miércoles, febrero 22, 2012

El huevo de la serpiente


El huevo de la serpiente

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ormens ägg/Das Schlangenei
TítuloEl huevo de la serpiente
Ficha técnica
DirecciónIngmar Bergman
ProducciónDino De Laurentiis
GuionIngmar Bergman
SonidoKarsten Ulrich
MaquillajeRaimund Stangl
MontajePetra von Oelffen
VestuarioCharlotte Flemming
ProtagonistasLiv Ullmann
David Carradine
Gert Fröbe
Heinz Bennent
James Whitmore
Glynn Turman
Georg Hartmann
Edith Heerdegen
Kyra Mldeck
Fritz Strassner
Hans Quest
Wolfgan Weiser
Paula Braend
Datos y cifras
País(es)Suecia
Año1977
GéneroHistórica
Duración119 min
El huevo de la serpiente (Ormens ägg) es una película dirigida por Ingmar Bergman en 1977 y ambientada en el Berlín de los años 20.

[editar] Sinopsis

Berlín, noviembre de 1923. Abel Rosenberg llega a su pensión por la noche y se encuentra con que su hermano Max se ha matado de un tiro.
Al día siguiente el inspector Bauer interroga a Abel sobre el suicidio. Por la noche Abel va a un cabarét donde se encuentra con Manuela y le cuenta lo de Max. Se encuentra con Hans Vergérus, un científico al que ha conocido de joven. Abel acompaña a Manuela a la casa. Manuela sostiene que trabaja en una oficina, pero Abel descubre que su lugar de trabajo es un burdel. Bauer lleva a Abel al depósito de cadáveres para identificar a una mujer. Abel pierde los estribos, pero lo sueltan cuando llega Manuela. Abel y Manuela pasan su primera noche juntos en un piso que les ha proporcionado Vergérus.
La pareja empieza a trabajar en una clínica que dirige Vergérus. Abel en el archivo, Manuela en la lavandería. En los clasificadores del archivo hay testimonios de los experimentos con personas que lleva a cabo Vergérus. Abel encuentra a Manuela muerta en la cama. Movido por la rabia y el dolor rompe un espejo, lo que deja al descubierto una cámara oculta. Cuando llega Bauer con sus hombres, Vergérus se suicida con una cápsula de veneno.
Abel se despierta en un calabozo. Bauer le ofrece un salvoconducto para Suiza y llevarlo al circo en el que ha trabajado antes. Camino a la estación del ferrocarril, Abel se escapa de su guardián. Desaparece entre la multitud.

Hank Soriano, el día (histórico) en que Diana lo hizo trabajar.

El futuro de los blogs.


Le llaman, en broma, cholósfera, son, por decir algo, blogueros -especialistas en tecnologías comunicacionales de internet- del Perú: Marco Sifuentes, Roberto Bustamente y Felipe de Lucio. Perú es un país con un gran avance y reflexión sobre las redes, fenómeno que descubrí hace algunos años. Con un enfoque distinto a los que hegemonizan los debates argentinos (más politizados y, no sé cómo decirlo, pero sería algo así como con menos influencia de las escuelas neoconductistas,  anglosajonas, principalmente yanquis, en el campo de la comunicación). Se requiere ciertos saberes mínimos de manejos técnicos de blogs, pero nada del otro mundo, y es entretenida y amistosa. Buenas noches, mis amores. Ahhh, una cosa: el para qué de las herramientas, tiene una vital importancia, por esas casuísticas (dialécticas, a mi modo de ver, je) que tienen los fines y los medios, y por tanto, no coincido, o matizo, la mayoría de las conclusiones que van sacando. En otra entrada, o cuando termine un artículo aburridísimo que estoy escribiendo sobre justamente estos temas, si por ventura a alguien le interesa, pues, mi opinión.
Un adelanto: los nerds suelen tener la pulsión de los posestructuralistas franceses de los años 80, anunciaban la muerte de todo. Foucault llegó a anunciar, antes de morirse él, la muerte del autor y hasta del hombre. Cuando bien podría haberlo conservador en un formato jpg

martes, febrero 21, 2012

Monseñor Storni

EL PAIS › CONDENA A STORNI, DERECHO NATURAL Y CULTURA DEL SIGILO

Las babas del diablo

La condena al arzobispo pedófilo Storni sólo ha merecido un comentario a la jerarquía católica: faltan la apelación y la reconciliación. Aún rige un decreto vaticano de 1962 que prescribe el absoluto sigilo y el retaceo de colaboración a las autoridades civiles. Los eclesiásticos no reconocen limitaciones legales, porque creen que la Iglesia dicta una ley superior a la de los comunes mortales.
Por Horacio Verbitsky
La condena a ocho años de prisión por abuso sexual sólo alcanza al ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Storni. Pero el fallo de la jueza María Amalia Mascheroni alude a las complicidades que permitieron que el prelado pedófilo recién fuera castigado dos décadas después del crimen. Storni abusó de un seminarista adulto, pero el expediente judicial registra también otras víctimas menores de edad, que la justicia no investigó o cuyas causas prescribieron, ya que esa fue la estrategia central de la defensa del eclesiástico. El sucesor de Storni, José María Arancedo, dijo que esperaba los resultados de la apelación y que la justicia debe conducir a la reconciliación. Ningún medio consultó qué pensaban de esa hipótesis las víctimas del obispo predador. La página oficial del Episcopado, que registra las actividades de cada jurisdicción eclesiástica, no informó hasta ahora sobre la condena a uno de sus miembros, quien sigue figurando como arzobispo emérito de Santa Fe de la Vera Cruz y reside en La Falda, Córdoba.

