domingo, junio 28, 2009

Zelaya

Corregimos: el presidente constitucional Manuel Zelaya, se encuentra en Costa Rica.

Más acá.

¿Cuarto? ¿Cuarto?

Uyyyy, cómo se va a poner la diputada, digo, la columnista televisiva!!!

Ay, ay, ay, agarrate on el Rabino Berga métale denuncias, si la banca solidaria le gana a la banca jueputa!

Golpe de estado en Honduras

Honduras pertenece al Alba (Alternativa Bolivariana de las América) y tiene un gobierno de centroizquierda.
Hoy debía votar un plesbicito.
Pero el Presidente, Manuel Zelaya, fue secuestrado por el ejército.
Un peligrosísimo antecedente de la nueva estrategia de la derecha a nivel continental.
Este tema hay que seguirlo con mucha atención

sábado, junio 27, 2009

La chiquita que vende flores en los bares

En Santa Fe hay una chica, tendrá trece años, que vende flores por los bares.
Son flores hechas en papel no sé cuánto.
Son feas, son ridículas, esas flores.
Las vende con gran convicción, con un casette armado, regrabado, con mucha seguridad y sin perder nunca la dignidad. Sería, si pudiera, una gran vendedora de seguros, o de ilusiones.
Me da culpa cada vez que me vende, no comprarle.
Las flores son feas, pero eso no es importante: vende un armazón demasiado grande, difícil de llevar, y más difícil, por cómo lo vende, de tirar a un cesto de basuras.
También me da cosa ofrecerle plata, como a los pibes que piden moneditas. Porque ella va bien vestida, con ropas pobres, pero arregladas y muy dignas. Cree en lo que hace. No quiero ofenderla.
En otras condiciones sociales, tendría una vida de incluida y tendría una vida exitosa.

Yo quisiera poder votar mañana por una promesa de potenciarla, incluirla, brindarle estudios y posibilidades. Pero es mujer, es pobre, es niña, va por las calles a la madrugada, y el mundo está lleno de hijos de puta, y además; yo no soy tan iluso.


Voto por el que considero el único espacio donde se pueden disputar estas cosas.
Pero, repito, no soy tan iluso.

Los que claman por ser módicos con las utopías, con este momento pequeño en el gran pleamar de la historia, si quieren, acá, tienen en mí un ejemplo.

Un ejemplo muy triste.

Todo a pulmón

Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Rompiendo la veda":


Dos o tres cosas que me hace pensar lo que cuenta, dice, Lucas.

Hay un libro, en estos dias, de Chiozza, que se llama "higado,cerebro, corazón".

Tres modos de la vida". Cuenta un poco cómo es que pensamos con todos los organos. Cuanta politica necesitamos, que nos haga pensar con , por lo menos esos tres cerebros.Lo segundo: lo veo con el tema de la respiracion.
Ya sea con el asma o similares. Me hace acrodar a una notas geniales de H. Gonzalez, sobre el termino "cons-piracion" en todas las culturas politicas. Y esa ambiguedad de, por un lado su necesidad, su inevitabilidad, su cosa de minoria, el secreto siempre develandose de las decisiones de unos pocos, ganen o fracasen. Cons-pirar: la tarea colectiva de respirar.
Cuidado con el asma.
Y tercero, me remite, esto de la respiracion a su post sobre lo estrategico del voto en AP, hace unos dias. Me remite lo de ahora, por el tema de la respiracion y del entusiasmo. SI me permite algo asi como grondonizarme, sabrá que la particula "sp" en respirtacion y otras similares, remite a espiritu, que significa viento.

O al reves, a viento, que es lo que se toma, entiende por espiritu.
No intento ilustrarlo, solo compartirle lo que pensé en su post aquel.
Sabra tambien que el termino entusiasmo significa , etimologicamente, "estar atravesado por un dios".

Con todo, esto, lo que me dejo pensando, de cara al 29 -porque si lo estrategico no sirve para ver unos dias mas alla, para tomar diferente el tiempo- de cara al 29, decia, que deberiamos pensar como hacer para que el entusiasmo no sea una variable "independiente" de la estrategia, ni su contrario, etc.

El entusiamo como tarea politica.

NO como adjetivo, sino como sustantivo. Saber que pienso? Que será por eso que en este tiempo nos aconsejan...barbijos.Porque el entusiasmo y la estrategia, en su grado inicial, en su statu nacendi, es una cuestion de respiracion.

