lunes, diciembre 28, 2009

"Señora, usted se robó dos chicos"

24 de diciembre de 2009
LA LUMBRE

SEÑORA, USTED SE ROBO DOS CHICOS
Por Juan Carlos Martínez


“Usted señora insertó datos falsos en dos expedientes judiciales con la complicidad de dos juzgados, robó dos chiquitos, les quitó la identidad y los asentó en dos registros con un nombre falso”. Las palabras del entonces juez Roberto Marquevich resonaron como una bofetada en el rostro de Ernestina Herrera de Noble. Nunca, antes, nadie se había atrevido a decirle en la cara lo que muchos sabían y no pocos callaban. La dueña del Grupo Clarín permaneció muda frente al juez y salió del juzgado de San Isidro con un destino impensado: la cárcel.

La decisión de Marquevich estalló como una bomba en su propia cara: el Consejo de la Magistratura lo destituyó en tiempo récord, la causa pasó a manos del juez Conrado Bergesio y desde entonces duerme una larga siesta en los archivos de los tribunales de San Isidro.
Pero los que no duermen son los familiares de aquellos chicos que se quedaron sin sus padres biológicos asesinados por la dictadura. Una lucha a la que se suman los organismos de Derechos Humanos y otros sectores de la comunidad empeñados en alcanzar la verdad y la justicia.
“Ella sabe perfectamente que esas dos criaturas son hijos de desaparecidos, sabe quiénes son los padres, no ignora quién los entregó, no es que ignora quién se los entregó, sino que es toda una gestión que se hace a través de Magnetto” sostuvo Marquevich en una entrevista exclusiva con LUMBRE.
¿Por qué ordenó la detención de Ernestina Herrera de Noble el 17 de diciembre de 2002?
-Tenemos que retrotraernos un poquito antes del 2002. Aproximadamente en 1992 o 1993 se formula una denuncia en el Juzgado Federal de San Isidro, donde yo era juez, en la que se pone en conocimiento que la señora de Noble se habría apoderado de dos criaturas sin especificar quiénes eran los padres o los abuelos biológicos. Se hacía mención que eso estaba narrado en dos expedientes en la justicia provincial de San Isidro y que se hizo un trámite irregular de adopción, pero lo que se denunciaba era una apropiación de esas dos criaturas.
¿Quién hizo aquella denuncia?
-La denuncia la hizo Jajan, una persona que estuvo vinculada al Grupo Clarín, que estuvo detenido por temas que no tenían nada que ver con el caso de los niños, creo que era por una estafa. Se pidieron las dos causas de Noble, donde esta señora habría encontrado la posibilidad de quedarse con dos criaturas. En ese momento no había elementos suficientes como para decir aquí hubo un delito, que se cometió un delito en la falsificación de la documentación presentada. En apariencia era correcta la documentación.
¿Jajan hizo una denuncia formal?
-No, Jajan lo planteó como información y daba nombres, como monseñor Plaza, quien habría sido quien facilitó la entrega de los chiquitos y después también hablaba de un abogado Sofovich, que no tiene nada que ver con los Sofovich de la televisión.
¿Y qué les atribuía a Plaza y a Sofovich?
--Haber estado vinculados a los jueces que hicieron los dos trámites. Ubiquémonos en el año 1992. No había constancia…
-Pero ya desde mucho antes se hablaba en Abuelas de los hijos de la señora de Noble.
-Sí, pero a mí nunca me gustaba el solo hecho de hablar, siempre me gustó tener pruebas. Lo cierto es que la causa no se sobreseyó sino que para resguardarla se mandó al archivo. Y eso técnicamente significa que si está sobreseída, usted no puede reabrirla, pero si está en el archivo y se presentan nuevas pruebas, se puede impulsar nuevamente la causa.
¿Tuvo presiones por parte del Grupo Clarín en ese momento?
-Sí, llamaban para preguntar por esa causa, yo les decía la verdad. Era una causa muy breve, donde se hizo una denuncia y las denuncias son públicas. Me decían que estaban muy preocupados. Pero además de hablarse del tema en Abuelas, como usted recuerda, el que hablaba mucho del tema era Patricio Kelly. Y Kelly decía lo mismo que decía Jajan y en definitiva estaba diciendo lo que decían en Abuelas.
