lunes, octubre 14, 2013

Mempo y la libertad de expresión solo para la vanguardia iluminada, que por supuesto es él mismo




En una mal intencionada "carta" Mempo Giardinelli arremete contra los dueños de la La Nación, que ya venían recortando la libertad de expresión de los comentaristas ante lo que llaman "temas sensibles" (los problemas personales de la presidenta, que hace públicos ella misma) pidiendo directamente que cierren todos los comentarios.
Un despropósito.
Acá, en Página 12.
Ayer leí el título y no la leí a la nota. Es obvia, previsible, es Mempo.
Pero hoy, con sorpresa, leyendo las habituales columnas de Alejandro Horowicz en Tiempo Argentino, a quien sí respeto por su honestidad intelectual, comienza rescatando esa nota. Así que antes de leerlo, fui a ediciones anteriores de Pág/12 y busqué la nota en cuestión.
Es sorprendente que diga que renunció a La Nación "sin escándalo" y porque le enfriaron una nota. Para Mempo Giardinelli, como toda su vida, se trata de vivir de subsidios y prebendas estatales, no de lo que escribe. Entonces estas cuestiones de acomodaticio ideológico las maquilla un poquito con vericuetos ideológicos, pero la verdad de la milanesa queda sin rebozado cuando en su discurso están siempre ausentes, además de la solidaridad, las condiciones de producción y las condiciones laborales. Excepto que le convenga.
En la misma época yo sí, con escándalo (e irrelevancia, pues ninguna empresa me banca) renuncié a escribir en La Nación porque no me pagaban y también a pedido de Máximo Kirchner, para ir a Crónica, donde me pagan menos y ya llevo varios meses de atraso y encima en negro, como cualquier lector de este blog sabe. Que coincida con tu renuncia es una casualidad, supongamos, que se cruza con una decisión política del más alto nivel gubernamental. Tenés suerte.
Volvamos al punto. Pide, lisa y llanamente, en nombre de su pedestal, que La Nación censure los comentaristas, bah, en una arriesgadísima y estúpida proclama, pide que directamente se los elimine.
El susto lo lleva a estas posiciones. Sus reflejos, aún en una nota meditada, consciente (no es un tuit, entre otras cosas, porque Mempo y toda esta vanguardia obligatoria, no escribe jamás si no es por guita) es el de la lisa y llana censura. Nada de espontaneidad. Nada que no se pueda controlar. Nada que amenace los mecanismos de producción discursiva que, por ejemplo, la ley de medios, en su espíritu original, cuestionaba.
Ni quiere debatir. Es un tipo triste, estatalizado, condicionado y berreta y se muestra tal cual es: respetuoso de la oligarquía literaria que integra. Que, al carecer de lectores, lamentablemente, opta por la obligatoriedad que imprime las condiciones de producción discursiva, que es exactamente igual, legal y políticamente, que a cualquier etapa anterior de la democracia. Excepto por haberse suplido, en buena hora, el delito de calumnias e injurias.
Escudarse en el buen gusto es el argumento que lisa y llanamente cierra el círculo. Porque para Mempo el buen gusto es él mismo.
Contá otro cuento. Porque yo no me lo creo.
Y al final de cuentas, ni correctivos pedís, sino que los echen.
Hasta los chicos que trabajan en el call centers de la oficina de Juan Manuel Abal Medina deberían estar preocupados. Hoy es ésta la línea ideológica, virando a derecha en economía, acentuando la religiosidad discursiva para disimularlo. Mañana, ustedes, chicos, van a ser los eternos culpables de lo que sucede.
Tampoco son los comentaristas de La Ese, pagados por Clarín. Ni la desactivada usina de tuiteros K que dirigía Pablo Mandía, con su empresa privada, contratada por La Cámpora y que denunció Lanata (dicho sea de paso, tengo esas tres usinas pegándome, sé de qué hablo) Mandía es Director de Algo en el gobierno nacional. Aún.
Para Mempo Giardinelli hay que sacar las opiniones que estén gramaticalmente mal escritas. Y no sean de su línea ideológica (por lo demás, prestada).
O sea, Mempo, juez y parte de la estética, hubiera censurado sin titubear a Roberto Arlt, Osvaldo Soriano y Fontanarrosa, si no hubieran estado editados y aceptados por los mecanismos de producción que sostienen sus mediocres intervenciones literarias.
Un boludo. Solamente un boludo más.

 

6 comentarios:

  1. sabes de q hablas pq seguis robandpo en cronica, ahi si seguis cobrando y escribiendo a favor del gobierno chanta

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  2. Carrasco, no te vengas viejo nunca. Está visto que la vejez a algunos los vuelve pelotudos y acomodaticios.
    Es notable el modo en que públicamente ciertos intelectuales se ofrendan en holocausto ante un altar edificado por mediocres, para rendirle pleitesía a una millonaria trastornada.
    Te lo digo en tono carta abierta, que es el que se suele usar.

    Prefiero a los umbandistas; por lo menos en sus rituales se acompañan de tambores y bailan.


    ██████████

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  3. tee acordas del informe de lucas sobre la ese? nunca vi una nota con menos fuentes que esa, la escribiste en tu casa sin levantar un telefono ni para saludar, chantuuuuuunnnnnnn, por eso no te llamaron nunca mas, inutil.

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  4. Che! "Respetenlon" a Mempo, que ahora también es "cineasta" ( como progresa este muchacho)......El "cine" es el camino que eligió para mitigar la angustia que le provocan los niños pobres de su patria.....

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