Benditos sobresueldos


Storni fue designado obispo auxiliar en 1981 por Juan Pablo II, para corregir la pastoral de su antecesor, Vicente Zazpe quien había comenzado a denunciar las violaciones a los derechos humanos. En 1984 lo sucedió y estrechó relaciones con las Fuerzas Armadas. Storni fue uno de los obispos con mayor actividad política y uno de los que entre 1991 y 1999 recibió sobresueldos “por debajo de la mesa”, según la expresiva calificación del único prelado que rechazó esa dádiva arguyendo que no era transparente. José Luis Manzano puso a los obispos en la lista de Aportes del Tesoro Nacional, práctica que continuaron los ministros del Interior Gustavo Beliz, Carlos Rückauf y Carlos Corach. Esto fue al margen de los pagos legales de la Cancillería por el culto, de las provincias por los colegios y de otros aportes negros de SIDE y Presidencia. Storni recibió 92.500 dólares en 1997, 100.000 en 1998 y 154.198 en 1999. Con estas cadenas de la felicidad el presidente Carlos Menem aseguró la gobernabilidad mientras sacaba a remate a precio vil el patrimonio social acumulado por generaciones de argentinos. El método obró milagros. En noviembre de 1991, cuando arreciaban las denuncias por casos de corrupción en ese proceso de desguace del Estado y por sus consecuencias sociales, Menem fue recibido por la Asamblea Plenaria del Episcopado. Su presidente, el cardenal porteño Antonio Quarracino, no lo consultó con sus pares, cuya molestia fue expresada por el ex hombre fuerte de la Iglesia, Raúl Primatesta. Storni informó sobre la visita de Menem a los periodistas, quienes a su vez se lo comunicaron a otros obispos que no estaban al tanto. Menem se jactó de que no había discrepancias entre su gobierno y la Iglesia “por las consecuencias del ajuste económico” y dijo que “en la Argentina no trabaja el que no quiere”. Esa fue su respuesta al obispo Gerardo Sueldo, quien había dicho que “hay sectores que no trabajan porque no tienen la posibilidad” y aludido al contraste brutal “entre la pobreza de muchos y la ostentación de otros”. Siete años después pereció en un choque en la ruta, la principal causa de muerte de los sectores más avanzados de la jerarquía, como Enrique Angelelli, Carlos Horacio Ponce de León, Vicente Zazpe, Alberto Pascual Devoto o el obispo chileno Manuel Larraín, fundador del Celam. Antes de irse, Menem besó a Quarracino en la mejilla, mientras otros obispos lo aplaudían.

¿Qué se castiga?


El fallo aclara que no se pena la homosexualidad sino el aprovechamiento de la autoridad episcopal para intimidar a quienes estaban bajo su responsabilidad y cuidado. El Vaticano tiene un criterio diferente. En agosto de 2005, Benedicto XVI excluyó de la admisión al sacerdocio a “las personas con tendencias homosexuales”, porque esto “obstaculiza una correcta relación con hombres y mujeres”. El problema no sería así el abuso de poder, sino la homosexualidad, que uno de los sacerdotes que declararon ante la justicia refirió como la “enfermedad” de Storni. Varios seminaristas abusados vivían momentos de especial vulnerabilidad. Uno pidió que el obispo lo confesara porque “se sentía mal anímicamente”. Otro acababa de perder a su madre. A un tercero, Storni le dijo “te entregás o te vas”. A otro le dijo que Dios quería el amor entre los hombres. El rector del seminario diocesano, Jorge Juan Montini, informó por escrito al presidente del Episcopado de entonces, cardenal Raúl Primatesta, y al nuncio apostólico Ubaldo Calabresi de las relaciones del Arzobispo con varios seminaristas, pero lo único que logró fue que lo obligaran a dejar el cargo. El sacerdote José Guntern le escribió a Storni una carta confidencial y amistosa, para pedirle que se alejara de la diócesis porque su comportamiento afectaba “a un grupo en plena formación espiritual y humana”. Años después, cuando la carta trascendió, Storni ordenó a los vicarios de la diócesis que le trajeran a Guntern. Los vicarios Hugo Capello, Mario Grassi, Edgard Stoffel y Marcelo Mateo lo forzaron a subir a un auto y lo condujeron al Arzobispado donde lo esperaba un escribano. Lo encerraron y lo obligaron a firmar sin leerla una retractación. “En ningún momento se realizó referencia a algún acoso de tipo sexual en relación a los seminaristas. El término desliz no se refiere a lo sexual. El adolescente interpretó erróneamente los gestos afectuosos de monseñor Storni”, decía. Tres jueces que intervinieron en forma sucesiva (Julio César Costa, Eduardo Giovannini y Carlos Ferrero) procesaron a los vicarios por coacción y a Storni como instigador. De los careos surgió que Storni estaba a pocos metros cuando Guntern fue forzado y que luego de la discusión todos rezaron juntos. Esa causa paralela se cerró al morir Guntern.

