martes, diciembre 20, 2011

Uno de los nuestros.



Va a faltar alguien en la pelea. Lo que me rompe un poco las bolas es que van a dibujarte como empresarios, como ligado a empresarios, como si no hubieras sido, todo lo contrario de apenas, uno de los nuestros.
Quedaban muchas cosas para reírse.
Por ejemplo, esa foto. Es de la Cloaca, de Fortuna, de Perfil.
Para la Cloaca, es una foto para tallar el desprecio, para nosotros, estás poniéndole comillas a algo. Porque le ponías comillas a algo, bah, a casi todo.
La Cloaca deja abiertas las canillas de su vómito, los comentarios. ¿Si falleciera Darío Gallo, o Fontevecchia, en las circunstancias que fueran, dejarían abierta la noticia para los comentarios? ¿Dejarían que las miserias, la mugre, el odio que un sector minoritario siente por esta camada de jóvenes que le promete futuro a estos sueños, pueda volcar, anónimos y cobardes, ese perfume a mierda que tanto le gusta a la Cloaca?
Dejás menos posesiones que la media, un montón de discusiones, un montón de chistes, los lugares donde te vamos a extrañar. Los bares donde te voy a extrañar yo. Y una canilla abierta de mugre, del odio que la Cloaca, sin haberse tomado la molestia de haberte conocido, quiere contarle a la posteridad.
Uno de los mejores.
Así es la vida.
Así es la muerte.

Actualización: cerraron los comentarios en perfil y borraron las putrefacciones que dijeron. 


Pintarlo como ligado a empresarios o como monje negro, no deja de tener su ironía, su paradoja. Del orden de las cosas que a Iván le gustaban. No fue nada de eso. Fue un provocador intelectual, uno que corría los límites, uno que cuestionaba, un militante. Sencillo en los modos, complejo en los razonamientos. Como son las personas profundas. 
Sus íntimas razones siempre será inaccesibles. Y serán siempre respetables. Se llevó, también, su humor negro, su sensibilidad, el toque sofisticado para encontrar el costado travieso de las cosas. Bien mirado, no podía irse sin que hasta su muerte esté rodeada de polémica, de provocación, de desafío. Y lo digo con el afecto y con la sensación de bronca por tener que empezar a acostumbrarme a hablar de Iván en pasado.