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miércoles, septiembre 14, 2011

El día que me hice peronista.



A doce días del anuncio de las retenciones móviles a la oligarquía, escribí ésto (y me hice peronista. Pero: que por el "paro histórico" del campo, mi madre, también, se hizo kirchnerista. Y todos mis hermanos. Y mi hermanita. Y mi sobrinita, que ya tiene 9 años): 


Una de la niñez, la otra de esta vejez prematura y peronista. La de la niñez es así. Un largo viaje en el auto asmático por rutas entrerrianas y aburridas, el pequeño que ya se anticipaba petiso, va en el asiento de atrás, mi vieja maneja a 60, 60 kilómetros por día, hasta Crucecita Séptima, los mejores campos, mirando el techo va el nene engominado que fui, mirando el techo porque no alcanzo a la ventana  y pensando en la niña más linda que haya visto en su vida, el niño enamorado, pensando en Los Parchís. La concha de la lora, no puedo sacarme ese trauma! (Cuando Juan Cabandié me metió en el Ni a Palos, pobre, no habrá sabido que yo iba a escribir cosas profundísimas como ésta)  En serio. El día se va amaneciendo y recién sobre el mediodía llegamos al campo, entramos por calles de tierra, estacionamos. Los que ahí viven, los arrendatarios, son una familia de lo más amable. Nos sirven leche, de vaca. Amarilla, espumosa, francamente traumática para este niño y sus cuatro hermanitos varones, que han sido aleccionados duramente por su madre en que deben aceptar lo que se les ofrece y no ser maleducados y despreciar y bueno, pero no, este que fui se niega terminantemente a tragar esa leche de esa vaca pobrecita y llora. El nene, la vaca, ni mú.Otra imagen: nos invitan a comer, una gallina. El perro sale corriendo, las gallinas revolotean, el perro caza una y la trae mordida del cogote, adonde el hombre viejo (y sin dientes) la pone sobre el tallo de un árbol, le corta la cabeza de un hachazo y se queda con la cabeza en la mano (antes de leer lo que sigue, saquen a los menores de edad de la vista para que no presencien esta escena horrible) el cuerpo sin cabeza de la gallina empieza a correr chorreando sangre y el perro la corre ladrando desde atrás. Cinco niños, incluido el que fui,  cinco niños (o sea, mis cuatro hermanos y yo) lloran descaradamente. Los hijos del hombre viejo,en cambio, nos miran como si fuésemos unos chicos raros. Inmediata hermandad: creo que a estos los tendremos que cagar a palos. O sea, los hijos del viejo puto, es obvio, comisario, escúcheme comisario, que son asesinos seriales en potencia! Y nadie hace nada!  El perro trae contento la gallina, tiene sangre en la boca. Perro sanguinario. La mujer del hombre viejo y madre de nuestros enemigos, pone en una palangana con agua hirviendo a la gallina y empieza a pelarla. Cuánta crueldad. Mi madre, mientras ve a sus cinco hijos llorando, saca los sánguches del auto. Parte 2. De cuando el niño que fui psicoanaliza sus traumas y los proyecta hacia el peronismo.
 En el entrerriano almuerzo familiar se habla de la “mediación” del Obispo de Gualeguaychú en el conflicto con “el campo”. “El campo” va a seguir con los cortes a los tres accesos a Entre Ríos: Ceibas, en el cruce entre la 12 y la 14, el puente Rosario- Victoria y el túnel sufluvial Paraná-Santa Maia. Me quedo callado (Maia era mi chica entonces, la mina más buena del mundo, después de Sofía). Se comenta que vendrá Moyano y Delía y Moreno y las hordas montoneras. Mi hermano menor, pero mayor en cinismo, dice: el tema no es tan complicado, es de blancos contra negros.
Risas.
No muchas, no es cuestión de poner mal a la flía. Chimentos, campo y café.
Para distender, Tarantelaaaaaaa:



 La ocasión lleva a que mi abuela cuente por enésima vez que, los tantos campos de un pariente suyo, fueron vilmente vendidos para pagar la campaña por Alejandro Carbó, cuando Enrique era Gobernador de Entre Ríos y Alejandro candidato a vicepresidente de no sabe quién. Lisandro De la Torre, dice mi hermano, aburrido, mi madre se para. El que dejé de ser siente algo de pena. Las supuestas glorias pasadas, las herencias perdidas, los árboles genealógicos, no le interesan. Al que dejé de ser. Y al que soy. El que fui mira a los empleados estatales, derrotados, ahí sentados, gerontes: docentes y milicos. Que odian a los nuevos ricos, exaltan a los que heredan, todo así. El que no soy se hace un poco peronista, este mediodía. Piensa en quienes creen en la gloria pasada, piensa en el tío de su abuela, cuando fue a llevarle a Perón la renuncia (estaba en el GOU) porque no toleraba que se “junte” con esa actriz, o sea, esa puta, para los cánones de la época, esa puta, dicho con mayúsculas, viva el cáncer, puta. Piensa en el tío abuelo que fue gobernador de Neuquén con Onganía y que cuando asumió Perón pidió la baja del ejército. En el padrino, que fue interventor en la UNER y que mañana le van a pintar como todos los años el frente de la casa. Gente con descendencia. Gente así, buena gente, solidaria, pero necia, abrigada en un pasado que no fue, con mucho miedo, ay, la oligarquía, sus parientes pobres. Nada peor que los parientes pobres de ese temperamento criminal que es la oligarquía.
 El que, de todos modos no soy, es contradictorio: siente afecto por esa gente, variados, complejos. Pero no se siente parte de eso. Entiende, sin embargo, que hay odios ancestrales, representaciones simbólicas, un relato de glorias pasadas y una gente muy venida a menos que siente que el mundo giró para mal. En algún momento, todo se fue a la mierda. Yo creo que si los apretás por precisar ese momento te dicen: con la revolución francesa, de hace tres siglos. Pobre gente, pienso, y miro la cara de mi hermanita, aburrida de escuchar las mismas charlas, la de mi hermano menor, sonriendo, la de mi sobrinita que empezó primer grado, jugando con la comida. Su papá le cuenta que su tío, el que no soy, es periodista. Y bueno. Ay, pobre, me toma en serio. Ya crecerá. Las gafas de mi madrina, la detesto. El perro que me olfatea los zapatos, mi tío que anda indignado contra los montoneros, mi tía, tan tonta, que tiene la primicia: Cristina es judía. La cara en silencio del que, de todos modos, soy otro.
Creo que en este conflicto cultural, vamos a perder. Con la oligarquía.
Voy a estar del lado de los perdedores.
Con mucho orgullo.

