viernes, octubre 28, 2016

Menos leyes, más democracia




Medir el trabajo de cada legislador según cuántos proyectos de ley presentó es una tontería. Que se agrava si esas leyes son aprobadas.
Es exactamente al revés. Un buen legislador es el que deroga leyes. Cuantas más leyes tiene un país, más injusto y desigual es su Estado de Derecho, más enmarañado y burocrático, más aleja a los legos, más aleja a quienes no pueden costearse abogados.
Los latinazgos, los vericuetos, las reformas parciales de articulados; organizan una arquitectura burocrática que en los hechos resulta un muro de contención: ni siquiera la tajante división del derecho -penal para los pobres, civil y comercial para el resto- se salva de su constante profundización de la grieta, la real, la que marca la brutal desigualdad social que luego deviene en desigualdad cultural, educativa, sanitaria.