El osopandismo




Hay una narrativa sobre las zonas rurales que es para consumo urbano. Está bien que sea así. Nunca se puede más que pintar una sociabilidad, "reflejarla", desde cualquier intuición artística, no sólo es un imposible (en el sentido de una búsqueda) sino que además, sería, muy aburrido. El realismo social intentó, en la literatura, algo así. Décadas y lugares atrás, de un mundo que ya no existe. La ciencia, en cambio, tiene esa pretensión de captura, con las salvedades del caso, que bien explica la epistemología.

Ahora, en buena hora, se ponen en cuestionamiento las tesis freudianas. La "herida narcisita" que "al hombre" como tipo ideal, le propinó la aparición del psicoanálisis: nuestras actitudes y pensamientos, no son la fusión de lo real y lo imaginario, no son la transfusión de una racionalidad depositada en la cosa. 
Ya había, desde los orígenes del campo específico de la filosofía, estos planteos. Pero Freud, con el rescate de lo irracional como parte de las motivaciones, dificulta el pensamiento científico. Aunque con pretensiones científicas.

Esta canción de Teresa Parodi la escuché en una peña, hace muchos años, en la ciudad de Buenos Aires. Donde puede escucharse el mejor folklore regional. El menos conservador. Donde vienen a parar los hijos de los dueños de la tierra. A estudiar. Y se quedan. O vuelven, a ocupar las gobernaciones, las intendencias, las principales posiciones empresarias. En la República de Palermo, en Córdoba, la capital gorila "del interior", en Rosario, la ciudad que disimula la envidia con una sutileza tan urbana; la pampa húmeda, la geografía cerealera, es la que manda en el país. Produce no sólo la cultura que está de espaldas "al interior", mirando el Río de la Plata como extrañando los míticos barcos de donde nunca bajaron. Pensando si no fue todo un error. Una gran equivocación. Si elabuelo judío no hubiera hecho mejor quedándose en Rusia. Si lo alemanes del volga, si los tanos de una Italia que no existía, si los catalanes que acá se hicieron gallegos, apodados con cariño, no debieron...


Hace un tiempo ya, varios años (no estaba todavía el kirchnerismo) dije en una charla que no creía que "el campo" exista. Que esa mitificación del próspero y buenudo campesino medio de la pampa húmeda, aislado de las urbanidades, con poncho, guitarra y una pava junto al fuego, que eso, no existe. Es una invención. Lo dije en un centro cultural donde los que escuchaban no habían pisado jamás ese mítico campo -yo tampoco, puesto que no existe- aunque estoy seguro de que la mayoría de mis amigos porteños, si fuera a Concepción del Uruguay, durante 3 semanas, al tercer día grita desesperado que no aguanta más el campo.
En Concepción del Uruguay se fundó la patria, en 1815. Ahí se declaró la independencia nacional, con delegados del Oriente (actual Uruguay), Corrientes, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe y parte de Córdoba. Un año después, en la Casita de Tucumán -ese lugar del centro de San Miguel donde venden alfajores- sin diputados del Oriente y de Entre Ríos, se volvió a declarar la Independencia. Ahora se conmemora con feriado y Te Deum.

Fuera de la zona cerealera se van construyendo mitos, profundamente urbanos. De la República de Palermo. Por ejemplo, el Humahuaca. Leer a Eduardo Galeano y viajar a Jujuy como mochilero es una experiencia, "alternativa", que ningún joven de la Patria de Caballito debe privarse.
Lástima que ya no existe la literatura argentina, la regional, que se inventó en Buenos Aires, paralelo al invento europeo de la literatura latinoamericana, por que en el sur, ese lugar del desarraigo, podría erigirse un redituable mito de indígenas crudos.
Rubén Patagonia -me gustaba escucharlo en la Fiesta Nacional del Mate, en Paraná (después se volvió muy caro y dejaron-dejamos- de llevarlo. Y en la Trastienda, las entradas están muy caras)- daría la talla para esta movida turística.



Mis amigos, saben de mi obsesión por la historia, y por cruzar las clases sociales -después de todo, me formé en el marxismo: me divierte mucho decir esto, que es casi nada hoy en día y a mi edad- con las tragedias y avatares de la distribución desigual de la riqueza, la distribución espacial. La geografía radical exploró estos caminos para desnaturalizar las fronteras latinoamericanas. Había, en la intelectualidad de izquierda, una mirada sobre esto. Que tenía su correlato en pensar el país. Ahora, me parece, eso ya no existe.

Las escuelas y hospitales públicos porteños no se caen a pedazos: son los mejores del país. No es necesario ganar ninguna intendencia para erradicar villas, menos en territorio federal, pero en todo caso, bien vendría hacerlo en todo el país.
De tanto pasar tango, en las radios, la gente termina por creerse que es una música propia. Original. De acá. Con el folklore pasa algo parecido. Pero tiene su correlato en fenómenos políticos que necesitaron inventar un país, unificarlo. Tanto como la tanguería, alocadamente impostada, de las milongas porteñas del sur, expresan esa necesidad de quedar intermedio entre la necesidad de ser "parte del mundo" y dar la espalda al país. Sobreactuaciones. Chiquilinadas. Firuletes de gente que toma mucha merca. O papusa.
De hecho, si uno anda con ganas y sale con Patucho, puede cruzarse con chicos que toman verdaderamente en serio al tango. Que lo bailan bien.
En Montevideo pasa algo parecido, con las murgas. Con los afroamericanos. Acá, a falta de afroamericanos (hay, pero venden rolojes...quieren pagar la pensión, en vez de decorar nuestros mitos históricos) tenemos esa búsqueda desesperada de encontrarse una identidad. El carnaval -que si siguen insistiendo, quizás hasta lo pongan de moda- ese maravilloso invento estatal, seguramente (ahora que es feriado) sea motivo de tesis re locas de estudiantes de antropología. Y conecte con el osopandismo, nuestra amargada falta de afros posta (no éstos que venden relojes...) y el indigenismo que tapa la indigencia.
Algo, al tango, debe reconocérsele. Dos cosas: 1) No se dignan -como en el folklore de Palermo, que representa las provincias argentinas, donde esa música no se escucha- a crear canciones nuevas. Porque Gardel canta cada día mejor. Eso está bien. Sería pueril que se escucharan los buenos tangos de ahora en desmedro del aburrimiento de lo que ya era grasa en los años 40: no habría significaciones rimbombantes ni esta nadería que permite impostar una identidad histórica.
2) No tiene, el tango (como el folklore, sobre todo el que habla de los peces, las flores y los bichos) pretensiones de realismo social. Más bien, en este punto, se toma el pelo.



Las viejas ideas federales, según mi criterio, tienen aún la potencia para captar y trazar un diseño, un horizonte de país posible. Generalmente, cuando digo estas cosas, nadie me da bola. Lo cual, por cierto, está muy bien.
Ahora, la cuestión federal, pongámoslo en mayúsculas: la Cuestión Federal, latente en el devenir del país (y a mi juicio, modalidad de integración regional y afrontar el reto globalizador, pero bue...) cuando no se cruza con variables sociales y productivas, no sirve para un carajo. Para una ontología del ser porteño, del ser del interior... Naaa. El nacionalismo que fue deviniendo con la primera y segunda guerra "mundial" entró por ahí y se fue, en la mayoría de los casos, al carajo. Al antisemitismo, al elitismo oligárquico, al revisionismo de derechas.

Hay una novela, de Enrique Medina, se llama Transparente. Estuve toda la tarde en librerías de usados, buscándola. Para un trabajo que tengo que hacer. Adaptar una obra de teatro. Llevarla a los años en que transcurre la de Medina. Bueno, no la encontré, todavía. Había una librería en la que compraba esas ediciones de Galerna, cuando venía a Bs As: ya no existe más.
La vida cotidiana es imposible de narrar. La historia, el arte, incluso la ciencia, pueden dotar una imagen, como una huella fonética, desde la cual imaginar esa cotidianidad en tiempos que no vivimos. Pero también en tiempos que vivimos.
Ahora, me parece que hay que tener un sano escepticismo con esas cosas.
En la novela que nombré, de Enrique Medina, hay un secreto genial: uno siente que puede escribir eso mismo. Que es simple. Es una pura ilusión del lector, más que nada, del lector, pendejo y atrevido, que yo fui. Otro gran escritor argentino, dice sobre esta novela:


El relato de "Transparente" corresponde a la gente que más quiere Medina, los humildes, y el hallazgo es la figura central, su procedencia rural, es decir la criatura del interior sin preparación para la vida y sin preparación escolar, en quien se insertan los estigmas de la ciudad: atropello, explotación, desconsideración... Sea como empleada en la casa de familia, sea como obrera en el taller o la fábrica. No es sin embargo –al menos no lo es explícitamente- una protesta social. Esta queda a cargo del lector, quien podrá asumirla o no, según su conciencia, aunque de ningún modo podrá negar que lo acosa y lo muerde; porque Medina no acude a lo panfletario ni a demagogia alguna. Simplemente, narra. No recurre tampoco a un lenguaje objetable, quizás esto lo aleja del cuadro de los duros, pero lo instala en el de una pureza que condice con el título del libro. Para éste conviene notar que el título, elegido sabiamente, si bien puede participar del significado de las palabras diáfano, lúcido, translúcido, hialino, cristalino, sin ser todas sinónimos, se comunican su sentido y caracteres, que son, de otra parte, los del relato todo, redondeando la condición ejemplar de esta obra que avanza y quedará en la narrativa sin necesidad de la intriga, ni ningún golpe bajo que sacuda el erotismo del lector. Su claridad y pureza, que la hace sumamente transitable, aparte las virtudes líricas de su prosa y esa admirable serie de fotografías de época en sepia tomadas de un archivo o colección de los años 30, la colocan cómoda y legítimamente en lugar de privilegio entre la producción de los autores argentinos que constituyen de todos modos, con Medina sin duda, lo mejor de la hornada que "llegó", paradójicamente con los años más impiadosos de la vida civil Argentina.

