sábado, octubre 08, 2011

Muy lindo todo.

Segunda carta abierta de los trabajadores al director de PáginaI12 (7.10.11)

Estimado Ernesto Tiffenberg:

A un año de nuestro pedido formal para que intercediera por la falta de Internet en los puestos de trabajo, nos dirigimos a usted para recordarle que el problema persiste y que, reunidos en asamblea, resolvimos hoy enviarle esta carta pública para reiterarle un reclamo que lejos está de ser un capricho o una excusa para entrar en un conflicto. Creemos, como creíamos hace un año, que es una herramienta de trabajo básica que nos pondría al mismo nivel del resto de los diarios del país. Ni más ni menos. Y ese paso, además de facilitar nuestra tarea profesional, sería un gran avance para el diario Página/12.

Durante el último año la empresa instaló computadoras con “sistema mixto” (combinación de DOS con Windows) pero sólo a los jefes de sección. Ante nuestra insistencia, se nos informó que “de aquí a fin de año” se instalarán máquinas a los subjefes. El resto de los redactores, correctores, y demás trabajadores del diario, seguiremos condenados a usar piezas de museo desde las cuales ni siquiera es posible acceder al archivo del propio diario para realizar consultas propias de nuestra actividad. Menos para buscar, sin levantarnos de nuestro lugar de trabajo, información en Facebook, en Twitter, o simplemente en nuestro correo electrónico. La idea no es “cortar” y “pegar” información ya publicada por otros medios sino incorporar información que nos llega de fuentes propias y que para acceder a ella tenemos que realizar trámites casi burocráticos por falta de una necesaria apoyatura tecnológica.

La solución ante la falta de inversión la aportamos día a día los trabajadores, escribiendo desde nuestros hogares para evitar la pérdida de tiempo que implica hacer cola en el puñado de computadoras de uso colectivo o bien concurriendo con nuestras propias netbooks, alternativa que PáginaI12 consiente al instalar wi-fi y más enchufes, pero que desalienta a través de los voceros de la propia empresa que aclaran que nadie nos pidió nada. Y es cierto, lo que hacemos es trabajar en mejores condiciones, comprometiendo nuestro capital, con el único fin de hacer un mejor trabajo periodístico, que de eso se trata.

Como le informamos hace un año, el resto de los diarios que se publican en la ciudad trabajan con Internet en todos sus puestos desde hace una década o más. Perfil instaló el servicio en 1998, La Nación en 1998/99, Clarín en 1999/2001, Ámbito en 2001/2003, y desde sus nacimientos los más modernos Tiempo Argentino o Miradas al Sur. PáginaI12 es la excepción. Esta situación de precariedad se produce paradójicamente en un diario que destaca desde sus páginas la importancia de la modernización tecnológica, que aprueba la política oficial en la materia y que históricamente ha criticado al empresariado por no reinvertir sus ganancias para brindar condiciones dignas de trabajo.

El problema no se limita sólo a la redacción. En otras áreas claves, como diagramación, se han realizado mejoras en cuanto a las máquinas instaladas, pero como la red está desactualizada esas máquinas resultan demasiado veloces para los programas con los que se tiene que trabajar. En consecuencia, el funcionamiento es errático y el trabajo muchas veces se pierde y hay que empezar de nuevo. Este tipo de situaciones no sólo complican nuestro trabajo diario, también significan un problema serio para la propia empresa.

La ostensible falta de inversión en tecnología tiene lugar en un contexto político altamente favorable para la empresa, con un flujo de publicidad oficial creciente desde hace ocho años. Como trabajadores, no pensamos sólo en nuestra “comodidad”. No se trata de estar cómodos, se trata de contar con los medios necesarios para hacer una tarea profesional digna.

Saludamos al director atentamente, con la sincera esperanza de que interprete este reclamo como un aporte al buen funcionamiento colectivo y de que busque una pronta solución.