viernes, abril 12, 2013

Hola, chicoooooooooooooooossss


s6 m3= desconfigueroa el tecl@do, debe ser que el relato goza de buena salud y aguinaldo. Me encanta hacer melodramas, soy as÷i. El problema es que hay muchos chantas, pasa  siempre que se aburguesan los procesos, un nabo que si se te desconfigura el teclado te empieza, en solidaridad, a conjugar mal los verbos, te molesta menos y te exige menos esfuerzo. Claro que a esos nabos hay que garparles la conciencia. Y son cada vez mas caros porque saben el secreto. Se llama Eterno Retorno de la Politica, que va con acento, pero no lo encuentro.
No es muy dram÷atico, es solamente estupido. Hay que huir de eso para preservar los amigos. El periodismo, así, no se realiza. Sino quedas como esos boludos, todo controlado y zarpado de alcahuete, surfeando la ola de la revolucion inmobiliaria.
Yo no quiero ser Chiche Gelblung pero entiendo que lo compren, despues de todo, aca nadie se toma en serio las ideas, excepto nosotros.
Me echaron de Radio Nacional porque sabian que no me podian pedir que me haga el banana ante los curros, las agachadas y en un contexto de derrota moral, porque estan invirtiendo, de manera idiota, un platal por cada oyente. Yo les salia, para hablar en sus terminos, mas barato. Pero a un costo moralmente excesivo para su situacion. La cosa es asi. Nadie quiere abrir la caja de pandora porque ahi no hay mandarinas y flores de la democratizacion de la palabra, ahi esta la mucama de Chiche Gelblung con cofia, para servirte un te de Miami, son inevitablemente grasas, les sale caro y mal, pertenecer.
Para mí es un asunto terminado. Yo puedo hablar en una radio por internet y a más gente, pero claro, sin los 15 mil pesos de un sueldo que yo me bajé, bah, primero me subí, después me bajé, todo en el mismo día, mientras les tomaba el pelo.
Llegué y el Fede Vazquez, un tipo inteligente para hacerse el boludo ante la decadencia, venía de guglear "radio" y le dio como resultado un salario de 21.000 pesos, nada mal para ser el primer salario que cobra en un medio de comunicación, naturalmente, te aprieta el repartido de café y le entregás tu voluntad en cuatro patas, me quería pagar 10.000, le pregunté cuánto cobraba él, me dijo, entonces le dije que sino ganaba 22, no.
Todo un problema.
Pero manejable, el tipo está quebrado antes de empezar.
Ojo, estos son los contratos más bajos, nosotros, después de todo, somos tranquilos, más o menos serios. Bue, el Fede, ya gastó a cuenta y a esta altura no va andar buscándose un trabajo, no sabe hacer nada más que adular y adular y adular y adular, bueno, eso que llaman militancia.
Después, fui, hablé con el que lo puso ahí y me bajé el salario.Para joder también. Más vale, yo sabía que María Seoane, la delegada de Magnetto en la revoluciòn  nacional y popular, nunca me iba a firmar el contrato y difícilmente me pagaran un peso. Como efectivamente hicieron, pero según la comisión interna que tiene la concesión de esa radio privatizada que subsidia los salarios bajos de los empresarios K, yo sería un menemista metido en sus viáticos, de modo que decidieron echarme. Esta vez, la segunda donde me rajan -la primera fue por matar a Leuco, que en paz descanse- me van a tener que pagar porque hace cuatro meses que me pidieron que me vaya de Radio América para ir ahí. Supongo que no tendré que ir a juicio, sería un papelón, no da.
  En fin, veremos, por ahora,  no me atienden el teléfono. Y María Seoane hace saber a través de sus amigos de La Política Online que quiso renunciar: es mentira, no tiene dignidad, y en Clarín jamás le permitirían que renuncie. Y en el gobierno menos, sabe mucho. Y los concesionarios de la radio, el sindicato, ni locooosss. ¿Te imaginás si la reemplazaran por alguien honesto? Quilombo total. No, se queda ahí, surfeando la ola. Estos burócratas del relato no se van más hasta que termine su revolución, ahí vuelven a Clarín, piden disculpas, y listo.
No importa, yo fui a cumplir mi parte: yo hago política también, aunque cometo el error de entender bastante de periodismo; cándidos amigos, pero trato de vivir como pienso. La cosa terminó mal. Después les dio ataques de pánico y me trataban de reincoporar y bue, la UTPBA, la empresa que maneja la privatización de facto de la Radio Pública, se puso firme y no hace falta mucha firmeza, sino mostrales las planillas de contratados a las autoridades para que arruguen, arrugaron, fin de la historia.
A otra cosa.
Más vale, tampoco me van a considerar para el programa de TV al que me habían llamado. Yo siempre sé qué pierdo y porqué cuando doy una batalla y la pierdo.
En un par de´días vuelvo a Bs As, me busco otro trabajo -de lo que sea, éstos cándidos compañeros que democratizan el pluralismo de la palabra o algo así, cuando te cierran las puertas te electrifican las demás, y con el Partido Clarín yo, no Clarín, yo, no quiero saber nada- y si no puedo hacer periodismo, voy a seguir escribiendo acá, y si puedo, también, nunca lo dejé, como hacen estos chicos, que cuando engordan y se aburguesan ya gratis no hacen nada y tener un blog es gratis (bueno, tampoco sus escritos valían mucho: pero no creo que les hayan pedido tanto, bah, todo indica que al contrario, pero bue, ahora son funcionarios, tienen miedo hasta a su sombra y se esconden hasta de su propia madre). Y éste blog es muy leído, sé cómo hacerme escuchar, solito, eh. Y no le debo a ninguna corporación ningún favor. No es poca cosa, eh.
Je.
No tengo elementos para cambiar mi posición política y no la varío. Yo apoyo al gobierno por cosas que nada tienen que ver con mi trabajo. Y no espero que los funcionarios sean buena gente ni menos timoratos. Me preocupa el aburguesamiento, la falta de huevos, el rapidísimo adaptamiento a la burocracia estatal que igual, se los va a deglutir. Me chupan un huevo.
Fin del espacio publicitario. Me cansó este tema. Tarde o temprano volveré al periodismo, punto.
Les mando saluditos, eso sí, a mis ex amigos de la burocracia del relato. Ustedes no saben la tristeza que me da que no me inviten más a sus cumpleaños. Lloro de tristeza. Ja. Pero sigo pensando que el principal enemigo de este proceso político que quiero aunque no me quiera, es la alcahuetería y la corrupción. Se los repito: la alcahuetería y la corrupción.
Feliz cumpleaños. 

sábado, octubre 30, 2010

Por el pancho y la coca

From: ro0o0_keane@hotmail.com
To: lucas-carrasco@hotmail.com
Subject: Hasta que me anime a escribirte.
Date: Sat, 30 Oct 2010 16:32:14 -0300



