domingo, mayo 30, 2010

Qué cambió?



¿Qué es lo que cambió del escenario político para que, de estar en la lona, el kirchnerismo tenga días de esperanza de cara al 2011? (qué modo complicado de elaborar la pregunta, eh). Hay consenso, en analistas incluso de la derecha, que un dato de la realidad es la recuperación de imagen e intención de voto, a la par que la consolidación de su caudal propio, por parte del oficialismo.
Y se respira, al interior del caótico dispositivo cultural que se articula por la simpatía con el oficialismo, un muy otro clima que, por ejemplo, tras la derrota electoral del año pasado, o tras la derrota institucional a partir del conflicto con las multinacionales sojeras.

Cosas que cambiaron:

1) La imagen sobre el impacto de la crisis financiera mundial (bah, occidental, pero occidente ES el mundo, qué se le va a hacer)

2) La escalada inflacionaria en consumos populares se debilitó, menguó (aunque lejos está de resolverse). A su vez, el dinero para obras públicas (principalmente en las provincias más pobres), las cooperativas en el conurbano, y la asignación universal modificaron la situación social de la base natural del oficialismo.

3) La percepción social se modificó. Ahí entra la teoría que sostiene Artemio sobre la ruptura de la espiral de silencio.

4) Hay más política. Años atrás, Néstor Kirchner se iba los jueves al Calafate y volvía el martes. Ahora hay asados en Olivos con los funcionarios, armados provinciales, reuniones del Consejo Nacional del PJ -como la de Tucumán, donde habrá estado Javier-  o en Paraná. Más política. Si se mejora la estrategia electoral en Santa Fe, Córdoba y Capital se puede modificar el escenario electoral.

5) Se afinó, me parece, la puntería en la estrategia con los medios (la salida de algunos, o un funcionario resultó clave). A la par, la oposición que encarna el Grupo clarín y Vila Manzano, se mambeó mucho y ya dicen cualquier cosa.

6) Cumple años Marisol.

7) Un punto a considerar: la oposición al gobierno nacional la encarnaron las corporaciones, no los partidos políticos orgánicos. Sea la cúpula de la iglesia católica, los militares represores, la Mesa de Enlace, el Grupo Clarín, las ex AFJP, el FMI, con más o menos suerte cada uno, esas oposiciones y la estrategia del gobierno de disputar directamente con ellos, minimiza el rol que cumplen los dirigentes políticos a su servicio. Por caso, el vocero de Techint y pésimo funcionario con Alfonsín y De La Rúa, Rodolfo Terráneo,  escribió un panfleto vulgar con el ex gobernador Duhalde, que buscaba reeditar los turbios y represivos días de 2002, con nula trascendencia. Sin embargo, ese año, 2002, fue el paraíso de las corporaciones ahora enfrentadas al gobierno nacional. Su intento de reeditar la representación política de ese fiasco, fracasó estrepitosamente.

8) Los gritos desesperados de los conductores narrativos de la oposición para que ésta se una, fracasan porque siempre la unidad opositora es un mito. Y porque, al mantener el oficialismo la iniciativa de la agenda pública -porque así, además, está diseñado el sistema político; y porque el oficialismo es la única fuerza política con despliegue territorial nacional- puede regular las dosis, diría Laclau, de institucionalismo y ruptura, de consenso, si se quiere, y crispación. De este modo, cuando se apresta a iniciativas de alto consenso social (los festejos del Bicentenario, la Asignación Universal, la presidencia del Unasur) el Grupo A no puede unirse detrás de la rabia. A veces parece que Solanas se equivocó de pastillita, pero es que en realidad, hay temas de agenda, algunitos nomás, que no pueden unificarlo con Federico Pinedo.

9)El ministro más fuerte del gabinete, el que genera más internas y a su vez tiene la llave de la negociación política en el senado con las provincias, se llamó a silencio, descolocando a todos los del Grupo A que lo tenían en la mira. Por supuesto, estamos hablando de Lino Barañao.

10) Es feo tener 9 ítems y no poder poner un 10) porque no se te ocurre más nada, eh. Pero es obvio que todos, menos Patucho, estamos en otra: Higuaín, Tévez y Messi, en el segundo tiempo, sale Tévez o Higuaín y entra Milito.