miércoles, agosto 24, 2011
Los condenados
Es el momento del boomerang, el tercer tiempo de la violencia: se vuelve contra nosotros, nos alcanza y, como de costumbre, no comprendemos que es la nuestra.
Y el colonizado se cura de la neurosis colonial expulsando al colono con las armas. Cuando su ira estalla, recupera su transparencia perdida, se conoce en la medida misma en que se hace; de lejos, consideramos su guerra como el triunfo de la barbarie; pero procede por sí misma a la emancipación progresiva del combatiente, liquida en él y fuera de él, progresivamente, las tinieblas coloniales.
Aquí se detiene Fanon. Ha mostrado el camino: vocero de los combatientes, ha reclamado la unión, la unidad del Continente africano contra todas las discordias y todos los particularismos.
Ustedes saben bien que somos explotadores. Saben que nos apoderamos del oro y los metales y el petróleo de los "continentes nuevos" para traerlos a las viejas metrópolis. No sin excelentes resultados: palacios, catedrales, capitales industriales; y cuando amenazaba la crisis, ahí estaban los mercados coloniales para amortiguarla o desviarla. Europa, cargada de riquezas, otorgó de jure la humanidad a todos sus habitantes: un hombre, entre nosotros, quiere decir un cómplice puesto que todos nos hemos beneficiado con la explotación colonial. Ese continente gordo y lívido acaba por caer en lo que Fanon llama justamente el "narcisismo". Cocteau se irritaba con París, "esa ciudad que habla todo el tiempo de sí misma". ¿Y qué otra cosa hace Europa? ¿Y ese monstruo supereuropeo, la América del Norte? Palabras: libertad, igualdad, fraternidad, amor, honor, patria. ¿Qué se yo? Esto no nos impedía pronunciar al mismo tiempo frases racistas, cochino negro, cochino judío, cochino ratón. Los buenos espíritus, liberales y tiernos -los neocolonialistas, en una palabra- pretendían sentirse asqueados por esa inconsecuencia; error o mala fe: nada más consecuente, entre nosotros, que un humanismo racista, puesto que el europeo no ha podido hacerse hombre sino fabricando esclavos y monstruos. Mientras existió la condición de indígena, la impostura no se descubrió; se encontraba en el género humano una abstracta formulación de universalidad que servía para encubrir prácticas más realistas: había, del otro lado del mar, una raza de subhombres que, gracias a nosotros, en mil años quizá, alcanzarían nuestra condición. En resumen, se confundía el género con la élite.
Acá.
Versus
Escribe Mendieta:
Casi una semana tardaron en recomponerse del resultado que arrojaron las urnas en las primarias del 14 de agosto. Y como viene pasando estos últimos años, el intento de ordenar discursivamente la tropa vino primero por el lado de los “periodistas de opinión” y los analistas y luego, recién luego, en algunas voces puramente partidarias.
¿El nuevo caballito de batalla es? En octubre hay que impedir que el oficialismo repita un caudal de votos que le dé mayoría en ambas cámaras, por eso hay que impulsar un “voto equilibrio”. Que viene a ser así: no importa a quién vota a presidente (o presidenta) en octubre, pero corte boleta con nuestros legisladores.
La vacuna con este argumento fue, primero, tibiamente inoculada desde las páginas de La Nación. Luego fue funcional para que algunos la aprovechen para dirimir sus internas partidarias, y por eso Ernesto Sanz, del radicalismo, fue el primer dirigente de una fuerza en salir a militarla: tira debajo de un camión la candidatura presidencial de Alfonsín y, al mismo tiempo, resulta la mejor canción para la interna y para quienes son candidatos de la UCR, que ya se habían comprado el traje y la corbata y de golpe empezaron a pensar que con 12% no entraban. Con matices, fueron por el mismo camino Duhalde y hasta la propia Carrió.
Cinco cosas, y nada más que cinco cosas, acerca de este relato del voto “equilibrio”.
1- Políticos vs. Periodistas: La mayoría de la oposición política vuelve a chocar con la misma piedra una y otra vez. Su default posicional, su vacío estratégico, es otra vez llenado por los Morales Solá, los Majul, los Lanata. Lo que en sí no tendría nada de malo, pero evidencia este abandono del liderazgo por parte de quienes, en democracia, se supone expresan la conducción política de las sociedades: los representantes políticos. Quizás otra posibilidad, también válida, y también saludable, sería que los actualmente “periodistas” se hicieran cargo y se pusieran al frente de sus ejércitos y directamente, fueran ellos los candidatos (por lo menos no podrían lavarse las manos luego, como hicieron el lunes después de las recientes elecciones). De cualquier modo, nunca está de más recordar que la exclusiva responsabilidad de que esto suceda es de la dirigencia opositora: en política, los vacíos, siempre, alguien, los llena.