No soy para nada buena escribiendo, pero siento la necesidad de descargarme de
alguna manera,ya que tal vez escribiendo,me salga lo que no puedo decir con palabras.
Estoy leyendo todos los mails que estas posteando y me siento bien de coincidir con todos,las imágenes de la plaza,tambien me hacen bien..siento que no estoy equivocada.
Ni bien me enteré de la noticia pensé que era una joda de mi viejo. Estaba desayunando,viendo canal 7 y no había nada raro, era un día normal, esperando al censita..en eso entra a la cocina mi viejo y me dice 'Murió Néstor'.. yo me reí y seguí mirando la tele, pero al ver que no se reía, ni me decía que es joda, me preocupé, puse la radio y si..era verdad.
Lo primero que sentí fue desconcierto, un vacío, pensé en el 2011 y tuve miedo o quizás en mi cabeza me pregunté '¿y ahora, qué hacemos?' un pensamiento bastante egoista ahora que lo escribo, pero que a muchos se nos cruzo. Empecé a cambiar de canales,y la noticia no tardó en llegar acompañada de imágenes, no podía creerlo (sigo sin poder creerlo)
Despues de eso prendí la compu, y ni bien me conecté a las redes sociales aparecían mas mensajes de odio y alegria, que de dolor. Llanto de rabia e impotencia.
Empezaron a pasar las horas y mi llanto seguía, y siguió en estos días, incluso ahora viendo canal Encuentro, sigo llorando y es raro, no se por que lloro...o si;
Lloro por que nos dejó papá, lloro porque miro para atrás y veo cuánto cambió este país con este modelo, lloro por que Néstor me devolvió el querer a mi país, el pensar que puede haber igualdad, que si todos cooperamos, nos ayudamos y tiramos para el mismo lado las cosas pueden cambiar, lloro por que veo como mi familia creció, cómo salimos del pozo, como mi viejo puede jubilarse si todo sale bien, ya que laburó toda la vida y nadie le aportó ni le dio nada, lloro por que pienso en mamá cristina que debe sentir una pena horrible al perder a su amor, lloro por que no entiendo porqué nos dejó, lloro porque me da bronca que exista gente mala (no porque no piense como yo, si no porque festeja una muerte!!) lloro porque no nos regaló nada, nos dio lo que el pueblo merece y necesita, lloro por que desde hace un tiempo largo me hizo interesar en la política (y yo que pensaba que era por la edad [20] que uno empieza a madurar e interesarse por estos temas) no,fue él.. y lloro..y siento que lo voy a llorar siempre, por que cada vez que lo vea hablando en la tele, va a asomar la emoción.

A Néstor le debo varias cosas; el progreso de mi pueblo (Como dijo el gob. de San Juan,solo quien vive en el interior sabe el progreso que genero allí este modelo) y tantas cosas mas!..poder terminar el secundario, la posibilidad de que mi viejo se jubile, remedios,etc..

Me da orgullo leer mails de personas de menos edad que la mía, que ya a su edad saben, se dan cuenta y piensan de una manera muy hermosa. Los demás, ciegos, que se niegan a ver la realidad de mas o menos edad, me dan un poco de pena, ojalá algún día despierten, vean como los medios les mienten y se empiecen a preocupar por el país.

Ahora leo 'Un pendejo del conurbano' que dice que se despertó inquieto, yo también me desperté así, con ganas de hacer algo.

Me hubiera encantado ir a la plaza a despedirlo, pero me tuve que conformar con despedirlo desde aca y a través de la tele.

¡Gracias Nestor,Fuerza Cristina!

PD:Hace unos dias soñe que Nestor y Cristina eran mis papas..(si,sueños así de locos tengo) y desde ese día los llamo así, ayer viendo 678 vi muchos chicos que tambien los llaman papá y mamá, me hicieron sacar una sonrisa.

PD2: A mi nadie me pagó nada para escribir esto o para llorar a Néstor o apoyar a Cristina, estoy sin trabajo y sin embargo apoyo este modelo a morir.
Ojala se dejen de decir esas idioteces del ‘van por el pancho y la coca’

jueves, octubre 10, 2013

Presentamos al columnista Gerardo López

El cumpa Gerardo López, militante



Como todos sabemos, los medios decimonónicos tratan de demonizar a la familia gobernante diciendo que son millonarios, cuando son uno de los más grandes ejemplos que ha dado la historia de la humanidad, en cuanto a grandeza, inteligencia, bondad y todo eso que todo sabemos.
El dispositivo decimonónico quiere hacer un golpe de estado pero el Santo Padre Francisco junto a César Santos Gerardo del Corazón Milani y Telefónica, porque lo importante es estar comunicados, más allá de que haya monopolios como el de las esponjas, fijate Bob Esponja, sin ir más lejos, y nadie hace nada, bueno, está claro con estos datos que la corrupción es un tema menor.
Ya lo dijo, en una de sus películas, la compañera Florencia, flamante cineasta, que el que convida tiene un teletubie en la barriga. Y eso sistemáticamente ocultado por el dispositivo decimonónico, porque tienen miedo ya que entre los jóvenes procesistas de 79 a 83 años residentes en la zona norte y de Aries y rubios y panzones, Filmus obtiene una leve ventaja pero podría cambiar. Por ahora, el dispositivo decimonónico quiere ocultar la reindustrialización galopante que vive nuestro país porque en los 90, los panchos no se hacían acá. Ahora, la salchicha dentro del pan te la ponen acá, y ese panchero es trabajo nacional alimentando el círculo virtuoso de la economía. Como dijera Lacan, "dame un pancho"
Los otros días en París, me crucé con 3 argentinos. Que estaban en contra de Norcorea. Claramente, al igual que yo, viajan a París por la gracia enorme que tiene Cristina. Porque si Cristina quisiese, los mandaría a desaparecer con Berni o a que Granados los cague a tiros. Pero Cristina es buena y respeta los derechos humanos. Cosa que el dispositivo decimonónico no hace, porque son todos putos.

Hernán Reibel Dijo:

Qué genio que sos! Te vamos a aumentar el contrato y te sacamos la jubilación antes del 2015! VAMOS COMPAÑERO, acá hay que salir a desmentir a Carrasco (nosotros después te vamos a hacer el aguante, no importa que te amenace con contar cosas sobre vos, nadie le cree. Ánimo muchacho! Anímense y vaya! Que acá, no es la de Cristina nomás, está en juego la de todos, eh. Y yo también tengo cosas para contar sobre vos) que acaba de decir que los teléfonos son una garcha y que nosotros queremos ganar las elecciones.
JAMÁS, nosotros luchamos para perderlas. Expulsamos gentes, cagamos a trompadas a los militantes, odiamos a los que analicen, despreciamos a los trabajadores, luchamos contra la eficiencia. Somos perdedores y moriremos con las botas ajenas.
Después pasá por mi oficina.
Tengo un sobre. OJO, es el nuevo mapa de Argentina con Uruguay indexado. No vayas a pensar mal.