El expediente vaticano


El Vaticano abrió una investigación, que encomendó al obispo de Mendoza, José Arancibia, quien documentó los abusos sexuales contra seminaristas luego de escuchar el testimonio de 47 jóvenes, sus familiares y la psicóloga que los atendió. Pero el episodio sólo se publicó en la edición rosarina de este diario y el Vaticano archivó el informe. En 1995 el papa Juan Pablo II ratificó su confianza en el arzobispo pedófilo. Con ese respaldo, Storni hizo gran alarde de actividad contra los proyectos de ley de salud reproductiva, la distribución de anticonceptivos en los hospitales públicos y en reclamo de mayores aportes del Estado para las escuelas confesionales. El Vaticano tampoco tomó en cuenta las denuncias de ex detenidos desaparecidos que dijeron haberlo visto en los campos de concentración en los que estaban recluidos. La causa judicial en contra de Storni recién se abrió en 2002, cuando la publicación del libro de Olga Wornat La Santa Madre impulsó a uno de los seminaristas a acercarse a la justicia. En su requerimiento de instrucción la fiscalía solicitó que se pidiera al Vaticano aquel expediente y que Arancibia fuera citado a declarar como testigo. Arancibia no respondió y el fiscal pidió que se lo denunciara por la comisión de delito. Pero la resolución de la magistrada deja entender que nada de eso ocurrió. Es ostensible que además del secretismo vaticano, estas prácticas son favorecidas por la reverencia hacia la institución que se refiere a sí misma como Madre y Maestra.

El mandato de sigilo


Esto no ocurre por casualidad. El decreto Crimen sollicitacionis, emitido en 1962 por la Congregación para la Doctrina de la Fe, dispuso que no se diera aviso a las autoridades civiles de las denuncias por abusos sexuales y que los acusados fueran traslados a otra diócesis. Escrito en latín, impone la obligación de guardar secreto al sacerdote señalado, a cualquier testigo y a la propia víctima, bajo pena de excomunión. Su objetivo manifiesto era proteger la reputación del sacerdote mientras se investigaba, pero en la práctica se utilizó para silenciar todos los casos. Tal como ocurre con la política de rotación de acusados de la policía de la provincia de Buenos Aires, el traslado a otra diócesis sin avisar a los fieles de sus antecedentes ni impedirles el contacto con niños y jóvenes, les permitía repetir sus iniquidades. Durante veinte años, el cumplimiento del decreto estuvo a cargo del cardenal Joseph Ratzinger. En 2001, Ratzinger modificó el decreto, sólo para atribuir al Vaticano competencia exclusiva en casos de abusos sexuales, es decir reforzar el secreto. En 2002 estalló el escándalo de los curas pedófilos en Estados Unidos, donde se formó una junta nacional de revisión formada por laicos y presidida por el gobernador católico de Oklahoma, Frank Keating. Esta respuesta política del Episcopado estadounidense causó escándalo en Roma. Según un artículo publicado en el New York Times desafió la opinión de la Iglesia sobre sí misma, como una institución eterna y no terrenal, que sólo responde a Roma y no a los poderes temporales. Los obispos estadounidenses que establecieron una política de tolerancia cero hacia los abusadores respondieron a la crisis en forma casi secular, política, reescribiendo reglas, confesando faltas y reconociendo que necesitaban auxilio externo para mantenerse honestos, dijo el diario. “Para algunos funcionarios vaticanos, esto representó un asombroso apartamiento de la teología y la costumbre y un pertubador precedente”. Uno de ellos dijo que los obispos manejaban el tema “como si no entendieran quiénes son”. Keating quien debió renunciar a la Junta de Revisión después de una entrevista en la que comparó el comportamiento de algunos sacerdotes y obispos con el de la Cosa Nostra. En su carta de renuncia dijo que “rechazar las citaciones judiciales, suprimir los nombres de los clérigos acusados es el modelo de una organización criminal, no el de mi Iglesia”. Lo que más preocupó al Vaticano fue que el Episcopado estadounidense se obligó a separar del ministerio activo a cualquier sacerdote que hubiera sido blanco de una acusación de abuso sexual infantil y a “informar de esas acusaciones a las autoridades civiles, privándolos de cualquier discreción”. Esta molestia tiene profundas raíces filosóficas. La Iglesia Católica está mal predispuesta a someterse a las leyes que obligan a todos los ciudadanos, porque se considera depositaria de una ley superior, que llama natural y originada en la voluntad divina, de la que se proclama heredera y única intérprete. Ése es el fundamento tanto de su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo o al aborto cuanto de su indulgencia con los sacerdotes pedófilos. Antes que someterse a la ley prefieren dictarla.