Trabajadores del diario PáginaI12.

comisioninternadepagina12@gmail.com

Carlos Rodríguez 153 172 8930

Diego Martínez 153 796 6579

"El Servicio Penitenciario Federal es un campo de concentración"



A partir del minuto 6, empieza el reportaje a Gladys Rodríguez, de Zainuco, Neuquén. Sobre las cárceles y las torturas en la Argentina.

El Narcoprogresismo custodia nuestra moral


Este es un delirante: el asunto es el perverso de Fontevecchia que, detrás de estos marginales fascistas que él incentiva y ceba, escribe editoriales como para un semanario religioso de Dinamarca

Narra Diego Faúr



sábado, octubre 08, 2011


Vos me tirás la goma salame. Si tenés bolas anda y denunciame.


Perdón por el título estimados amigos y amigas, saben que no es el estilo del autor de este blog la mala educación. Pero no se asusten, la autoría del título del post es 100% atribuible a Javier Miglino, quien enunciara esas maravillosas palabras vía Twitter dirigidas a quien escribe estas líneas sin que medie insulto o agresión previa. 


Este maleducado y agresivo señor es abogado y es quien pretende llevar a tribunales a Fito Paez por su notaposterior a las elecciones porteñas (el famoso "ascogate") y con esas palabras que titulan el post se introdujo en el debate que sosteníamos en la red social con otros usuarios que aportaron datos como que "¿Sabías que ese Miglino se quiso hacer pasar por vícitima de Cromañon para cobrar un subsidio? (más al respecto). Otro de sus antecedentes fue la lucha contra el tren blanco que utilizaban los cartoneros para trasladarse, y si queremos una muestra de su pensamiento político, aquí tenemos un fragmento de uno de los tantos posts de su blog personal:

Por definición un tirano es individuo enfermo poder. Aquel que desea y detenta el poder por el poder mismo. No importa que haga, que piense ó que sienta. Siempre querrá tener el poder.

Y Kirchner era justamente eso. Un líder déspota que se engalanaba en ser generoso y dadivoso con sus acólitos y chupamedias y cruel, despiadado é incluso criminal con los que no toleraban semejante tiranía. No está de más recordar que en marzo del año 2008 hubo no uno sino dos cacerolazos de protesta en la Plaza de Mayo contra el régimen. En ambos casos el resultado fue una terrible golpiza propinada a los ciudadanos que indefensos solo protestaban contra un régimen intolerante y fascista. El efecto? Golpes, humillaciones y hasta macro imbecilidades como la canción de factura de un fanático del régimen K, Ignacio Copani autodenominado compositor é intérprete musical que escribió: “Cacerola de teflón” con abierto ánimo burlón, de modo que aquellos ciudadanos que osaron protestar contra el tirano y su congénere, no solo resultasen agredidos y lastimados sino humillados a través de burlas repetidas en millones de oportunidades gracias a la constelación de medios del régimen que abarca desde diarios impresos y revistas a canales de televisión como CN23, decenas de radios en AM y FM y miles de portales de internet. El resultado? Una burla siniestra y estúpida repetida millones de veces, produjo el efecto indeseado por el régimen. Los argentinos saludaron a esos valientes que se animaron a enfrentársele al tirano y a denunciarlo y comenzó entoncees la debacle de la tiranía
Podríamos seguir un rato largo enumerando sus antecedentes; pero el fin de esta introducción es un artículo que publicó hoy este mismo señor en el medio que viene hostigando a los blogueros desde que comenzamos a consolidarnos como actores comunicacionales.

Ahora este maleducado y crispado señor pretende denunciar a los blogueros, la nota es esta y la reproducimos íntegra aquí para que quede registro del hasta dónde puede llegar el cachivacherismo chantapúfele cuando el odio obnubila la razón:

Sigue acá.

Del sitio Economía para Todos. Al columnista de La Nación y boludo importante le faltó decir que es una pena que no puedan manejar el Partido Militar para bombardear Plaza de Mayo.


