jueves, diciembre 12, 2013

La esposa de Alperovich



La presidencia de facto que ejerce Capitanich tiene un ingrediente extorsivo para nosotros, los civiles desarmados: la perversión de Cristiana ubicó, además de a Boudou, a la esposa del gobernador tucumano Alpedovich, tercera en la línea sucesoria.
Probablemente en el gobierno nacional, obnubilados por sus análisis pelotudos sobre la televisión y facebook, no estén entendiendo lo que siente buena parte del propio pueblo que votó a la otra Cristina, la del 2011. Quizás no sea sólo cinismo, quizás, sencillamente, no estén entendiendo. Lo cual es infinitamente peor.
A esto se agrega un dato nebuloso que complejiza todo el cuadro: las terceras líneas del gobierno, que son las que en todo gobierno y momento histórico gobiernan efectivamente (en la realidad efectiva que debemos al Señor) no tienen, ahora, un norte ni un liderazgo claro.
El gobernador actual del Chaco estuvo en TN, en A Dos Voces. Antes de resaltar a lo que iba, hago una pequeña digresión: la entrevista salió mal, porque eligió el gobernador un mal lugar. No porque sea TN, que ahora es oficialista, sino que eligió mal el formato: la televisión. La TV es para mensajes drásticos e inmediatos, es más emocional. Y el hombre (me da paja googlear el apellido, estoy escribiendo sobre una tablets acostado) quería transmitir un paisaje sutil. Tendría que haber sido una entrevista gráfica, con un periodista narrativo: ahí le iban a poder sacar el jugo.   Más aún: un buen periodista de una revista bien escrita, que no sea opositora pero tampoco panfletaria. Fin de la digresión.
Contó que al informarle de lo que iba a pasar en el Chaco, Capitanich le respondió adecuadamente "te mando los gendarmes". Y ahí se salió (¿sin querer?) del guión: se supone que es Cristina quien toma esas decisiones.
¿Importa ésto?
En las terceras líneas del gobierno, de este gobierno que supo tener funcionarios que no sean millonarios ni vivan en los barrios planeros que tienen todo subsidiado como Puerto Madero, sí importa. Porque son los que más tienen contacto con los votantes. Con un sector de la amplia coalición que permitió el 54%, que Cristina entendió como un cheque en blanco. Error. Y ese error se está pagando con sangre de la clase trabajadora. La que siempre pone los muertos.
Importa porque descoloca. Rompe los lazos. Y se necesita un tiempo de reacomodo y construcción de certezas. Inevitablemente. Lo cual, encima, se agrava porque es ahora donde más se requiere de políticas estatales nacionales (claramente ausentes) y contacto con la población y rapidez y eficacia.
No está habiendo nada de eso.
Se está pagando caro.