miércoles, octubre 27, 2010

Hay Néstor para rato






















 Entré a Clarín y decía: "murió Néstor Kirchner". Podía ser mentira. Podía ser verdad. Era verdad. Diarios serios también tenían la noticia.
Entonces, en ese momento, hubo un vacío.
Pensé, un rato, en Máximo, que hace, también, política. Y es el hijo.
Lo llamé a Patucho.  Estaba hecho mierda. No hablé nada. Florencia me mandó un mensaje, temblaba, decía.
En Twitter varios conocidos no decían nada, y si decían, decían tristeza. Y amigos míos, tristes, llorando.
Entonces me fue cayendo la ficha.
El dolor de los otros.
Los más pendejos, a Kirchner, lo querían. Como a un padre, alguien cercano. Ningún protocolo. Un ídolo de rock. Un revolucionario. Un loco. Un rebelde.
A Néstor Kirchner los pibes lo querían, con alegría.
No sé de otro dirigente político, fuera del kirchnerismo, que genere esta emoción, esta expectativa, estas esperanzas, esta tristeza, en adolescentes y veinteañeros. No sé de otro.
Así que en Vicente López festejan? Así que, como me cuenta Romina, en Recoleta hubo amagues de cacerolazos? Así que esta lleno de hijos de puta que en twitter festejan? Así que se me llena la casilla de mails con los trolls -que no publico- injuriando? Así que todo eso transcurre al calor, al costado del calor, del dolor popular?
Mendieta dice que en Caballito los porteros están tristes.
Rosendo Fraga destila su odio a minutos de la muerte.
Hay censo. No vino todavía ningún censista. Una nube gris tapa, un rato, el sol. Tengo las persianas abiertas. La avenida Alem allá abajo se desliza silenciosa. El aire está espeso. Es de mañana.
Algún día mi nieto me va a preguntar adonde estaba cuando murió Néstor.
Tengo que guardarme este pedazo de cielo, la calle vacía, la nube gris. La cara de los pibes que hablan de Néstor. De Cristina.
Los odios que mencionan seco el apellido, ese desprecio, lo que hemos vivido. La historia que se abre.
Cuando esto empezó yo tenía 25 años.
Dentro de otros 25 habrá la justicia poética que trae la historia que hoy empieza.
Ha muerto Néstor.
El mismo día que nace un chico en un hospital público.
El mes que viene ese chico va a cobrar la asignación universal.
Que festejen en los penales de Marcos Paz los represores la muerte de Néstor.
Nosotros llevamos la alegría y el futuro de cada chico que nace