27/sep/2011
La legitimidad de un gobierno no se mide solamente por la forma en que llega al poder, sino por el ejercicio que hace del mismo
Por: Roberto Cachanosky
Si no fuera por la gravedad del tema, el pedido de un juez a periodistas para que informen sus contactos desde 2006 cuando escribieron de inflación, movería a risa. Digo que movería a risa porque mientras un juez pretende multar, poner preso, sancionar o lo que sea a un periodista por informar una inflación que no es la oficial, otros jueces le han pedido a economistas privados que le informen cual fue la tasa de inflación por ellos estimada, para ajustar los valores en los juicios por alimentación a los hijos de matrimonios separados. Es decir, unos jueces requieren la información privada porque no confían en los datos del INDEC y otro quiere sancionar a los que informan datos diferentes al INDEC. ¡De locos!
A esta altura del partido resulta muy difícil afirmar que estamos en una democracia republicana. Más bien nos encontramos en un régimen que abusa del monopolio de la fuerza para imponer sus criterios e intimidar a quienes opinan diferente. Utilizar una mayoría circunstancial de votos para quedarse con el monopolio de la fuerza y luego usarlo para intimidar, hostigar y hasta expoliar a la población se acerca a una tiranía. Un tirano puede tomar el poder por las armas o por los votos y luego usar las armas para imponer la tiranía y, recordemos, que las tiranías no están dispuestas a entregar el poder. Por el contrario, usarán al máximo el monopolio de la fuerza para retenerlo y neutralizar a sus oponentes políticos.
Cuando uno ve el comportamiento del gobierno que ignora fallos de la justicia, intimida a quienes piensan diferente usando todos los instrumentos que tiene a su disposición (entes recaudadores, poder de policía, etc.) llega a la conclusión que tal vez estaría más seguro en el medio de la selva africana con armas para defenderse, que en el medio de una organización política que no le da oportunidades de defenderse porque o los jueces dicen cualquier barbaridad, o el ejecutivo ignora los fallos de la justicia cuando le son adversos, con lo cual, en esta última opción, la justicia queda en algo simplemente abstracto. Bajo una organización social de este tipo, desde mi punto de vista, es más justa la ley de la selva, porque al menos uno tiene chances de defenderse porque las reglas de juego son parejas para todos. En cambio, ¿quién puede defenderse del monopolio de la fuerza de un gobierno que es arbitrario y prepotente?
La pregunta que uno puede formularse es: ¿por qué alguien estará dispuesto a formar parte de una comunidad en la cual se desarma y paga impuestos para sostener la administración de esa sociedad? La respuesta sería que estoy dispuesto a sacrificar parte de mi derecho a la legítima defensa si considero que la organización social en la cual me incorporo me proporciona el servicio de defender mi derecho a la vida, a la libertad y la propiedad. Como dice Roberto Cortés Conde, una persona está dispuesta a permitir que el Estado le quite parte de su patrimonio e ingresos si a cambio el Estado le da algo y, además, la cantidad de impuestos que debe pagar lo determinan representantes elegidos por los ciudadanos. La gente tiene derecho a elegir a sus representantes para que definan qué parte de su patrimonio le quitarán para darle el servicio de protección. Pero el problema es cuando esos representantes, o una parte de ellos, una vez en el poder se juntan con el Ejecutivo y terminan siendo socios en la expoliación y en la violación de los derechos individuales.
Basta ver como en los últimos tiempos, a resultas de las elecciones del 14 de agosto pasado, ex kirchneristas devenidos en antikirchneristas vuelen al ruedo kirchnerista. Este comportamiento me da la pauta de estar en presencia de mercenarios que “trabajan” de políticos porque ven en esa actividad un negocio personal.