Amedrentar a la víctima


En el documental de 2007 “Abusos sexuales y el Vaticano” la BBC investigó el efecto de este decreto, con casos de Irlanda, Estados Unidos, Gran Bretaña y Brasil. El sacerdote irlandés Tom Doyle, un canonista separado del Vaticano por cuestionar esa política, refiere que en ningún documento se habla de ayudar a las víctimas, sólo de amedrentarlas y castigarlas por revelar los hechos. El fiscal de Arizona Richard Romley solicitó al Vaticano que dispusiera el regreso a Estados Unidos de dos sacerdotes pedófilos que habían huido a Roma, pero el entonces secretario de Estado, cardenal Angelo Sodano, se negó a recibir la carta, según indicó el correo italiano. Antes, había ordenado guardar toda la información en la Nunciatura Apostólica, cuyo status diplomático la pone a salvo de allanamientos judiciales. Uno de los sacerdotes estuvo refugiado en la sede romana de su orden mientras duró el juicio de extradición, pero desapareció de allí luego de perderlo.

Los legionarios


Este año, Benedicto XVI ordenó intervenir la Orden de los Legionarios de Cristo, una secta ultraconservadora y multimillonaria financiada, entre otros, por el magnate de las comunicaciones Carlos Slim. Antes de su ascenso al papado, en 2004, Ratzinger había investigado los abusos sexuales del fundador de la orden, Marcial Maciel, acusado desde la década de 1940 por episodios de pedofilia, pero el expediente se archivó porque el sacerdote mexicano era amigo personal de Juan Pablo II. Ya como papa, Ratzinger negoció un acuerdo: la renuncia a la acción canónica a cambio de un retiro silencioso de Maciel de cualquier actividad pública. El trato se cumplió hasta la muerte de Maciel, en 2008, pero el año pasado el papa dispuso intervenir la poderosa orden cuando se supo que Maciel había mantenido durante años a una amante y a la hija que tuvo con ella. Esta decisión, igual que la condena a Storni, sugieren que algo comienza a cambiar, pese a la tenaz resistencia de quienes desearían mantener por toda la eternidad, privilegios que no tienen el resto de los mortales y que se ejercen a expensas de los más débiles, esos pequeños del Evangelio a quienes Jesús dijo que nadie podría escandalizar sin eludir su ira.

Megapreguntas a cielo abierto.

