría que cortarle un poco los víveres, antes de que sea demasiado tarde y el sueño de un bloque duhaldista -imposible, ciertamente, sin un gran quilombo social- vuelva a tener el entusiasmo político de ir por todo, con fuertes críticas al gobierno y palazos a mansalva.
viernes, enero 21, 2011
Qué pasa, General, que está lleno de gorilas el diario popular? y el diario Crónica, también, bue, ni te digo Ámbito financiero.
Concluye hoy la falacia del "paro del campo", todo con mucho amor y poniendo la otra mejilla, como corresponde. Pero, no sé si notaron, no pasó nada. De nada.
Generalmente, los esquemas mentales que ordenan los escenarios políticos, sociales y económicos, tienden a congelarse, sea por pura vagancia, por lentitud de mongo aurelio o porque el vértigo de la dinámica real provee, sí que con generosidad, de vértigo propio: de la ajenidad de lo real a lo íntimo ajeno. Cómo estamos, eh. Tres frases lindas como esta y me vuelve a llamar Luciana, para que escriba. De nuevo.
En cada provincia hay agite. Debates en todos lados, nunca queriéndonos bien, porque se discute el lugar en el mundo de cada quién, y como diría Artemio, de cada quiena también. Pero quién o quiena exprese su posición sobreabunda, generalmente, así son las cosas, en victimizaciones un poco ridículas: no pasa nada, camarada, todo es con amor y poniendo la otra mejilla, como nos enseñara Néstor, que era moderado, dicen, al lado de Cristina.
Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis. El supuesto paro -la lluvia ni se enteró- de los empresarios primates en pos de que aumente el precio de los fideos para llevarse la asignación universal por vaca distribuye, amén del ingreso por débito automático, una postal sociológica de contundencia: el escenario ha cambiado. Ojo, para bien. Como si saliera Gladis Florimonti y entra Anabel Cherubito. Por supuesto, en todos los rincones, no falta el que se aferra al escritorio y cuenta -la resistencia argelina es un poroto- lo mal que la pasó en el 2009 y cómo bancaba a Cristina, desde antes, incluso, que naciera Florencia. Pero esos marcos -pequeñitos e inocentes como una mentira de Pinocho- hoy sirven de poco, por no decir, de nada, no se dice de nada si nadie te dice gracias, obvio, somos bien educados, con mucho amor, y ponemos la otra mejilla. Como nos enseñó Néstor. Pero el amor es así, las cosas tienen movimiento, fluyen vertiginosas en el torrente de la realidad (linda la frase, eh, Luciana?) y quedarse sentado es perder la silla. Más metáforas. Cómo estamos. Me levanté con ganas de comer ñoquis, pero como los hacía mi abuela. Y con bolognesa, que no sé si se escribe así. Cómo odio los teléfonos, por dios.
jueves, enero 20, 2011
El síndrome de Rasputín
Buenos Aires se viste de freak
por Alejandra Zina
La narrativa argentina está dando un vuelco feliz. Y algo de culpa
tienen el policial y sus hermanos de sangre: el terror, el suspense, las
aventuras, el western, el fantasy, etc., etc.
Después de muchos años, la narrativa local vuelve a ocuparse de
contar una historia. Y de contarla bien. Tras haber consumido
toneladas de posmodernismo chatarra, ficciones escuálidas y altas
dosis de solemnidad, muchos lectores recibimos con frescura el
regreso de estas narraciones que, trajeadas con géneros populares, nos
cuentan algo. Así de simple y así de difícil. Historias con personajes vivos que tienen
pensamientos, creencias y emociones autónomas. Y no los títeres de un escritor fanfarrón que
usa a sus personajes para mostrar lo inteligente que es y decir lo que piensa del mundo y sus
alrededores.
Bien. En esta ola que surge y que no sabemos qué altura va a alcanzar, se destaca El síndrome
de Rasputín del escritor entrerriano Ricardo Romero (1976). La suya es una de las cuatro
novelas que dio el puntapié inicial al sello Negro Absoluto, dirigido por Juan Sasturain, creador
del legendario inspector Etchenike.
Corre el año 2010, vísperas del Bicentenario de la Independencia, y Buenos Aires es un paisaje
que recuerda la devastación de 12 Monos. Entre incendios, bombas ocultas y lluvia incesante,
tres amigos que padecen un extraño síndrome se ven involucrados en una seguidilla de
crímenes y conspiraciones. Los personajes de El síndrome de Rasputin parecen haberse fugado
también del Brazil de Terry Gillian: estafadores, artistas de variedades, judíos expulsados de la
colectividad por hacer el saludo nazi, villeros y okupas que habitan túneles subterráneos,
enfermeras románticas, pornógrafos, un gigante ruso, varios pares de gemelos, fantasmas y
extras andan por la ciudad actuando su papel.