Dicen que hubo una gestión de la señora Noble y Magnetto ante el propio Carlos Menem para que se hiciera callar a Kelly y por lo que sabe, Menem pidió a cambio el silencio de Liliana López Foresi que tenía un programa muy crítico del gobierno por Canal 13.
-Sí, así les fue con el mamarracho que hicieron. Cuando las cosas se hacen mal, terminan mal. Porque no había ningún motivo para silenciar a López Foresi ni para silenciarlo a Kelly… que cada uno diga lo que le interese…
Pero hablar de los hijos de la señora Noble no era tan fácil…
-Bueno, pero Menem le podría haber dicho que no…
-Alguien ha dicho que el verdadero poder pasaba por Clarín…
-Bueno, yo en la parte política no me metí nunca porque no da tiempo fijarse en la parte política cuando uno está en una función judicial.
¿Cómo siguió la historia de los hijos de la señora de Noble?
-No en forma paralela, pero unos años más tarde, se hace una o dos presentaciones en Capital. Creo que una de ellas era de Abuelas de Plaza de Mayo, donde denuncian que en San Isidro habría ocurrido tal situación con la señora de Noble.
¿Quién era el juez?
-El juez de esa causa era Urso y lo que quiero destacar es que Urso dejó esa causa en el archivo, la ignoró. No pidió las causas para averiguar sobre las adopciones producidas en San Isidro. Pasado el tiempo, alrededor de cinco años, creo que también por una gestión de Abuelas, los familiares biológicos reclamantes se presentaron en San Isidro. Yo estaba en contacto con Abuelas de Plaza de Mayo porque tuve muchas causas relacionadas con niños desaparecidos.
¿De qué año eran esas causas?
-Las causas eran de 1984 y 1985, pero fueron demoradas sistemáticamente en el juzgado. Cuando yo llego al juzgado en 1989 me ocupé de desempolvarlas.
¿Quién estaba en ese juzgado?
-Alberto PiottiUrso todavía no era juez, en esa época trabajaba en la profesión. Urso fue nombrado juez en la época de Menem.
¿Y qué pasó con la causa de Herrera de Noble?
-Bueno… ya no era sólo un trascendido periodístico, había un denunciante, una persona que quería ser querellante en la causa y también las Abuelas de Plaza de Mayo. Entonces, se solicitan nuevamente las dos causas, se fotocopian y se agregan a la causa principal de mi expediente. Yo estaba actuando sin saber qué había pasado con la causa de Capital, entonces le pedí a Urso que me devolviese la causa porque la que yo tenía era la más antigua. Urso se hizo más o menos el desentendido en la causa o definitivamente desentendido y cuando… no quiero decir la palabra inventó… no sé con qué argumento la causa que llevaba Urso terminó en la Cámara Federal de la Capital. Entonces yo empecé a pedirla y nunca me la dieron.
¿Quiénes eran los camaristas?
-Con quien hablé era con Eduardo Luraschi
¿Y qué le decía?
-Luraschi me decía que ahí no había ninguna causa. Entonces yo le digo…es muy raro, porque Urso me dice que la tenés vos, te pido que la busques. Así me tuvo varios meses, yo no podía continuar con la causa, como trámite nada más. Yo tuve causas muy pesadas, a mi ésa no me resultaba una causa pesada, acá estaba en discusión si se habían violado normas de procedimiento para entregar a esas criaturas. Pero ese delito no sería un delito federal… el delito federal sería la inscripción de esas dos criaturas. Entonces ahí sí yo lo tomé como una causa federal, abrí nuevamente la causa y pedí la que estaba en Capital. Finalmente, Luraschi me llama por teléfono y me dice que encontraron la causa y me la hacen llegar. No tenía mayor trámite, pero yo tenía que chequearla de cualquier manera. Lo cierto es que se comenzó la investigación con testigos, como hacíamos siempre, sobre todo los familiares reclamantes. Otro de los datos que hace crecer esta causa son los documentos que había en las causas de adopción en Provincia. Con esas denuncias, yo ya empezaba a mirar las cosas con cautela…
¿De qué años eran esos reclamos?