ANTONIO DI BENEDETTO, Buenos Aires, 1985

En estos días, se cuecen discusiones ideológicas, recubiertas de tácticas electorales. Se cuecen discusiones centrales para la formación política, para el compromiso social, para una mirada, integral (pero abierta) sobre el país. Es un debate profundo, es apasionante.
 Se cruza, sabiamente, inteligentemente, con el proceso político "concreto". Con los requerimientos del día a día. Con el calendario de disputa. Con las reglas del juego institucionales. Con las previsibles desmesuras y rencores. Con las necesarias diatribas. Con respetos inéditos, difíciles de encontrar en las discusiones apasionadas. Se debate, se complejiza, en conjunto con la formación de un nuevo conglomerado -necesariamente caótico, difícil, creativo- político, cultural, que da esperanzas hacia el futuro.

Es decir, tengo una mirada positiva.
Pasa que no me sale expresarla muy bien.

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¿Porqué está mal que Filmus no haya ido a un hapenin televisivo donde concurrían un oficialista _macri- y un opositor, Solanas? Por que las encuestas dicen que Filmus va segundo. Ahhh, ¿qué encuestas? Las de Pino Solanas, un autobolazo que con su sí, magnetto de ayer demostró no creer ni él, dicen otra cosa.
¿Y por qué van 3 y no 4 o dos o 5 o todos?
Encuestas: el nazi Biondini, autorizado por los tribunales porteños y gracias a la muy elogiada constitución mamarrachesca porteña, es candidato a "Jefe" (a él le debe sentar lindo el título de ese cargo) municipal. Denunció a la consultora privada Poliarquía -cuyos dueños se desconocen- por no incluir en las preguntas a sus encuestados a su partido racista. Y sí a los otros 13 candidatos a intendente. Decisión respetable, al fin de cuentas, es una consultora privada cuyos dueños -como los de todas las consultoras- y clientes, se desconocen. Y pueden hacer lo que quieran. Ahora bien, son cosas privadas. ¿Cómo es que deciden entonces sobre democracia, propuestología, equipos técnicos para podar árboles, maquillaje y vestuario, fonética de Bodelli y que todo eso la constitución, la intutzionalidad, la tradizión, feo, malo, el cielo y dios?
Simple: hay un programa de TV privado que, contra toda la teoría comunicacional y la teoría política, te hace sonar un timbrecito y sostiene que "la gente vota las mejores propuestas". Eso sí, aún antes de conocer las "propuestas" para el alumbrado, barrido, constitucionalismo como en las grandes ciudades del mundo y limpieza, hay un recorte que son las consultoras privadas. Que miden la "intención de voto" de quienes luego harán propuestología -esa cientología de la antipolítica- para que "la gente", que en realidad ya tenía mayoritariamente su "intención de voto definida"-según nos cuentan las consultoras privadas, no todas, sino algunas, o sea, las "más conocidas" o sea, las que salían en los mismos diarios cuyos dueños son los mismos de los canales televisivos-   para que lagenteintencionadamentevotual escuche las "propuestas" que tienen los cadidatos que ya saben que van a votar y "elijan al mejor". Criterio éste, "el mejor", que no definen los estudios sociológicos sino la oscura ciencia de la propuestología.
¿Por qué la UBA se suma a este cinismo?
Por que sino, corazón, no sería la UBA. Comprometida con la sociedad, pero lo suficientemente neutral como para garantizar un debate. Propuestólogo. Es más, nótese que el canal federal también podría transmitir este circo, en la UBA, total, ninguno de los candidatos a intendente que eligieron las consultoras- ciencia neutral, como se sabe en la UBA, ésta de la consultoriá, corazón- va a discutir (no puede) el presupuesto de la UBA.
Que sino, ay mamá, la que se armaría. De debates teóricos.
En fin, todo muy lindo. Y patético.
La propuestología debe ser pariente -no muy lejano- del osopandismo, qué te juego.
Yo, lo que te digo, es que cuando se naturaliza mucho algo -la propuestología, por ejemplo- empiezo a sospechar. Claro que yo no fui a la UBA, debe ser por eso.
Un dato: Biondini tiene unas propuestas re lindas para alumbrar avenida Santa Fe. ¿No habría que llamarlo al debate? No. Ok. ¿Por que es nazi, racista, aunque los cándidos tribunales porteños lo nieguen, o no habría que llamarlo por no medir en la ciencia consultoril? Para pensar, eh.
Yo también los quiero a todos.
Incluso cuando se ponen pelotudamente propuestólogos.
Dios mío, corazón, y en la UBA, donde no se hacen los rulos pero sí la permanente -la revolución permanente- pero detrás de la virginal y tierna consigna de bajar el precio de la fotocopia. Detrás de cada propuesta se esconde una revolución. No, no es para tanto. Pero detrás de cada propuesta se esconde...(me voy acercando a la puerta)....se esconde....(no me peguen, soy progresista!)....se esconde....-pará loco, debatamos, hagamos propuestas, sin agresiones-.....se esconde......UNA IDEOLOGÍA!
Y váyanse todos a la puta que los parió. Corazón. 


La historia de “Of panda and people” a lo largo de los EEUU

En Alabama, 11.800 personas firmaron una petición que se presentó al comité escolar que decidía acerca de los libro de texto a utilizar, aprobando el ID e intentando que “Of pandas and people” fuera usado como libro de texto. En enero de 1990, el libro fue retirado de la revisión por los editores, el Haughton Publishing Co, ya que “la falta de respaldo al texto se debía a que no tuvo la posibilidad de defenderse”.
En 1990, una campaña pública fue orquestada en Idaho para instar a las escuelas del estado a adoptar “Of pandas and people”. Sin embargo, el libro fue rechazado por el consejo escolar. En marzo de 1990, el consejo escolar del Condado de Pinellas, Florida rechazó una apelación de un pastor evangelista jubilado “para aprobar el libro de texto “Of pandas and people” ya que ofrece un punto de vista creacionista”. En enero de 1993, miembros de extrema derecha de la junta escolar de Vista, California trataron de incluir “Of pandas and people” en el plan de estudios de ciencias. Una comisión de profesores votó unánimemente por el rechazo del libro afirmando que el texto carecía de cualquier mérito científico. La junta decidió al final no respaldar que se enseñara la “ciencia de la creación” en las clases de ciencias.
En septiembre de 1994, los residentes de Louisville, Ohio votó por 121 a 2 a favor de instar a la junta escolar local para adoptar “Of Pandas and People”. El creacionismo se había enseñado abiertamente en las escuelas de este distrito hasta que una demanda en 1993 obligó a un cambio de política. Tras esta decisión, el distrito recibió 150 ejemplares del libro.

En octubre de 1994, las autoridades de las escuelas del condado de St. Lucie en Florida distribuyeron copias del libro en cada una de las escuelas secundarias para que fueran analizados por los profesores para su uso en las clases de ciencia. La respuesta por parte de los profesores fue negativa, pero a pesar de ello las autoridades académicas del condado planearon distribuir los libros a las bibliotecas escolares para que los profesores y los estudiantes pudieran usarlo como un recurso más.

De acuerdo con la “Civic, Business and Ministry Coalition”, las copias del libro fueron adquiridas por el Instituto de la Investigación de la Creación (ICR) de San Diego, California y fueron enviados a los administradores de las escuelas con el argumento de que era “una texto científico apropiado para niños en edad escolar”. Se informó de que el ICRL se había reunido en varias ocasiones con los administradores para promover “la ciencia de la creación”. Sin embargo, la junta escolar del condado no encontró información sobre este asunto hasta enero de 1995. El Wall Street Journal informó en noviembre que, según la FTE, se habían impreso 22.500 ejemplares, los cuales fueron adquiridos por profesores y diseñadores de planes de estudios de 48. Quince distritos escolares había ordenado cantidades lo suficientemente grandes como para sugerir que se iban a usar en la clase, pero éstos no han sido identificados “por temor a verse envueltos en controversias”
En enero de 1995, los miembros conservadores del comité escolar de Plano, Texas propusieron que se aprobara “Of Pandas and People”como un suplemento al actual plan de estudios. La junta del distrito escolar votó unánimemente por prohibir la adquisición del libro, a raíz de lo cual hubo una fuerte oposición de los residentes locales. Muchos de ellos asistieron a la reunión de la Junta con “pins” que llevaban una “X” roja marcada sobre un panda. Dos de los proponentes del libro posteriormente perdieron sus escaños en el consejo escolar.