Otro ejemplo al respecto, más de un candidato opositor ha dicho que no puede bajarse de su candidatura a presidente porque si lo hiciera todos los que están en sus listas de candidatos a intendentes, legisladores, etc. quedarían sin chances. Pregunta: ¿y cuál es el problema si un cargo público debería ser transitorio para administrar la cosa pública? Si un candidato no se presenta y esto implica que el resto de la lista también debe bajarse no hay ningún drama. Los candidatos a intendente, legisladores o concejales deberán buscar otro trabajo, que por cierto se supone que debería ser transitorio, como cualquier hijo de vecino. ¿O acaso los políticos tienen que tener un puesto sí o sí porque no pueden hacer otra cosa? En definitiva, si el oficialismo es peligroso, buena parte de la oposición es deprimente.
Pero volviendo al tema de inicio, mi impresión es que hemos entrado en un terreno muy peligroso. Ya no se trata de errores en la política económica, educativa o de relaciones exteriores. Aquí no está en juego solamente el patrimonio y los ingresos de cada uno de nosotros. Acá están en juego libertades tan elementales como la de expresión o la de ejercer toda industria lícita. Si hoy constituye un delito hacer una estimación de inflación que no coincida con el paladar del gobierno, mañana toda expresión contra el oficialismo será tomada como traición a la patria con condenas penales. Típicos casos de tiranías.
Seguramente en la Alemania de Hitler muchos alemanes no habrán sufrido persecuciones, pero los que la pasaron mal, la pasaron muy mal. En Argentina ocurre lo mismo. Mucha gente disfruta de la fiesta artificial de consumo y, al no tener opinión política ni exposición pública, la pasa bien. Pero otros que sí expresan su disconformidad con el régimen la pasan mal y pueden llegar a pasarla peor.
Personalmente, y sin ánimo de transformarme en víctima, he tenido tres inspecciones de la AFIP en 5 años y vivo pendiente del próximo telegrama para una nueva inspección. Algún estúpido dirá que si tengo todo en orden no tengo por qué preocuparme. La realidad es que es obvio que tengo todo en orden, porque no voy a ser tan estúpido de tener un lío en mis impuestos y escribir contra el régimen. Pero es evidente que mientras yo tengo 3 inspecciones en 5 años, los Kirchner lograron que la justicia les diera por aprobado un incremento patrimonial injustificable y Boudou declara tasas de rentabilidad envidiables. Mientras tanto yo, como tantos contribuyentes, pagamos impuestos infernales para que el gobierno dilapide el fruto de nuestro trabajo bajo supuestos planes de solidaridad social, planes que, en muchos casos, terminan en escándalos de corrupción sin que la justicia encuentre culpables. Es decir, no solo el Estado nos expolia impositivamente, nos amedrenta con sus organismos de control, los escándalos de corrupción se suceden uno atrás del otro sino que, encima, no se puede opinar diferente.
Me niego a aceptar que una mayoría circunstancial tenga derecho a usar el Estado para violar mis derechos. Como dice Edmund Burke: “La tiranía de una multitud es una tiranía multiplicada”.
Lamentablemente en Argentina hemos dejado de utilizar el voto como un mecanismo de elegir a nuestros representantes para que ejerzan un gobierno limitado y lo transformamos en un sistema para ver quién logra retener el monopolio de la fuerza para oprimir a sus semejantes.
La legitimidad de un gobierno no se mide solamente por la forma en que llega al poder, sino por el ejercicio que hace del mismo. Tomando este segundo concepto digamos las cosas sin más rodeos: el kirchnerismo ha perdido legitimidad por la forma en que usa el poder. El gran desafío de los argentinos es volver a tener gobiernos que sean legítimos en su origen y en el ejercicio del poder.

