domingo, marzo 18, 2012

La corte suprema de tribunales -refugio del menemismo con derechos humanos- tiene otra gran oportunidad de hacer la venia al poder económico.


La corte suprema de justicia -refugio del menemismo con derechos humanos- tiene, para su alegría, un nuevo negocio en sus manos: salvar a la corona española en YPF. Los principales exponentes del menemismo con derechos humanos, Lorenzetti y Zaffaroni, que tanto gustan de mirarse en los medios, tendrán que suspender, pucha, un poco sus apariciones mediáticas pagas, como hacen cada vez que favorecen a las multinacionales en contra del estado, que viene a ser, cada vez que las multinacionales se acercan a la corte suprema para quejarse de medidas legales del gobierno nacional.
El problema que tiene YPF y, por lo tanto la corte suprema de tribunales, es que las causas judiciales, por ahora en las provincias, lleguen a sus manos. Sería bueno que los gobernadores, que fueron el puntal ante las vacilaciones del gobierno nacional ante la continuidad de la privatización de YPF, aprovecharan el tiempo bucrocrático en que las causas que impulse la corona española y Ezquenazi, el líder en el mercado de la corrupción (aunque ahora parece que sus acciones vienen en baja) lleguen a sus amigos de la corte suprema de tribunales.
La corte suprema de tribunales funciona, básicamente, como una agencia de publicidad y autopromoción, para que en los egos delirantes de Lorenzetti y Zaffaroni se desarrollen sus sueños de volver a la política pura y dura, razón que explica su conchabo con las multinacionales y el empeño que ponen en pagar publinotas y hacer operativos de prensa, principalmente en Clarín Lorenzetti y en los medios "progres" de empresarios expertos en mercados regulados, Zaffaroni. Con lo cual, para salvar a los débiles empresarios de multinacionales como el Rey Ay Juancito o el Rey Héctor Magnetto, habrá muchos operativos de prensa donde el brillante penalista y ultrachanta en la política Raúl Zaffaroni rete heroicamente a algún intendente del norte porque echó a un empleado judío, cosas así, de esas, habrá muchas. Y más divertidas.