jueves, febrero 07, 2013

Dónde metemos a Cristina

Escribe Martín Rodríguez, mi amigo:

Años de batallas ideológicas pero el núcleo duro de votos de Scioli sigue intacto. Un núcleo desconcertante: está adentro y afuera del oficialismo. Es promesa de votos propios para el kirchnerismo tanto como la amenaza de su posteridad. El dilema de muchos kirchneristas parece regirse en cómo seguir haciendo propio a Scioli, a su pesar y contra él. La lógica se resume así: vos tenés votos propios pero no te los merecés; nosotros tenemos ideología sin votos y nos merecemos los tuyos. Y tenemos el estado nacional. Un estado que resulta más recaudador que el provincial, más duro con los duros de la producción y la tierra. Ergo, Scioli se condena a un juego de victimización perfecta: un conservador popular al que le “usan” su popularidad por “culpa” de su conservadurismo. Esto empezó muy temprano (la elección de Scioli como compañero herbívoro y descartable de Néstor Kirchner en 2003) y hoy perdura como aliado, salvavidas y… tiburón del proyecto. Muchas cosas a la vez.



Debato,  rebato, ejercito, inadeo, molesto, tribiliño: 


Años de batallas ideológicas pero el núcleo duro de votos de Cristina sigue intacto. Un núcleo desconcertante: está adentro y afuera del sciolismo. Es promesa de votos propios para el sciolismo tanto como la amenaza de su posteridad. El dilema de muchos sciolistas parece regirse en cómo seguir haciendo propia a Cristina, a su pesar y contra ella. La lógica se resume así: vos tenés votos propios pero no te los merecés; nosotros tenemos ideología sin votos y nos merecemos los tuyos. Y tienen el estado nacional. Un estado que resulta más recaudador que el provincial, más duro con los duros de la producción y la tierra. Ergo, Scioli se condena a un juego de victimización perfecta: un conservador popular al que le “usan” su popularidad por “culpa” de su conservadurismo. Esto empezó muy temprano (la elección de Scioli como compañero herbívoro y descartable de Néstor Kirchner en 2003) y hoy perdura como aliado, salvavidas y… tiburón del proyecto. Muchas cosas a la vez.

Por lo demás, el resto de la columna de Martín, tiene razon. 
Excepto en un detalle: sin la ideología K, el contrapesismo de Pimpinela o sus versiones (el Window 8 de Massa o el contrapeso blue de Macri) pierde razón de ser. Como Chacho Alvarez sin Menem. Y lo de que los gobernadores están a la derecha de Cristina, en algunos casos, no es cierto. Que el estado nacional está a la izquierda de todos los gobernadores, es cierto. Y que De Vido se maneja directo con los intendentes, es verso. Trata de hacerlo, quizás, desconozco. Pero no es así en la realidad constante y sonante de ese ejercicio de la derecha que es gestionar, o sea conservar, el estado de cosas