Cuesta entender cómo, en un bar de los alrededores de la Casa Rosada -no el que van los servilletas y los periodistas que les compran datos, mayormente, humo mal redactado- el hermano de Capitanich no se da cuenta que está rodeado de cámaras mientras recibe los sobres del pago de sobornos para acelerar expedientes en la Casa Rosada, que ha hecho de los subsidios a las empresas un mecanismo de capitalismo a la marchanta claramente estúpido y destructivo.
Los empresarios con muchos trabajadores en negro -generalmente, testaferros de la Licenciada Eterna- que son denunciados, jamás son condenados si se sabe llegar a este bar y llevar el sobre correspondiente.
Pero el escándalo está por saltar, por eso la Licenciada Eterna, Cristina Fernández de Kirchner, debió interrumpir sus vacaciones para sacar un proyecto parecido al de Domingo Cavallo que logre blanquear trabajadores, subsidiando estas empresas delictivas de terciarizados, antes que todo estalle.
Un encanto esta gente.

locoooo
ResponderBorrara 30 la mila
locooo, le puse hojitas verdes
Lucas, llego una carta documento, dice que pagues el alquiler, rescatate, locoooo
a 30 la mila
Lucas la fafafa hace mal, rescatate locooo
Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu