domingo, febrero 21, 2016

Pérez Corradi Para Todos y Todas



Como al macrismo se le avisa de todos los servicios de inteligencia -ciertos y no tan ciertos, como toda la basura que sale de ahí- que la bomba social heredada y profundizada por la estudiantina de chorros que se obsesionan con los jueces y los medios (característica esencial de los ladrones "que se meten en política") puede explotar en cualquier momento, los aprestos no son tanto bélicos como políticos.
La cana no es confiable como demostró durante la masacre nacional mientras la vieja bailaba con Moria Casán por la revolución de un pueblo empobrecido que ni se enteró de tal evento de magnitudes extraordinarias para la Internacional Socialista. Sin una policía confiable ninguna de las compañeras en Montoneros, en el menemismo, en el FREPASO, en la Alianza y en el duhaldismo, Nilda Garré y Patricia Luro Bullrich de Pueyrredón (y Callao) se animan a pronosticar la cantidad de asesinatos necesarios para que los pobres no jodan. ¡Y eso que toda la vida estuvieron en las antípodas ideológicas!
Jeje.
El asunto está sobre la mesa.
Los tres mendigos prófugos que agarró la narcopolicía santafesina cuando fueron a pedir agua fueron recaratulados por el Grupo Clarín de asesinos por encargo a una categoría más flexible de ser utilizada por el agente de la DEA Pérez Corradi, cuya entrega, de ser posible será disfrazada de captura tras un cerco con 700 canas bonaerenses que pasaron de defender los derechos humanos con Casal a ser reeee maloooos culpa del gobernador bonaerense Cristian Ritondo.
Es tan obvio el juego de quienes declaran la "emergencia en seguridad" y al otro día descubren a la esposa del presidente en un supermercado, que la entrega de Pérez Corradi se demora como carta inapelable.
Seguramente si Cristina Fernández no armaba el bloque macrista que preside su mano derecha Diego Bossio, la encerrarían por narcotraficante tras rimbombantes declaraciones del agente de la DEA Pérez Corradi. Al igual que la presa política Milagros Sala, primero la arrestarían y después buscarían bajo qué cargos.
Pero la vieja, que hizo este mismo juego y conoce sus consecuencias, pactó a tiempo.
Igualmente, la carta ganadora sigue ahí.
A Oyarbide, Bonadío y Servini de Encubría se les nota demasiado el afán por encubrir su pasado kirchnerista y el gobierno, tarde o temprano, necesita buscar un culpable urgente para el ajuste.
Cuanto más demoren en estigmatizar (o contar en estadísticas, como prefieran) los pobres, la inflación, la criminalidad y el desempleo, menos creíbles serán las jugadas penales de un gobierno que a falta de resultados culpa de todo al gobierno anterior.
Exactamente el mismo dilema que tenía De La Rúa en el año 2.000 con su principal aliado. El hoy senador del sector ultraK del Frente Para la Victoria, Carlos Menem. Que entonces también representaba un modelo antagónico como bien nos explicaban los columnistas de Página 12.
El cuento de las dos alas del gobierno es la forma más trucha de hacer oficialismo. Pero eso es lo de menos.
A veces asusta que el poder use los mismos mecanismos una y otra vez adaptados a nuevas coyunturas. Asusta porque si antes no consiguieron los resultados deseados, no hay razón para creer que esta vez sí va a funcionar.
Es en el aumento de la criminalidad, la pobreza, la inflación y el empleo precario donde está la clave de la gobernabilidad, no en la represión a bastonazos o carpetazos. Parece mentira que los conservadores no sepan entender ni su propia biografía.
Lo que antes fue la corrupción hoy es el mote de narcotraficante, así como antes la estigmatización del crítico era que era subversivo hoy es drogadicto. Antes y ahora, la realidad concreta importa menos como la maleabilidad de los cargos y su utilización judicial para encubrir ajustes económicos.
No funcionó con Kicillof diciendo que Míster Shell hizo una devaluación (¡con 12.000 dólares!) ni con Míster Shell devaluando diciendo que es por la herencia de Kicillof.
No funcionó ni acusando a Ernestina Herrera de Noble de apropiadora ni funcionará acusando a quien no pacte con el PRO de traficante de efedrina.
Porque abajo hay todo un pueblo que se empobrece mientras un par de hijos de puta juegan a la ruleta judicial.