domingo, enero 08, 2012

Lamento tener que dar esta noticia en el día de la primavera



Repudio masivo a los ataques contra un periodista de Clarín

Políticos, periodistas y constitucionalistas rechazan los aprietes de Sergio Szpolski.
SALUDO. SERGIO SZPOLSKI ABRAZA A AGUSTINA KAMPFER EN LA PRESENTACIÓN DE LA REVISTA MINGA!


Lucas Carrasco Lucas Carrasco

@carrascolucas Argentina
Loco.
 Lucas Carrasco 

 le inventan esta farsa por la línea editorial de sus medios. Los mismos que hablan de pluralismo y libertad de expresión
 Lucas Carrasco 

No entiendo cómo hizo Alfredo Leuco para solidarizarse con Magnetto contra  si Leuco fue asesinado por mí.
 Lucas Carrasco 

La calumnia contra  diciendo que amenazó a un apretador es para generar el clima de intolerancia que pretende Magnetto
 Lucas Carrasco 

Sergio  en este humilde acto te hago entrega de mi metralleta del amor.
 Lucas Carrasco 

Se dijeron todas las barbaridades sobre  en Clarin y ahora resulta que la víctima es...Clarín. Por favor.




viernes, enero 06, 2012

Talleres de Verano de  Esteban Schmidt 
Enero y Febrero
8 reuniones
 
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Escritura Creativa
 
Grupo inicial 
Martes 19 a 21 30
Coordinado por Eitán Abelson y Esteban Schmidt
350 pesos
Arranca 10 de Enero
 
Grupo avanzado
Jueves 19 a 21.30
Coordinado por Esteban Schmidt
350 pesos
Arranca 12 de enero (termina 1 de marzo)
7 lugares por grupo
 
Ambos en Paraguay y Borges, Palermo
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Taller de escritura apocalíptica
 
textos póstumos, maldiciones y epitafios
1 grupo.
lunes 19 a  21.30
Coordinado por Eitán Abelson
250 pesos
Arranca 9 de enero
En Enrique Martínez al novecientos - Colegiales
 
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El porvenir del retuit 
Creación de personaje. Tuiteo competitivo. La batalla por la mente del follower.
Requerimiento: notebook, netbook, tablet o smartphone.
1 grupo. Miércoles de 20 a 23. (venir comidos)
Coordinado por @estebanschmidt
300 pesos
Arranca 11 de enero
10 lugares.
 