2- Hegemonía vs. Equilibrio. Hasta hace un par de semanas, no más, desde esas mismas columnas se hablaba del “amañado, particular y extravagante” sistema de balotaje argentino, que contempla “extrañas mayorías del 45%” o “las aún más particulares del 40% con una diferencia de 10 puntos sobre quien salga segundo”. Se hablaba, insisto, que estos valores para una segunda vuelta “son únicos”, ya que en cualquier “lugar serio del mundo”, un balotaje implica superar el 50% más uno de los votos. Cuando se decía esto –argumento sensato pero intrascendente: acá se eligió, producto de un pacto político, establecer ese sistema. Y otro pacto político puede modificarlo. Listo. Chau- nadie esperaba que CFK alcanzara las cifras que alcanzó. Por eso ahora es hasta risible escuchar a las mismas personas alertar sobre el peligro hegemónico de que Cristina Kirchner alcance esa cifra del 50% en octubre.
3- Equilibrio vs. Desequilibrio institucional: hay un aspecto si se quiere más profundo acerca de esta nueva andanada que hace eje sobre un supuesto institucionalismo republicano como último “dique de defensa” ante un “desequilibrio” de poderes. El primero es que niega un aspecto central de cualquier democracia liberal: el voto popular es soberano y es con esa soberanía que deben construirse mayorías para gobernar. Algunas veces esa mayoría debe construirse con alianzas (en el Congreso, por ejemplo), pero a veces no resulta necesario. Es cuando la sociedad dispone, otra vez, con su voto, otorgarle la mayoría a determinado partido o fuerza política. Yendo a la experiencia fáctica reciente, el congreso nacional tuvo estos últimos años (y aún tiene) “mayoría opositora” y sin embargo funcionó menos que nunca. Ni contrabalance, ni contrapoder ni ocho cuartos: se repartieron los cargos de las comisiones y se pusieron a echar nafta a la hoguera de las vanidades.
4- Argentina: vida cotidiana vs. Alienación. Puede esta apelación “institucionalista” interpelar a grandes mayorías de la población? ¿O es, precisamente, un camino sólo transitable para minorías que tienen resueltas ya otras prioridades? Veamos: se trata de una elección presidencial, donde se juega, principalmente, el gobierno ejecutivo de un país. Lo ejecutivo, en el campo no ideal, sino bien concreto, de la ciudadanía tiene un nombre: cercanía con mis deseos y necesidades. El votante tiene la inteligencia de hacerse una sola pregunta: ¿quién me ofrece mejores perspectivas de futuro a mis necesidades actuales? Y las grandes mayorías argentinas tienen necesidades, deseos y ambiciones muy concretos: trabajo, vivienda, educación, cloacas, seguridad, calidad de vida. Digamos que en las mesas de las familias, salvo en el reducido grupo de aquellas con todas las necesidades básicas más que resueltas, nunca se sirve de postre “institucionalismo y república” como si fuera “fresco y batata” ¿Quiénes son, en verdad, los alienados?
5- Oficialismo vs. Oposición: Ante una oposición tan falta de rumbos, el actual oficialismo corre el riesgo, efectivamente, de bajar sus estándares de calidad. Nunca es fácil competir contra uno mismo. Y ese es el desafío, en este momento, del kirchnerismo: superarse a sí mismo. Por el lado de la oposición –las oposiciones- resta desear que abandonen su modorra, su confusión de deseos con lectura de la actualidad y vuelvan de las vacaciones que se tomaron mientras dejaban al mando a unos improvisados comentadores. Igual de improvisados que quien esto escribe. Nunca está de más recordar que la Patria necesita de todos.
Resistencia en Libia
Un grupo de adolescentes bellos como un amanecer y predecibles como un amanecer, deciden rebelarse ante la sociedad y los malos, camino a esa rebeldía, van encontrando, al costado de las rutas, armas químicas, granadas, refugios anti bombas, aviones no tripulados, y marchan cantando Resistiré.
La cobardía, la mentira, la hipocresía, serán resistidas por nuestros héroes.
Tan nobles sentimientos, por supuesto, merecen el apoyo de la OTAN
Qué lindo el amor.
Más cuando los malos son muy malos, los buenos son muy buenos, y los televidentes pueden sacar bellas conclusiones de paz, democracia, republicanismo y amor. Mucho amor.
Libia.