viernes, octubre 07, 2011

Nada.


Te van a perdonar.




147 mails. Descarto varios, le contesto a Patucho, mando la lotería de Nueva Guinea a la bandeja de spam, a una charlatana que me debe plata la mando a la concha de la lora, respondo a mi hermana, me río de un rumor que circula, dejo todo quieto. La bandeja de entrada. No tengo tiempo. Me tiro en la cama. Apago la luz. Tengo que escribir sobre una cosa y no le encuentro la vuelta. A nadie le importa. No puedo dormir la siesta. Acá, al lado, están trabajando unos albañiles. Y yo tengo una mancha de humedad en el techo. No la había visto. Un día de lluvia. De frío. Pongo el disco de Zambayonny. A ver si retomo. Vuelvo a la bandeja de entrada. Qué tal, Martín. Ja. Me hacés reír. A veces creo que somos privilegiados, Martín. Este tiempo. A mis 33 años ya estoy curtido para algunas cosas, me siento un pelotudo en otras, y le quito drama a casi todo. Pero me nace un fuego, ansioso, que es, no sé cómo definirlo, como una patada que te obliga a hacer cosas. Decir esto. Decir aquello. Escribirlo. Pensarlo. Llevarlo al límite. Un ramo de flores. Me compré ayer, para mí. A una nena que vendía las flores llorando. No podía volver a la casa, tomarse el tren y llegar con las manos vacías. Así contado. Parezco un buen tipo. Es todo mentira. O sea, es verdad que compré las flores. Es verdad que las tiré a un cesto de basuras en la otra esquina. Y es verdad que después empecé a toser. Y me senté a tomar un café. Pero pedí una cerveza. Una sola. Me cumplí la promesa, siempre listo, como un boy scout, si es que se escribe así. De chico iba a esos grupos, colegio Don Bosco, cerca de casa. A la vuelta del jardín de infantes, Rayito de Sol. Pensé las situaciones, cómo seguir, un par de diálogos. En la cantidad de palabras al pedo que escribo. La inutilidad que a veces siento. Ponele. Tengo que cambiar, desde hace tres semanas, un foco. Me suena el celular. Yo estaba en el bar que queda a la vuelta de casa. Y me llama Pablo, que se pudrió todo en una reunión. Ya casi ni me importa. Casi nada. Entonces se largó a llover.Y yo estaba hablando por teléfono afuera del bar, mientras fumaba un cigarrillo. El agua me empapó. No me di cuenta. La nena volvió a pasar, por la vereda, ya no lloraba. Me saludó. Con la mano. Le di la mano. Apagué el teléfono. Apagué el cigarrillo. Y seguí caminando. El mozo me corrió. Le pagué, me había olvidado. Algún día, ni estas cosas donde no pase nada, voy a poder escribir. Algún día será un cuento, perdido y malo, en los túneles de las cosas idas. Estoy muy sombrío, últimamente. Pensando en la muerte. Como una mujer asustada. Como una metáfora que no te sale. Y para espantar esos demonios escribo largo y tendido, enloquecido, y la nena esa tiene la edad de mi sobrina. Yo iba con mi sobrina, llevándola a la casa de la madre, la semana pasada, y pasamos por el jardín, Rayito de Sol.
-A éste jardín fui yo, Valentina.
-¿Y cuántos años tenías?
-Tenía 5 años.
-¿Y la abuela te dejaba tener messenger?
-No existía el msn. Yo venía al jardín caminando, me traía tu papá, que iba a la escuela, acá a la vuelta.
-Ya sé,yo conozco la escuela de mi papá.
-En ese entonces, la escuela sólo aceptaba varones. ¿Ves la señora viejita que está allá enfrente? Ésa fue mi señorita en la jardín, Cristina.
-¿Y porqué no la saludás?
-No sé si me ve.Y no creo que se acuerde de mí.
-Se llama como la presidenta.
-¿Vos a quién vas a votar?
- no voto yo todavía, no me dejan.
-Ya sé, pero cuando yo tenía tu edad, voté imaginariamente, como juego. A Alfonsín, un pelotudo.
-No se dice eso.
-Ya sé, perdón.
-Yo voto por Cristina.
-Bien, Valentina. Tomá, para tus ahorros.

