viernes, septiembre 04, 2015

El pobrezismo




El Pobrezismo es un amplio y transversal espacio cultural que, en sus razones últimas, jura y recontrajura que quiere erradicar la pobreza. Completamente. Hasta que no quede ninguno. lPero ninguno, ninguno, ninguno.
Y deletrea con orgásmica pasión y un toque justo de pena una catarata de eslóganes vacuos en los que, a juzgar por el brillo de sus ojos, parece creer: educación, igualdad de oportunidades, inversiones genuinas, asociación público-privada, incorporación de valor agregado, desarrollo...
Al principio, incluso, es probable que el pobrezista haya hecho algo concreto contra la pobreza. Antes de vencerlo el cinismo quizás dio apoyo escolar, se movilizó con organizaciones villeras, formó cooperativas, enseñó oficios, leyó la literatura de ocasión y cantó, soñando un mundo mejor, todo el repertorio del folklore progresista.
Llegó, quizás, a amar la pobreza como una bendición de Dios.
Mientras la pobreza aumentaba. Y aumentaba. Y aumentaba.
Pobreza Estructural. Nueva Pobreza. Pobreza Extrema. Pobreza Racial. Pobreza de Género. Pobreza Infantil. Pobreza para todos los gustos y colores, multiplicándose sin ton ni son aquí y allá. Hasta volverse insoportable.
Pobreza. A la que nombra con eufemismos varios, para no estigmatizarla: son "la materia pendiente", son "lo que falta", son "la herencia recibida", son "nuestro querido pueblo"... Es muy difícil que les digan, que los nombren, sencillamente, por lo que son: pobres.
Porque para el pobrezista lo que no se nombra, no existe.  Por eso hasta erradica la pobreza. De las estadísticas. Y las culpas. Esa especie de INDEC del alma que alguna vez le causó dolor. Hasta que comenzó a fraguar las estadísticas de su corazón.
Así ¡PUM! por arte de magia, dejaron de existir los pobres. No los Pobrezistas, esos siguen existiendo y a menudo, hasta se hacen homenajes por ser tan buenos y querer tanto a los pobres.
Claro que aunque no los nombran sí hablan en nombre de ellos. De hecho, andando el tiempo, el pobrezista habla en nombre de los pobres para enriquecerse. Es decir, que si realmente no hubiera pobres, el pobrezista no sería rico. O sea que, si el pobrezista terminara con la pobreza, la pobreza terminaría con él. Está bien entonces que no los nombren por su nombre: nadie está obligado a declarar en su contra.
El pobrezismo, que es el tío canchero del progresismo, necesita tanto a los pobres que no puede ser otra cosa que conservador. Eso sí, popular. Conservador pero popular. Muy popular. Cumbia, show y fútbol.
Ojo, no es que los pobrezistas sean demagógicos. No, tienen un modelo, un proyecto, metas y logros que defender y bancar. Su modelo se llama "vivir con lo nuestro". Claro que lo entienden a su manera.
Y efectivamente viven con lo nuestro.
Lo bien que viven.