N.

faudeeeeeeeeeeee

Ni Heller, ni Rossi, ni Acastello, están denunciando fraude, hablando de irregularidades.

De hecho, se aceptarán los resultados, se procesarán críticamente los armados políticos, se harán autocríticas, se felicitarán, pero ahí quedaron las cosas.

Una pequeña diferencia, que no es menor, porque se trata del mismo sistema de votación que en la provincia de Buenos Aires.

Saber perder, también es PRO, también tiene que ver con la República, también hace a la vida institucional.


Payasos.

viernes, junio 26, 2009

Rompiendo la veda


Hasta el año 2007 nuca había votado por un candidato que resulte electo presidente.
Nunca, tampoco, me vi en la trinchera oficialista, mientras sucedió el masivo corte de rutas del "campo". Odiaba al campo, en cambio, y todo lo que esa palabra encubre; desde mucho tiempo antes.
Desde que una gallina con la cabeza cortada corría perseguida detrás de un perro, y mis cinco hermanos, nos alejábamos mientras metían a la gallina en un fuentón con agua hirviendo; nos corríamos a comer sánguches de un mucho más sano salame.
O cuando, habré tenido menos de diez años, fui al viaje de estudios de 5to año de la escuela internado agrotécnica donde trabajaba mi vieja. Un viaje felíz, donde el 70% de los alumnos eran viejas de mierda de 17 años, muy cariñosas conmigo, eso es cierto.
Desde Villa Urquiza al Palacio de San José, en Entre Ríos. Alojadas en un lugar del ejército, tocaban hasta la madrugada la guitarra las chicas que no tenían dinero para ir a bailar, a la ciudad. Yo estaba contento, porque conocí la madrugada, despierto, y con permiso, encima, de mi vieja. Yo bailaba, un galán. Al fin y al cabo, había ganado un premio bailando, en una feria, temas de Yoni Tolengo. Y las viejas, entonces, me sacaban a bailar.
Y estaban felices, contentas, y llenas de nostalgia: odiaban el campo, o eso percibí. Se iban del internado a casarse, a morir como empleadas domésticas en la ciudad, a que todos los atardeceres sean amargos, hasta envejecer: rodeadas de hijos y frustraciones, calladas y católicas, como corresponde a las mujeres de campo.
Los chacareros, los pequeños y medianos empresarios, los que no son gringos, los gringos y descendientes de alemanes, de judíos, de colonias. Los hijos de peones, de autoridades del club social, de policías, de empleadas domésticas, de colectiveros que iban hasta Córdoba, fueron mis compañeros de los primeros años de la escuela secundaria, donde tenía que atravesar todo Paraná, salir de la ciudad - y en esos días era todo descampado, ahora ya no- y entender una serie de códigos nuevos que, a los 13 años, parecían muy importantes. Los atardeceres, saliendo de la escuela, esperando el colectivo en una calle llena de polvo, me parecían tristísimos. Yo quería ser un cantante de rock, no un encantador de serpientes en el banco de suplentes.

No tiene nada que ver esto que estoy contando, pero en realidad, no queda mucho por decir: estos son, también, mis primeros días, nervioso, antes de una campaña. No mi primer campaña. Pero esta vez siento, de verdad, que algo se juega, que algo está en juego, y también una parte de mí: y que no está seguro el resultado.

Capaz que contar sobre mi primer beso en esa escuela de campo me de menos verguenza que decir, hoy, a los 31 años, que siento que una parte de mí se juega en esta elección.
Supongo que quien lea esto, también siente algo parecido: las burlas de la academia, las indiferencias, lo difícil que, socialmente, se ha vuelto esta cultura política, este oficialismo. Hay gente más sofisticada, gente más preparada, gente que siempre es algo mejor; que hacen cola para encontrar un tipo como yo; lo desean. Para burlarse los más tontos, para sobrarme los más frustrados, para explicarme los más soberbios, para refutarme los que dudan, para probarme los que se cuestionan. Todos, sacados y sorprendidos, por mi insistencia. No voy a ponerme en víctima a esta altura del partido, sólo constato que otra vez soy minoría socialmente; pero de otra intensidad, con otra modalidad: seguramente menos convencido que cuando fui comunista, seguramente menos problemático que cuando fui adolescente, pero hay algo, se nota, se respira.