viernes, marzo 04, 2011

Iracundia

Tantas reuniones y cosas y proyectos y promesas y cuentas y adversarios y datos y revuelos y nervios y gente estúpida y gente brillante y gente con cara de nada que es nada y capaz que está bien que así sea, quién sabe. Una vorágine camino a nada.
Me acabo de sentar en la plaza, a comer un pancho.
Cuando cruzo las piernas, muerdo el pancho y me acuerdo del cumpleaños 88 de mi abuela, que fue ayer. Me acordé tarde, pero la llamé. Me cuenta de los bocaditos, 17 variedades, que hizo mi hermano menor. Y la voz, por teléfono, de mi vieja, que cada vez se parece más a la voz de mi abuela. Aunque desde chiquito, cuando mi vieja habrá tenido 25 años (uf, 8 años menos que yo!) ya me parecía una señora grande y adulta y segura. Después, bueno, después, todo lo que pasó después.Fue tanto. Fue tan rápido.
Y ahora, de pronto, las insinuaciones de la vejez desde el teléfono, mi vieja, jubilada de la docencia. En un matíz, se percibe, un giro de la voz. En algo que está secreto, en el fondo, ella lo sabe, yo también: hay algo horrible que se acerca. Algo innombrable que acecha. Siempre fue una posibilidad, después de todo. Pero, ahora, como un gato que viene lentamente, resignado, que trepa la alcantarilla, entra por la ventana, camina atravesando el living. Pronto, dice el gato, negro y de ojos brillantes, pronto.
Una señora se sienta al lado del mismo banco que yo. Una costumbre muy porteña. No pasa en otras plazas del país, eso de sentarse en un banco -diseñado para que entren dos personas, parejas, en general- eso de sentarse al lado de un desconocido en su banco y ni siquiera hablarle o mirarle la cara. La señora se saca los anteojos de sol.
Me suena el celular, lo apago. Ya voy, a esa reunión. Basta de joder tanto. Dije que iba a ir. Descruzo las piernas para darle más lugar a la señora.
Prendo, muy lentamente (es importate esto: muy lentamente) un cigarrillo. Hay algo que ahora sí se nota. Solamente ahora.
No toda la gente está apurada, loca, desquiciada, sobrepasada, nerviosa. Están los que duermen entre harapos. Están los que comen ensaladas. Están los que, como yo, se sientan un rato. Un rato largo, de cinco minutos hermosos y plenos. Y se sientan por el sólo placer de la duda.
¿Vale la pena todo esto?
Probablemente, sí.
Probablemente, no.
La señora hace un gesto de asco cuando le llega el humo del cigarrillo. Me levanto, camino un poco. Quizás nunca vuelva a cruzarme con esa señora. Saludo al del kiosco de diarios, a la boliviana que vende los panchos, al cadete del banco, al mozo que anda a las corridas llevando una bandeja por la calle, al agente de seguridad de mi edificio. Vuelvo a casa. Tengo media hora. Antes de rajar.
Me cortaron el gas.
Hay un ciego en el subte D que se llama Javier.
Una vez, medio en joda, escribí una biografía social de Los Iracundos. Ya cansado de escuchar, con la guitarra, a los borrachos de ese bar en calle 3 de febrero y Don Bosco, en Paraná. Me terminaron gustando, Los Iracundos. Me entusiasmé con eso, ya era casi un libro de unas 300 páginas. Estaba, en esa casa, solo. No tenía trabajo. Así que escribía, algunos bolazos miserables que mejor ni recordar, puchereando, nunca fui bueno para ganar unos mangos, y entonces para descargarme, unos bolazos entretenidos escribía, para mí, para joder. Los años 70 y Los Iracundos. Los revolucionarios años 70, je.

Comer un pancho, que vale 5 pesos, sentado en una plaza. Tomarme un rato. Tomarme un mate, con la pava eléctrica. Me cortaron el gas. También el teléfono. Compré, en una librería de saldos, una gran novela policial. Inconseguible desde hace unos años. El Séptimo Círculo, coleccion fundada por. En fin. Hay un montón de mundos apacibles entre las páginas y en los teclados. Hay un montón de cosas.

Anoche, cuando volvía a casa. Se me ocurrió una gran idea. Que a nadie le debe importar, por supuesto. Tengo un montón de ideas que a nadie le importan y un montón de anécdotas donde no pasa nada.
Creo que el pancho me cayó mal.
O que estoy triste.
En todo caso, tampoco es tan importante.
Pero tengo esa compulsión por tomarme el pelo, así, sin ningún sentido. Sólo porque me aburro o porque, en el fondo, como un grito desesperado, tengo esta necesidad serena de decir ese algo que es tan simple: yo sé que no hay nada verdaderamente importante por decir. Yo, lo sé. Nunca se me nota. Lo disimulo. Sospecho que a otra gente le pasa.
Se me enfrió el agua.
Tengo que comprarme, por fin, un termo.

jueves, mayo 07, 2009

Me plagian y nadie hace nada

Todos sabemos que nada puede ser bueno sin que sea tremendo, así es la argentina y lo que quiere la gente; más allá de esos grandes acuerdos que hacen al consenso, acabo de toparme con este post de Burbujas con detergente, siempre ocurrente, que recuerda un post mío, ya perdido en las nebulosas de Internet, pero recogido por Aldo acá:







"Nunca ganaría una elección una fuerza política que siguiera mis consejos. Y es que, en el fondo, las fuerzas políticas que siguieron mis consejos llegaron siempre al poder sin ganar elecciones.

Tengo la sospecha de que esa victoria brutal persigue cierto encanto, cierto poder oscuro donde late el deseo. El Deseo de la Verdad.

Pienso que una fuerza política que suba al palco a Cecilia, a Patti, el terror de la gente de los derechos humanos, que está dispuesto a balear peronistas por la espalda, me cae bien.
Me cae bien que lo candidateen. Me cae bien una fuerza política que banque a Clarín y a los grandes multimedios, si es por defender la libertad de expresión, que sea recibida por Bergoglio, que reciba su bendición.

Me gusta ir a las marchas por el campo y ver a las señoras gordas y ricas de Barrio Norte tomando el té, me gusta mirar a los chacareros de Santa Fe Las ParejasGaseosasArmstrong, me caen bien -aunque extraños- los troskos del MST y el PO, me resulta agradable leer Perfil, acordarme de Videla, el 1 a 1, los viajes a Miami, la inserción en el Primer Mundo, el Teatro Colón de noche, Mauricio, Gabriela.
Extraño a Cavallo, ese personaje con pinta de académico y sensibilidad para llorarle a una vieja jubilada recordando a su padre.

Me gustó que Solá haya votado de acuerdo a sus convicciones, y sí.
Que Menem sea diputado, también.

Que TN grabe a D´Elía pegando piñas, que no esté más el delincuente de Ginés, que se haya hundido en su mugre el discurso de los derechos humanos sólo para los terroristas.

Creo que estamos renaciendo de las cenizas. Ya veo las caras de los inteligentísimos avispados que, durante años y con gesto de yo te dije, nos hablaron de distribución del ingreso, de las masas en las calles, del proyecto político.
Nos dijeron que somos unos estúpidos irremediables, que todo era volver al pasado, una fantasía.

Bien, pasen, adelante. Yo soy así: lo disfruté.
Pero si estuviera en Venezuela sería carmonista, si estuviera en Bolivia sería secesionista santacruceño, si estuviese en Ecuador sería opositor a Correa, si estuviese en Brasil elogiaría al obrerito por su política centrada en materia económica aunque renegaría de ese componente de negraje y esperaría la transición ordenada, si estuviese en Uruguay sería feliz y por eso mi casa de veraneo allí, y si estuviese en Chile elogiaría la estabilidad, el crecimiento y los carabineros.

Soy un gorila irremediable. Y Lozano me parece un señor que actúa equivocado pero de acuerdo a sus convicciones.


¿Por qué nadie escribe sobre nosotros, nuestro ensayo, la parte que me toca por ser, también, de clase media-alta?, ¿por qué los que escriben sobre mí nunca me tienen en cuenta, por qué no detenerse en que yo no trabajo en el Estado, le pago bien, en negro pero bien, a mis empleados, compro más de tres diarios, escucho a Mozart y voy al cine y al teatro y a los actos del campo?

Qué extraña representación: un país donde todos tenemos el mandato de ser pobres para no sentir culpa, donde los empresarios no pueden producir.
Un país dividido entre clases medias y kirchneristas, esos negros que, sí, viven de un plan social o trabajan en el Estado, para ser la fuerza de choque de este régimen dictatorial con camisas pardas en el Conurbano.
Tranquilos, ya nos está llegando el turno. Estamos acostumbrados a ser minoría y, así y todo, siempre llegamos al poder, porque además lo tenemos fácticamente.
Ya nos llegará el turno de hacer un país serio, con derechas y derechas, con verdadera división de poderes. No desesperemos.