En 1996 la revista Time informaba de que “los consejos escolares de los estados Washington y Ohio estaban considerando la posibilidad de elegir “Of Pandas and People” como libro de texto”.
En abril de 1997, el consejo escolar de Chesapeake, Virginia compró copias del libro para cada una de las bibliotecas de las escuelas intermedias y secundarias del distrito 15. La compra fue recomendada por el Superintendente escolar W. Randolph Nichols, pero la Junta señaló que el libro estaba destinado para su uso “como un libro de consulta, no como un libro de la ciencia ya que la junta no apoyaba el creacionismo”.

En junio de 1999, el distrito escolar de Burlington, Washington aprobó una propuesta local de los profesores de ciencias para utilizar extractos del libro “Of Pandas and People” en el aula “para equilibrar las enseñanzas sobre la evolución que siempre se incluían en sus cursos, pero sobre el que afirmaban tener serias dudas, especialmente en lo que hacía referencia al origen de la raza humana”. Ante esta decisión se efectuó una demanda por parte de la Unión Americana de Libertades Civiles, para que el profesor, Roger DeHart, pusiera fin a sus años de la enseñanza de diseño inteligente en sus clases. Este profesor que necesitaba esa información para contrarrestar la inclusión de una información que era “en el mejor de los casos errónea, y en peor fraudulenta”, en la mayoría de los textos evolucionistas utilizados en las escuelas. Otro intento de introducir “Of Pandas and People”en las escuelas de Idaho fue rechazado por la comisión estatal de libros de texto.

En marzo del año 2000, el director del plan de estudios del condado de Kanawha, West Virginia seleccionó el libro “Of Pandas and People”como libro de texto ya que “presenta la teoría de la evolución de como una teoría, no como un hecho”, cediendo de esta forma a la presión de la comunidad local y a algunos profesores. Una comisión de profesores de ciencias votaron por unanimidad comprar ejemplares del libro, pero al final se abandonó la idea por temor a los pleitos. El grupo jurídico cristiano-conservador, Thomas More Law Center, se ofreció a representar al condado de forma gratuita si surgía cualquier litigio, pero su oferta fue rechazada. Una propuesta para comprar el libro para las bibliotecas escolares fue finalmente rechazada por el consejo escolar, aunque un miembro conservador de la junta se comprometió a pagar al menos 14 ejemplares de su propio bolsillo.

En Pratt, Kansas, la junta escolar local votó a favor de eliminar cualquier mención de macroevolución, la edad de la Tierra, y el origen del universo del plan de estudios de ciencias, pero rechazó una oferta para adoptar “Of Pandas and People”con fines educativos (esto si que saben como eludir los abogados.

Acá hay más, sobre los amorosos -qué amorosos- osos pandas. 












¿Y si no fuera cierto? pensalo así: durante milenios, la historia de la humanidad puede dividirse en sus grandes fantasmas, sus relatos apocalípticos, sus finalidades trascendentes, sus oscuros objetos del deseo.
Esa dimensión, ponele, trascendental del ser humano -quizás inherente, quizás necesaria para la supervivencia, quizás mero producto de la cultura- se ha ido trastocando y quienes somos de izquierda, a diferencia, por ejemplo, de esta versión de Pino Solanas, consideramos que en buena medida esos macro mitos son funcionales a la defensa de lo dado, son conservadores. Y también, ante lo emergente -qué vocabulario, mamita, aún no entiendo porqué no me arrojan flores las chicas de Comunicación Social-opera abiertamente como reaccionarios.
El caso de la Iglesia católica es quizás el más claro. Y más complejo. En cierto sentido, el cristianismo, ese gran invento del apostol que jamás conoció a Cristo, tuvo un período emergente constituyéndose lo subversivo -no te digo, nena, tomar una cerveza con Carrasco es lo más: te habla todo el tiempo así- para luego, en fin, terminar en la hoguera. Y no de las vanidades, precisamente, que para vanidades ya está este dios paranoico que nos vigila hasta los pensamientos y quiere que lo amemos tooooodo el día (cuando pienso en Dios y sus celos, comienzo a extrañar a mi Pequeña) y guarda con serle infiel y pensar, por ejemplo, en ir a un tenedor libre porque es uno de los pecados capitales, y el más divertido. Porque el sexo, a esta altura -baja- me tiene podrido. Sigamos.
Todos sabemos que dios, en el ocaso de la modernidad, murió. Aún, la ciencia forense, no podía detectar si de muerte natural (paro cardiorespiratorio, que es más o menos de lo que se mueren todos) o si fue asesinado. Pero, no importa. El caso es que dios, y los grandes relatos, no gozan de buena salud. De hecho, ya no existen los Montoneros -esos jóvenes tiernos que querían cambiar el mundo- ni las grandes religiones en occidente -donde todas estas huevadas de la ecología cobran importancia- lo que explica el fundamentalismo marginal de las sectas terroristas (la Católica, la Judía, la Protestante, la Leninista, etc).
¿Y cómo debería ser el mito que todo lo explique, que de miedos nos llene, que se constituya en el norte de nuestra existencia como ser social? Algo parecido a la cientología, mezcla de ciencia con chamuyo sobre el devenir y la trascendencia y el diezmo.
¿No es eso el osopandismo de las buenas gentes?
Yo no estoy proponiendo (por ahora) ahorcar a las ballenas e incendiar los bosques; sólo pregunto, compañero Baleno, usted dirá.







Los filósofos han intentado interpretar el mundo, luego, de cambiarlo, ahora de lo que se trata es de soportarlo. Tesis 12 de las veinte verdades sobre Feuerbach.
Si la historia de la humanidad es la historia de la lucha del hombre para no ser vencido por la naturaleza, ponele desde hace...unos 40 mil años, por ahí, ¿cómo es que de pronto, en los últimos 20 años, una fuerza de enorme magnitud (que coincide con el auge del neoliberalismo y el posmodernismo) nos ha convencido no sólo de la enormidad de que ya vencimos la naturaleza y ningún daño puede hacernos, sino de que además, escuchá ésto!, podemos destruirla y hasta aniquilarla y hacerla desaparecer y, con ella, desaparecer nosotros también. Perdón, soy ateo del siglo 21: creo que el discurso ecológico es puro chamuyo.
¿Las enfermedades, esas que nos hacen sufrir, no provienen de la armonía osopandística de la bella naturaleza? Bueno, hay mucha gente convencida que no: que provienen de la guerra contra dios del padre de la mentira, de un invento de los EEUU como el SIDA, o de mecanismos -científicos- extraños al cuerpo humano, como lo demostraría la ciencia.
Este pensamiento simplote, mesiánico, reaccionario, pasa por inteligente y jugado. Re jugado, fijate. Si sos un luchador contra las multinacionales que contaminan -junto con los sanjuaninos- la General Paz, me saco el sombrero, sos un groso.  las generaciones futuras, cuando nosotros estemos todos muertos, te lo van a agradecer. De hecho, si las generaciones futuras existen, tendrán en su propio existencia la incontrastable muestra de que tenías razón: ji, ji, ji.  Marisol conoce esa zona de Jujuy. ¿Cómo hacemos para tener un Tren Para todos (uno de verdad, no uno que reconstruya los rieles para beneplácito de nuestros amigos sojeros) sin desmontar el departamento de Cochinoca?
Quememos los bosques, que el té de aromo te cura la cabeza, está científicamente comprobado, pero contra el paludismo aún no se le conoce efectos positivos. ¿Hace falta plantar ositos panda para tener airecito limpio? Muy bien, hay que prohibir los automóviles. En el microcentro porteño, funcionaría: el aire estaría más limpio si donde está la Comisión "Nacional" de Valores ponemos un bosquecito así re lindo, lleno de ratas, como son los bosquecitos y montes nativos: focos infecciosos que en vez de bambis y pollitos en fuga hay ratas del tamaño de tu cabeza. La parodia de Julio Verne sobre Robinson Cruzoe es la propiada: Viernes ahora preside la comisión de recursos naturales de diputados.
El amor en los tiempos del cólera o el mal de Chagas trae estas complicaciones: los indígenas de verdad, prefieren hospitales en vez de turistas holandeses. Cierto que están los caciques, tradición que hay que respetar: ¿o acaso no nos encantan los monarcas que hasta deciden cuándo y con quién debe desvirgarse tu hijita? No te asustes, con tu hijita de 10 años no se van a meter, la cosa es entre ellos. Mientras tu hijita va al doble turno de la calle Migueletes, los casabindos  previenen el embarazo con té de perejil. Dicen que es muy efectivo. ¿Usar anticonceptivos? No, la tecnología trae al diablo, fijate sino en Rosario de la Frontera lo que pasó cuando llegó el fotolog, un pibe institgó al suicidio a tres adolescentes, un horror, mamita, un horror. Estas cosas, fijate, no suelen pasar en lugares donde tienen derechos y posibilidades de ir al cine, al teatro, a ver a Boca, mirar a Federica Pais, leer a Eduardo Galeano, sentarse con Franco a ver qué onda la democracia hoy. Imaginate, los osos pandas, jamás podrían sobrevivir en esas escuelas todas calefaccionadas, donde si se rompe la estufa los chicos del MST y el PTS y el PO cortan la calle y llamana a Crónica TV. La vaca que estudiaba en Humahuaca se aguantaba el frío, porque hay que cuidar el medio ambiente. ¿O no sabías que la estufa troskista se hace tras hacer garcha los ríos? ¿Que el aire acondicionado -un derecho humano de quinta generación- requiere, lamentablemente, hacer pelota la parte del globo donde moran los más pobres y abandonados? Si cada ser humano de este planeta -gracias africanos por existir- quisiera, por ejemplo, y pudiera, por ejemplo, tener un auto, un aire acondicionado y una estufa (mirá las cosas qué simples) sabrías, pimpollito mío, que el planeta tendría agotados los recursos naturales en tres minutos, o tres días, o tres meses, pero que en fin, saltaría todo por los aires y habría que tirar al mar a los osos pandas para hacer en su jaula un estacionamiento medido? ¿No es un poco injusto entonces que Al Gore nos hinche las pelotas, justamente a mí, a nosotros, a los africanos, que esto es responsabilidad de todos y que debemos ser conservadores y olvidarnos de la equidad, de un horizonte igualitario?
¿Qué pasa en la cabeza de los que donan 5 dólares telefónicos a greenpace cuando pasan por el Palacio San Martín y hay gente durmiendo en la calle? De paso: querés conocer a un indígena en serio, mirá, ahí en las laterales de la avenida Corrientes, después de las siete de la tarde, van las distintas etnias a dormir en la calle. No viajes en semana santa a Humahuaca, no hace falta. En Constitución y Escobar está lleno de esos mismos. Ahorrate el tour con el Mocase, no te creas que los entrerrianos dormimos las siesta todos los días, ni ahí que es cierto que los catamarqueños sean más buenos que los de Caballito. No mires las estrellas para abajo,no mires la lluvia desde arriba. No seas boludo, los adolescentes en el campo quieren ir a Mac Donald, jugar en River, tener una play, cagar a trompadas al que le dijo cuatrojos. No camines las calles con la cara, que ensucias la camisa. Los campesinos sueñan con rajarse, viajar en avión, hacer las cosas que hace la gente en la tele, tras 12 horas de negreo con el patroncito también sueñan con Luisana Lopilato cuando se acuestan con esa espantosa que por la gracia de dios termino siendo tu esposa. Cómo es que el pre marxismo se hizo más moderno que este tierno y encantador industrialismo, peronista y estéticamente feo, así un paisaje lleno de fábricas que a Foucault, ciertamente, no le agradarían pero a Oliverio Twist, si hubiera sindicatos y obra social, más vale que sí. Cuidemos las ballenas, los osos panda, los bambis, el rey león, pero en Santiago del Estero no hay esos animales sino mucha pobreza, ¿no sería más justo derribar el edificio de la UBA y plantar ahí arbolitos? ¿No es más práctico convertir el hotel Mayorazgo, a la vera del Paraná, en una cría de caracoles al roquefort? Te diría que no. Alimentar caracoles es un trabajo que puede hacer una sola persona, comerle la billetera a los suecos y holandeses en el casino alimenta más familias entrerrianas. Ojalá en Holanda, en vez de comer nuestros caracoles, vinieran a despilfarran sus florines en las máquinas tragamonedas. En esa industria sin chimeneas que son los casinos y los prostíbulos y las fiestas gay y que con solemnidad se llama pomposamente Turismo. Tenemos una gran secretaría de turismo: aunque le decimos Banco Central.
Cuando te limpies la boquita con una servilleta de papel tras haberle echado azúcar al cortado, tirá todo al piso: no lo guardes en un cesto. Si querés hacer algo por la ecología, usá servilletas de tela, un azucarero en vez de sobres y no tomes un cortado en un pocillitito, sino de una jarra compartida por varias comensales. Y tendremos más árboles, más ratas, más osos pandas, más enfermedades de la pobreza y más desocupados en Santiago del Estero, pero qué felicidad tendrían nuestros amigos del Mocase, la asamblea de Gualeguaychú y el Fondo Monetario Internacional.
¿No es la valorización financiera, estas cosa de que hay más dólares volcados en la timba mundial que en la producción de bienes, una gran jugada ecológica? ¿No es divino, compañero, lo que ha logrado por los osos pandas y los árboles y los bosques Milton Friedman? ¿No deberíamos dejar todo así como está que vamos bien?
No sé.
En una de esas....


El Partido Pirata se viene desarrollando en los países escandinavos y recientemente en las elecciones alemanas. Para las elecciones europeas ya consiguió casi un 2% (y el entusiasmo nerd y de la prensa, que suelen ser pareja).
A su vez, el Partido Pirata, contradiciendo las tesis marxistas de desarrollo de la socialización (en este caso, de los derechos de autor) en los países más avanzados industrialmente; ya gobierna este Partido Pirata la africana Somalía. Chiste. Aplausos.
Bien, bien, volvamos.
La capacidad de afirmar con contundencia cosas de las que uno no tiene ni idea; pero que a su vez no le importan a nadie, da como resultado...un post! Otro chiste. Más aplausos.
Se me hace que, dada la baja penetración de internet y banda ancha en nuestro país (en comparación con Europa; no con la región, pues en este caso es alta) su absoluta y escandalosa desigualdad de distribución (los jóvenes nerds de clase media alta en la Pampa Húmeda que buscan mejorar el mundo; forman loables movimientos por un "Tren para todos"; no porque llege al interior catamarqueño la banda ancha, sino los rieles. Tercer chiste. Más aplausos, cómo estamos hoy, eh!) son factores condicionantes de un desarrollo de un partido político basado en esas condiciones. Fenómeno asociado a la insuficiente industrialización, a mi humildísimo (otro chiste) criterio. Que implica el bajo grado de importancia en la población de determinados derechos y movimientos (el ecológico, por ejemplo. Aunque como entrerriano esto sea difícil de explicar).
La combinación entre fuerte federalismo y presidencialismo de nuestro sistema político, choca contra la efectiva dilución de las identidades históricas en el plano político, como condicionante duro del desarrollo de la piratería.
Pero, ese mismo federalismo es una oportunidad. Se me hace que en la capital federal, como candidato a legislador porteño, la cosa puede andar. Sofware libre, aborto gratuito, legalización de la marihuana, aumento del presupuesto para cultura; muchas candidatas mujeres (y lindas y educadas) y a sentarse en la banca de legislador porteño, que el bajo piso electoral de su constitución lo permite. Y sacaría entre el 3 y el 6%; con mucha prensa gratis; y un potencial electorado que con astucia política puede estirarse al 10%
Acá lo están intentando. Hay que ver qué sale.


Paren las rotativas, que el índice de autoestima de la Patria, conocido como precio de la soja en Chicago (que en sus operaciones de cierre, los distintos horarios coinciden con el amanecer nacional, de ahí que los rentistas sojeros se levanten tan temprano a trabajar. De nada, por el dato) sigue subiendo, pero además, atención, españoles, que tienen abundante petróleo -sí que no precisamente en su país- sigue subiendo el crudo.
Y al parecer, de acuerdo a la analista de mercados bursátiles, Ludovica Squirru, este aumento del crudo se debe a los combates del gobierno nigeriano, que no respetará mucho los derechos humanos pero tiene petróleo, contra los insurgentes; lo cual impide a la emrpesa de países serios Shell, que extraigan el oro negro. Cuando el ejército corra a los insurgentes, la extracción de barriles continuará con su ritmo habitual.
Lo que nos lleva a nosotros, republicanos entusiastas de la defensa del interés nacional, como por caos la de la multinacional (sic) italiana, sin ir más lejos, expropiada por lo que seguramente serán cifras millonarias pero faltándole el respeto a Dios, el Medioambiente, la Patria Potestad y las buenas costumbres, digo, no debería, el ARI, la Coalición Cívica, el experto en jubilaciones Gerardo Morales, la UCR, alzar su valiente vos para defender a esta empresa nacional que es Shell que está siendo acorralada por la insurgencia nigeriana.
Loco, mirá que empiezan con el City, siguen con Techinchín, ahora Shell, se vienen con todo contra el interés nacional, eh!

P/D: posiblemente un lector sensato supondrá que digo boludeces; pero ciertamente, el delirio de la defensa del interés nacional de la multinaiconal itálica, sucede en Argentina: de eso hablábamos ayer con Gerardo acá; y Mona escribe un imprescindible post sobre Techinchín que, como bien supo definir De Genaro, cuando lanzó por decimoava novena vez su movimiento político, social, cultural, económico, ecológico, dentífrico y religioso, aún en preparativos, como bien supo definir, el gobierno de Kirchner es el gobierno de Techinchín.





