jueves, junio 14, 2012

19 días y 500 noches

Mercado interno no es lo mismo que riqueza. Construcción de viviendas populares e infraestructura, por eso, no es lo mismo, que alimentos. Aunque ambos entramados se juntan y producen la desigualdad social que soportamos. Altísima. Se ha, sí, reducido. Hay fuertes resistencias conservadoras para, digamos, avanzar. Ya sé. Hay un esquema impositivo regresivo que no figura en ninguna agenda militante. También es cierto. Menos que menos periodística o religiosa, esos dos grandes privilegiados del fisco. Esos desigualdades ante la ley. Sean buenos o malos, de un lado o del otro de la trinchera donde se libran las batallitas. El puterío que entretiene a la gilada. Sofisticada y alienada. Una minoría que cree saber de qué va la cosa. Nada peor que la ignorancia. La ignorancia, enamora. Especialmente entre quienes creen que libran guerras sin cuartel. Sin cuartel, literal, eh. La ignorancia es narcisista y ya lo dijo Lacan, o no, qué importa si total nadie le entiende nada: el deseo es el deseo del otro. Quiere decir, más o menos, que en el fondo - el inconsciente freudiano- uno se enamora de la imagen que el otro tiene de uno. En esa dirección, wachiturro, la ignorancia, lo no visto, la no pregunta, consolida las propias creencias y por tanto la identidad. Uno, entonces, se enamora de la ignorancia, de la más fácil. La más puta, también: todos la frecuentan.
En la lógica del proceso político estaba previsto que la alianza entre el kirchnerismo y Clarín no podía perdurar. Lo sabía Clarín, que tres meses después de que les prorrogara Kirchner las licencias ilegales la mató a Cristina con la 125. No lo sabía el kirchnerismo, que gozaba entonces de una ingenuidad esquiva en términos comunicacionales. Una virginidad conmovedora. Ahora, nos cojen a toods. Previsiblemente. Si crece el estado crece el malestar por los privilegios y por la corrupción, aún cuando, este sea, junto con el de Alfonsín, el único gobierno que no roba estructuralmente. Por ejemplo, no se permite el afano, como en la Alianza o el duhaldismo (es obvio que el menemismo ni vale de ejemplo: fue el colmo) por áreas. Como siempre sucedió en los gobiernos. Kirchner suprimió los fondos reservados. Lo cual, generaba las olvidadas quejas de Alfonsín padre por la falta de diálogo con los partidos políticos. Ja. Bueno, en las provincias, la política se financia, mayormente, con la obra pública. ¿Quiere, el lector, adentrarse en las zonas oscuras de nuestro quehacer nacional? ¿Mire que no queda títere con cabeza?
Y aclaremos: la medida más importante contra la corrupción, de los últimos 50 años, la tomó este gobierno. Y es la reforma política. Que equiparó los espacios comunicacionales para hacer campaña. Y, más, la Ley de Medios.
Pero el crecimiento del estado es el crecimiento, también, de los fantasmas cansados que arrastra. El Grupo Clarín tenía que sacrificar audiencias para bancar, de la manera en que banca, por ejemplo, Tiempo Argelino,el recorrer del proceso político. Y las audiencias son su capital. Su valor. Su cotización. Lo que construyó con los negociados ilegales.
Por eso, el kirchnerismo, que le comió la facturación, quitándole negocios ilegales, no pudo con las audiencias. Bien. Hay más diversidad. La Corte de las Corporaciones tratará de seguir salvando la insalvable ilegalidad de más de la mitad del Grupo Clarín, pero es cuestión de tiempo. Si continúa el liderazgo del kirchnerismo y si se consolida como identidad política. Ahí está, también, inscrita la suerte del lumpembuerguesariado de las concesiones. Puta madre. Qué amargura. Señor lector, créame, los problemas que me trae mencionar al lumpenburguesariado...No con el kirchnerismo, bah, me refiero a los Kirchner. El resto, el funcionariado, me chupa un huevo. Pero si supiera de los entramados entre el lumpenburguesariado y los medios...
Los alimentos son las redes que unen "el campo" con la concentración, bien urbana, de la riqueza. Y el negocio financiero. Que, a través de su otra pata, la concentración en la esfera amplia de la construcción -el kirchnerismo hizo más que ningún otro gobierno en las últimas décadas para destrabar ésto, con suertes distintas- movilizan la economía. Más o menos para 20 millones de personas en el 2002. Cuando ya éramos casi 40 millones de habitantes y la mitad se colgaba en las puntas. La contrafáctica pregunta sobre la futuro de la argentina de no haber estado el kirchnerismo en el 2003 es tentadora. Asoma al abismo. Estuvimos cerca, las distintas argentinas, de romper todo. Cerca del puerto, donde las luces encandilan, no la vieron. No la saben. No la entienden. Creen que hubo un problema bancario y de cacerolas. Cuán al borde de la disolución nacional estuvimos lo dirá, oportunamente, la historia. O sea, las luchas políticas que nos sobrevivan y sobrevengan.
Yo leía libros, en una casita en Paraná, con una vela. Tenia una novia linda. Que no me olvidó. Ojalá, en su pasión por el arte, le vaya bien.
Matar seres humanos en las calles, en las comisarías, era una práctica rutinaria. No interesaba ni a un subdirector de empanadas de una municipalidad. Menos a la máxima autoridad de la Nación. Como sucede ahora.
Las marcas duras y dolorosas del pasado se van distanciando. Nuevas demandas, nuevas encrucijadas, nuevas generaciones y nuevas rebeldías nos esperan. Hay que sostener el proceso político en curso. De los que quieren crucificarlo y de los que quieren cristalizarlo, plagado de elogios, como diciendo, hasta acá llegamos. No hay que elegir los caminos fáciles. Si no desacoplamos los conceptos de mercado interno y concentración de la riqueza puede todo volar a la mierda. ¿Cómo puede ser que se llenen de guita los atorrantes de los bancos, los holgazanes del campo, los mafiosos de las constructoras y además nos vivan puteando? La más elemental mezquindad política aconsejaría recortarles esas ganancias y distribuirlas. Yo estoy convencido, no es información, es convicción, que en las máximas instancias de conducción del kirchnerismo esto está  bien claro, pero manejan los tiempos. Acumulan fuerzas. Y, convengamos, se ven obligados, constantemente, a estar a la defensiva. Está bien. No da arriesgar de más al costo de llegar a perder todo, audacia, al kirchnerismo, no le falta. Pero yo voy a seguir rompiendo las pelotas. Le guste a quien le guste.
Chau, putos.

1 comentario:

  1. Lucas, al hablar del Kismo como un gobierno sin corrupción estructural también estas pecando por ingenuo y/o virgen. Solo revisaría los 90,000 millones de usd en subsidios, la parte grosa -aquella donde subsidiamos capitales- para ver que algo pasa ahí . Si lo haces con alguien que conozca cada negocio, mejor. Igual, con un poco de garra para leer balances salta solo eh. Abrazo y gracias por pensar y escribir. Saludos.

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