El debate sobre los minerales contra el norte Argentino -no casualmente el más pobre y golpeado- se pone cada día más entretenido. Por que, al contrario de lo que piensan los que usufructúan de este debate, despedaza a la derecha aún más. Y, de paso, cuando se acaben las dudas al interior del kirchnerismo (¿usted conoce al secretario de minería, señora? está ahí desde hace muuuucho, y sin embargo. Pero las vacilaciones actuales del kirchnerismo tienen que ver con su impronta; los sureños son industrialistas, los bonaerenses, ni la más puta idea de nada, sólo subsidian vacas, los porteños, son ecologistas, o sea, en términos prácticos, progresistas de la soja) esto consolida al kirchnerismo como única fuerza política con un proyecto nacional y popular. Que incluye, horror de horrores, capitales trasnacionales, casi los mismos que tienen importancia vital en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, ni que hablar Brasil o Uruguay o menos que menos, Chile. Sé que Federico Pinedo quiere virar hacia un leninismo más exacerbado, pero bue, no hay condiciones, por ahora. Y el socialismo realmente existente no discute estas cosas, sino como cagar a palos y echar trabajadores en España, Portugal, Grecia, Irlanda, Alemania, Italia y Francia, países que se encargaron, ciertamente, de hacer mierda. Volvamos al punto. Qué divertido es que nos corran por izquierda!
Quitando el aspecto religioso ecológico, que es de sumo interés para la derecha urbana, en la lógica política real de las cosas, la discusión sobre los minerales aísla a Macri de la posibilidad de conformar un eje con los conservadores populares del norte. Macri, seguramente, lo entiende. Por eso, se debe sentir incómodo -además de por su profesión de ingeniero, analfabeto funcional, pero bue- con este tipo de debates radicalizados por las clases medias altas porteñas, sí que muy progresistas y temerosas de lo que suceda en Jujuy y Catamarca, tierra que desde ya, les importa mucho. Igual que a los columnistas sabihondos y finamente equilibrados.
¿Cómo articular una alianza de estos sectores, potencialmente arrojados a una derecha portuaria, con componentes de progresismo sojero como el de Binner, en un proyecto creíble de poder gobernar la argentina?
Los delirios místicos religiosos de un Pino Solanas se pagaron, en el país real, con no llegar al piso mínimo en las primarias. Es la única fuerza política (bueno, ya no existe, era) que planteaba extremos estúpidos y así les fue. Hoy proveen los intelectuales para el desbande de la Coalición Cínica y el binnerismo, otra ex fuerza política. Los intelectuales para decir esta serie de boludeces de la que difícilmente tengan retorno. Lo cual, por supuesto, no obliga al kirchnerismo a tomar posición, por cuanto, evidentemente, quiere dejar que sean los gobernadores los que enfrenten esta discusión y por otro lado, es más que factible que la alianza entre distintos sectores de la derecha se deshaga por sus propias contradicciones. O no. Habrá que ver. Por ahora, es una discusión inflada, que cuanto más se estire más gana el kirchnerismo. Por que a medida que se radicaliza el discurso opositor quedan más desfigurados los que tiene capacidad de hacer política -Binner, por ejemplo (no es menor que los más personalistas y pavotes de su aliancita hoy cobren más relevancia por que siguen la lógica exacerbada de Clarín. ¿Llegan juntos al año que viene en las elecciones? Lo dudo) o el nuevo radicalismo, el que tiene experiencia, que llega a Bs As a anoticiarse que tiene que bancar discusiones de tarados sobre las provincias que conocen por que gobernaron- pero por cierto, no hay que subestimar el poder religioso de esos discursos, por más que signifiquen la renuncia a gobernar, en sectores que no saben de dónde proviene la riqueza nacional. No hay que subestimarlo, ciertamente. Pero hay que recordar el escenario del 2009: el kirchnerismo se mantuvo en pie, aún derrotado, por sellitos que no resistieron la próxima elección con vida. Eso, considerando el peor escenario, es positivo. ¿Una derecha que no tenga como aliados a las empresas mineras? Puede ser, de última los municipios del norte viven de la coparticipación a la soja que se produce en la pampa húmeda (una medida distributiva de envergadura, a la que esta derecha naif, por cierto, se opuso) y de los aumentos de la injerencia del estado nacional en las políticas sociales tras décadas de neoliberalismo. ¿Pero qué sucedería si el kirchnerismo radicalizara la política fiscal con las mineras? Al otro día, se desarma el conglomerado opositor. Se aísla a los religiosos de los vacilantes y sobre todo, se deja con la brocha colgando al Grupo Clarín y a los partidos sojeros, que rápidamente se pondrán a la defensiva (reaccionan así, sobre todo Binner, cuando hay un amague de distribuir la riqueza, sale a esconderse abajo de la cama y negociar que no le toquen la oligarquía). Pero. ¿Es conveniente ésto, políticamente? Y, quizás, ahora, ya, no. Que sigan, que se entretengan, el tiempo les juega en contra. Pero económicamente, en tiempos de sintonía gruesa en diputados y sintonía fina en la sociedad, quizás, sí. Las dos variables no siempre van juntas, pero es lo que hay. Un escenario de discusión delirante, una guerra abierta de la derecha corporativa, las vacilaciones del kirchnerismo cuando le ponen la agenda, le llenan la cara de temas y se mezcla la biblia con el calefón. Lo de siempre. Nadie cambió mucho sus tácticas, todo sigue más o menos igual que antes de las elecciones. Donde el kirchnerismo les rompió el culo.
A diferencia de las oposiciones religiosas que enfrentan y enfrentaron Correa (Chávez no, por cuestiones singulares que no vienen, ahora, al caso) Evo y Lula, acá no hay un sujeto social que se desgaje de la alianza gobernante, en el norte, sí, quizás, en Palermo, donde hay minerales ya explotados. Y los sectores políticos del norte hoy vacilantes, con justa razón, adherirían de inmediato por su tradición industrialista a una radicalización fiscal con efectos distributivos concretos y palpables. Pero no hay, por ahora ni en este tema, factores étnicos, sí de clase -las minoritarias clases medias norteñas y sus ultraextractivas clases altas, tradicionalmente más reaccionarias que la media, son, obvio, ecologistas religiosos, pero nunca votaron al kirchnerismo ni lo harán- y el debate se complejiza con una radicalización fiscal, pero también y ni que hablar, con mayores controles ambientales (hablemos claro: con mayores costos y por ende menores dineros para el norte. Toda la religión ecológica es auditada por los puertos, qué tanto joder) para oligarquías provinciales conectadas con el puerto, de espíritu extractivista y esclavista, y ni que hablar de contaminar, queridos vineros, areneros, cultivadores, laneros, tabacaleros...¿ahora quieren cambiar de tema, ja?
En fin, todo muy divertido, señores.

Cuando las cosas son complejas (6)

Sergio Villone en su blog cita:


