martes, julio 29, 2014

El fernet, ¿es peor que el paco?

El fernet es grasa

La bebida mas horrible que he probado nunca es el Fernet con Coca Cola y me toca vivir entre habituales consumidores de ese brebaje del diablo.
Para los que no la conocen (calculo que el 0% de quien lea esta nota), esta bebida inmunda, asemeja a una mezcla de jarabe antitusivo, protector hepático y alcohol puro. Si Ud. tiene la suerte de vivir lejos de esta porquería y el coraje de probarlo, mezcle esos tres ingredientes en partes iguales, luego 30% de eso con 70% de Coca Cola, y tiene el veneno del Siglo XXI, peor que el paco.
El fernet era un “amargo” o un “digestivo” que tomaban nuestros abuelos, en un vasito corto como un shot, tenía mas función medicinal que social, el fernet es un digestivo con graduación alcohólica; de hecho a mediados del Siglo XIX se vendía en Bs.As en botellitas con gotero, lo cual prueba la conexión, que niegan los apologetas de la porquería, entre el fernet y los jarabes medicinales.
Los viejos comían como búfalos, eructaban, y se tomaban el fernet a modo de bajativo, (costumbre que se mantiene en Italia) a ninguno de esos viejos sabios jamás se le hubiese ocurrido invitar a alguien a tomar unos fernecitos; sería como que ahora te inviten -”¿Vamos a tomarnos unas hepatalginitas?”
Por alguna extraña razón, a algún cordobés pelotudo se le ocurrió mezclar esa medicina con Coca Cola, quizá para hacerla mas tomable, y otro pelotudo dijo: “Uy, que onda tiene este trago -negro, amargo, feo y caro- para imponerlo en los boliches de Córdoba”, bastó que los chauvnistas cordobeses supieran que en Buenos aires no se conocía esa mierda, para que se vuelvan fundamentalistas del Fernet con Coca, al igual que lo fueron del cuarteto, o de cualquier boludés que no exista en Buenos Aires. El tremendo y conocido complejo de inferioridad de los cordobeses, en relación a Buenos Aires, les hace inventar una y otra mierda, y adorarla, por el solo hecho que los porteños no la conozcan, así toman gaseosa de ananá con vino tinto de caja, bailan música muy grasa, votan gobernantes muy raros, etc, etc.
Luego la mierda creció como una peste, a fines de los 80 y principios de los 90 se empezó a tomar en todo el país, convenciendo a los cordobeses que son exportadores de cultura, cuando en realidad lo que son es descubridores de porquerías y militantes de las mismas.
Hoy si no te gusta tomar remedios en una reunión y preferís por ejemplo servirte un whisky, sos catalogado como excéntrico, pareciera que para ser aceptado como normal, tenés que beber el menjunje ese, votar a la novia de Brandoni y saber quien está nominado en Gran Hermano.
En mi grupo de epicúreos amigos nos resistimos a la ola masificadora del mal gusto, en nuestras reuniones se beben buenos vinos, se escucha buen jazz, se termina con buenos whiskys. Somos la reserva moral de la paquetería contra la invasión grasa originaria de Córdoba. Somos la resistencia y algún día seremos gobierno, no por obra y gracia de ese “abuso de la estadística” sino mediante alguna revolución paqueta y aristócrata. Y como dice mi amigo, Una verdadera revolución debería prohibir el Fernet y los Lunes
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