Continuando con esta cruzada solitaria contra el posmodernismo conservador -es decir, contra los ecologistas- hay un tipo de discusión completamente irracional que siempre está perdida de antemano, porque quienes tienen este planteo suelen tener también disociado el principio de realidad. Ni más ni menos.
Entonces diputado nacional de Entre Ríos, Emilio Martínez Garbino -exponente de este Y AHORA VIENE POR EL AGUA- llegó a decir la idiotez de que "se están llevando el agua argentina en barcos". Dios mío.
¿Así que los barcos prefieren llevarse agua y no soja?
¿Así que los barcos -extranjeros- prefieren contrabandear, en vez de cocaína o autopartes, prefieren agua?
¿Y cómo se la llevan, cargan los containers? ¿Y para qué la quieren?
Para, supuestamente, almacenarla. Ya que se viene "la guerra del agua".
Por eso, los EEUU quieren el acuífero guaraní. Ajá.
Listo. Apagá la luz.
Vayámonos.
Dios mío. Si a los EEUU se les acabara el agua dulce, supongamos dentro de unas décadas -y el agua de mar, dicho sea de paso: el planeta es agua, pero bue- sería una brillante oportunidad para la argentina. Les podríamos cambiar agua por medicamentos de avanzada, je. O por bombas nucleares. ¿No?
En fin, cuesta decir estos disparates. Pero en síntesis: si se revirtieran los términos de intercambio comercial en el mundo -tendencia bastante probable, pero no únicamente por la finitud de los recursos naturales, corazón-sería, a grandes rasgos, un golazo para los países del tercer mundo. Como sucede, por ejemplo, corazón, hoy mismo. En este mismísimo momento en que la industrialización china e india, por ejemplo, implica que suba el costo de la soja con que alimentan a sus cerdos. Eso es una buena noticia.
Siempre y cuando no triunfe el modelo de país que pretende el ultramontano De Angelli. Que es conservador hatsa la médula, pero no posmoderno.
La ecología, corazón, le chupa un huevo.




La ecología es un conjunto de buenas intenciones donde se va a colar la derecha conservadora. Es simple. Los planteos ecológicos -que son conservadores- siempre encierran una noción antropológica de las cosas humanas bastante negativa. Pero no ven la guerra, la desigualdad del ingreso, no ven la injusticia del desarrollo y el subdesarrollo, porque no ven, las más de las veces, más que una tendencia humana hacia algo así como una gran "irresponsabilidad". Es decir, algo esencial, del orden de la esencia humana. No algo inherente a la condición humana la conflictividad social.
Hay variantes de esta ecología, algunas de raigambre pagana. Quizás sean las religiones del futuro. Esa ecología pagana pretende una economía de la pobreza como modelo superior. Porque considera que los recursos naturales so finitos -lo son, quizás- y la capacidad de los humanos está por debajo. La creatividad, el ingenio, la brutalidad de las fuerzas de producción están por abajo de la finitud de los recursos naturales.
Sí que discutible el planteo.
La historia entera de la humanidad pone en duda esto. Ni más ni menos.
Y hay otra ecología, también del orden de la religión, que se conecta con un posmodernismo bastante gracioso. Adora los "pueblos originarios" que no conoce, incluso llega a convencerse que la ciencia es algo malo, que la historia ni avanza ni retrocede -como si ser recolector de frutas y tener una altísima mortalidad infantil y un promedio de vida de 30 años fuese muy cool- y así.
 Serán las religiones del futuro, estoy seguro. 





Siete de la tarde. Todavía no llueve. Voy tratando de escribir un artículo y no me sale. La puta madre. No sucede nada. Hay cosas, siempre, claro. La realidad siempre nutre. No se trata de eso. A veces, no sé, son los dedos. Los que no quieren. Andan en otra, dan vueltas. Vueltas carnero y nos gastan bromas. Los dedos. Los necesito. Les ordeno, inútilmente, que se ganen el pan. Que acentúen, pongan comas, punto y aparte. Un punto y seguido que parece un punto y aparte. Las mismas obsesiones. Una y otra vez narradas. Mi problema no es que me estoy repitiendo. Mi problema es que se note.
Ocho de la tarde. Me voy a la esquina. A tomar un café con Juan. Voy tarareando Yo soy Juan, de León Giego. El pibe que cuida los autos en la puerta de mi casa me pide un pucho. Juan dice que las feria del libro, je. Coincido. Es tan raro el comportamiento humano. Gente que acaricia las solapas de libros que jamás leerá. Gente con el ceño fruncido. Familias en el ritual de la cultura. Que es, a ver, un tigre de papel. No me gusta decir estas cosas. Cuando encuentro a alguien que las piensa de manera parecida, me puedo reír. Como un bálsamo. No fui a la charla en Almagro sobre kirchnerismo y literatura donde hablaba el genial Esteban Smichd Es que perdí el pasaporte. Igual, ojo, Lanús es parte del Mercosur, no hace falta pasaporte. El problema que tengo para salir de la República de Palermo es el idioma. Pero bue. Lo acompañé a Juan a la Feria del Libro. Hablaba él y Estela de Carlotto, entre otros. Bien, Estela, siempre conmueve. Y Cabandié mete varias ideas de peso en cada oración. Se lleva los aplausos. Afuera, llueve. Vamos al bar Perón-Perón. El tráfico, los semáforos, van cerrando los negocios, las luces se atenúan. El cerebro mediático K -el libro que sacamos con Diego va a dar que hablar, lo juro- escucha la marcha peronista a todo trapo. Un alfonsinista a la vieja usanza, ahora metido en este quilombo. El kirchnerismo. Son las cuatro de la mañana. Tengo estos horarios raros. Me complican la vida. Llevo días diciéndome que tengo que levantarme temprano e ir y pagar la cuenta del teléfono. No da ir por la vida con el teléfono cortado. Y llevo meses con que ya voy a ir a buscar mi DNI. No da andar por la vida sin un DNI. Comí un guiso de lentejas, picante. Mi abuela nunca le puso papas al guiso de lentejas. En el Perón Perón, sí. Mi abuela debe estar en la clínica donde operan a mi vieja. Tengo que llamar por teléfono. Mi vieja no cobraba -porque estuvieron un año sin pagar los sueldos- su salario de 500 federales (0,40 centavos de peso por cada Federal) como docente de escuela media. Hoy está jubilada y cobra unos 4000. Antes y después de Kirchner. Creo que cuando vote a Cristina va a ser la primera vez en su vida que vote al peronismo. Es paradójico, pero gracias Alfredo. Gracias Alfredo De Angelli, vos ayudaste a poner las cosas en su lugar. La oligarquía al desnudo. Los conocemos, los conocimos, sabemos quién es quién en Entre Ríos. Las cuatro de la mañana. Los 10 minutos que me tomo para escribir esto. Ya vuelvo a la novela del séptimo círculo, editada en los años 50. Borges y Bioy Casares dirigiendo la colección. Los compro como saldo, en calle Santa Fe. Hay una historia que no voy a contar. Los días esos. Igual, pasaron 13 años. Entre los dedos. Ahora se están peleando a los gritos los que cuidan los coches abajo, en la calle. A veces se pelean. Se emborrachan y se pelean. Llueve furiosamente. Bienvenidos a la madrugada. Hay un clima de época. Algo del registro de la cultura.Un momento particular en el aburrido devenir de la historia. Una cosa que queda por narrar. Ciertas emociones, propias de esto. ¿Me imaginaba cuando era un pibito de izquierda vivir este disparate, este entusiasmo oficialista, esta épica adolescente, esta cosa, así, rara, estas ganas, me las imaginaba? ¿No decía -para afuera, para adentro, para el alma- consignas que sospechaba no iba a ver jamás plasmadas? ¿No puteé, no tiré piedras, no huí de la policía en marchas contra el FMI? Las gotas, gruesas, pegan en la persiana. Le respondo un mail a mi ya ex, divina y enorme. Las cosas son así.La vida sigue, dejando estos tajos. Debería usar un sobretodo, doblar en una esquina oscura, acomodarme el sombrero bajo un farol. Que un gato oscuro me mire desde una cornisa. Que una luz en la ventana se apague. Que tire el cigarrillo encima del charco. Los adoquines.Las cosas sin sentido que escribo. Las palabras que me sobran. La madrugada hace silencio. Respetuosa. De los tipos raros. De los que meamos fuera del tarro. Hay días que me levanto, abro la persiana, un sol genial y poderoso, me siento al teclado, con los ojos echando fuego. Como si tuviera una gran verdad para decir. Pura confianza. Los dedos son rock. Me chupan un huevo los que me detestan. Me creo un hombre con una misión. Hay no días, sino un par de horas dentro de algún día esporádico. Que esas cosas pasan, que las siento. Después vuelvo a ser el chico nervioso de la mirada triste. Después los días son lunes o son martes o son domingo y dan lo mismo. Días perdidos y olvidables. Días que mejor dejar pasar, para no sentir el peso del tiempo. El pecho que envejece. La dinámica torpe de saberse efímero.Pequeño y efímero. Me sirvo un vaso de agua. Me saco las medias. Me acuerdo de vos, de cómo te quise, de que capaz que te quiero. La vida de un hombre es una partícula tan chiquita en la inmensidad del universo. Ni siquiera una estrella perdida en la galaxia. Ni siquiera un pedazo de mundo, sino lo que próximamente será polvo. Será una tumba. Carcomida por la ecología. Algún día en el planeta seremos tantos los cadáveres que construiremos un centro comercial arriba de un cementerio. Espacio. Tiempo. Lugar. La finitud. Las boludeces que escribo.Las boludeces que pienso. Pero es verdad que el amor, durante un rato, te traslada a un lugar donde no existe el dolor del tiempo. La pequeñez que somos. Esa imbecilidad del ego. Ese cachito prescindible.
Vuelvo a la novela.
Espero que anden bien.
Nos vemos.