La Derecha y el Populismo
Fukuyama: Si el ingreso es distribuido relativamente en partes iguales y no hay grandes diferencias entre ricos y pobres, existe un sentimiento amplio de comunidad. Se generaliza un sentimiento de confianza. No hay partes de la comunidad que tengan un acceso superior al sistema político y que puedan usarlo en provecho de sus propios intereses… Lo que se ve en una democracia con una clase media más débil es más populismo, más conflicto interno, una falta de habilidad para resolver las cuestiones de distribución de manera ordenada. Ahora mismo, en Estados Unidos, hay una vuelta al populismo. Debería hacerlo la izquierda, pero en realidad está más expandido en la derecha. Si se habla con los miembros del Tea Party sobre sus sentimientos en relación al gobierno, su respuesta es muy apasionada. Odian al gobierno. Piensan que fueron traicionados por las elites.
¿Dónde está el levantamiento de la izquierda? Ésta es una crisis que comenzó en Wall Street. Estaba arraigada verdaderamente en el modelo especial norteamericano de finanzas liberalizadas. Golpeó tremendamente a las personas en general y benefició a la parte más rica del país, el sector financiero, que atravesó la crisis muy bien, gracias a los rescates del gobierno. Uno habría pensado que esa circunstancia le abriría el camino al levantamiento del populismo de izquierda, como en la década de 1930. Un Tea Party de la izquierda, diría.
Sinceramente, no me tomo con seriedad ese movimiento (Ocupar Wall Street), porque su base social es extremadamente reducida. Está formada principalmente por los mismos jóvenes que protestaban en Seattle en 1999 contra la Organización Mundial del Comercio; es decir, anticapitalistas. Sociológicamente, el gran problema de la izquierda en Estados Unidos es que la clase trabajadora y la clase media baja blanca, que en Europa serían socialdemócratas en su comportamiento político, tienden a votar a los republicanos, o entran con facilidad a su terreno. Si la gente de Ocupar Wall Street no puede conectarse con ese grupo demográfico, no habrá una gran base populista de izquierda en Estados Unidos".
Eco: "Dice que la identidad europea de hoy está bien extendida, aunque señala que es “shallow” (poco profunda), usando el término en inglés. “No es como la palabra italiana superficiale, sino que es algo que está entre la superficie y lo profundo. Pero tenemos que plantar la identidad con raíces más profundas antes de que la crisis arruine todo”.
Eco menciona Erasmus, el programa europeo de intercambio universitario, que rara vez aparece en la sección de negocios de los diarios. “Pero Erasmus creó la primera generación de jóvenes europeos. Yo la denomino revolución sexual: un catalán conoce a una chica flamenca, se enamoran, se casan… y se vuelven europeos, como sus hijos”.
“La idea de Erasmus debería ser obligatoria –continúa Eco–, no sólo para los estudiantes, sino también para los taxistas, los plomeros y otros más. La única manera de integrarnos es pasar un tiempo en otros países de la Unión Europea”.
De hecho, la idea es seductora. Pero desde los diarios y los partidos políticos de toda Europa, el orgullo le dio paso al populismo, ya que los miembros de la Unión Europea se vuelven cada vez más hostiles entre sí. “Por eso digo que nuestra identidad es shallow”, señala. “Los padres fundadores de Europa -Adenauer, De Gasperi, Monnet- viajaron menos. De Gasperi hablaba alemán, pero sólo porque había nacido en el imperio austrohúngaro y no tenía Internet para leer la prensa extranjera. Su Europa reaccionó ante la guerra y compartió sus recursos para construir la paz. Hoy, tenemos que trabajar para construir una identidad más profunda”, agrega".
Link original

My Sassy Girl


My Sassy Girl (película de 2001)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Yeopgijeogin Geunyeo
220px
My Sassy Girl Movie Poster
TítuloMy Sassy Girl
Ficha técnica
DirecciónKwak Jae-yong
ProducciónShin Chul
MúsicaHyeong-seok Kim
FotografíaSung-Bok Kim
MontajeSang-beom Kim
ProtagonistasJun Ji-hyun
Cha Tae-hyun
Datos y cifras
País(es)Corea del Sur
Año2001
Duración123 minutos
Idioma(s)Coreano
Compañías
DistribuciónCinema Service
My Sassy Girl es un película de 2001 dirigida por Kwak Jae-yong. Es protagonizada por Jun Ji-hyun y Cha Tae-hyun.
La película fue muy exitosa en Corea del Sur y fue la comedia Coreana más recaudadora de todos los tiempos.[1] Cuando la película fue estrenada en Asia, se convirtió en un éxito en toda la región, desde Japón, China, Taiwán, Hong Kong, como también Asia del Sur, hasta el punto que la comparaban con Titanic. Se hizo un remake estadounidense, protagonizado por Jesse Bradford y Elisha Cuthbert, y dirigido por Yann Samuell, fue estrenada en 2008.[2]

[editar] Sinopsis

Basada en una serie de historias verdaderas por Ho-sik Kim en Internet describiendo su relación con su novia.

[editar] Elenco

  • Cha Tae-hyun como Gyun-woo
  • Jun Ji-hyun como La Chica
  • Kim In-Mun como el padre de Gyun-woo
  • Song Ok-suk como la madre de Gyun-woo
  • Han Jin-hie como el padre de La Chica
  • Yang Geum-seok como la tía de Gyun-woo

[editar] Referencias

  1. «2001». Koreanfilm.org. Consultado el 12-05-2008.
  2. Kim, Audrey (22-02-2007). «Elisha Cuthbert Gets Her Sassy On In Unusual Romantic Comedy». MTV. Consultado el 12-05-2008.