Volverán las caras bonitas, basta de Moyanos y D´Elías, las citas de los negros a Scalabrini Ortíz dejarán de oírse, volverá el respeto por las instituciones, la lucha por la libertad y la dignidad y la Restauración de una nueva y mejor democracia, calificada, meritocrática.
Liberar a los pobres clientelizados del Conurbano de su esclavitud electoral.
Ellos deberán volver al rincón del que no debieron haber salido, a seguirnos asustando con la subversión atea, como hicieron siempre, amagando siempre con volver, siempre esa V debajo de esa P que insinúa un regreso. La turba de sindicalistas, el aluvión zoológico, los gordos del Conurbano, los pañuelos de las Viejas Locas de Plaza de Mayo, los negritos faloperos, los intelectuales pagos por el Gobierno, y los supuestos "sueltos", muchachos de clase media irrecuperables, que escuchan a Mozart y, en el fondo, por esa rebeldía de adolescentes tardíos, se encolumnan allí, contentos con que la canción de las clases medias no los incluya."

martes, marzo 17, 2009

Compendio de la incultura liberal


  • Carta de una ciudadana; fue leída en Radio Mitre.
  • Excelente, no tiene desperdicio.
  • Carta de una ciudadana a la que le preocupa 'esta' presidencia
  • Señora presidente:
  • Cansada de escucharla repetir frases partidistas perimidas, impostando un tono de voz seudo emocionado y recitando cada oración creída que nos muestra una verdad revelada, me siento a escribir estas líneas porque así como usted, Señora Presidente, encuentra su desahogo en la verborrea desde preparados escenarios, yo lo intentaré desde la escritura, ya que no tengo los medios económicos para reunir un auditorio de tamaña magnitud.
  • Quiero desahogar en primer lugar la desazón que me produce cuando Usted hace uso y abuso de su condición de mujer. Se auto discrimina, se victimiza. Señora: estamos en el año 2008, hace casi una década que hemos comenzado el nuevo milenio, ya ninguna mujer occidental, profesional y dirigente se siente discriminada por ser mujer. No nos pasa por la cabeza ni sentimos en la piel esa sensación... gobernamos todo tipo de países, desde súper potencias hasta emergentes, dirigimos mega empresas, somos científicas, ejecutivas, eminencias en cada disciplina.
  • Es una postura obsoleta titularse discriminada por ser mujer, hasta me atrevo a decir que es infantil y caprichosa, la mujer occidental ya no se ampara en este prejuicio. Como mujer me da rechazo que Usted utilice este argumento para conmover sensibilidades que no lograría de otra forma..
  • También quiero desahogar el pensamiento que tuve cuando la escuché decir que Usted es la primera mujer Presidente elegida por el pueblo en la Argentina, todos recordamos que Isabelita también lo fue, Vice por supuesto, pero luego llegó (muy parecida a Usted) y también tuvimos a Evita, quien no llegó pero que por momentos Usted recrea en el timbre de voz y en la cadencia de su discurso . No nos engaña...es un viejo símbolo del peronismo ortodoxo 'la mujer peronista' al lado de su pueblo y de su hombre que le posibilita la vanidad del poder.
  • Desahogo también el fastidio de escucharla decir 'esta Argentina es otra,esta es la plaza de la transformación' La Argentina no es otra lamentablemente, gracias a su política sigue siendo la Argentina de las arengas, de las divisiones entre clases.
  • La escucho hablar del 'color de piel', 'de los oligarcas', de 'los dueños del país', al igual que el peronismo del 45 hablaba de 'los descamisados', 'de los oligarcas' y de 'los dueños del país'..
  • Nos advierte a los que la miramos por tv que esto ha sido como el lock out patronal del 76...por favor!!! se me cruza por la mente la cara y las pocas pulgas del paisano Alfredo De Angeli, parado en una ruta entrerriana desde hace 20 días, él representa a todo el otro pueblo que Usted niega. Ya no hay lugar para golpistas Presidenta, por suerte aprendimos esa lección, pero lamentablemente aún hay lugar para aparatos peronistas, gremialistas con panzas y bolsillos gordos, fuerzas para policiales como sus seguidores a sueldo. No existen los intentos de golpe de Estado que usted nos cuenta envuelta en alta costura, adornada con su Rolex de oro y brillantes, que menos para el pueblo!, Evita era amada a pesar de sus visones. He dudado en escribir este último párrafo porque no quiero discriminarla a Usted por millonaria... pero nobleza obliga... usted discrimina a todo un sector de gente de campo laburadora tildándolos de 'ricos que viven en la abundancia y golpistas' yo no puedo menos que bajar a su nivel y tildarla a Usted de tilinga y vanidosa... entre otras cosas..
  • También desde el mismo escenario de la histórica Plaza, hoy tan peronista como entonces, porque nada ha cambiado, nos indica que debemos terminar con 200 años de desencuentro y fracaso. Presidenta, no sé si sabe que hace 100 años atrás la Argentina era pujante, emprendedora, trabajadora. Inmigrantes escapados de la pobreza de sus países poblaron esta tierra donde pudieron progresar, produjeron, trabajaron, abrieron caminos, ferrocarriles, fábricas, en fin... fuimos una Nación y sin su partido.
  • Después vinieron los últimos 100 años de historia donde se mezclaron gobiernos militares y casi 50 años de peronismo....sí....sumemos: Perón, Perón, Cámpora, Perón, Isabelita, Luder, Ménem, Menem, Duhalde, Kirchner, Kirchner..., de manera que todos estos años de desencuentros y fracasos ¿a quién se los debemos?, creo que a nuestros emergentes: los dirigentes....USTED en este caso. Y esta situación de retroceso, de estancamiento y enfrentamiento con el campo argentino es el claro ejemplo de los fracasos del pasado: Campo versus Pueblo. Campo y pueblo son lo mismo o campo también es pueblo, mal que le pese a su partido y a Usted que ha recogido su bandera mas ortodoxa y destructiva. La Argentina siempre ha sido y es considerada una Nación muy 'rica' por su campo, y Ud. viene con sus aires de matona a que el pueblo se enfrente con la gente de campo, que gracias a ellos somos el país que GANA exportando carne y granos mas que ninguno!!! y no hablemos de que más que seguro el gobierno, o sea Ud. ha mandado a prender fuego a los pastos de las islas de Entre Ríos para echarles la culpa a la gente de campo...!!!
  • Y este antagonismo que Usted declama desde el escenario, esta diferencia que deliberadamente pretende instalar en el colectivo de los ciudadanos referida a 'colores de piel', 'rubios contra negros' es una perimida utilización de la más vieja y burda política : instalar el resentimiento, declararse del lado de los pobres y arriarlos como rebaño detrás de la zanahoria. Pero los tiempos y la gente común la superan altamente Presidenta; ya nadie suscribe esas antinomias, ya nadie se obnubila con esos antiguos enunciados, la verdad pasa por otro lado, por el lado de los que trabajan y los que no, de los que quieren justicia y los que no, los que no roban y los que si. Ya todos sabemos muy bien que los gremialistas son los dueños del país, que los políticos y funcionarios son, al finalizar sus mandatos, los nuevos ricos de turno, todos sabemos muy bien que el campo y la industria no son antagónicos sino que son complementarios y motores indispensables para el desarrollo y todos sabemos muy bien que, como simple pueblo sin banderías, contamos con una sola herramienta para corregir fracasos y desencuentros: el voto... ya le tocará su turno Señora y como decía Perón: el pueblo hará sonar el escarmiento.
  • No nos subestime Señora, nosotros -los argentinos comunes- sabemos muy bien que aquí no hay intención de golpe, que este reclamo del campo es económico y nada tiene que ver con 'voltear un gobierno', no necesitamos mezclar esto con el tema de los 'derechos humanos', el aparato que usted mueve es el pasado y la mentira, el reclamo del campo es pedir políticas de Estado con proyección de desarrollo federal y esto es genuino, si no hay alimento en las mesas de los argentinos es su culpa y responsabilidad y de nadie mas, hay un sector que le esta reclamando que no confisquen sus ingresos y hay un gobierno que por soberbia, incapacidad y debilidad en vez de comprender y corregir errores sumerge a todo el país en un nuevo desencuentro.
  • Basta, ya me siento más desahogada y sobre el final me doy cuenta que Usted no me falló, Usted es como yo esperaba: Una persona incapaz frente a tanta responsabilidad, una persona aferrada a la vieja política que se empeña en destruir nuestro futuro, una persona ambiciosa de poder y nada más.
  • Aquí termino, no quiero cansar con este texto como usted me cansa con su discurso, se ha corrido un telón en Argentina, ahora todos los actores están en el escenario y precisamente Usted, no está desempeñando el mejor papel.
  • Virginia E Pugliese Argentina/o:
  • Si Ud. está en desacuerdo con la política de este gobierno, PASE ESTE MAIL a TODOS sus conocidos. Si no lo hace, el día de mañana nos arrepentiremos 'todos los argentinos'. Debemos ser 45.000.000 unidos luchando por una buena administración de gobierno y BASTA de 'corruptos en el gobierno'Reclamemos por nuestros derechos, y hagamos valer lo que el Presidente jura cuando asume:... que si no gobernara bien, que DIOS y la Patria se lo demande!!!
  • ¡¡DEMANDÉMOSLOS!!