Paraguay y Borges, Palermo
 
Consultas, inscripción
estebanamadeo@hotmail.com

jueves, enero 05, 2012



Parlamentarismo y Federalismo


¿Cómo se podrían conciliar estas dos formas de gobierno?
Yo no soy partidario (más bien lo contrario) de las democracias parlamentarias, porque son democracias habitualmente más restringidas. Ni soy partidario del antirepublicanismo que plantea "la separación de poderes" como un modo (que sólo ocurre en la teoría) de "control entre poderes". Todas esas boludeces, respetables en algunos teóricos, habitualmente son sacralizadas por las derechas cuando están en una situación de, digamos, defensiva estratégica.
El asunto del federalismo no es menor: habrá quienes crean que el sistema legislativo (el congreso, no hay parlamento en la Argentina) es bicameral por la cuestión de la separación de poderes aún al interior de un propio poder. Y...no, no es por eso. La historia fue conduciendo a esa institución legislativa, ya en la modernidad, como el canal de lucha política en dos niveles: uno puramente partidario y otro, digamos, territorial. Pero en la Argentina, como señala la constitución, las provincias son entidades preexistentes a la nación.
Vamos por partes.
En primer lugar, la separación de poderes, pretende canalizar la lucha política de una manera distributiva del poder, intentando evitar, básicamente, la aniquilación de un sector a otro. Intentando evitar la guerra. La política, en sí misma, no puede evitar la guerra. De hecho, la política no se suspende (hay divulgaciones de un autor militar muy reconocido que machacan sobre este error) por comenzar una guerra. En el momento de la guerra, la política sigue transcurriendo.
Las instituciones políticas a través de la separación de poderes pretenden equilibrar dos momentos, dos acontecimientos, de la república: el momento de la cristalización del cambio de correlaciones de fuerzas (por ejemplo, si esa república es democrática -no toda república lo es- ese momento es cuando un partido político le gana las elecciones a otro partido) y, a la vez, un segundo momento: el de la continuidad. Por este segundo momento es que tiene legitimidad la integración de las minorías en el congreso y, sobre todo, el poder judicial, encargado de custodiar los pactos políticos preexistentes (la constitución, el código penal, las leyes vigentes, etc) y regular, a su vez, que el cambio de estos pactos políticos se haga en tiempos largos y con correlaciones de fuerzas de mayor exigencia. Por eso es más fácil prorrogar un presupuesto por decreto que modificar, por ejemplo, la reelección presidencial en la constitución.
A esto, en el sistema político nacional, se le agregan condimentos particulares (pero a la vez, extendidos en el mundo) que para no hacerla larga, resumidos en dos espacialidades: la espacialidad federal (cada una de las provincias) y la espacialidad internacional, que cada vez cobra mayor relevancia. Ambas espacialidades son constitutivas y están relacionadas con los dos grandes momentos de la organización política. Basta recordar el rol del puerto en la sanción de la constitución, producto a su vez de la derrota de Rosas en Caseros y así.
Lo importante es que el conflicto político -inherente en toda sociedad- es anterior a las instituciones. La separación de poderes, entonces, busca que sea al interior de las instituciones donde se dirima el conflicto político.
Entonces, tenemos que si la separación de poderes tiene ese rol, no todas las separaciones de poderes pueden canalizar los conflictos políticos, dado que los mismos no son iguales en todas las sociedades.
¿Porqué sacralizar entonces la existencia de un poder judicial nacional, un congreso nacional y un ejecutivo nacional?
¿Es que acaso estas instituciones han resuelto los conflictos que se proponían en los pactos políticos de las entidades preexistentes?
No sacralizar la separación de poderes no implica abogar por su supresión, simplemente, llamar la atención de que se puede respetar el concepto de separación de poderes pero pensar en poderes que resuelvan la canalización de viejos y nuevos conflictos políticos preexistentes.
Por ejemplo: si se suprimiera la bicameralidad, o si se votase un congreso por padrón único nacional (como en la actual elección de presidente, por ejemplo) no se violaría el concepto de separación de poderes pero, en mi visión por lo menos, se agravarían más los problemas preexistentes. En el caso de la justicia, si se traspasaran a la órbita federal -al poder judicial de la nación- los hurtos, por ejemplo, no habría quién investigue o actúe en 23 provincias de nuestro país: la policía federal es una cosa vecinal, de los porteños, que paga el resto del país. O sí se eligiese el presidente, a través del senado -así funciona, por ejemplo, un modo de parlamentarismo- y el senado se eligiese como hasta antes del 2001, un cordobés votaría legisladores que elegirían un senador que elegiría un presidente, un concordiense votaría una lista de diputados y un candidato a senador (que no podría ser el mismo que elija yo, paranaense) que elegirían entre ambos un senador que votaría un presidente y así. Pequeño detalle: en Entre Ríos yo votaría, por ejemplo, un partido que no se llama peronista pero pongamos que sí, un cordobés votaría un partido que no se llama peronista pero pongamos que sí, claro que a uno lo maneja Urribarri y al otro De La Sota.
Bueno, me cansé de escribir esto, otro día sigo. Chau, buenas noches.



Del blog de Gerardo Fernández en relación a Felipe real.

La Abuela de Felipe

Todos tenemos algún familiar que lanza títulos minuto a minuto. Mi amigoFelipe se viene tomando el trabajo de publicar en Twitter algunos dichos de su abuela que son para coleccionar. Le he preguntado si efectivamente son reales y la respuesta a sido positiva. Es que todos aquellos que venimos de la clase media no tenemos que esforzarnos mucho para encontrar en nuestras parentelas casos similares ¿no?

Acá va un compilado hecho a las apuradas de frases de la abuela. Hay muchas más...










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miércoles, enero 04, 2012

Hank



Hank se sienta en la computadora y desgarra intimidades. Después y como si nada, lo borra. Hank se manda cagadas. Hank tiene muchos aciertos políticos. Hank escribe bien, aunque está un poco loco. Hank lidera lo que luego va a destruir. Hank no es Hank Soriano, sino una cosa parecida a Bukowski. Al Hank de Bukowski. Hank Soriano, quiero decir, es también el personaje que inventamos, un poco yo, un poco varios amigos, bastante muchos adversarios. Hank Soriano es un personaje ideado por la cabeza publicitaria de Hank Soriano, pero que se le escapó de las manos, como un pájaro azul, que remonta vuelo y se pierde en las inmensidades de la duda.