lunes, febrero 20, 2012

Comandos Civiles



Los Comandos KII (Kirchneristas Insoportablemente Indies) han apostado sus trincheras en las terrazas -no permiten construir torres, pues afean el paisaje con gente del comunbarro- de la Repùblica de Palermo, resistiendo con aceite de soja hirviendo la invasión de las hordas de terroristas que cometemos delitos de lisa animalidad, pues queremos matar las focas de Catamarca para morfarlas en un estofado grasoso, pulenta y sin vegetarianos salames. Delito de lisa animalidad imprescriptible, señora de ruleros, usted que siempre está atenta al parte de guerra entre los Comandos KII (Kirhcneristas Insoportablemente Indies) y las Amontonaderas Federales Al Servicio de la Comunidad de este servidor y sus múltiples ( y egocéntricas) personalidades. La guerra de posiciones escala a una guerra de trinchera. Las tropas de infantería de los oscurantistas -indiegienistas sacados de los libros de cuentos, tíos tom que bailan murga caribeña, feministas lesbianas afiliadas al partido de Sabatella e indignadas con pagar impuesto a las ganancias, terrícolas con el pelo verde, solucionistas de la crisis financiera con diálogo y consenso, pensionistas de la luna, abogados del diablo, cantantes de tango en Puerto Madero- han decidido cortar la hidra del fascismo disparando salvas en honor a la Marsellesa, que quién sabe si se escribe así. Mientras tanto, Comandos KII han tomado la sede de Sociales y las radios para propalar su autonomismo situacionista (o sea, están a favor de las fábricas de autos, si están situadas cerca del puerto, no en Catamarca, que contaminan y, además y tienen razón, queda feo), nosotros, en franca debilidad, arrojamos las más hermosas chicanas de modo de provocar la desmoralización del adversario y por las noches, planeamos la toma del INADI -nuestro Monner Sans- de modo de atacar el cetro neurálgico de la iglesia políticamente correcta.  Los insoportables indies. Enemigos nuestros (nosotros, apenas si calificamos de adversarios, cuando no de circunstanciales adversarios) que queremos aniquilar en honor a la pureza ideológica, y ya que estamos, de raza. Mataremos a todos. No dejaremos a nadie vivo. Los meteremos presos con la ley antiterrorista e invocando el alma de la fenecida Civilización Gualeguaychú, tropas de asalto contaminante diseminarán cianuro y panfletos llamando a la rebelión de espíritu, malditos canallas, váyanse a la B, que el mundo se encienda en los altos hornos, quememos los bosques, hagamos mierda las montañas, extingamos los osos pandas, que lloren los niños, pisemos las palomas en las plazas, declaremos la guerra al cerdo. Viva el Restaurador! Viva la Santa Inquisición! Mueran los Salvajes Unitarios! Escribamos Con Mayúsculas! Con Onomatopeyas! Hasta quedar afónicos, hastiados, de la repetición constante, de los salvadores de la vida, de los salvadidas de plomo -previamente reciclado- de los salvadores de la patria, los que ya sabían, los que se indignaban, a su debido momento y lugar, haciéndonos, a los pobres mortales, la vida y la conciencia un poco más placenteramente limpia. Pelotudos. Buenas noches.
Querramosnos, pero hay que reírse, mis amores.
Se viene una etapa donde nos correrán por izquierda. Va a ser muy divertido. Algunos, probablemente, se queden en el camino. Desalentados. La administración de las cosas tiene ese expediente sensato del aburrido ciclo de la ausencia de épica. Travestida como ética en los carnavales de la derecha, que nos corren por izquierda. Tiempos locos. Pero si afinás la mira telescópica, muy divertidos. Esa es la épica del momento. La larga risa de todos estos años. Chau.  