viernes, enero 22, 2010

Epitafios copados




Para simplificar, un epitafio es la frase que se escribe en la tumba. 
Me parece previsor no morirse sin haber creado un epitafio, pero la mayoría de la gente vive como si no fuera a morirse, lo cual es un error. Porque al final, aunque no quieras, te morís. Y nadie hace nada.
Yo todavía no tengo decidido mi epitafio, pero seguramente, algún comentario -sobretodo de esos anónimos rabiosos, infaltables- me lo sugerirá con cariño.
“Disculpe que no me levante, señora” de Groucho Marx, es genial. El tormentoso y complejo Marques de Sade tiene también lo suyo: "Si no viví más, fue por que no me dio tiempo.”
O bien, uno clásico: “Aquí yace Molière el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y de verdad que lo hace bien.” Lo escribió el propio Molière. Ando con fiaca para buscar pero es seguro que Oscar Wilde y Alfred Jarry deben tener lo suyo.

Ahora se me ocurre, para mi lápida, esta frase: "Te hice caso: me callé un rato". Suena bien. No la releo porque en un rato voy a creer que se me ocurre otra mejor. O me va a gustar la de algún comentario.
Bah, ya cambié de opinión: qué lindo sería tener como epitafio el final de "El Largo Adiós" de Raymond Chandler -que inspiró la novela de Osvaldo Soriano "Triste, Solitario y Final"-:


"No le digo adiós. Se lo dije cuando tenía algún significado"


miércoles, abril 06, 2011

La vida es una moneda





Sí, fútil, finita, despreciable, arrojada a la existencia. ¿Qué dura mas, en las mismas condiciones, digamos, una moneda de 10 centavos o un billete de 100 pesos?
Supongamos: tengo en el bolsillo una moneda de 10 centavos y un billete de 100 pesos. Me olvido que los tengo y meto los jeans en el lavarropa. Después, los cuelgo en la terraza y, como a menudo me sucede, me los olvido ahí un par de días. Unos 15 días. Total, me gusta andar siempre con el mismo pantalón. No sé porqué la gente no aprecia que ya esté seco el pantalón favorito, en vez de cambiarse constantemente, en fin. Volvamos. El pantalón no favorito, que contiene una moneda de 10 centavos y un billete de 100 pesos, pasó por el lavarropa, se está secando en la terraza, hay un sol de 40 grados, pero se desata una fuerte tormenta y yo estoy en un burdel jugando al truco y perdiendo el sueldo, así que ni me acuerdo, el viento se lleva el pantalón empapado hasta el patio del vecino, donde lo agarra un dóberman y lo usa de juguete, lo entierra hecho trizas en el fondo del jardín el vil canino, a la semana mi vecino me hace el favor de vender su casa y mudarse a Turquía, la compra un haragán lleno de campos de soja que demuele todo y hace una torre gigante y el pantalón quedó dentro de una de las vigas de cemento. Viene el fin del mundo, producto de la contaminación de San Juan y de la industrialización en Somalía, arrasa con todo, pasamos a la historia y llegan los marcianos socialistas y encuentran un tesoro: atenti ahora, chicas. ¿Qué tiene más posibilidades de sobrevivir entre los escombros: el billete de 100, la moneda de 10 o el mismísimo pantalón?
Claro, acertó, señora, la moneda de 10 centavos. Ahora bien. Atención. Dígame, por favor, si el mundo no está patas para arriba: ¿por qué tiene más valor el pantalón que el billete de 100 y que la moneda de 10 centavos? Por cuestiones que explicó Karl Marx y que ya me olvidé: da igual, este blog lo leen los chicos de La Cámpora y saben lo que es el valor de uso y el valor de cambio, la plusvalía y la alienación automática. El punto es otro.  
 ¿Porqué, si dura más la moneda que el billete, tiene más valor el billete? ¿No debería ser al revés? Es decir, billetes de cinco, diez centavos, monedas de 100 pesos. ¿No es lo lógico?
Se me objetará (ya estoy preparado para estas discusiones, de hecho, es una eterna discusión con mis tíos) que las monedas sirven para pagos automáticos como, por ejemplo, el colectivo. Bien. Ok. ¿Y porqué entonces, no junto 12 billetes de 10 centavos si estoy en Bs As, donde el colectivo lo paga todo el país, y compro un boleto y hago 4.821 cuadras; o bien junto 22 billetes de 10 centavos si estoy en Paraná y compro un boleto y hago 39 cuadras? No tiene lógica, señores.
Esta es una muestra más de que las cosas andan verdaderamente mal, y nadie hace nada.

martes, abril 12, 2011

Uyyyyyyyyyyy

 Tremendo lo que escribe Mariano, así no salimos. Y nadie hace nada!


Pero el tema de fondo no debiera ser despreciado, porque da como para discutirlo bastante.