Así, Los 7 locos que Roberto Arlt imaginó en la Buenos Aires de 1930 se multiplican por mil en
la Buenos Aires que fabula Romero. Pero el néctar de su novela no es la extravagancia, sino el
afecto y la amistad. Frente a hermanos que se odian, tenemos amigos que se eligen hermanos.
Lazos adoptivos, entrañables e intensos se reproducen como un juego de cajas chinas.
Como cuando éramos chicos, seguimos el pedaleo de las bicicletas de Maglier y Muishkin por
las calles resbaladizas de la ciudad. Como cuando éramos chicos, deseamos que nuestros héroes
se salven cuando se meten en problemas y desenmascaren a los villanos que les tienden las
trampas.
Consciente de la fascinación por el folletín, la novela de Romero se desgrana en capítulos
breves, con títulos tan deliciosos como Viaje al principio del día o Las cosas que la luna ve y
remates que nos dejan picados de intriga. Todo lo que saboreamos de una excelente película de aventuras, lo encontrarán en esta historia de un futuro tercermundista, donde tres amigos se
convertirán en detectives a su pesar.
Veremos qué nos deparan los siguientes libros de la saga. Porque esto, señoras y señores, recién
empieza.
La pregunta más boluda de la historia.
- Volvamos a empezar porque me perdí.
- Bueno, este chico, Santiago.
-Si, hasta que te invitó a salir entendí todo, lo que no entendí fue lo de la frazada.
- Nosotros nos conocimos on-line.
-¿Que es On-line?
-Por el Facebook, tenemos amigos en común.
-Ah, por internet.
- No. Bah , si pero "lo conocí por Internet" suena a informe del programa de Graña. "La internet y sus peligros". No se, me gusta más decir on-line.
-Ok. Se conocieron on line. ¿Pero nunca se vieron?.
-Si, si, nos habíamos cruzado en fiestas. Y bueno, el me buscó en facebook y me mandó un mensaje preguntándome si seguía tocando la guitarra. Yo había tocado en una fiesta de unos amigos y cuando terminé , el se acercó a hacerme la pregunta más pelotuda de la historia.-¿Cual?.
Sigue acá.
(Se viene el libro de Ludmila, guarda, eh: con fuertes críticas al gobierno y, ya que estamos, humillándome y mal, pero mal, eh)
Consejos para el trabajador feliz.
Anoche fue tremendo. Llega al bar mi amigo Ricardo, compañero de juergas cuando éramos -que ya no- jóvenes y bonitos.
-qué hacés.
Y entonces me cuenta, que trabaja para tal editorial, para tal otra, y que el taller literario, en fin. La notable vida de mierda de quienes aún creen en los libros.
-Bien, Ricardo, eh. O sea, quiero decir. Nada de laburar, no?
-No, no. Resistimos los 90.
-Ajá.
-Vos en qué andás.
Entonces yo le cuento mis diversos entretenimientos. Luego, le pregunto por Juan Sasturain (ambos, lo leemos, desde que éramos pibes y trabajábamos en...ay, lo digo? no lo digo? ja, trabajábamos escribiendo, con distintos nombres, confesiones sexuales para una revista pornográfica: ayer nos acordábamos que hasta respondíamos las cartas que les mandaban a las minas que inventábamos como personajes, en fin) y he aquí su respuesta y valga, de paso, como consejo universal para el trabajador:
-Me enseñó algo. Nunca, pero nunca y bajo ninguna circunstancia, te reúnas con tu jefe y vos contento, con cara de satisfecho, que jamás sepan que sos feliz, que no se enteren que estás -como nosotros, escribiendo y escribiendo- notablemente al pedo, que nunca sepan que en el fondo ese trabajo de mierda te chupa un huevo, que ni sospechen que la llevás de taquito. Ese es el secreto del éxito. Para ser jefe, tenés que estar frustrado y traspasarle tus frustraciones -sino no se justifica ser infeliz, pero jefe- a esos miserables subordinados que, sabelo y entendelo, deben ser, básicamente, basura.
Un gran consejo, compañeros y compañeras.
As´que ahora, a quienes están leyendo en oficinas, empresas, lugares administrativos. A no reírse con esto. A poner cara de culo. A tirar los hombros para atrás y, con ojeras y cara de cansado (ni mencionar la fiesta de anoche) llevando papeles y carpetas y hablando rápido -que nos cierran el bar de la esquina- a solicitarle aumento, vacaciones, descanso, mejor obra social, a llorar, suplicar, pedirle a dios, por dios, que este trabajo, de verdad, no se aguanta más.
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