Por Mariano, del blog Yendo a Menos
Es estrictamente cierto: en un proceso desatado con varios años de inflación de entre 18% y 25% anual, expansión fiscal y monetaria, intervención directa e indirecta en la comercialización de materias primas agrícolas e intervenciones varias en el mercado financiero invitando a mantener las tasas de interés en valores negativos (entre otras), era lógico que aparecieran presiones cambiarias.
La alternativa a eso era desplegar un programa monetario más ortodoxo para secar los bolsillos de quienes tienen consumo atrasado, aumentar tarifas como parte de un plan de "sustentabilidad" fiscal y subir tasas de interés para favorecer el ahorro de quienes tienen excedentes pero a su vez encareciendo el consumo a crédito y la inversión productiva, y además mejorar la disciplina fiscal sin expandir el gasto aún cuando hubiera contrapartida de ingresos (leyeron bien: aún cuando hubiera contrapartida de ingresos, ¿o no nos recomendaban crear el “fondo anticíclico”?).
Con eso, más una liberalización de los mercados de commodities para incentivar la exportación, y un retiro del estado a la hora de intervenir en los flujos financieros con el fin de favorecer el ingreso de inversiones especulativas gracias a tasas de interés elevadas (aprovechando el costo de oportunidad que generan las bajas tasas que reinan en los países centrales, como hicieron Brasil, Chile y Uruguay en estos años) seguramente no tendríamos las actuales presiones devaluatorias.
Al contrario, por ahí tendríamos que ver cómo haríamos para no sufrir una apreciación desmedida del peso. Habría que intervenir, tal vez, pero en la dirección contraria. Como Brasil, gravando el ingreso de capitales o promoviendo la compra de divisas por parte de particulares.
Desmantelaríamos buena parte del sector secundario, primarizaríamos nuestro sector exportador y productivo en general, y lo anexaríamos a un entramado de servicios (de tipo financiero principalmente) que actuaría como auxiliar a través de la sofisticación del proceso de absorción y distribución de excedentes.
Ahora, lo que no llego a comprender es cómo desde una postura supuestamente de izquierda se podría preferir un esquema como ese, antes que el actual. La “izquierda” argentina promueve la revolución socialista pero sin control de cambios. "Es tu mach", diría nuestra abogada exitosa.
Un comentario sobre el blanqueo: sin conocer del todo el esquema propuesto, a mí la medida a grandes rasgos no me gusta, pero más que nada por una cuestión meramente instrumental. Me parece que no sirve para nada. A uno se le puede pedir que se trague el sapo de hacerse el boludo con ciertos planteos éticos. Pero al menos que no sea al pedo.
Se me hace que será muy difícil lograr que quien atesora dólares, aún a costa de pagarlos caros en el mercado ilegal, los vaya a cambiar por certificados que le dejan a los billetes (objeto de deseo) encajados en el banco.
El mercado blue se mueve gracias a las empresas que dolarizan excedentes y los transfieren vía Uruguay (porque tienen cerrada la remisión de utilidades legal, y usan esta vía, aparte de otras variadas, legales, como el contado con liquidación, la facturación de servicios a sociedades controladas por fantasmas de paraísos fiscales, etc.), los productores agropecuarios con los pesos de la venta de la cosecha porque intuyen que tendrán que pagar los insumos de la próxima campaña a precio dolarizado blue, y ahorristas de poder adquisitivo medio y alto, que compran "por las dudas".
Es decir, en algunos casos las causas son económicas (más allá de que puedan carecer de legitimidad o al menos de simpatía) y en otros culturales.
Pero no creo que ni unos ni otros tengan motivos para modificar la conducta por esta propuesta. Lo que sí espero, de todos modos, es que los que critican a viva voz la medida por propiciar un blanqueo fabuloso, dentro de 10 días no estén criticándola por su fracaso rotundo.
O es un blanqueo fabuloso, o no sirve para nada. Pero las dos cosas al mismo tiempo, no.
Lo mejor es enemigo de lo bueno,el moco a tragar no es el blanqueo en si, es la resignarse porque no hay mas remedio a la dolarizacion del mercado inmobiliario
ResponderBorrarComo le contestó Oscar Wilde al fiscal en el juicio que le instruyeron por homosexualidad:
ResponderBorrar" - ¿Besó usted, señor Wilde, a Lord XXX?
- ¡Por supuesto que no, señor abogado, Lord XXX es muy feo!"