-A partir de 1976, 1977 o 1978, desde luego después del golpe, muy inmediatamente después del golpe, porque estos chicos tienen esa edad. Empezaron a venir los testigos, entre los cuales uno era un juez y otra una jueza fallecida y también se llamó a declarar a los secretarios. La causa pasó por el andarivel de la inserción en un registro público de dos personas menores de edad que no se sabía qué antecedentes tenían. Con el agregado de que los denunciantes, los querellantes y las propias abuelas decían que esas personas eran hijos de desaparecidos.
¿Se conocía la forma en que aquellos chicos llegaron a manos de la señora de Noble?
-Versiones que usted seguramente debe conocer, bastante ridículas, por ejemplo que encontraron a la niña en una canastita en el jardín, y al niño en un instituto de menores…
-Y con uno de los testigos presentado como el jardinero…
-Yo lo llamé a testimoniar como jardinero, porque me habían dicho que era el jardinero. Entonces él viene y declara y no me da mayores explicaciones. Pero como había declaraciones testimoniales que decían que esa persona podía estar vinculada al Grupo Clarín, ese mismo día mandé un oficio a la empresa y le pregunté si fulano de tal (Roberto García), trabajó en esa empresa. Y me dicen que sí, hasta me dieron el número de legajo… fue un descuido de parte de ellos porque me dijeron que era el chofer de la señora Ernestina de Noble.
¿Y en el caso del niño?
-La que hace la entrega es una maestra, pero esa mujer nunca apareció. Nosotros hicimos una investigación muy minuciosa, donde de lo único que se trataba era establecer el origen de estos chicos y cómo llegaron a manos de esta señora.
Seguramente que la señora Noble conoce el origen de esos chicos, el nombre de sus padres biológicos…
-Ella sabe perfectamente que esas dos criaturas son hijos de desaparecidos, sabe quiénes son los padres, no ignora quién los entregó, no es que ignora quién se los entregó, sino que es toda una gestión que se hace a través de Magnetto
-Es lo que ha dicho el empresario Pirillio
-Que sea lo que sea, lo que diga la gente de Pirillio, de Estela Carlotto, que digan lo que quieran, pero si usted lo que está mostrando es una realidad, yo me guío por la realidad.
¿Qué datos precisos tiene usted sobre las personas que participaron en la entrega de aquellos niños?
-A mí no me dejaron seguir investigando. Yo tengo que ubicar a la señora de Noble dentro de un cuadro delictivo. Entonces digo: usted señora insertó datos falsos en dos expedientes judiciales con la complicidad de dos juzgados, robó dos chiquitos, les quitó la identidad y los asentó en dos registros con un nombre falso. Eso es lo que yo le dije a la señora de Noble. No le dije en ese momento que además son hijos de desaparecidos, sino que le dije que con todas las constancias que hay en la causa, usted tendrá que hacerse un examen de ADN para establecer si esa identidad tiene que ver con los hijos de desaparecidos. En ese momento, como los delitos ya se habían cometido, los producidos en los expedientes de la justicia civil de San Isidro, por eso ella va detenida. Porque ese delito ya lo había cometido.
¿Qué le respondió la señora de Noble?
-Ella se negó a declarar. Además, hace una solicitada en el diario donde dice que ella ya habló con los hijos sobre la posibilidad de que sean hijos de desaparecidos. O sea que ella hace como un examen de la situación de esas dos criaturas…
Una confesión…
-Sí, llamémoslo una confesión, pero la Cámara Federal de San Martín, asustadísima, lo primero que hace es dejarla en libertad. Lo primero. Y lo segundo, llamarme la atención a mí porque la había mandado a detener. Yo no tuve una sola causa de las muchísimas que tuve, donde esas personas no fueran detenidas, porque son delitos de tal gravedad que es imposible que no vayan a ser detenidas. Esas personas tenían, en cada delito, un mínimo entre tres y cuatro años de prisión y un máximo de hasta veinticinco años.
Si tuviera que actuar nuevamente en el caso de la señora Noble, ¿haría lo mismo?