Cada cosa material o simbólica lleva la marca del trabajo al producirla. Desde una cátedra de filosofía hasta una tuerca, una operación de apéndices y la escultura de un torturado hace dos mil años.
Por supuesto, la marca del trabajo en el proceso de producción no se debe a una sola persona, sino a una compleja trama de acumulación histórica, marchas y contra marchas, engarces de otros saberes y aplicaciones, materias primas -incluso en el plano simbólico del lenguaje- etc; de modo que las cosas cargan con la huella fonética de la producción social y su significante es un modo de intercambio en tanto su significación la resultante de una cirugía de acuerdos, azares, luchas, deseos contrapuestos e intereses concretos.
La moneda, el billete con la cara de Roca, el cheque, el CBU, la tarjeta de crédito, el cajero automático, las reservas del Banco Central, los commodities, el patrón oro, tienen que tener un fundamento último, y no es, filosóficamente, dios, precisamente.
La maquinaria de las cosas se mueve a partir de materias primas, contenidas dentro de nociones jurídicas entendidas hoy como "estados soberanos". Dio la casualidad que justito donde se delimitaron los estados nacionales estaban contenidas esas materias primas que mueven las maquinarias del mundo, la cantidad inapreciable de cosas que en derredor sobrevuelan nuestra humilde cotidianeidad. Es demasiada casualidad que justo el estado se delimitó conteniendo esas materias primas. Las que, por entonces, de cada creación estatal, eran funcionales a la maquinaria de las cosas existentes en ese momento. Puede que a partir de entonces y para que nadie sospeche de esta casualidad, se hayan creado las naciones, las banderas, los himnos. Pero resulta demasiado simplista pensarlo así, de acuerdo.
De todos modos, cariño, los estados van cambiando y se descubren nuevas materias primas o nuevas reservas de viejas materias primas, y los estados cambian fundamentalmente a partir de la guerra, pero con la nación como estandarte. O bien se disputan internamente la noción de Patria a partir de las riquezas acumuladas deshistorizando las materias primas de ese proceso de acumulación de capital, como bien saben De Genaro y Biolcatti, SA.
El fundamento de la producción de la moneda de intercambio entre cosas no puede ser, entonces, el estado, pero tampoco en sí mismas las materias primas que hicieron, hacen y harán mover los primeros peldaños de la maquinaria de las cosas. El fundamento de la producción de la moneda es, y sí, la guerra.
El fundamento de la moneda, el verdadero respaldo, son las armas. El mundo real es así.
Sería hermoso que fuera de otra manera, de hecho, con gusto me enrolo en los que bregan por un mundo donde las armas no sean el fundamento de los billetes que tengo en el bolsillo de mi jeans, el vuelto del taxi que me acabo de tomar.
Pero, mientras tanto, así son las cosas.
El olvido de que es la guerra el fundamento de la moneda, y por tanto de la economía, y por tanto de la construcción de un estado que subordina (y construye) una nacionalidad (siempre en disputa) lleva a equívocos bonitos en el análisis de las causas en torno a los grandes acontecimientos mundializados. Ya el propio recorte de mundialización implica la subordinación del ojo al fundamento último de las cosas, las armas.
No todo es tan así a secas, obvio, pero se pasa tan livianamente esto por alto que da algo de pavor.
Los cuatro gordos de la familia tipo yanqui que cargan nafta o los viejitos ingleses que hacen un trío con una joven prostituta nigeriana no viven el infierno de Irak ni Afganistán pero lo aprovechan, y no tienen ni la más reputísima idea de que sus vidas psicoanalizadas dependen de un hilo: la soga que ahorcó a Sadam Husein, las matanzas, violaciones, carnicerías, bombardeos, humillaciones, que en nombre de su nación se están, en este momento, cometiendo. Verán el informativo nocturno y creerán que hay dos clases de seres humanos: ellos y los inferiores que en el tercer mundo se masacran. No entienden nada.
Un negro levantando con alita en Brooklyn puede provocar una tempestad en Colombia.
Bill Clinton le dijo a un estúpido "es la economía, estúpido", pero sabía que le hablaba al pueblo estadounidense: no podía contarles la verdad. "Es la guerra, estúpidos"
Cuando se abandonó el patrón oro se desenmascaró la farsa y nació la guerra fría. ¿Cómo es que ahora se disfraza el fundamento nuclear de la moneda con índices de vulnerabilidad crediticia, porcentajes de acciones e indicadores de desarrollo humano? No sé, pero pasa.
Y hay un montón de gente que cree verdaderamente que el fundamento de las cosas, lo que mueve la maquinaria, es la seguridad jurídica, las inversiones, la paridad cambiaria, las tasas bancarias, el nivel de empleo, el nivel de reservas, la libertad del mercado, la productividad laboral.
Todo eso es muy importante, señor país, pero si quiere tener su estado ordenado, previsible, con una economía nacional saludable y próspera, con un nivel de vida por encima de la media, fabríquese una bomba nuclear y consiga un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU. No se moleste en firmar pactos sobre buenas intenciones en derechos humanos, ecología, caridad, amor, felicidad, bondad, libertad: después de tener su bomba nuclear, usted redactará, señor país, esos pactos, con prosaaún más bonita, y se los hará firmar al resto de los señores países, convivados de piedra en esa asamblea estudiantil que es la ONU, donde hay un montón de corbatas sofisticadas negociando grandes asuntos mundiales en un auditorio con miles de canales de noticias. Bueno, no, ahí, ahí no pasa nada. El cierre de listas está en la otra habitación, y está custodiada la entrada por una cortina de hierro. La contraseña es Bomba Nuclear. Bienvenido, pase, tome asiento.
El mundo no es un lugar encantandor ni resultado de las buenas intenciones, lamentablemente.
Los niveles de hipocresía diplomática son inversamente proporcionales al poderío militar de un estado, el resto, sí, todo bien, pero primero, lo primero.

También la acción directa, un corte de ruta que lleva tres meses, es la acción de visibilización del conflicto en Formosa de la Comunidad La Primavera, 850 familias qom que reclaman las 2042 hectáreas donde siempre vivieron. Están cercadas por empresarios sojeros y ganaderos, y por otros dos actores de peso. “El gobierno provincial y los jueces que no respetan nuestros derechos. No nos gusta cortar la ruta, nos amenazan, nos mandan matones civiles y policías a golpearnos”, denunció Félix Díaz.
En este extracto de una nota de Página 12  uno se lleva una impresión bastante incorrecta. Sobretodo porque un conflicto -un corte de ruta nacional durante 3 meses- denso y complejo es abordado con liviandad. Y pequeños recortes.
Félix Díaz es un dirigente opositor al gobierno provincial de Formosa y nacional de Cristina. Todo bien. Reclaman un predio donde se pretende instalar un Instituto Universitario Formoseño. Según denuncia el cacique de esa localidad -La Primavera- se trata de sectores minoritarios en la comunidad Toba,  "estamos en total desacuerdo con la medida y la gente debe saber, que el predio destinado para la construcción del Instituto Universitario Formoseño, no nos pertenece y entre las más de cinco mil hectáreas que poseemos como comunidad organizada, estos hermanos que están en la ruta, tienen sus parcelas de 20 ó 30 hectáreas y que ni siquiera la trabajan, sino que la alquilan a gente blanca” sostuvo Cristino Sanabria en declaraciones al diario La Mañana, de Formosa.
Hay más: 
“El hermano Díaz dice que tenemos que preservar el monte y las palmas para los ranchos, quedándose en el tiempo, mirando hacia atrás, y está bien cuidar el medio ambiente, pero dejemos las palmas para otra cosa. No quiere reconocer, que gracias al Gobierno provincial hoy estamos dejando de lado las casas ranchos y porque miramos el futuro con otra visión. Prueba de ello, son las 200 viviendas entregadas a nuestros hermanos y otro número similar está en plena ejecución"
En el predio de 5 mil hectáreas cedido a los Tobas -cuya representación real y mayoritaria no se come el verso de la ecología propagada en grandes centros urbanos de alto estándar de vida (y contaminación)- se construyó con dinero del gobierno nacional un Centro Integrador Comunitario, un Centro de Salud (por primera vez hay una ambulancia con personal), una escuela, y se cambiaron los ranchos -muy ecológicos, eso sí- por casa reales. 


