Rebeles que encuentran fusiles, granadas, tanques, hasta aviones bombarderos sin tripulación. Mirá vos. Rebeldes que, sin que se sepa muy bien qué quieren, tienen el apoyo, ni más ni menos, que de la OTAN. Rebeldes libios que, al azar televisivo, hablan fluido inglés. Camarógrafos, de la CNN, movileros, recontra audaces, que ingresan, junto a los rebeldes, a una soleada Trípoli.
¿Se puede ser tan cínico al narrar así esta brutal invasión de la más módica y salvaje claridad imperialista?
¿Se puede ser tan cínico al narrar así esta brutal invasión de la más módica y salvaje claridad imperialista?
#laPeñadelaDespedida
Este jueves, República de Palermo. Ciudad Portuaria. Vuelvo, de Paraná, la ciudad que más que ciudad es una siesta recostada junto al río, para eso. Antes paso por el Virreinato de Morón. Festejamos el triunfo. La cena de los jueves. Toca Zambayonny, inspirador de cuando hablamos, en este blog, de la infancia. O las chicas de las que, torpemente, nos enamoramos. Inspirador de los únicos momentos que hablamos en serio. La rompemos. Vamos a poner, por que andamos buenos, lugar para 5 lectores de este blog. Por los tantos años, porque además, me la creo un poco (¿un poco?) y entonces, soberbio como Papa de Roma, me pongo ecuménico. Manejalo. Escríbanle a mi amigo Luigi, en Luigi_plate@hotmail.com Si se pone muy ortiva, me avisan. Pasa que a veces queda gente afuera. Los que me quieren cagar a trompadas, que son muchos, suelen quedar afuera. Qué macana!
Buenas noches.
martes, agosto 23, 2011
Juan L Ortíz de farra con el Obispo...
¿Será cierta la anécdota sobre Juan L Ortíz y el Obispo?
No sé, pero suena divertida. Quien la narra en el video es el poeta Osvaldo Guevara, en Córdoba. S obre Juan L, acá.
La finura y sutileza de Guevara para decir que Juan L era un borracho y Madariaga un mujeriego, no tiene, con todo respeto, desperdicio, ja.
domingo, agosto 21, 2011
tenés que elegir, corazón!
Escribe Sergio De Piero:
Si la oposición se juntaba o el delito de perder
Volvemos sobre la cuestión de las expectativas. Sucedió ayer nomas cuando se creía (así sin sujeto) que Filmus podía pisarle los talones a Macri. El domingo se repitió cuando la oposición y buena parte de la prensa estaban convencidos del amanecer de una nueva era y el consecuente fin del Kirchnerismo. Cuando ocurre todo lo contrario, viene la desazón y la desesperación. Lo manifestaron algunos candidatos enojados la noche del domingo, Duhalde por caso, blandiendo el fantasma de la subversión, o Carrió faltando sin aviso. Desde esa misma noche la prensa ha hostigado casi sin pausa a la oposición, básicamente por no haber ganado. Era tan evidente el fin de la era K, lo repetían cada noche en sus programas, que lo contrario, en este caso la renovación electoral del gobierno, que si no se trata de un engaño, alguien debe ser el culpable. Y como nadie quiere culpar el pueblo, nos descargamos con los políticos de la oposición, derrotada, desorientada y por lo tanto un bulto fácil de pegar.
El argumento central sigue siendo que si la oposición se juntaba, esto no sucedía. Olvidan los emisores de esta hipótesis que Cristina obtuvo el 50,10% no el 38%. En ese imaginario segundo escenario, una oposición, o parte de ella unida, hubiese podido lograr un escenario distinto para octubre. Pero Alfonsín y Binner juntos hubieran obtenido, en todo caso, un respetable 22- 24 %, Duhalde y Rodriguez Saa un 20% y Cristina...un 50,10%. Puede ser una sensación distinta, pero el resultado era el mismo, porque lo que cuenta son los mas de 10 millones que optaron por la continuidad del gobierno
El argumento central sigue siendo que si la oposición se juntaba, esto no sucedía. Olvidan los emisores de esta hipótesis que Cristina obtuvo el 50,10% no el 38%. En ese imaginario segundo escenario, una oposición, o parte de ella unida, hubiese podido lograr un escenario distinto para octubre. Pero Alfonsín y Binner juntos hubieran obtenido, en todo caso, un respetable 22- 24 %, Duhalde y Rodriguez Saa un 20% y Cristina...un 50,10%. Puede ser una sensación distinta, pero el resultado era el mismo, porque lo que cuenta son los mas de 10 millones que optaron por la continuidad del gobierno
Más, acá.
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