miércoles, noviembre 24, 2010

El kirchnerismo y los intelectuales




Beatríz Sarlo vuelve del veneno y desde las coquetas páginas de La Nación alerta a las filas de la derecha que están perdiendo la disputa por el sentido.
Es interesante que recién ahora note -aunque diga que antes lo vio- que fue el conflicto por la redistribución progresiva de la renta agraria exportable el que sembró la semilla de una minoría intensa identificada con viejas banderas que el posmodernismo pareció arrasar. Las tradicionales nacionales y populares, la importante autocrítica histórica de la izquierda, y el rotundo fracaso del progresismo -Beatríz Sarlo fue asesora de Graciela Fernández Meijide en el gobierno criminal de la Alianza- predisponían para entender, con el eje en los planteos de los organismos de DDHH, que quedar del lado de la Sociedad Rural, del Grupo Clarín y AEA y de la retrógrada cúpula eclesiástica significaba un claro retroceso, entre quienes, además, tienen menos que perder.
Nadie sabe qué sucederá con esta masa crítica, entre otras cosas, que el futuro es impredecible y más aún con las herramientas de las ciencias sociales; pero, sí, al día de hoy, puede sostenerse que la incomodidad ideológica  de quienes fueron parte del progresismo y hoy militan por dos familias emparentadas -los Noble y los Mitre- no ha sido un dato menor para agrietar el Grupo A.
Cierto es que las cosas nunca son tan lineales.Sino más complejas. Tan cierto como que la eficacia de la dicotomía para surfear relaciones de fuerza adversas se ha mostrado andando los meses, certera. Aún con la derrota del 2008 y del 2009.
El intento tosco -Sarlo, la jerarquía de agenda que vos esbozás, es la de un intelectual de fuste como Luis Majul- por trastocar la agenda política hacia una agenda de carácter moral, capaz de aglutinar a Pino con Pinedo, Sarlo con Majul y Biolcatti con De Genaro -esfuerzo encomiable para que en el 2011 pase esta rancia UCR a cobrar por ventanilla- implica la táctica de que, al reivindicar uno la política por encima de las elucubraciones de Bergoglio, quede inmediatamente asociado a la amoralidad.
Si uno prioriza la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida por encima del procesamiento a Jaime (debe uno andar aclarando que considera correcto que los tribunales actúen a fondo?) pasa a ser un bandido. Si uno prioriza la ley de medios audiovisuales por encima de las boludeces que dice Susana Giménez, pasa a ser un autoritario.
El movimiento de pinzas se ha demostrado, para la derecha, ineficaz. Esencialmente porque esconde su verdadero sujeto político.
Dejemos de lado a Majul, el pobre tonto le habla a De Narváez (entre ellos, al no usar palabras esdrújulas, se entienden). Pero, a quién le hablan los intelectuales que se entienden como parte del imaginario progresista? Cuáles son sus soportes?
En principio, el grueso de las 23 provincias mira azorado la crítica al "caudillismo" de personas gobernadas pro un reelecto De La Rúa, por un reelecto Ibarra y por un seguro reelecto Macri. Tipo que darse de institucionalista republicano, mmm. Hasta donde me parece, Gioja es más culto, más sofisticado y menos ladrón que Macri. Se puede sostener una discusión política desde esos parámetros? Es difícil. No hay sujeto.
La moral reemplazando la política (esto es, mengano se juntó con sultano que es amigo de perengano que se robó un vuelto de una coima del Grupo Clarín, que son en realidad los más débiles) tiene como campo de escucha la antipolítica posmoderna de derecha. El problema es que esa antipolítica se siente identificada con Macri y De Narváez. Quieren el Alika Alikate no la explicación de esta escena de la vida posmoderna.
Es el discurso de Solanas contra San Juan (ya no contra Catamarca, porque se transfugueó el gobernador Brizuela del Moral)  y a los gritos algo más que ir a cazar en el zoológico de la antipolítica?
Cómo es que ese discurso no cala, por caso, en Jujuy, o en Catamarca, o en el propio San Juan, provincias donde Proyecto Surf no tiene ni militantes, y sí en Caballito? Cuánto tiene de solidez lo que, concretamente, no se sostiene en condiciones materiales de existencia?
Se puede, tras el fracaso de De La Rúa y Alálvarez, sostener un proyecto político sin un sujeto político beneficiado (así no sea más que simbólicamente)?
Los grandes campos de disputa debilitan, sí, la complejidad, pero también organizan el sistema institucional y republicano, el realmente existente y el ideal, basado en un sistema de mayorías, que más o menos integren a las minorías.
El Alika Alikate tiene un sujeto social, nítido para quienes tengan ganas de encontrarlo. Jorge Asís sabe a quién le habla (por eso fue un exitoso candidato a vicepresidente), no siente verguenza.
Las mayorías se construyen en buena medida a partir de un "relato", palabra hoy maldita, tomada en sorna, por quienes funcionalmente quieren comprar -llave en mano- el relato mítico del cura, el gaucho y el milico.
Podrán ser más o menos estables, se verá (después de todo, en el largo plazo estaremos todos muertos). Mientras tanto, la incomodidad del progresismo sin sujeto (es decir, la derecha sofisticada) ha devenido, en manos por ahora solamente de Sarlo, en una graciosa -su majestad- aceptación de la entidad del "kirchnerismo intelectual". De tanto negarle existencia, pasa a ser una noticia (escandalosa, como corresponde a la carta de ese menú) la mera aceptación, sólo para encender luces de alerta en La Nación, de la entidad del otro. Un buen paso para el diálogo y el consenso. Siete añitos más tarde, querida. De todos modos, qué lindo es discutir temas políticos.