El kirchnerista insoportable


No soporto más a los kirchneristas insoportables. Esto es unas lucha interna. Una guerra declarada entre los KII (kirchneristas Insoportables Indies) y el Gran Lucas Carrasco, siempre modesto, nunca taxi, nunca menos. Se desatará una hoguera de nimiedades, seguramente con llantas quemadas, gomerazos y chicanas donde, por supuesto, ganará el mejor, que por supuesto, soy yo, pero por supuesto, diré con humildad, nunca menos, que no habrá vencedores ni vencidos, por supuesto. Los KII tienen, creen, pensamiento autónomo. Se dicen "críticos del gobierno en algunos temas"; que nunca son, por supuesto, temas sensibles y estratégicos para el mismísimo gobierno: como la seguridad para los sectores concentradores de la riqueza (adoran, por supuesto, a Nilda Garré) o las políticas subsidiadoras (adoran la componenda de Julián Dominguez, el Cara de Nada) ni los tibiecitos avances en educación (toman, al pie de la letra, que tenemos un Ministerio de Educación, por supuesto) o lo inciertamente torpe que son las políticas culturales o cuánto de chamuyo hay en las políticas financieras, monetarias y crediticias (y no me refiero a la ley de subsidios al Credicoop que, por supuesto, los KII añoran por que "hay que cambiar la ley de Martínez de Hoz"). Para esas cosas, más vale, están los valientes, los que luchan, los que tienen que pelear políticamente. O comprándose quilombos. Los KII son hartamente previsibles: se oponen a todo aliado del kirchnerismo que sea pobre. Así, detestan todo sindicalismo (con excepción, reticente pero concreta, de la Familia Moyano, seguramente por que Moyano es detestado por el peronismo realmente existente) y todo gobernador o intendente con presupuestos bajos. Y detestan profundamente el país real. Así, están en contra de la industria, de los trabajadores -los concretos, los de carne y hueso- y a favor de cuanta minoría intensa se exprese con acciones directas violentas y delictivas contra "los gobernadores del interior". Son insoportablemente previsibles. Son abrumadora mayoría en todos los medios de comunicación. Son torpes políticamente. Son una secta. Son kirchneristas. Son progresistas. Son peronistas (de Peròn y Evita). Son radicales que no bajan las banderas. Son todo, señora. Menos el pasado. Menos la economía. Menos el pensamiento complejo. Menos la política. Son un sector estratégico y vital para el funcionamiento del kirchnerismo. Son (somos, en este punto) los que han sostenido banderas en los momentos más duros. Son intransigentes. Son mis amigos.
Hay una especie de izquierda que sin comprender sus magros resultados electorales en el puerto los endiosa. Menos aún comprender que en los ámbitos donde esa izquierda debería tener algún anclaje, no existe. Por ejemplo, en los sectores populares de este país. Por lo tanto el magro anclaje opera como fetichización. De la mercancía electoral. Así, Gendarmería y la Federal son mejores que la Bonaerense. ¿Por qué? Inexplicable, excepto que uno lograra adentrarse en los misterios alienantes de la economía, el materialismo dialéctico y las clases sociales y étnicas. Pero. Alto.
El problema de esta izquierda es el mismo que el mío. La ausencia de un sujeto social. Que, en los papeles, está. En la realidad está más ausente que mi modestia. Nunca menos. Y es un problema común a los gobiernos de sudamérica, aunque se idealizen (¿va con zeta o con ce?) los gobiernos lejanos. La verdad de la milanesa, nunca taxi sino milanesa, es que la experiencia Argentina tuvo peronismo, meollo del asunto, y entonces hay que hablar, a grandes rasgos, de la naturaleza socialmente progresiva y culturalmente reaccionaria que es el principal legado del General, parco y amarrete en dejar legados  a personas o entidades concretas (a no ofenderse, es un chiste intelectual muy bueno, bah, yo me río, cuando lo explico más, en fin, sigamos). Como sucede en Estados Unidos, las buenas conciencias progresistas son, más que de clase media real, de clase media imaginaria: o sea, abarca ciertos códigos y procedimientos culturales. Que no son compartidos por los sujetos sociales que deberían estar, según los papeles. Qué problema, señora!
Un modo esquivo de resolverlo trata de formarse como conglomerado y, oh la vieja historia de fracasos, golpear las representaciones populares como "atrasadas". Otro modo, oh la vieja historia de decepciones, es ir a luchar al interior de los movimientos nacionales y populares. O sea, ya podemos armar el club de fans Fracaso y Decepción, mis amores.
Cada tema de disfrute antropológico es una oportunidad, hartamente previsible, para el positivimo ortodoxo de los KII. Ya he escrito mucho sobre esto y, aunque a nadie le importe, sé que rompo demasiado las bolas con líneas de tensión demasiado, digamos, lineales. Líneas lineales. Desarrollistas. Industrialistas. Obreristas. En lenguaje argentino, antiliberales. Contra el imaginario cultural del país de las vacas y las mieles. Y el gobierno -que en estos temas suele estar dos pasos adelante que el kirchnerismo (la separación entre gobierno y kirchnerismo no es nada inocente, mis amores)- piensa en esta dirección, me parece, pero también es, el gobierno, una coalición, donde hay intereses y etcéteras. A mí me gustaría que avanzara con mayor decisión. Con mayor audacia. Con mayor firmeza. Pero, bue, es lo que hay. Lo óptimo, dentro de un conjunto de circunstancias. Donde no se puede esquivar la circunstancia de la organización mundial del comercio. Y nuestro papel, ahí, subordinado.
La menopausa de los KII reniega de las diferencias culturales y de la igualdad económica. Son el combo de la derecha que, también, claro, apoya al kirchnerismo. Son, como toda derecha, contrarios a las reelecciones de los intendentes del conurbano (a favor en Morón, en contra en Lomas de Zamora) quejosos -no fiscalmente, esos son temas de dinero y no culturales- de la megaminería y, aunque no lo digan, de la industria, opositores estéticos al desarrollo económico, a la infraestructura, a la construcción, a los oficios, y así. La uniformidad cultural -clasista y racista, llena de trabajadores que no quieran parecérsenos, dios nos libre o los libre de esa enormidad, y pueblos originarios que digan giladas sobre la pachamama y esas cosas que dicen los borrachos en Bolivia- y la diferenciación económica son su sustento teórico. Han sido formados así. Con sus próceres, tribunas, periódicos, olvidos, excentricidades. Tienen miedo de cambiar. Están viejos. Están cansados. No quieren cuestionarse. Han perdido su papel en la comedia del mundo. Sienten nostalgia. Hay que compadecerlos!