miércoles, octubre 13, 2010

Perras



Paraná estaba henchida de estrógeno. La ciudad se incendió de graffittis y de conversaciones ruidosas. Y de basura. Y de expectativa: era, después de todo, una descarga de troskistas, lesbianas, hombres y mujeres peludas armadas con carteles y con cánticos; y todavía no se sabía cómo iría a reaccionar esa ciudad tan tradicional ante tal algarabía.
  Para descomprimir los ánimos, o para cargarlos, el  sábado a la noche se celebró —como todos los años— el Contrafestejo, para hacerle pito catalán a ese 12 de octubre racista y opresor. La plaza hervía de paranaenses ansiosos por cantar y bailar su idea de pertenencia, de identidad.
  Lucas aparecía y desaparecía, viajando con pies de amo entre las diversas dimensiones de su tierra natal. Yo aproveché para coleccionar personajes: una Pocahontas monumental, altiva y temeraria; un fantasma amargado que aparecía en todos lados; un chico altísimo, negro, cuyas facciones eran de una preciosura detallista y que bailaba desgarbadamente con un sombrero africano en la cabeza. Una acróbata de fuego. Una niña sabia, brujas por montones (es la temporada de risas, hay que aprovechar). Yo me perdí entre los tambores y la arena, aturdida, espantando el miedo, sabiendo que en cualquier momento llegarían los españoles.
  La mañana siguiente, empero, disipó ese y otros miedos. Días peronistas como este nos dicen que nuestros resquemores son infundados; como un abrazo del Viejo. Recorrimos la ciudad como antiguos amantes y nos quedamos a mirar el desfile feminista que fecundaba las calles de Paraná, alumbrando una suerte de Woodstock desfasada y pueblerina.
  Yo estaba feliz; casi a punto de gritar "¡somos libres!".
  Pero me duró poco: un rato después nos fuimos para la Catedral... y ahí estaba: la Santa María con sus vasallos atrincherados, rezando el rosario detrás de una larga bandera argentina, detrás de las vallas, y detrás de las “obras” que convenientemente se habían iniciado hacía unos días en la calle, frente al templo. Nos colgamos de los alambrados para ver más de cerca: una cadena de guardias privados nos enfrentaba con cara de pocos amigos. Pará: eran todas mujeres, los guardias. Perras. 

5 comentarios:

  1. en Santa Fe(capital) son mas perras y Hay más

    toto678
    de Santa Fe capital

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  2. Mil millones de espectadores a la vez tuvo en el mundo el comienzo del rescate!
    Aquí se lo vió en casi todos los canales!
    Por fin una cadena nacional que tiene mas rating que "Bailando..."!

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  3. Viendo el rescate de los mineros queda claro que el ministro de minería, encargado del operativo rescate, hizo bien su trabajo- y lo sigue haciendo minero a minero- mas allá de su mirada política.
    Aquí la derecha tampoco funciona.
    Macri, De Narváez, el mismo Scioli- no estarían a la altura de las circunstancias ni por casualidad.
    Y el kirchnerismo se quedaría en anuncios para utilizar su mejor energía productiva en confrontar, confrontar, confrontar, sin que nada prospere. Salvo la improductividad.
    Chile da un ejemplo de trabajo colectivo imposible en Argentina, donde lo único colectivo es el mundial, o la delirante guerra de Galtieri, que todos apoyaron como nabos.

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  4. Cuando se hizo en Mar del Plata vi el desfile del Encuentro
    La verdad que tiene una fuerza muy grande ,impresiona verlas

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  5. Carrasco, Florencia me gusta muchisimo mas que Agustina, que quiere que le diga. Y aparte tiene las ideas politicas mas claras que la mierda.

    Hagame caso, dejese de joder y perder tiempo escribiendo para levantarse minitas, y "enfoquese". No es facil encontrar juntas, belleza e inteligencia, combinadas con sensibilidad y tanta pasion. Ojo que si se te va el tren perdes!

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