El problema está en lo que ya dijimos varias veces.
La CABA es un artificio jurídico inmanejable (como pieza jurídica, digo). A esta altura, por un simple cálculo de costos beneficios deberíamos darnos cuenta que sale más caro determinar jurisdicciones y potestades de los distintos gobiernos (nacional y ¿municipal?) que actuar en las cuestiones operativas de la gestión.
No va más. Bastó que un Gobierno de la CABA estuviera enfrentado y con aspiraciones presidenciables con el Nacional, para que el engendro explotara con una visibilidad insoportable.

La CABA tiene el tercer presupuesto del país (después del Nacional, y el de la PBA), con un territorio mucho menor y con mucha menos cantidad de habitantes (la ratio presupuesto/habitantes/metros cuadrados de jurisdicción es de las mejores de cualquier estamento estatal en el país) su administración se hace de recursos inmensos, algunos de los cuales se basan en una estructura nacional desigual que facilita cierto drenaje desde otros distritos hacia aquí (casos de empresas con domicilio legal en la CABA y que por ello tributan en ese lugar a pesar de desarrollar actividades fuera de ella, caso de millones de trabajadores que aportan al PBI de la CABA sin residir en el lugar, etc., etc., etc.).


Así y todo, exige el subsidio nacional en servicios como la policía, que le pagan también los santafesinos y los chaqueños, por nombrar dos provincias al azar. Ningún otro distrito del país tiene paga la policía. Cada uno se paga la suya.

Macri pidió el traspaso, recordamos. En realidad, es una vieja reivindicación de la autonomía artificial, a la que se sube cualquiera que tenga ganas de gobernar la ciudad. Pero exigió que se la pasaran (para administrarla él), con los fondos necesarios para mantenerla (que se los aportaban y recaudaban otros).
Exige que chaqueños y santafesinos le sigan pagando la policía a los porteños.

Esa exigencia (de la cual el caso de la policía es sólo un botón de muestra) parte de la existencia de un Estado (el de la CABA) indefinido, inajustable a cualquier otra figura que rija en el país. Y a condicionantes históricos.

Una persona que admiro decía hace poco algo así: que los porteños nacimos con el Estado ya creado, y creemos que eso es natural. Nunca pagamos una boleta municipal en la que se nos recargara el asfalto, o la cloaca. Las conexiones a la red de gas natural ya estaban hechas cuando nacimos. Y así...
Está bien, pero no es la realidad de un país que cuando Kirchner asumió tenía un 70% de la población sin cloacas, o el NEA sin gas (sigue sin gas, pero con gasoducto en cosntrucción.
Los 8 años de crecimiento a tasas chinas sirvieron para ir corrigiendo un poco esta desigualdad tan grande. Aunque, claro, no alcanzaron para agrandar la Buenos Aires-La Plata para el recital de U2 (cosa con la que ironizó el porteño Pergolini).

Sigue acá

jueves, julio 23, 2009

¿Lo tenías a Javier Mascherano en su fase secreta?


Es evidente que muchos argentinos -no todos, sí los más perspicaces- han notado,d esde hace un tiempo, algo raro en torno a Javier macherano. En mi caso, esa sensación fue creciendo, a partir de ciertas actitudes muy difíciles de definir, porque se trata, en definitiva de percepciones, sensaciones.
Por suerte, un equipo de investigadores (encabezado por el prestigioso periodista Luis Dapelo)se decidió por fin a terminar con el halo de misterio (¿impunidad, acaso, en esta argentina donde NADIE HACE NADA, y hace un frío tremendo, señora Presidente, eh?) que rodea la figura de uno de los mejores futbolistas argentinos.
Los resultados de la investigación, que indaga en la infancia, su ciudad de nacimiento (San Lorenzo, provincia de Santa Fe) son realmente reveladores. Un documental que no deja de respiro. No sólo a quienes ya sospechábamos de Mascherano, sino a quienes, medio pispiretas, ni cuenta se dieron de lo que pasaba. Y a quienes el fútbol y la república, pueden no importarles, sea por indiferencia o por cualquier otra razón. En esta dirección se encuentra el documental, impresionante, de verdad.

miércoles, diciembre 29, 2010

Un entrerriano ha muerto



Tenía 89 años. Nació en Entre Ríos. Ricardo Zelarayán fue, es, uno de los grandes poetas argentinos.

Escribió cosas como esta:

La Gran Salina 


La locomotora ilumina la sal inmensa, 
los bloques de sal de los costados, 
los yuyos mezclados con sal que crecen entre las vías. 
Yo vacilo.... 
y callo.... 
porque estoy pensando en los trenes de carga 
que pasan de noche por la Gran Salina. 
La palabra misterio hay que aplastarla 
como se aplasta una pulga, 
entre los dos pulgares. 
La palabra misterio ya no explica nada. 
(El misterio es nada y la nada no se explica por sí misma.) 
Habría que reemplazar la palabra misterio 
(al menos por hoy, al menos por este poema ) 
por lo que yo siento cuando pienso en los trenes de carga 
que pasan de noche por la Gran Salina. 
La pera trepida en el plato. 
La miel se desespera en el frasco cerrado, 
para desesperación de las moscas que le acechan posadas al vidrio. 
Pero yo no me explico 
y hasta ahora nadie ha podido explicarme 
por qué me sorprendo pensando 
en la Gran Salina. 
El hombre de chaleco del salón comedor 
se ha quitado los anteojos. 
Los anteojos trepidan sobre el mantel de la mesa tendida. 
Todo trepida, 
todo se estremece, 
en el tren que pasa a mediodía por la Gran Salina. 
Yo me he sorprendido mirando 
la sombra del avión que pasa por la Gran Salina. 
Pero eso no explica nada. 
Es como una gota que se evapora enseguida. 
Hay que distraerse, dicen. 
Hay que distraerse mirando y recordando 
para tapar el sueño 
de la Gran Salina. 
Un piano colgado como una araña del hilo 
se ha detenido entre los pisos doce y trece... 
Un camión pasa cargado de ventiladores de pie 
que mueven alegremente sus hélices. 
En 1948, en Salta, 
fuimos de noche a cazar vizcachas y ranas, 
y la conversación se apagó con el fuego del asado, 
abrumados como estábamos por el cielo negro 
y estrellado. 
Nerviosamente encendíamos y apagábamos las linternas 
hasta quedarnos sin pilas. 
Tampoco puedo explicarme por qué sueño con pilas de linternas, 
con pilas para radios a transistores. 
Ni por qué sueño con lamparitas de luz, 
delicadamente guardadas en sus cajas respectivas. 
Ni por qué me sorprendo mirando el filamento roto 
de una lamparita quemada. 
Nunca he visto... 
nunca he podido imaginarme 
la lluvia cayendo sobre la Gran Salina. 
Yo no tengo objetivos pero me gusta objetivar. 
Desde chico intenté cortar una gota de agua en dos 
(con una tijera). 
Aún hoy intento, 
apartando las cosas de la mesa 
o ahuyentando amigos, 
imitar, imaginarme, la lluvia sobre la Gran Salina. 
Tomo una plancha caliente y le salpico gotas de agua. 
Pero aunque pueda imaginarme todo, 
nunca podré imaginarme 
el olor a salina mojada. 
Anoche llegué a mi casa a las tres de la mañana. 
En la oscuridad, tropecé con un mueble... 
y allí nomás me quedé pensando 
en lo que no quería pensar... 
en lo que creía bien olvidado! 
Pero en realidad me estaba escapando 
del sueño estremecedor de la Gran Salina. 
Y ahora me interrogo a mí mismo 
como si estuviera preso y declarara: 
"La Gran Salina o Salina Grande 
está situada al norte de Córdoba, 
cerca (o dentro, no recuerdo) 
del límite con Santiago del Estero." 
Estoy mirando el mapa... 
pero esto no explica nada. 
La caja de fósforos queda vacía 
a las cuatro de la mañana 
y yo me palpo a mí mismo, desesperado, 
con el cigarrillo en la boca... 
Habría que inventar el fuego, pensarían algunos. 
Yo en cambio pienso en los reflejos del tren 
que pasa de noche junto al río Salado. 
No puedo dormir cuando viajando de noche 
sé que tengo a mi derecha 
el río Salado. 
Paro aún así sigo escapando del gran misterio... 
del misterio de la sal inagotable de la Gran Salina. 
Recuerdo cuando arrojábamos impunemente naranjas chupadas 
al espejo ciejo y enceguecedor de la Gran Salina. 
A la siesta, cuando la resolana enceguece más que el sol. 
Esperábamos llegar a Tucumán a las siete 
y a las dos de la tarde tuvimos que cambiar una rueda 
junto a la Gran Salina. 
Un diario volaba por el aire... 
el sol calcinaba las arrugadas noticias del mundo 
del diario que caía sobre la Gran Salina. 
Y vi pasar varios trenes 
y hasta un jet... 
Los pasajeros de los Caravelle 
o de los Bac One-Eleven, 
no saben que esa mancha azulada, 
que a lo mejor están viendo en este mismo momento, 
desde ocho mil metros de altura, 
esa mancha azulada que permanece durante escasos minutos, 
es la Gran Salina, 
la Salina Grande. 
Pero el jet anda muy alto. 
La Gran Salina no conoce su sombra que pasa. 
Los pasajeros del jet duermen... 
se sienten muy seguros. 
En el jet no hay paracaídas. 
Los jets no caen. Explotan. 
Hace unos años, 
un avión que no era un jet volaba, creo, sobre Santa Fe. 
De pronto se abrió una puerta 
y una camarera tuvo que obedecer calladita 
a las sagradas leyes de la física, 
y demostrar su inequívoco apego a la ley de la gravedad. 
Una ley dura como las piedras metidas en la boca de Demóstenes 
que, según dicen, hablaba mucho. 
Aquí hay que hacer un minuto de silencio. 
Primero, por la dócil camarera sin cama del avión. 
Después, por las palabras muertas, 
muertas por no decir nada... 
misterio, por ejemplo, 
que sirve para no explicar lo inexplicable, 
lo que yo siento cuando pienso en la Gran Salina, 
lo que traté de no pensar un día que caminaba por la Gran Salina 
tratando de distraerme y de no pensar dónde estaba, 
escuchando una canción de Leo Dan 
que pasaba LV12 Radio Aconquija 
y el Concierto en sol de Ravel por la filial de Radio Nacional. 
¿Qué pensaría Ravel, el finado, 
si caminara como yo en ese momento 
por la Gran Salina. 
Ravel, púdico sentimental, 
te imagino tocando el piano que hoy vi colgado 
entre el piso 12 y el piso 13. 
Sí, pobre Ravel de 1932 
con un tumor en la cabeza que ya no lo dejaba componer. 
Ravel tocando solo, 
de noche (pero eso sí, absolutamente solo) 
los "Valses nobles y sentimentales" en medio de la Gran Salina. 
Estoy seguro que se hubiera interrumpido 
al escuchar el silbato lejano de la locomotora, 
para ver el haz de luz a la distancia 
y la penumbra sobre la Gran Salina. 
Días pasados fui al Hospital. 
Hace años yo andaba por allí, 
despreocupado y con mi guardapolvo blanco. 
Pero ahora, de simple paciente, 
sentí el ruidito angustioso 
!Trank! 
de la máquina de sacar radiografías. 
!Y que pase otro! gritó el enfermero. 
Pero el otro no podrá explicarme 
por qué tengo sed, 
por qué voy detrás del agua cautiva de la botella 
y de la sal capturada en el salero, 
yo, tan luego yo, 
capturado en el sueño de la Gran Salina. 
Un amigo, alto funcionario estatal, 
me ofreció su pase libre para viajar por todo el país. 
Total, me dijo, es un pase innominado, 
cualquiera lo puede usar... 
si se lo presto. 
El pase sin nombre me deslumbró 
como la marca de la cubierta que leí y releí 
cuando cambiábamos la rueda junto a la Gran Salina. 
Pero después pensé en Tucumán 
(mi segunda provincia) 
y en las vértebras azules del Aconquija 
horadando las nubes blancas. 
Ahora me entero que mi amigo, 
el del pase sin nombre, 
se separó de la mujer. 
Aquí me callo... 
Pero el silencio me hace pensar ahora 
en lo que no quise pensar cuando miré el pase sin nombre que me ofrecían, 
en lo que dejé de pensar hace un momento... 
cuando vi pasar el ascensor con una mujer silenciosa 
que no me quiso llevar. 
Olvidemos el ascensor perdido 
y pensemos de nuevo, de frente, en la sal 
(cloruro de sodio) 
y en el misterio... 
Pero como nada es misterio 
hagamos una traducción de apuro: 
miss Terio 
o miss Tedio 
o chica rodeada de teros asustados 
o algo por el estilo. 
Pero no hay distracción que valga. 
El ayudante de cocina del vagón comedor 
se rasca la cabeza de tanto en tanto 
pero sigue pelando papas sin distraerse 
en el tren que se acerca a la Gran Salina. 
Y el ascensor perdido con la mujer silenciosa 
sigue recorriendo kilómetros entre la planta baja 
y el piso quince. 
El sastre de enfrente que ya comió 
se asoma a tomar aire con el metro colgado en el cuello. 
Yo pienso en comer, como se ve... 
Son exactamente las 14 horas, 8 minutos, 30 segundos. 
Y también, no sé por qué, 
pienso en el acorazado de bolsillo Graf Spee 
que en los comienzos de la última guerra 
se suicidó antes que su capitán 
frente a Punta del Este. 
El Graf Spee yace a treinta metros de profundidad. 
Ya nadie se acuerda de él. 
Ni siquiera los hombres-rana 
que bajaron a explorar sus entrañas. 
Pero hasta los hombre-rana 
salen a comer a mediodía. 
Y a veces, para comer, 
sólo se quitan las antiparras y los tubos de oxígeno. 
Todavía hay gente que se asombra viendo comer a esos hombres... 
con patas de rana. 
Los hombres-rana reclaman al mozo la sal que se olvidó! 
Dale!... Dale! 
Hoy almuerzo con amigos 
(si es que no se fueron). 
Miraré de costado la sal y pediré pimienta en vez, 
porque tengo miedo de quedarme callado, 
ya se sabe por qué. 
No quiero quedarme callado 
ni distraerme, 
ya se sabe por qué. 
En realidad no se sabe nada 
del sueño de la pilas, 
de la lluvia sobre la sal, 
de la chica del ascensor, 
del sastre asomado con el metro colgado 
o del tren que pasa de noche indiferente 
junto a lo que ya se sabe 
y no se sabe.