Tenía doce años yo. Mi vieja escuchaba, en un cassette, a Silvio Rodríguez. En el patio. Atardecía. De ahí que el atardecer, ojalá, no me agarre fuera de un techo, en el inmenso patio donde mi vieja consumía lo que le quedaba, la soledad. Me agarra en bares. En mi casa. En ningún lado.Ojalá no me agarre mirando un cuadro, me entristecen los cuadros, todos los cuadros, detesto la pintura: tengo una rara habilidad para comprenderla. Tenía una novia imaginaria. La rescataba de los malos, en el continente africano. Tenía una contradicción: ella era una nena, de once años, muy pendeja para mí. Yo era un jubilado, un hombre fuerte y maduro, de doce años. Conocía, yo,  la luna, el centro de la tierra, un mundo submarino, la vuelta al mundo en ochenta días, no me rompan las pelotas: yo era un hombre, hecho y sobretodo, derecho. Trabajaba. Por el barrio. Vendiendo plantas. Y robando. Robábamos mucho. También trabajábamos. No necesitábamos plata, sino pulsión existencial. Mi vieja, cuando nos agarraron en un supermercado robando, ¿9 o 10 años tenía yo?, nos hizo ir, vergonzozamente, a devolver las cosas. Mi viejo, en Rosario, cuando nos agarraron, ¿teníamos 5 o 6 años ahí?, hizo lo mismo. No me sentí traicionado. Sentí que traicionaba.
No he dejado, en cierto modo, de ser el muchacho soberbiamente herido, que está en cama, con respirador, del asma y del miedo al castigo de dios. He dejado de salvarte de los malos, en plena selva africana. He dejado de escribir cosas con placer, he escrito tonteras, cosas pasatistas: como el PBI deflactado o la sensación de inseguridad, como la interna peronista o la ecología sentimental, todas boludeces. Me he vuelto bastante tonto, acumulando triunfos, escondiendo fracasos, lo que hacen todos: tonteras. Es una boludez, después de todo. He pasado acá el día, mirando el pasado, tomando cerveza, leyendo novelas negras. Hoy mi pequeña me preguntó si estaba depre. Dije que no. Ni sé qué es depre. No interesa. El mejor de los nuestros, el más alegre, pelea por su vida. Yo que siempre fui un bajón, tengo cierto margen, menos culpa. Hoy un amigo me decía que la muerte no es para tanto, el problema es el instante anterior, el misterio, esa cosa: porqué. La inmensidad de eso, de éso: cómo. Y hablábamos de vos, Viejo, porqué.
Ya estoy fumando dos atados y medio. Me angustia saber que no son esas las cosas que te matan, que nos matan, nos demuelen. Nos morimos, también, nosotros, un poquito.
Otro amigo me llamó para preguntarme porque llevo dos meses sin salir de casa. No es cierto, le aclaré. Ni sé cuánto hace. Pero es menos. Me siento en mi escritorio, al mediodía, cuando me levanto, a inventar una comida. Y una bebida. Y miro el balcón. Las hojas del árbol, los bichos que trae, los mails que me llegan, las noches que pasan. Los días que ni torpes, así, iguales, tranquilos, con, no sé, mansos. Con nada. Me quedo acá. Nada de viajes, de colectivos, de terminales. Que secretamente, siempre, detesté. Poner la valija en una pista de avión me rompe las bolas. También me rompe las bolas Mi Pequeña cada vez que me voy. Y adonde vaya tengo que llevarme las penas, los dolores en la espalda, la carga pasatista de ser yo. Y que apague el celular, que señor esa botella acá no, fumar es imposible, vayansé a la puta que los parió. Generalmente a fin de mes me recluyo, porque no tengo plata, y soy un militante también, y hay que poner. No me averguenza. Para nada. Me da bronca por los que esta noche no tengan para una botella. Me da bronca, de verdad. Por los que duermen en la calle, en los centros de inundados: por ellos, salud. Está lloviendo y puse la calefacción, pasa que al whisky también le puse mucho hielo, se calienta, como un adolescente, y bajé el aire acondicionado. Tengo un sofá y una novela negra. Un manojo de llaves y otro manojo de culpas. Unas abren, otras cierran. Cuando estás en la calle, ahí recién entendés que todo, pero todo eh, tiene dueño, tiene llave, tiene custodios, tiene derechos. Todo, menos vos. El que no me leerá. Sería imposible. Tanto como, aquella chica, a los doce años, que no quiso bailar conmigo en la escuela Sarmiento. Y al otro día, a la tarde, ya roja la tarde, quise contarle a mi vieja. Pero mi vieja lloraba, antes de ir a trabajar a una escuela nocturna. Y todo siguió igual, fuimos todos arrugando la cara, los nervios, endureciendo tristezas, haciendo callos, pero iguales, de vulnerables, de tontos, de extremadamente frágiles.  Nada fue en vano. Muchas cosas, tampoco, fueron necesarias. Pero a quién le importa, a esta altura, de las cosas.
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Será en todos los países, será un signo de los tiempos, será algo natural en países jóvenes? ¿Porqué esa ansiedad por compararse con “otros países del mundo”? A ver: el provincianismo, me parece insoportable. El particularismo, en su versión de ontología conservadora o en su modalidad posmoderna; también.
Cierto situasionismo puede ser entusiasmante; es más, hasta necesario. Cierta perspectiva, sobretodo regional, inevitable. Ciertos estudios, fundamentalmente en contraste del tercer y primer mundo, iluminadores.
Pongamos un ejemplo; rápido, medio azaroso: ¿es justo predicar la ecología de sentido común mirando a los Estados Unidos y no, por ejemplo, a los Tigres Asiáticos? A mí no me parece justo.
Ahora bien, cualquier tipo con cierta curiosidad elemental entiende que “el mundo” es diversidad. Que cualquier tema, discutido a partir de “lo que pasa en el mundo”, es un poco naif. “Lo que pasa en el mundo” para los superpoderes, los derechos aduaneros, la política de estupefacientes, la construcción en pilotes, nunca es una sola cosa. Y cada interés, sea ideológico o material, tendrá de sobra abundantes ejemplos de su visión local ya realizada “en el mundo”.
Un modo de posicionarse internamente es mentar ciertos países y ciertas épocas, del pasado o del futuro (ambos son, sin inventario del rigor, construcciones simbólicas). Lo hacen los neoliberales, los conservadores, los izquierdistas, los liberales, los nacional populares. Es legítimo; está claro. En ciertos casos, es alienante; en otros, abre la imaginación. En otros casos, opera como chicana: la más común, afín a ciertos creadores de campañas electorales, es endilgar “chavismo”. O bien, “imperialismo”. Existe el chavismo y existe el imperialismo, y existen también los intereses nacionales; muy frecuentemente asociados a los intereses estatales de cada nación. Y cada nación tiene, cada vez más, intereses que superan, se diseminan o se pierden en los márgenes acotados del estado de cada nación. Pero ese es otro tema. O no: quizás un reflejo, o una causa; de esta ansiedad por “lo que pasa en el mundo”.
A mí me sorprende, de verdad. Entiendo que debatir de este modo tiene un indudable interés de clase. Entiendo que hay clases sociales que odiarían verse en donde algunos creemos que deben mirarse, en sus intereses, accionar y comportamiento: en Bolivia, en Sudáfrica, en la región Vasca. Entiendo que algunos crean que hay que vernos en Venezuela, en Brasil y China en el mejor de los casos, en Rusia en otros.
Pero siempre hay un “algo” que no agota el problema, que quizás, apenas, lo ilumina, y no más. Sin embargo, supongo que hay que estar muy metido en los debates de “otros países” –como si alguien pudiera agotar la nómina, como si cualquier selección no implica a priori un sesgo ideológico que a su vez condiciona la mirada sobre ese país y ni que hablar sobre lo que de nuestro país se quiere decir- para conocer si sucede en otros lados; si esto es aplicable a naciones que fueron colonias, a naciones con guerras civiles sin cicatrizar, puertocéntricas por un lado y productoras por el otro; o bien si se debe a la raíz latina, hispánica, católica; o al tercer mundo; o a los términos de intercambio; o a la teoría de la dependencia o a un patrón latinoamericano; en fin; no sé. Quizás suceda en todos lados. Quizás, no.