-Yo si tuviese que analizar la conducta de la señora de Noble hoy, la dejaría detenida. Y haría un trámite de prisión domiciliaria pero no porque ella tuviese setenta años, como dice la gente. Eso es un error. Haría un lugar fijo de residencia, una persona que la cuide, una persona que se haga cargo de ella, y todo eso no se hace en una hora. En el caso de la señora de Noble, yo mismo le concedí la prisión domiciliaria, ni siquiera la Cámara la que dispuso esa medida. Pero la Cámara me apartó inmediatamente de la causa y se la lleva al doctor Bergesio, del Juzgado 2 de San Isidro, un juez conocido por toda la justicia como íntimo amigo de militares y de gente vinculada al proceso militar. Y él es actualmente el juez de la causa de la señora de Noble. Por eso yo me pregunto cómo puede progresar una causa con un juez vinculado directamente a la dictadura. Él se tendría que haber excusado. Yo no me excusé porque estaba investigando la causa, y había investigado muchísimas otras y nunca me había excusado porque no tenía amigos militares.
¿Y usted qué cree que va a pasar con esta causa en manos de Bergesio?
-Me parece que una causa que demora lo que está demorando es porque alguien la está haciendo demorar. Le voy a dar un ejemplo. El caso de las personas que tienen que hacerse un examen de histocompatibilidad. Usted puede decir no me lo quiero hacer y el juez no resuelve y sobresee la causa. No puede. El juez tiene la obligación de seguir la causa. Le doy otro ejemplo. Usted tiene que reconocerme a mí como víctima de un delito. Entonces yo propongo una rueda de personas y usted me dice: no, me niego. ¿Y entonces qué hago, lo dejo en libertad? Usted tiene obligación de presentarse a la rueda y así sea bruscamente, tiene la obligación de hacerse el estudio.
Los análisis pueden hacerse con la extracción de sangre o con pertenencias de una persona, como cabellos, cepillos de dientes, etc. ¿Cuál es su opinión?
-Sí, una vez extraídos del cuerpo, que no me da la seguridad total que me da la sangre, que ya está en el cuerpo. Incluso fue aceptado por la Corte –y me resulta sospechoso- cuando le hace lugar a la señora de Noble y le dice a los dos hijos: ustedes no tienen obligación de someterse al examen ¿y por qué les da ese privilegio si yo ya había ordenado que lo haga obligatoriamente?
-Es un tema controvertido…
-No sé por qué. Lo mismo que me digan si usted no quiere ir preso por un delito, yo lo agarro por la fuerza y lo llevo a la cárcel. No tiene por qué ponerse nerviosa la gente. Si usted se está negando a ir preso, si usted se está negando a ser reconocido, si usted se está negando a quitarse sangre, yo tengo la obligación como autoridad de llevarlo a la cárcel, hacer la rueda de reconocimiento o hacer la extracción sanguínea. Porque es mi obligación. Pero de pronto aparecen algunos políticos que quieren quedar bien con el Grupo Clarín, como (Elisa) Carrió, que dice que lo hacen para perjudicar a los hijos de la señora de Noble que son nuestros hijos. Un político no puede decir eso. Está diciendo que no le interesa lo que diga un juez. No sé… esta mujer está teniendo un desequilibrio, realmente nunca escuché una defensa acérrima… es lo mismo que si yo defendiera a Puccio a aquel que secuestraba a sus amigos… no puedo defender a Robledo Puch, no puedo defender a Menéndez, a Videla.
¿Cómo fue el trámite de su destitución?
-El tiempo récord. Se dio por dos votos de diferencia, que obviamente fueron gestionados por Rendo, que es uno del Grupo Clarín, quien visitaba a todos los miembros del Consejo de la Magistratura. El doctor Dugo (fallecido) fue quien desempató votando en contra mío, una cosa que me dio mucho fastidio. Yo lo entiendo en los políticos, pero no en los jueces. Lo que hizo Dugo fue vergonzoso. Él tenía un proyecto, que me mostró, de no hacer lugar a mi destitución y después lo cambió la noche anterior. Mi destitución se hizo sobre la base de un trabajo de Jorge Anzorreguy, que era abogado de la señora de Noble y que me vino a ver varias veces para que yo cambie de criterio y por el doctor Padilla Fox, que era otro de los abogados. En una oportunidad llegó a hablarme de una jubilación privada.
