lunes, agosto 08, 2011

Posicionado para el 2015




Algún movilero distraído, ponele que diga bolazos que no entiende. Después, están las operaciones. A la tarde ya se escuchaban esas pavadas. A la noche, Leuco -que, sos, Leuco, un salame: vos sí estás operando- diciendo que el triunfo de De La Sota lo posicionaba para....el 2015!
Esto ya no es de bruto, esto son operaciones, de un nivel tan desfachatado y ordinario, que da cosa. El triunfo de De La Sota lo posiciona como candidato a presidente, si querés, en el 2003. Ah, no cierto. 
De todos modos, hay que hacer un esfuerzo imaginativo muy grande, cuando un gobernador electo habla de "cordobesismo", para encontrar ahí una plataforma nacional. Cuando ése mismo candidato se cuidó de no estar en los medios porteños durante la campaña -y no darle bola, especialmente, a este zapallo recibido de experto en cosas cordobesas, porque...nació en Córdoba!- pero si así no fuera, si hubieran ganado los candidatos que responden a un partido casi nacional como Aguad o de la Pampa Húmeda sojera como Juez, hasta donde yo sé-que tampoco es mucho- cuando uno gana una elección para gobernador, lo que pretende y se espera es que en los próximos cuatro años...sea gobernador! Oh, gran descubrimiento. 
Obvio, De La Sota, como ese ultra opositor que según los operadores políticos es Daniel Scioli (¿será Cristina, tras ganar la semana que viene, la nueva ultra opositora al kirchnerismo? Parece una estupidez, pero en estupidez, Leuco y Majul, dos expertos en la materia, ya ganaron: lo escribieron a eso mismo hace algunos meses) junto a Urtubey y Binner, son los anotados para 2015. Buenísimo. 
Eso sí: los pronósticos de estos mismos operadores -De Narváez, te están comiendo la billetera, al pedo- hace dos años, o hace, digamos, 3 meses, o mejor, hace una semana- hablaban del fin del kirchnerismo, contra toda evidencia. 
¿Quién puede saber qué sucederá dentro de 4 años?
Peor aún, atención, De Narváez, por que te salen caros a cambio de humo: más allá de los análisis psicológicos a distancia y huevadas varias, lo concreto es que lo que se desea es un presidenciable, antes de las elecciones de este año, para dentro de 4 años, que sea igual al kirchnerismo, pero más débil y maleable. Ponele. Que total. 
No sólo hay una mentira estrepitosa, que da verguenza de tan desfachatada, al hace pronósticos sobre el 2015 antes de las elecciones de 2011, sino que, básicamente, las variables duras (la economía internacional, la situación política regional, el desenvolvimiento de los partidos políticos, el avance de la democratización comunicacional o el triunfo antijurídico de la Corte Suprema, la reacción corporativa, etc, etc, etc) marcan, principalmente, que hoy, proyectado un escenario de reelección de Cristina, de cara a cuatro años, pueden suceder, a groso modo, dos cosas: 
-Que en el siguiente turno electoral se "premie" ese gobierno y se opte por una continuidad con algunas dosis de camio (en los estilos, maquillajes, etc) y en ese caso, los más parecidos al kirchnerismo como Urtubey, De La Sota, Binner, Scioli, tengan chances (eso sí, De Narváez, las leyes antimonopolios se aplicarían igual!). O bien, lo contrario: que al gobierno le vaya mal o que las mayorías detecten la necesidad de un cambio de rumbo, con lo cual, quienes hoy son vistos como alineados, o bien no opositores sistemáticos, como el radicalismo sojero, Macri, De Narváez, tengan chances. Y queden relegados el pelotón de las inventadas esperanzas blancas. 

2015. ¿Felipe Solá, Ernesto Sanz, Julio Cobos, Martín Redrado, Mauricio Macri, Pino Solanas, Carlos Reutemann? Sí, fueron la gran esperanza blanca de los operadores políticos, del periodismo militante de esta derecha cavernícola y pueril. 
¿En qué andan?

Las lecciones que deberían sacarse en torno a un armado político, no es que no se hayan sacado. La operación es desatar un conflicto de ingobernabilidad, ofreciendo ese manto de piadosa impunidad a quien se ponga de punta contra una ya reelecta (esto imaginan esos operadores políticos) Cristina. 

Un detalle. 

Julio Cobos, Felipe Solá, Ernesto Sanz, Martín Redrado, Mauricio Macri, Pino Solanas, Carlos Reutemann demuestran, a la dirigencia política, que entregarse a esas operaciones tiene un alto costo, casi proporcional al tamaño de visibilidad y fracaso. 

De nada. Buenas noches.