Los filósofos han intentado interpretar el mundo, luego, de cambiarlo, ahora de lo que se trata es de soportarlo. Tesis 12 de las veinte verdades sobre Feuerbach.
Si la historia de la humanidad es la historia de la lucha del hombre para no ser vencido por la naturaleza, ponele desde hace...unos 40 mil años, por ahí, ¿cómo es que de pronto, en los últimos 20 años, una fuerza de enorme magnitud (que coincide con el auge del neoliberalismo y el posmodernismo) nos ha convencido no sólo de la enormidad de que ya vencimos la naturaleza y ningún daño puede hacernos, sino de que además, escuchá ésto!, podemos destruirla y hasta aniquilarla y hacerla desaparecer y, con ella, desaparecer nosotros también. Perdón, soy ateo del siglo 21: creo que el discurso ecológico es puro chamuyo.
¿Las enfermedades, esas que nos hacen sufrir, no provienen de la armonía osopandística de la bella naturaleza? Bueno, hay mucha gente convencida que no: que provienen de la guerra contra dios del padre de la mentira, de un invento de los EEUU como el SIDA, o de mecanismos -científicos- extraños al cuerpo humano, como lo demostraría la ciencia.
Este pensamiento simplote, mesiánico, reaccionario, pasa por inteligente y jugado. Re jugado, fijate. Si sos un luchador contra las multinacionales que contaminan -junto con los sanjuaninos- la General Paz, me saco el sombrero, sos un groso.  las generaciones futuras, cuando nosotros estemos todos muertos, te lo van a agradecer. De hecho, si las generaciones futuras existen, tendrán en su propio existencia la incontrastable muestra de que tenías razón: ji, ji, ji.  Marisol conoce esa zona de Jujuy. ¿Cómo hacemos para tener un Tren Para todos (uno de verdad, no uno que reconstruya los rieles para beneplácito de nuestros amigos sojeros) sin desmontar el departamento de Cochinoca?
Quememos los bosques, que el té de aromo te cura la cabeza, está científicamente comprobado, pero contra el paludismo aún no se le conoce efectos positivos. ¿Hace falta plantar ositos panda para tener airecito limpio? Muy bien, hay que prohibir los automóviles. En el microcentro porteño, funcionaría: el aire estaría más limpio si donde está la Comisión "Nacional" de Valores ponemos un bosquecito así re lindo, lleno de ratas, como son los bosquecitos y montes nativos: focos infecciosos que en vez de bambis y pollitos en fuga hay ratas del tamaño de tu cabeza. La parodia de Julio Verne sobre Robinson Cruzoe es la propiada: Viernes ahora preside la comisión de recursos naturales de diputados.
El amor en los tiempos del cólera o el mal de Chagas trae estas complicaciones: los indígenas de verdad, prefieren hospitales en vez de turistas holandeses. Cierto que están los caciques, tradición que hay que respetar: ¿o acaso no nos encantan los monarcas que hasta deciden cuándo y con quién debe desvirgarse tu hijita? No te asustes, con tu hijita de 10 años no se van a meter, la cosa es entre ellos. Mientras tu hijita va al doble turno de la calle Migueletes, los casabindos  previenen el embarazo con té de perejil. Dicen que es muy efectivo. ¿Usar anticonceptivos? No, la tecnología trae al diablo, fijate sino en Rosario de la Frontera lo que pasó cuando llegó el fotolog, un pibe institgó al suicidio a tres adolescentes, un horror, mamita, un horror. Estas cosas, fijate, no suelen pasar en lugares donde tienen derechos y posibilidades de ir al cine, al teatro, a ver a Boca, mirar a Federica Pais, leer a Eduardo Galeano, sentarse con Franco a ver qué onda la democracia hoy. Imaginate, los osos pandas, jamás podrían sobrevivir en esas escuelas todas calefaccionadas, donde si se rompe la estufa los chicos del MST y el PTS y el PO cortan la calle y llamana a Crónica TV. La vaca que estudiaba en Humahuaca se aguantaba el frío, porque hay que cuidar el medio ambiente. ¿O no sabías que la estufa troskista se hace tras hacer garcha los ríos? ¿Que el aire acondicionado -un derecho humano de quinta generación- requiere, lamentablemente, hacer pelota la parte del globo donde moran los más pobres y abandonados? Si cada ser humano de este planeta -gracias africanos por existir- quisiera, por ejemplo, y pudiera, por ejemplo, tener un auto, un aire acondicionado y una estufa (mirá las cosas qué simples) sabrías, pimpollito mío, que el planeta tendría agotados los recursos naturales en tres minutos, o tres días, o tres meses, pero que en fin, saltaría todo por los aires y habría que tirar al mar a los osos pandas para hacer en su jaula un estacionamiento medido? ¿No es un poco injusto entonces que Al Gore nos hinche las pelotas, justamente a mí, a nosotros, a los africanos, que esto es responsabilidad de todos y que debemos ser conservadores y olvidarnos de la equidad, de un horizonte igualitario?
¿Qué pasa en la cabeza de los que donan 5 dólares telefónicos a greenpace cuando pasan por el Palacio San Martín y hay gente durmiendo en la calle? De paso: querés conocer a un indígena en serio, mirá, ahí en las laterales de la avenida Corrientes, después de las siete de la tarde, van las distintas etnias a dormir en la calle. No viajes en semana santa a Humahuaca, no hace falta. En Constitución y Escobar está lleno de esos mismos. Ahorrate el tour con el Mocase, no te creas que los entrerrianos dormimos las siesta todos los días, ni ahí que es cierto que los catamarqueños sean más buenos que los de Caballito. No mires las estrellas para abajo,no mires la lluvia desde arriba. No seas boludo, los adolescentes en el campo quieren ir a Mac Donald, jugar en River, tener una play, cagar a trompadas al que le dijo cuatrojos. No camines las calles con la cara, que ensucias la camisa. Los campesinos sueñan con rajarse, viajar en avión, hacer las cosas que hace la gente en la tele, tras 12 horas de negreo con el patroncito también sueñan con Luisana Lopilato cuando se acuestan con esa espantosa que por la gracia de dios termino siendo tu esposa. Cómo es que el pre marxismo se hizo más moderno que este tierno y encantador industrialismo, peronista y estéticamente feo, así un paisaje lleno de fábricas que a Foucault, ciertamente, no le agradarían pero a Oliverio Twist, si hubiera sindicatos y obra social, más vale que sí. Cuidemos las ballenas, los osos panda, los bambis, el rey león, pero en Santiago del Estero no hay esos animales sino mucha pobreza, ¿no sería más justo derribar el edificio de la UBA y plantar ahí arbolitos? ¿No es más práctico convertir el hotel Mayorazgo, a la vera del Paraná, en una cría de caracoles al roquefort? Te diría que no. Alimentar caracoles es un trabajo que puede hacer una sola persona, comerle la billetera a los suecos y holandeses en el casino alimenta más familias entrerrianas. Ojalá en Holanda, en vez de comer nuestros caracoles, vinieran a despilfarran sus florines en las máquinas tragamonedas. En esa industria sin chimeneas que son los casinos y los prostíbulos y las fiestas gay y que con solemnidad se llama pomposamente Turismo. Tenemos una gran secretaría de turismo: aunque le decimos Banco Central.
Cuando te limpies la boquita con una servilleta de papel tras haberle echado azúcar al cortado, tirá todo al piso: no lo guardes en un cesto. Si querés hacer algo por la ecología, usá servilletas de tela, un azucarero en vez de sobres y no tomes un cortado en un pocillitito, sino de una jarra compartida por varias comensales. Y tendremos más árboles, más ratas, más osos pandas, más enfermedades de la pobreza y más desocupados en Santiago del Estero, pero qué felicidad tendrían nuestros amigos del Mocase, la asamblea de Gualeguaychú y el Fondo Monetario Internacional.
¿No es la valorización financiera, estas cosa de que hay más dólares volcados en la timba mundial que en la producción de bienes, una gran jugada ecológica? ¿No es divino, compañero, lo que ha logrado por los osos pandas y los árboles y los bosques Milton Friedman? ¿No deberíamos dejar todo así como está que vamos bien?
No sé.
En una de esas....





1) La izquierda en la Europa occidental- la flamante europita- facilitada por los sistemas parlamentarios (de esencia claramente conservadora: devenir de contrapeso al feudalismo, según la narrativa disponible, es el devenir de correr el cauce revolucionario que aniquile la aristocracia hacia una forma de "equilibrio" que luego, deviene "equilibrio" entre las fuerzas de derecha del cristinismo -la democracia cristiana- y las de centroderecha llamadas socialistas) se unió en sus versiones de marxismo reformista moral, encabezados por los desprendimientos de los partidos comunistas y el oscurantismo moral, apodado con cariño acá "el osopandismo" de los llamados "partidos verdes", de origen oscuro y devenir más oscuro, nunca rojo, nunca verde, siempre oscuro. Entre ambos parieron la tesis ridícula del "decrecimiento económico" y la necesidad de control natal de los países pobres y la consolidación conservadora de la actual desigualdad mundial; aunque por supuesto proclamen y quieran otra cosa.

2) Estas tesis fueron las adoptadas por los viejas izquierdas del tercer mundo, pero en especial de latinoamérica (por la influencia yanqui, donde el osopandismo es una corriente de izquierda, con fuerte influencia de los "libertarios", o sea, la ultraderecha yanqui). Las características de desarrollo geográfico desigual, con grandes metrópolis que miran y comercian con Europa, y despoblados y pobres "interiores" de influencias culturales más "originarias" es el escenario ideal para el desarrollo del osopandismo.

3) Creía, y había escrito acá, que esta era una batalla ideológica perdida. Ahora, lo dudo. Los acontecimientos en la europita -de probable estancamiento de mediano plazo, "a la japonesa"- probablemente reencuentren en la izquierda, y en la centroderecha socialdemócrata (que ya ha tenido giros a la izquierda a lo largo de la historia)  a un sujeto social del campo "de los oprimidos", hoy ausente y reemplazado por las religiones del fin del mundo, los pastores morales y las teorías conspirativas. En síntesis: que no hay una lucha de clases entre osos pandas y gatitos de feria, sino entre trabajo y capital, con lo cual, todas las pelotudeces del oscurantismo moral volverán al campo de la derecha.

4) La lucha ideológica que libra la derecha (los partidos comunistas de europita y los partidos vergas, perdón, verdes, son la vanguardia de esa exaltación del capitalismo limpio, o sea, financiero) en europita es hoy contra sí misma y contra EEUU, pero puede virar, en alianza con comunistas y vergas, hacia los BIRC.

5) Chau, los quiero a todos. No puedo amar al prójimo como a mí mismo porque me moriría de amor, pero se hace lo que se puede. Forros.