Tuve, después de muchos años, un ataque de asma. Eso me pone algo diferente: me hace recordar cosas, como si ya estuviera viejo. Mi amigo Iparraguirre, ahora candidato del comunismo, tiene la tesis de que yo no tuve infancia: que ya nací viejo. Es un (viejo) chiste suyo, que le saca carcajadas. Que ni viene al caso.
Aunque sí, en este punto: hay quienes no, la mayoría de las personas, no sienten -o entienden, depende de donde uno se pare en el campo epistemológico- que las pasiones políticas que lo atraviesan tocan los huesos, configuran lo que, prestos al resumen, se llama, sin más, personalidad.


A veces pienso qué puede suceder, años adelante, con esos pendejos que se iniciaron en la política escuchando el veneno que se supo desparramar. Si en mesas de navidades, con los familiares queridos, también les sopapearon los oídos con la conchuda, con los montoneros, con las sobradas, las gastadas, el odio escondido, irracional, la tosquedad republicana, el consenso silencioso sobre los años felices, la burla infinita. Qué harán esos pendejos.

Yo recuerdo, mi primer campaña, aunque aún no votaba. Tenía dudas entre Pino Solanas y Bordón.
Y en una reunión familiar, había decepción: había muerto una gran esperanza, postulante a presidente. Había muerto Juan Carlos Onganía.
Me decidí por Pino Solanas.


Qué harán los pendejos de familias peronistas, entre dos fuegos: comprendiendo, en la piel, los amigos, la vida social fuera de la casa que es todo en la adolescencia. Qué peronismo mamarán. Cómo configurarán la cabeza, después de los días locos donde volvió la política.


Qué harán los hijos de los muertos, de los presos, de los desaparecidos. Que deben haber notado, en alguna vibración, en alguna mueca: el miedo. La más humana de las cualidades, el miedo. Luchando con furia por esa otra cualidad que nos distingue: el deseo de proteger, el amor. Qué harán; qué habrán sentido, a los 15 años, frente, también, a un árbol de navidad.


En Paraná la noche se hizo húmeda. Dentro de poco, se van a llenar los bares, el Gallego estará encendiendo el fuego, mi hermano cuidando al amigo en terapia intensiva en el hospital, mi hermanita planificando enamorarse de su nuevo amigo en Facebook, supongo que tengo que elegir entre irme a Santa Fe a terminar el último libro de Sebrelli o acostarme a dormir, o apostar por encontrarme con algún borracho en la noche de Paraná.


También podría seguir escuchando a Cacho Castaña, buscarle la vuelta, tener un buen escrito, un buen final, algo potente por decir.
Una respuesta para las críticas, certeras o, mejor, eficientes, de ayer: nunca tengo nada bueno para decir, sueño con ser un populista incurable, pero en el fondo soy un pequeño burgués asustado. Quién lo sabe, puede ser.
Todo puede ser.
Hay gente que tiene cosas inteligentes para decir.
Otros que, si no lo dicen, se marchitan.

Acuerdo Cívico del Club Social


Supongamos que el gran Cobos, personaje pequeño si los hay, se impone por un margen acotado en Mendoza contra el Justicialismo, y con los gansos demócratas sacando algo así como un 10%.
Supongamos que las fuerzas del viejo delarruismo y el Hijo De en la provincia de Buenos Aires, queda tercera.
Supongamos que Elisa Carrió no entra al congreso.
Supongamos que Reutemaaan gana en Sta Fe, y con un porcentaje digno por parte de Rossi.
Supongamos que el radicalismo queda tercero en Córdoba.
¿Qué nos queda, en el panorama nacional?

Queda el peronismo de derecha, y el peronismo zizagueante. Y el peronismo de izquierda.
Tres polos peronistas disputando, por un lado, el peronismo zizaguente y sobretodo, lo que quede del Acuerdo Cívico del Club Social, esto es, tironeadas las dos fuerzas (peronismo de derecha del macrismo y el peronismo de izquierda del kirchnerismo) no tanto hacia el centro, sino hacia dos polos: la tracición gorila y la tradición del peronismo ortodoxo.

Si en cambio, triunfase Binner, el panorama quedaría inclinado hacia el peronismo de derecha: ahí puede recuperar una identidad adversativa, además de no tener que preocuparse demasiado de sumar con la tradición gorila, y sabiendo que esto tapona un crecimiento del peronismo de izquierda, que solamente tendría vuelo en tanto parta al medio el espacio no peronista y selle un acuerdo con el sector más inclinado hacia la centroizquierda y a su vez preocupado por generar una alternativa seria de poder.