jueves, marzo 12, 2009

La podrida que se viene....


Nueva divisoria de aguas: los políticos del Grupo Clarín, cacareando (de modo bastante hipócrita: en la intimidad, la mayoría de ellos saben que la cabeza de la Asociación Empresaria Argentina es una banda mafiosa) por la libertad de expresión, la libertad de cultivar zapallos, la libertad de mirar la luna y la libertad de decir pelotudeces y, en suma, pidiendo retrotraer la situación a la dictadura. La plena vigencia de la ley de radiodifusión de la dictadura, la continuidad del escandaloso subsidio vía la empresa Papel Prensa a Clarín y La Nación, el control oligopólico de las telecomunicaciones y una alianza –articulada desde el Grupo Clarín- con los crápulas continentales de las comunicaciones ( con pulpos delincuentes como Slim, la Red o Globo, Cisneros, etc: toda gente que, como Ernestina Herrera de Noble, tiene un amplio prontuario y goza de una impunidad que envidiaría, por ejemplo, cualquier dictador latinoamericano). Esa es la divisoria de aguas. Retrotraer la situación al 11 de marzo, decía la oligarquía (perdón, los pequeños y medianos millonarios) y lograron, con el voto del Senador Menem (y el de Cobos) junto a otros terratenientes como Urquía y Reuteman, lograron, por vía legal (algo desconocido para estos hijos de la dictadura) retrotraer la situación al 11 de marzo. Hoy, 50 empresarios extorsivos cortaban un carril del túnel cuando pasaba. Es decir, primero quebrar el estado y la capacidad estatal de resolución de conflictos generados por el capital, luego ir por más. Ahora, será lo mismo. Clarín, el Grupo Clarín, quiere impedir la democratización de las comunicaciones, ya promete el caramelo del bello trato a los políticos que, de derecha o izquierda (las argumentaciones poco importan) demuelan la intención oficial. Si ganan (algo, ciertamente, muy probable) irán, por más. Irán por un modelo tan disímil a los intendentes del conurbano: el estado atendido por sus propios dueños, como en el caso de la Ciudad de Buenos Aires. Nueva divisoria de aguas: a no sorprenderse, porque los políticos profesionales, se colgarán de las faldas de Ernestina Herrera de Noble, periodistas millonarios que vivían del target progresista inventarán los más increíbles argumentos, pymes legislativas serán sobornadas, se dirán las peores barbaridades de Néstor y Cristina, aparecerán amantes, narcotráfico, robo de bebés (bue, eso no creo, Ernestina) y las más notables bajezas: se viene un tiempo lindo. Pero hay que estar inmunizados: detrás del Partido Clarín, vana a aparecer, como siempre cuando la historia se pone densa, personajes que creíamos de este lado y, también, algunos que, contra todo el bombardeo, todavía, tendrán algo de dignidad. Con perdón de la palabra. Ahora que las patronales agropecuarias tienen dignidad y tienen “bases” (las boludeces que hay que escuchar…); ahora que Francisco de Narváez defiende la libertad de expresión, ahora que el radicalismo renuncia a la totalidad de sus banderas (en conferencia de prensa a la salida de la casa de Alfonsín), ahora que el progresismo, mi dios, está en contra de “la caja” y (aunque no lo digan) endiosa al libre juego de los poderosos en la oferta y la demanda, ahora que la derecha hija de la dictadura nos defiende del autoritarismo, ahora que los carapintadas defienden la división de poderes, ahora que la oligarquía portuaria defiende el federalismo, ahora que, esta derecha que haría sonrojar a Patrón Costas, consideran las palabras también parte de su plusvalía, ahora, entonces, pedirle a un político que tenga dignidad, y que ésta sea contraria a la Asociación Empresaria Argentina es, quizás, perder el tiempo. Igual, no dejará de ser, también, algo gracioso: ya se verá cómo a la hegemonía, a la dictadura, al autoritarismo, a los violadores de las libertades más nobles, les disparan con munición gruesa, como quizás nunca a un gobierno democrático. Ya se verá. Vayan estrenando, los privilegiados, sus gestos de enojados, sus rostros preocupados, su avinagrado buen pasar, tan bien disimulado. ¿O acaso, el suculento salario del grupo Clarín, no es el equivalente de la libertad de expresión, no es, ejem, entonces un derecho humano? Las cosas que nos quedan, todavía, por ver.