Pájaro azul
Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.
Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.
Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres joder
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?
Hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.
Luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

Charles Bukowski. 

Esa es la clave: ¿llorás vos? ¿Te animás? 
Cuando era más higienista -Hank sirve, aunque para mí cualquier ocasión es buena, Hank sirve también para hablar de mí. Hank sirve porque una parte de Hank somos nosotros y porque una parte de Hank es nuestra demagogia y la otra parte es nuestra ruptura, las rupturas que no nos animamos a hacer- y quería moralizar el mundo pensaba que todos teníamos ese pájaro azul. Que algunos, los más valientes, los artistas, lo liberaban. Hoy, no sé. Hoy se menos que cuando tenía 20 años. Sobre estas cosas. Sobre otras cosas, leí más libros, amé mas mujeres, viajé más lugares, dormí y me durmieron durante muchos años más. Tengo 33. Cumplo en un mes, 34. Como Hank. 
En el barco de la edad vamos juntos. Y también. Cuando tiraron todo por la borda, de paso nos tiraron a nosotros. Y compartimos salvavidas y naufragio. Pero también cuando tiraron la casa por la ventana nos tiraron, de paso, a nosotros. Pero siempre nos cagamos de risa. Porque también nos tiraron tanto la goma. 
Hay un pacto secreto en esa vida de alcantarilla que, de pronto, se calza una corbata. 
El pájaro azul te da una inmensa verguenza. Lleva en carretilla y a contramano los escombros de la culpa. Para una obra en demolición. Para una metáfora mala. Para intentar e intentar decir eso indecible la puta madre, ese dolor tan allá adentro, tan lejos, el pájaro azul. 
A veces pienso que el pájaro azul nos toma el pelo. O sea, yo quisiera ahorcar el pájaro, vivir una vida apacible, olvidarme, volver a empezar, mudarme, a otro planeta, llevarme el cielo y los recuerdos que valen la pena. En una valija. El resto de la vida que se pierda en ninguna parte arriba de los vagones del tren para cartoneros. Soy ese baldío en pleno centro. Guardián de éticas que no practico, señalador de miserabilidades ajenas sin contar jamás de los jamases porqué mis dardos son tan efectivos. Porqué puedo herir con tanta facilidad. Sin que nadie se entere. Sin que nadie lo sepa. Pájaro azul, nosotros, sabemos, pájaro azul, sabemos porque somos peores. Pero no quiero hablar del pájaro azul que compartimos con Hank. Creo que, bah, no se si lo creo, me parece ahora, qué se yo. A veces pienso que el pájaro azul me toma el pelo. 

