jueves, diciembre 17, 2015

Destino de Centro Cultural




Es tan fuerte el consenso al interior de la Industria de la Política en torno  a lo que supuestamente debe hacerse con la economía, consenso cuya estela alberga hoy, quizás no solo temporalmente,  el gobierno de Macri - que está aplicando las promesas de campaña de Scioli- que la discusión pasa siempre por el aburrido asunto del Ceremonial y Protocolo. En realidad, es el Ceremonial para el Proctólogo, pero hoy eso nadie quiere escucharlo.
Que si el bastón, que si los asesinos de Nisman marchan contra el procedimiento, sólo y solos contra el procedimiento por el cual Macri pensó en abolir el Poder Tribunal, etc, que el espacio para el disenso profundo,  para la imaginación y la crítica, está reservado a la marginalidad.
La aparición del abuelito de Heidi, Andrés Larroque, cuestionando los nombramientos en la Corte y proponiendo una marcha con iraníes por la independencia judicial,  se complementa con Ottavis, que fue tan kirchnerista que vive en un gran hotel extranjero, luego tan sciolista que le pegaba a la mujer con un solo brazo y hoy es tan macrista que dice que no tiene empleada doméstica, sino una paraguaya puesta en comisión hasta que haya cenado.
Los grandes consensos suelen ser tan efímeros en la Argentina de las crisis cíclicas, que apenas hay que sentarse a esperar el desbarranque.
Sorprende Macri, en su necesidad de contar con el Brancatelli de la economía, que es Kicillof, como contradictor deseado, que vuelve mágico a quien lo trata de idiota, sorprende que aún no se dé cuenta que así en vez de aislar a la vieja hotelera, que el peronismo quiere, con su habitual mansedumbre,  tirar por la ventana, le retrasa el inevitable aislamiento.
Dando tiempo, un tiempo estratégico, para que los residuos del kirchnerismo  se metan bajo la ducha del próximo súper prócer de la patria, sea De La Sota, Urtubey, Massa o algún derechista de similar calaña. Todos los beliebers K llevan dentro de su corazón un Jorge Telerman cuando el cajero automático marca la sentencia final del saldo no disponible.
El gran negocio de Macri sería dividir a los radicales entre perritos falderos del PRO y perritos falderos de lo que haga Stolbizer, que en última instancia va a ser luego todo comido por el socialismo santafesino. De la misma manera que el peronismo se dividirá, para confirmar su final, en la pata camorrera de las semi alianzas que encabezarán el PRO y el socialismo enfrente de acá a cuatro años, haciendo realidad finalmente el sueño de Torcuato Di Tella y Néstor Kirchner.  Ambos fundadores de centros culturales, aunque el segundo recién conoció un centro cultural cuando ya había fallecido.