viernes, septiembre 11, 2009

30 años


Por Raúl Degrossi:


Septiembre de 1979:

El país vive la dictadura más horrenda de su historia, que ante la creciente presión internacional por las violaciones sistemáticas a los derechos humanos, acepta de mala gana la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para documentar la situación y recibir las quejas y reclamos de los familiares de las víctimas, y de los sectores sociales y políticos golpeados por el terrorismo de Estado.

Los grandes medios gráficos y radiales (los televisivos están todos en manos del Estado) silencian su visita, cubren de insultos y críticas a los enviados, cuestionan sus "oscuras intenciones" y adhieren sin cortapisas a la teoría de la campaña antiargentina en el exterior, promovida por la dictadura.

Lejos de protestar por las severas restricciones a la libertad de prensa que son marca registrada de cualquier dictadura, pretenden vender al país y al mundo una imagen de normalidad, en parte por convicciones ideológicas y en mucho mayor medida en compensación al poder de facto por los grandes favores recibidos, como Papel Prensa.

Un emblemático y popular relator de fútbol aprovecha la victoria del equipo comandado por Maradona en el mundial juvenil de Japón para azuzar a los oyentes de la radio a congregarse en el festejo frente al mismísimo dictador Videla en la Casa Rosada, y ante las oficinas de la CIDH por las que desfilan los familiares desesperados por obtener datos sobre el paradero de sus seres queridos presos, secuestrados o lisa y llanamente, desaparecidos.

El relator enfervorizado arenga a las masas a manifestarse para demostrar a los molestos visitantes (de acuerdo a la campaña publicitaria elaborada por la propia dictadura con la complicidad de los medios) que "los argentinos somos derechos y humanos".

Septiembre de 2009:

Al cumplirse los 30 años de su visita, la Comisión organiza una visita simbólica para recordar el aniversario, que es sistemáticamente ignorada por la mayoría de los grandes medios (ahora incluyendo a la televisión, mayoritariamente en manos privadas)

Los mismos medios asignan un lugar secundario en su agenda a la continuidad de los juicios por delitos de lesa humanidad que se están desarrollando en Santa Fe, Rosario y en otras ciudades del país, acontecimiento histórico sepultado bajo el peso de los reclamos airados en defensa de intereses monopólicos y gigantescos negocios obtenidos en condiciones non sanctas.

El país vive en democracia y se respetan irrestrictamente todas las libertades que consagra la Constitución Nacional, pero los medios en cadena claman al cielo sentirse amenazados en su libertad de expresión por un proyecto de ley enviado por la Presidenta de la República, elegida por el voto inmensamente mayoritario del pueblo en elecciones libres, al Congreso compuesto por los legisladores electos por ese mismo pueblo.

Viendo las cosas en la perspectiva de los años transcurridos, y el comportamiento de los medios desde el cristal de sus reales convicciones democráticas y su auténtico compromiso con los derechos humanos, pareciera que la única diferencia que existe es que en el presente Maradona está del otro lado de la raya de cal, y no lo acompaña el éxito deportivo.

Raúl

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