domingo, enero 27, 2013

Corín Tellado

Los capítulos, repetidos, de la novela del drama nacional que aburre mayorías, me los he perdido. Es casi inevitable saber de qué se trata. Pero de ahí a darles alguna bola. Ni ahí. Tienden, magnánimos, al hastío. 
Qué tal se casó con cual, que fulanito arregló con menganito. Todo con diminutivitos, en la patria donde nadie quiere a nadie: la patria cultural, donde desde hace un buen tiempo, no pasa naranja. Quedan los alaridos estériles e histéricos de twitter, ni vale la pena tomarlos en serio. Pero, quedan. Por estos territorios arrasados ya no hay debates aguerridos, sino apenas, la especialización, fragmentada, del saber. La hipérbole discontinua, precisa como estaca. Profunda, pero hasta ahí nomás, como estaca. 
Buenas noches.