Había un baldío, le contaba a Valentina, en donde ahora hay unas torres de edificios. Ahí encerramos un caballo que nos robamos. Teníamos una casa en el árbol, un corral para el caballo, una choza entre un arroyo, que ahora entubaron. En ese arroyo hicimos un puente, con cañas. Hacíamos fogatas. Ahora están esas torres, las calles asfaltadas, ya no son doblemano, y hay un aire a carbón y nafta, los árboles se secaron, el césped retrocedió, acorralado. Yo sigo siendo un baldío en pleno centro. Y el pedacito que dejé, debajo de este asfalto, el pedacito de infancia, de nube, de arroyo, que fui siendo un pibito, se conserva en algún lado. No sé en qué parte.
-Capaz que adentro de la casa con cañas que hicimos arriba de ese árbol.
-Pero ahí arriba, tío, no hay ningún árbol.
-Y qué importa.
-No sé.


ADEPA

ADEPA siempre fue una cándida institución de mierda. Formada por los diarios provinciales, fundamentalmente, contra Clarín y La Nación, que les retaceaban (y encarecían) el papel. Obviamente, con el socio bobo que era el estado. A La Nación y Clarín sólo los unía los actos delictivos que cometían. Los mismos que siguen cometiendo, pero ahora se han expandido. Y es esa expansión la que explica el cambio ideológico en Clarín. Pero ése es otro punto.
Volvamos a ADEPA, formada por los dueños de los diarios de las provincias, cercana, ideológicamente, a La Nación, y siempre a la derecha de lo que otrora fue Clarín, un diario desarrollista. ADEPA fue formada `por los dueños de los diarios provinciales para comprar papel en conjunto, con distintos intereses pero casi siempre, el diario era el eje de una multiplicidad de negocios ligados a las oligarquías provinciales y por ende nacionales, y ahí su afinidad ideológica, a la par que se distanciamiento por el monopolio criminal del papel. En los años 90, Clarín llegaba a las provincias con el cable, ahogaba al cableoperador de la ciudad (generalmente, un chanta que cobraba un huevo por el servicio: por eso nadie derramaba una lágrima cuando terminaba vendiendo, obligadamente, a Clarín, que los ahogaba con competencia desleal) y se quedaba con todo el negocio, básicamente porque manejaba el fútbol. Cuando Julio Grondona no era bueno, je. A la par, Menem incentivaba la llegada del grupo de Manzano, Vila, etc, el que integra De Narváez, básicamente, un conjunto de estafadores que iban dejando cheques a descubierto y tenían -tienen- cooperativas truchas radicadas en Mendoza adonde deben facturar los periodistas de todos los diarios que a lo ancho del país iban fundando. ADEPA se encargó de demonizar (bue, estaba Manzano, no era tan difícil) estos nuevos diarios, pero como se trataba de viejas familias con negocios en todas las ramas, y básicamente de una oligarquía insoportable, nadie vertió una lágrima tampoco.
A partir de la planta de impresión que Clarín puso con el dueño del diario santafesino El Litoral, Clarín ingresó, bajo la presidencia de El Litoral, a ADEPA. Que, ahora, controla. Y fue comprando los diarios provinciales, los más importantes, y organizando las cadenas informativas de modo de alinearlos con el gran monopolio.
Ahora, Clarín pretende destruir la A del fútbol, reorganizar desde ahí el negocio del cable -por ejemplo: si juega Patronato de Paraná y River, y codifican ese partido, la mitad de la ciudad lo abona- y de internet y, junto alos canales locales -Somos Tucumán, Somos Rosario, Somos Córdoba, etc- poder extorsionar a los gobiernos provinciales.
Que ADEPA pretenda convertirse en un paladín de la libertad de expresión es un chiste que revela el clima de época. Los movimientos al interior del capital dominante. Parte de la lucha política por avanzar en las zonas oscuras de la democracia.
La ruptura con ADEPA del diario pampeano La Arena, de algún modo también muestra la imposibilidad de retomar ahí una pelea, en la dirección originaria por la que fue fundada la entidad de dueños de diarios, y el férreo control de Clarín de ADEPA, consolida este proceso.
¿Qué hacer?
Ni idea.
Para los que tenemos que trabajar y vivir de ésto, es un panorama, por decirlo de manera académica, de mierda.
Muchas gracias, yo también los quiero a todos, pelotudos.