lunes, enero 18, 2016

Modelo Tamagotchi




La insustancialidad pretendidamente ahistórica de Macri –la prensa militante, Clarín, hace notas hasta del perro del presidente, ni Dante Palma llegó a ser tan arrastrado- que lleva a anunciar billetes con caramelos palitos de la selva mientras detiene a una diputada opositora con argumentos aún más frágiles que los de Nicolás Maduro denunciados por el propio Macri en la cumbrecita paraguaya del Mercosur, desplazará el foco de atención hacia las internas opositoras.
Porque en la debilidad congénita del PRO radica la extinción irremediable de este cuadro de situación donde la oposición es un sermón de Kicillof en medio del picnic hippie de gente que lo detesta o Martín Sabatella pasando la gorra como artista callejero.  Es cuestión de tiempo que las patrullas perdidas de la religión K pierdan relevancia, por más esfuerzos que ponga y ponga -en ambas acepciones del término- el principal intelectual actual del kirchnerismo hoy, Hernán Lombardi, que inteligentemente mantiene con vida ese festilindo camporista que impide el despliegue de los peronistas de alquiler. Los que hacen cola para venderse a un Macri desinteresado en comprar sin antes hacer la prueba de la blancura a través de los delirios puritanos –en el sentido de puros tanos- de un gobierno que nombra jueces supremos por decreto y CEOs en los cargos de gobierno. Si esa no es una estrategia para ponerse el país de sombrero, que se complementa con el mismo autoritarismo idiota en el plano comunicacional de Cristina Fernández aunque con otros actores, entonces existen los Reyes Magos y la filantropía de la Responsabilidad Social Empresaria y toda la vida, nosotros, hemos sido unos boludos que creíamos en la complejidad que entrampa lo social.
El foco de atención se pondrá sobre la oposición igualmente porque es la garante de ese deseo tan lacaniano de la derecha culposa, la gobernabilidad. Los neoliberales que no se atreven a llamarse neoliberales, sino socialdemocracia moderna, saben por experiencia histórica que la continuidad del modelo Kicillof es inviable, pero a la vez saben que girar hacia la derecha puede ser suicida y que girar a la izquierda no está en sus planes. Así que dibujan animalitos en los billetes. Porque los regalos fiscales combinados a la Sociedad Rural, quita de retenciones y devaluación, no conmovieron los silobolsas, el Banco Central ahora entra en la Etapa Tamagotchi. Los billetes con palitos de la selva no son más que eso. Emisión descontrolada -la Doctrina Kicillof decía que no generaba inflación, porque tampoco reconocía que exista la inflación- para la gilada y dólares físicos para los colchones de la oligarquía.
Los primeros en entener el modelo económico de Macri hacia los trabajadores fueron los empresarios kirchneristas de los medios. Por una razón simple, es el mismo modelo de hace 3 años.
Aunque hoy sea poco simpático anunciar que la grietita entre Puerto Madero y Barrio Parque tiene el síndrome del Oso Panda - hay que cuidarlos muuuucho y aislarlos para que no se extingan- es en las góndolas de los supermercados, en las pizarras de Chicago y en la posibilidad de acuerdos por debajo de los pupitres de los encendidos legisladores donde se tejerá la trama del nuevo porvenir, que no es más que la petrificacion de lo existente sin que explote, como principal mérito. Conservadores lúcidos, diría Salvador Ferla.
El autoritarismo del PRO es inversamente proporcional a su miedo a la ingobernabilidad. Y si bien cierta enfermedad nacional acepta altos niveles de autoritaritarismo a cambio de mayor distribución progresiva del ingreso, así como en otras sociedades aceptan perder libertades individuales a cambio de menor criminalidad, en nuestra sociedad la criminalidad que sufren los sectores populares baja y sube de acuerdo al grado de distribución del ingreso, pero así como esta enfermedad ideológica atraviesa los sectores populares es a la vez leída como revanchismo por la base dura del PRO y aleja de a poquito a los sectores medios democráticos. Esos que le completaron el 24 por ciento de Macri en un 51 y chirolas.
Macri está gobernando para su patiecito con palmeras y pendejos millonarios que gritan por la liberación. En vez de camporistas tiene perritos, pero en el fondo es lo mismo. Ni los camporistas ni el perro Balcarce son de contradecir al Jefe. Ambos gobernaron para su cuarto de padrón.
 Macri lo hace sin cadenas nacionales y a lo Carlitos Balá, a puro gestitos de idea, sin que aparezcan ideas en serio.
Peeeero....
Los sectores populares reciben autoritarismo a cambio de nada. La base PRO recibe venganza a cambio de perder sus republicanísimos preceptos y los sectores medios democráticos empiezan a sospechar que esto no va a ningún lado.
Si los pobres, con Cristina, sabían que podían mejorar alguito su exclusión crónica a cambio de adherir a la religión presidencial, hoy los pobres no ven en el telepredicador Macri ningún camino de ascenso social, ninguna esperanza, ninguna ilusión. Ni siquiera un interlocutor.
Argentina se salvó de fraticidas guerras étnicas cuando construyó la ilusión de la escuela pública como integradora del crisol de razas, narrativa por cierto algo sesgada.
Luego fue el trabajo el camino al ascenso, legado del primer peronismo.
Ya, en cambio, hace 40 años que Argentina no encuentra un relato unificador.
La base social dura del PRO- el 24 por ciento que lo votó- cree en la teoría del economista Bernardo Stamateas que se puede resumir en TÚ PUEDES y así cantan idioteces de Gilda junto a la desafinada vicepresidenta.
Ese país, ese cuarto de país, vive del derrame, a través de los servicios agroindustriales. La otra mitad que votó a Macri hoy se siente ajena, paso previo a la orfandad política que en el fondo desea desde que la UCR se alquiló como salón de fiestas del PRO.
Después está la otra mitad, que difícilmente logre que se reunifiquen las fuerzas que otrora, para mal o para bien, se propusieron representarlos. Y tantas veces los estafaron.
No es una crisis de representación distinta a la que atraviesa occidente, pero la especificidad nacional es justamente esa, hay una crisis de la idea de Nación y nacionalidad. Hay un vacío donde antes supo haber un relato que aunque en cierto modo era falaz proponía un horizonte conjunto de reglas y procedimientos razonablemente igualitarios.
 Ese vacío lleva 40 años.
Por eso la UCR  y el PJ perdieron su razón de ser y hoy son apenas sellos de goma. O Tamagotchi que no seducen a nadie.