El poco pelo que me queda.
A veces, también se me ocurre, bueno, se me ocurren tantas cosas, pero, a veces, pienso que esa narrativa que se aloja en los hoteles de la culpa, en esos hoteluchos que tenemos dentro del alma, como al costado de la larga ruta nocturna en donde transcurrimos la vida, que en esos hoteles quedan cosas, guardadas, olvidadas, y se apaga, en la ventana del hotel, la luz a la distancia. Y sin embargo. Siguen ahí. En la oscuridad. Haciendo vaya uno a saber qué, pero siguen ahí. A veces se me ocurre que esa narrativa es falsa, que me poblé, como la panamericana, de hoteles de cuarta, de cuartos de culpa, y que en realidad el trayecto estuvo empujado, conducido por fuerzas que ni ahora logro entender. Y que no fui yo el que jodía, sino que me jodieron. Me tomaron el pelo. Que los signos, la balaustrada en la cabeza, de la edad, marcan esas marcas, como juegos de palabras, solamente, me da mucha desesperanza ya no confiar en las palabras. Necesito volver a herirme para retomar la confianza en las palabras. ¿O no son, acaso, las palabras las que hieren? Un te quiero a la hora del té, un te amo dicho en la brisa, un adiós en la terraza, un lamento de querer dejar de recordar garantiza la fuerza inconmensurable del lamento y qué carajo es en el fondo pero también en la superficie el recuerdo que se quiere olvidar sino una pila de palabras dichas o hartamente dichas en el lugar correcto y en el preciso momento donde los tribunales de todo el mundo van a juzgar delitos y pasar por el filtro de la indiferencia las palabras dichas que tanto me duele, Pájaro azul. Volverse a herir. Saberse uno provocador de esas heridas que van, con los años, haciéndote duro, haciéndote calvo, haciéndote un poco pelotudo. 
Me cansa mi demagogia, mi histeria, mi falta de precisión. Mi incapacidad para definir las palabras. Los juegos que hago. Lo que me harto. Volver a herirse para recordar que lo que más nos hiere son las palabras. Y volver, así, a creer en las palabras. En las esquinas, en las borracheras, en las discusiones, en las noches que pasé con Hank. En las esquinas donde esperamos el repartidor de ciclotimias que ya estaba preso, en las discusiones sobre minas que vos te cogiste y yo me cogí, en las noches tontas y mansas donde nunca pasaba nada pero yo podía sentarme en la banquina, con vos, con Hank, y el tiempo se escurría menos, y la vida tenía más sentido. Porque con Hank sabemos lo del pájaro azul, la inconmensurable estupidez de los días, del amanecer, del cielo, del viento, de la poesía. Nosotros, Hank, compartimos algo: nosotros hemos hecho papelones, nosotros hemos fracasado perdiendo hasta la dignidad, nosotros no tenemos un mango, nosotros pegamos tres billetes y pagamos la mesa, nosotros tenemos amigos que nos bancan a muerte, nosotros somos muy hijos de puta, nosotros en cambio, en nuestros parámetros de comisarías, trabajos mal pagos, trompadas de maridos, enamoramientos frustrados de travestis que ya cambiaron de orientación sexual, libros de saldo que en la facultad ya leyeron, eterna mala fama de tipos que andan armados con el 38 de la desesperación, nosotros, chicos tiernos de velorio, sensibles hasta la imbecilidad, cínicos hasta el colmo de la violencia verbal, caraduras, colados en esta fiesta, prestigiosos chantas que tememos lo que deseamos: bueno, sí, deschaven nuestro estilo de vida, cuenten todo, y qué. Pequeños impostores en la fiesta de la clase media. Haraganes de la concha de la lora. Grandes valores de nuestros barrios. Nos adoran los obreros de la infancia, sienten orgullo de nosotros los albañiles, los ferroviaros, los camioneros, las sirvientas, los municipales, las putas, los changarines que se ganan el mango, los policías. Los amigos de nuestro barrio. De nuestra infancia. Nos admiran. Nos quieren. Saben que somos cobardes, mentirosos, chapuceros, pero capaces de cruzar el mundo a nado para ir a salvar a un amigo. Nos odian los abogados, los médicos, los escribanos,los productores rurales, los dueños de la sartén, los dueños del mango. Nos junan arrastrados por tres pesos. Y nosotros, agachando la cabeza, vamos detrás del porvenir. Y sobrevivir. Somos expertos en cocinar arroz y fideos, en gastarnos el aguinaldo del planeta en una noche, en sentarnos en el banco de un parque a planificar quién puede pagarnos un porrón. Hank, estoy nervioso. Colgando de la cuerda. Bah, no, nerviosos están los ejecutivos de las multinacionales, yo estoy enojado. Y me siento a escribir. Y cuando me enojo me pongo así. Así de pajero. A veces me da miedo, Hank, qué será de nosotros. Metidos en un mundo ajeno. Haciendo la cola en la fila equivocada. Crédulos, soñadores, violentamente leales a ideales que nos hicieron conocernos. Pensalo. Ya nos hemos reído mucho. De esas cosas. Cuando la fiesta termina. Nosotros cagados de hambre porque nos da verguenza agarrar esa comida que no conocemos, que nunca cocinó tu vieja, en Santos Lugares donde soñó los poemas de la vida que no pudo hacer, que nunca cocinó mi vieja, enferma y luchadora, allá en Paraná.  Nosotros cagados de hambre, apartándonos al rincón, sabiendo que somos pibes de barrio, que nos queda grande, que siempre andamos peleando para llevar algo al barrio, que nos vamos, boludamente, resignando, a esta vida de mensualidades a casas ajenas, de puchos que le robamos a la mesa de al lado, de lo que parecen frustraciones, fracasos, perdiciones y son para nosotros, ja, la fiesta, el corso, la vida, la larga risa de todos estos años. 
Gracias, Hank, por haberme pedido que te haga el prólogo para tu libro. Quería decirte que me siento orgulloso. De que me hayas elegido. Que muchas veces siento que esta pena vale la pena. Ojalá, contra las burlas, contra los miedos, contra las tentaciones del éxito, dejemos volar libremento al pájaro azul en el cielo de nuestras almas oscuras.