domingo, octubre 20, 2013

El hambre en la Argentina




De la suma de pavadas que la oligarquia política transmite obsesivamente por los monopolios de comunicación se desprende que no tienen la más puta idea de la situación real del país, principalmente, de las clases populares (las Belén Mosquera, que ni junan a sus supuestos referentes juveniles) que ellos creen representar, en su frondosa imaginación. El conservadurismo popular siempre tuvo esa imaginación frondosa.
Del hambre, por ejemplo.
Un dato verdaderamente impresionante es que en la Argentina no hay hambre. A pesar de que gobierna Cristina.
Todas las políticas vinculadas a los alimentos son para generar hambre: lo que explica que los monopolios de la alimentación sean más cristinistas militantes que Hernán Reibel, por ejemplo. La criminal eliminación de las retenciones al trigo. La vía libre del Senasa para producir veneno en forma de alimento. Un IVA a los productos primarios del 21%. La mitad de los trabajadores en negro.  Un 7% de desocupación. El desentendimiento, desde el año 2006, de los alimentos populares por parte del gobierno, con la Ministra de Subdesarrollo Social más inoperante de la historia argentina, la Licenciada en Cuñadismos: llegó a prometer medio millón de empleos con las cooperativas de pan; no logró crear ni 100 puestos de trabajo. Más o menos para esa época le empezaron a llover los contratos estatales al Feinman charlatán, José Pablo, y dejó de escribir que en la Argentina hay hambre. Nunca la hubo. Siempre fue más o menos así, como es ahora.  Bah, hubo gobiernos que compraban alimentos para repartir: Alfonsín, Menem, De La Rúa, Duhalde, Néstor Kirchner.
El cristinismo garantiza un marco de bienestar general para los incluidos. Lo que implica un derrame informal, en los términos de la teoría neoliberal de la Copa de Derrame, que logra que no haya hambre pero sí una pobreza galopante, mentida y escondida por el gobierno, y la desigualdad que como pesada herencia condiciona la argentina
No es poco lo que el gobierno hace para hambrear, y sin embargo...
Hay que agradecer, en estos aspectos, la infinita ineficiencia de los visualizadores de TV que ofician de ministros de cosas.
Las redes sociales, principalmente de las intendencias y municipios, hacen que en la Argentina no haya hambre.
Con los mismos niveles de pobreza que en la década de los 90, hoy, sin embargo, es imposible progresar socialmente. Tener una vivienda es imposible. Excepto para el PI (Partido Inmobiliario). Lamentablemente, en esto, sí hubo un cambio con respecto al menemismo.
El gobierno se sostiene en la clase media baja subsidiada que, sin embargo, como en los 90 vivió mejor, es un voto a la espera de una mejor oportunidad. Pibes Para la Liberación se hacen los millonarios o hijos de millonarios. Y es esa clase social, la clase media baja, la que financia, a pesar del gobierno nacional, las redes por las cuales no hay hambre en nuestro país. Los millonarios son como Cristina: insolidarios y amarretes con la que juntaron de lugares desconocidos.
Lo demás es microclima de la oligarquía política y sus secuaces de los monopolios de la comunicación hegemónica. 

2 comentarios:

  1. podía esperarse otra cosa? naaa. se reitera el ¨estamos mal pero vamos bien¨

    glorioso proyecto nacional & popular!! lastima, lo glorisoso vine como resultado de las opreaciones políticas y mediáticas !! porque vivimos en el mejor de los mundos posibles ¿ o no?

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  2. ah, olvidaste la perdida cada vez mayor del poder adquisitivo del salario y el efecto producido en el consumo por tal situación.joder, cristina y su calza, anibal fernandez y su vademécum pautador de boludeces, boudou y la podredurmbre

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