Poderoso caballero don dinero…
-Mire, vamos a pensar mal. Si usted está ofreciéndole algo a alguien es porque tiene la seguridad de que el otro está haciendo las cosas como corresponde. Y segundo, usted diría bueno, alguna prueba debe tener. Yo les dejaba que lean la causa…no lo entendí nunca.
¿Usted lo denunció?
-Yo tuve muchas causas muy importantes, tuve muchas amenazas…
¿Por esta causa?
-Muchísimas. No solamente telefónicas, por el frente de mi casa cada cinco o diez minutos pasaban autos, los mismos autos. ¿Y yo que ganaba denunciándolos? Los paran y los tipos dicen voy a la casa de un amigo, de un familiar.
¿Le hicieron una causa por el caso Noble?
-Sí, por privación ilegal de la libertad que tramitó en el juzgado que era el mío. Fue una denuncia política. Se me indagó por el caso. Dije que no había tenido voluntad de detener a nadie sino que el caso ameritaba justamente la detención. Y la jueza Arroyo Salgado Y hasta hubo testimonios de periodistas, como el de (Luis) Majul, que declaró en la causa que yo había estado reunido con ellos en un bar y que yo les daba informaciones. Y yo a Majul no lo conozco, nunca estuve sentado delante de Majul”.
¿Qué pasa con el juez Bergesio?
-Yo no sé cómo hacen para mantener al juez Bergesio, sinceramente no puedo entenderlo. Hace siete años que tiene la causa de los hijos de la viuda de Noble. Y todavía no les han hecho las pericias de extracción de sangre. ¿Sacarles sangre es tan difícil? Usted se saca sangre con un pinchacito, con un pelo y ya tengo el ADN. La identidad de una persona puede obtenerse con trozos de uña con el 99.99 por ciento de seguridad.
¿Por qué la señora insiste en hacer los análisis comparativos de junio de 1976 para atrás y no del 24 de marzo de ese año para adelante?
-Algo más simple: ¿por qué se hicieron las dos adopciones en San Isidro? Usted me dirá porque la señora de Noble vivía en San Isidro. Eso fue lo que dijo ella. Yo lo investigué: la señora de Noble vivía en la Avenida Libertador en Capital. Nunca vivió en San Isidro en esa época. Desde ahí está mintiendo. Solamente con eso cometió un delito. Hizo funcionar a dos juzgados para un fin propio, otro delito. Pero no tiene solamente eso. Tiene los documentos falsos, tiene la inscripción falsa, le cambió el nombre a dos criaturas, si eso no es grave yo no sé qué es grave. Lo dejamos preso a Bianco, a Videla, a todos menos a la señora de Noble.
Todavía hay centenares de apropiadores impunes…
-Si, hay muchos apropiadores como esta señora. ¿Y no tenemos nada para decir? ¡Y han pasado treinta y tres años! ¿Hay derecho para que una persona a los 30 o 35 años desconozca su identidad y que quienes se la robaron permanezcan impunes?
¿Puede haber algún otro directivo del Grupo Clarín que se apropió de hijos desaparecidos?
-No me consta, no tengo pruebas.





Condecoraciones

En medio de las densas declaraciones de Marquevich, aparecieron algunas anécdotas diríamos de color como para distender la charla con el hombre que perdió su condición de juez por haber dado quizás el paso más audaz de su vida: mandar a prisión a la poderosa Ernestina Herrera de Noble.
-En todo este proceso han pasado algunas cosas que entran en lo anecdótico, algunas de ellas insólitas, como la reflexión que hizo Jorge Anzorreguy, uno de los abogados de la viuda de Noble. En pleno desarrollo de los trámites de la causa, Anzorreguy decía: qué va a hacer la señora con todas las condecoraciones que tiene en el mundo como si estuviera presagiando un final adverso en el caso de los dos hijos robados.

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